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Museo de Costumbres y Artes Populares de Zuheros: audioguía de la Casa Grande

Entra en la Casa Grande de Zuheros y descubre una botica recreada, un pueblo hecho maqueta y una historia doméstica con abogado incluido. Esta audioguía te cuenta, en tres paradas, qué ver en Zuheros sin salir de un museo que empezó como casa de un sacerdote y acabó como obra de un farmacéutico.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Museo de Costumbres y Artes Populares de Zuheros: audioguía de la Casa Grande

Historia de la Casa Grande de Zuheros, sede del museo

**Relato esencial:**

¿Qué hace falta para que una casa de pueblo acabe llena de boticas, molinos en miniatura y llaves? Según cuentan, empezar con un enfado.

Estás ante la Casa Grande, en la calle Santo número veintinueve. Detrás de esta puerta hay una historia que los vecinos mayores han ido pasando de boca en boca. Conviene tomarla como lo que es: un testimonio, no un papel firmado ante notario.

Cuentan que en la casa vivía don José, un sacerdote, con dos hermanas. La convivencia se torció. La crónica local habla de malos tratos por parte de don José. Y dice que las hermanas, un buen día, regresaron a Madrid sin avisar a nadie. Imagínate el silencio en la casa aquella mañana.

Aquí viene lo bueno. En la versión que corre por el pueblo, la historia no terminó con la huida. En Madrid intervino un abogado. Las hermanas recuperaron su capital y el sacerdote se quedó con la casa.

Cada uno ganó algo, y nadie se llevó exactamente lo que quería. Es un final muy humano.

A mí me gustan las casas que tuvieron vida antes de ser museo. Esta tuvo drama, viaje y pleito. Cruza el umbral y busca la botica, porque allí vive otro personaje, y este sí dejó huella en cada frasco.

Para profundizar:
Esta casa figura hoy en el directorio oficial de museos de Andalucía, con su dirección en la calle Santo número veintinueve. Eso es lo que se puede pisar con seguridad.

La historia de don José y las dos hermanas pertenece a otro terreno, el de la memoria oral. Quien la cuenta dice apoyarse en lo que recordaban personas mayores del pueblo. Por eso suena como suenan las buenas historias de pueblo: con un malo, dos protagonistas que se marchan y un abogado que lo arregla todo desde lejos.

¿Qué diría don José? No lo sabemos, y esa es la parte que se queda sin contar. Las casas viejas guardan siempre una versión que nadie ha escrito.


Para profundizar

Esta casa figura hoy en el directorio oficial de museos de Andalucía, con su dirección en la calle Santo número veintinueve. Eso es lo que se puede pisar con seguridad.

La historia de don José y las dos hermanas pertenece a otro terreno, el de la memoria oral. Quien la cuenta dice apoyarse en lo que recordaban personas mayores del pueblo. Por eso suena como suenan las buenas historias de pueblo: con un malo, dos protagonistas que se marchan y un abogado que lo arregla todo desde lejos.

¿Qué diría don José? No lo sabemos, y esa es la parte que se queda sin contar. Las casas viejas guardan siempre una versión que nadie ha escrito.

La botica del Museo de Costumbres y Artes Populares de Zuheros

El boticario que sabía Química

Botica recreada del Museo de Costumbres y Artes Populares de Zuheros

Sitúate a la entrada de la sala de la botica y deja que la vista suba por los anaqueles hasta el techo.

Un hombre que enseñó Química en la universidad y decidió pasarse la vida despachando remedios en un pueblo. ¿Quién hace eso?

Juan Fernández Cruz había sido profesor ayudante de Química Inorgánica. Pudo quedarse en las aulas. Eligió Zuheros y abrió aquí una oficina de farmacia en mil novecientos cincuenta y siete. Un académico que lo conoció recuerda que a él le gustaba llamarse boticario. Fíjate en la palabra: suena más a oficio de pueblo que a título.

Lo que tienes delante es la botica recreada. Se le atribuyen más de ciento cincuenta años de antigüedad. Antes de llegar a manos de Fernández Cruz pasó por distintos boticarios locales, y siguió abierta hasta que él se jubiló, en mil novecientos ochenta.

Pero esto no era solo un mostrador. En la misma farmacia montó un laboratorio de análisis clínicos y trabajó en ambas cosas hasta el final. El boticario del pueblo era también quien miraba tus análisis.

Ahora mira con calma. En los anaqueles y las vitrinas hay albarelos, frascos con nombres grabados e instrumentos de análisis. Levanta la vista: columnas y estanterías con arcos lobulados dorados, como si la farmacia quisiera parecer un pequeño templo.

Y una última pista. Entre las curiosidades de esta botica hay un lagarto con sorpresa. La sorpresa no se cuenta. Búscala tú.

Para profundizar

La farmacia expuesta no es la de un solo hombre. Reúne etapas de distintos boticarios, y sus dos últimos emplazamientos son los de las farmacias de Pozo y de Fernández Cruz. Es como una sucesión de mostradores montada en una sola sala.

Entre los instrumentos hay pesas, granatarios, balanzas y morteros. Todo gira alrededor de medir con cuidado. Pesar un gramo de más o de menos era, en aquel oficio, la diferencia entre curar y no curar.

Entre ellos hay un pildorero, que se destaca como pieza significativa. Búscalo con paciencia y piensa cuántas píldoras habrán pasado por ahí hechas a mano.

Salas y maquetas: qué ver en el museo de Zuheros

Un pueblo a escala

Maquetas agrícolas en el museo de Zuheros, una visita para qué ver en Zuheros

Ve a las vitrinas de miniaturas y aperos agrícolas y acércate hasta ver los detalles de las maquetas.

Imagina que, además de fundar un museo, tu último proyecto fuera convertir un castillo en un juguete. Eso es lo que, según su biografía, estaba haciendo el fundador.

Juan Fernández Cruz estaba terminando una maqueta del castillo. Y la imaginaba como base de un juego de ensamblaje. Un boticario con laboratorio, y con ganas de que los niños montaran piezas. Lo cuento y todavía me sorprende.

Este museo es, en el fondo, esa misma manía por entender las cosas poniéndolas a escala. Recrea veintiocho espacios sobre la vida económica y social de Zuheros y su comarca, entre finales del siglo diecinueve y mediados del veinte. La colección supera las tres mil piezas. Hay maquetas agrícolas, llaves, cerraduras, cerrojos y hasta tabacos.

Ahora busca lo que hizo con sus manos. En estas vitrinas están sus maquetas de molinos de aceite y de norias, además de paisajes rurales y aperos. Acércate y mira los engranajes, las pequeñas ruedas, la paciencia. Cada una explica cómo funcionaba algo que hoy casi nadie ha visto en marcha.

Hay que reconocerlo: pocas maneras mejores de conservar un oficio que reproducirlo en miniatura y dejar que alguien lo mire de cerca.

Y el juego de ensamblaje del castillo, ¿llegó a existir? Quizá la mejor pieza del museo sea la que solo imaginó.

Para profundizar

La exposición permanente se inauguró el dieciséis de mayo de dos mil tres. Detrás de las salas hay también un archivo de más de dos mil quinientas fichas históricas que reunió el propio Fernández Cruz.

Su curiosidad no cabía entre cuatro paredes. Por afición a la espeleología, descendió con otros vecinos a la Cueva de los Murciélagos en la década de mil novecientos cuarenta.

Y leyendo escritos históricos de Aureliano Fernández-Guerra, localizó una estatua romana y una estela funeraria. Hoy se muestran en otros puntos de Zuheros. Así que, cuando salgas, quizá camines por un pueblo que él ayudó a ver.

Prepara tu visita


Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Zuheros

El Museo de Costumbres y Artes Populares es una visita clave. Recrea 28 espacios sobre la vida de Zuheros y su comarca entre finales del siglo XIX y mediados del XX, con una botica, maquetas agrícolas y más de 3.000 piezas, entre ellas llaves, cerraduras y tabacos.

¿Cómo llegar al Museo de Costumbres y Artes Populares de Zuheros

El museo está en la Casa Grande, en la calle Santo 29, en Zuheros, según el directorio de museos de la Junta de Andalucía. Una vez en el casco urbano del pueblo, solo tienes que buscar esa calle para encontrar la entrada.

¿Cuál es el horario de visita del Museo de Costumbres y Artes Populares de Zuheros

Los horarios pueden variar según la temporada, por lo que lo más seguro es consultarlos antes de ir. Puedes confirmarlos en la web oficial del museo o en la oficina de turismo de Zuheros, donde te informarán también sobre tarifas y posibles cambios.

¿Cuánto se tarda en visitar el Museo de Costumbres y Artes Populares de Zuheros

Conviene dedicarle un rato sin prisa. El museo recrea 28 espacios y reúne más de 3.000 piezas, además de una botica con instrumentos de análisis y vitrinas con maquetas. Cuanto más te detengas en los detalles, más historias encontrarás.

¿Cuál es la historia del Museo de Costumbres y Artes Populares de Zuheros

Se instala en la Casa Grande y es obra de Juan Fernández Cruz, farmacéutico que abrió su botica en Zuheros en 1957. La exposición permanente se inauguró el 16 de mayo de 2003 y recoge la vida económica y social de la comarca.

¿Quién fue Juan Fernández Cruz

Fue profesor ayudante de Química Inorgánica que decidió ejercer como boticario en Zuheros. Abrió su farmacia en 1957, instaló un laboratorio de análisis clínicos y trabajó hasta su jubilación en 1980. También hizo maquetas de molinos de aceite y norias, y reunió más de 2.500 fichas históricas.

¿Qué hay en la botica del museo de Zuheros

La botica recreada reúne albarelos, frascos con nombres grabados, pesas, granatarios, balanzas, morteros y un pildorero destacado. Tiene columnas y estanterías con arcos lobulados dorados. Se le atribuyen más de 150 años de antigüedad y etapas de varios boticarios locales.

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