Dovoya · audioguías y visitas guiadas
Dovoya › Córdoba y provincia › Puente Genil › Villa Romana de Fuente Álamo, Puente Genil: audioguía de termas, mosaicos y biblioteca romana

Villa Romana de Fuente Álamo, Puente Genil: audioguía de termas, mosaicos y biblioteca romana

Durante siglos, pastores y campesinos de Puente Genil encontraron piedrecitas de colores sin saber que pisaban una villa romana. En este paseo bajarás a sus termas junto al arroyo, conocerás el rescate de un mosaico amenazado por las crecidas y entrarás en la sala que hoy se identifica como la biblioteca más antigua documentada de la península. Un patio que no es romano

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.

Termas romanas de Fuente Álamo junto al arroyo

Baños junto al arroyo

Termas romanas de la Villa Romana de Fuente Álamo vistas desde la pasarela, Puente Genil

En la pasarela superior sobre la zona termal, mirando hacia abajo, a las piscinas, y después hacia el arroyo.

¿De dónde sacas agua para llenar unas piscinas en mitad del campo? La respuesta corre a pocos pasos. Ahí abajo están las estructuras y las piscinas del balneum, los baños de la villa, y su agua llegaba del arroyo que tienes al lado. La fontanería empezaba, literalmente, a la vuelta de la esquina.

Estas termas funcionaron hasta finales del siglo segundo después de Cristo. Después, alguien pensó que el terreno era demasiado bueno para dejarlo tranquilo y construyó encima de una parte de ellas. Busca con la vista cómo las estructuras de la residencia posterior se apoyan sobre los baños antiguos. Es como una casa levantada sobre los cimientos de otra.

¿Quién se bañaba aquí? Se ha propuesto que estos baños los usaba gente con menos recursos, plebeyos y también esclavos. Es una lectura social del conjunto, no la ficha de nadie en concreto. Pero basta para poblar el vapor de conversaciones.

El agua dejó memoria mucho después de los romanos. En mil setecientos cuarenta y dos, el erudito pontanés Pedro Muñoz de Aguilar ya describía una cañería de plomo descubierta en el paraje, y también monedas halladas aquí. Doscientos cuarenta años antes de la primera excavación moderna, alguien ya tomaba notas.

Y ahora el giro. Ni siquiera la fecha de estos suelos está cerrada. Los especialistas han revisado la cronología de los mosaicos del balneum, y una propuesta reciente habla de una fase llamada severiana y de una reforma de los baños entre finales del siglo tercero y la primera mitad del cuarto. Los baños que parecían jubilados quizá tuvieron una segunda juventud.

Si vas en silla de ruedas, verás todas estas estancias desde la pasarela superior, ya que no se permite bajar a ellas.

Para profundizar

Que una fecha se mueva es parte del oficio. La lectura de este conjunto se ha ido ajustando con los años, sobre todo al comparar sus mosaicos y sus reformas con los de otros yacimientos. Es un trabajo de detective. Un motivo decorativo, una manera de colocar las teselas, una técnica, y de pronto una habitación puede cambiar de siglo.

Desde aquí arriba, sin pisar muros ni mosaicos, recorre con los ojos cada borde y cada resto de pavimento. Cada capa es la decisión de alguien que vivió o trabajó aquí.

Y un adelanto. Quizá hayas oído hablar de una sala que se creía dedicada al dios Mitra y que unos investigadores de Granada han identificado como biblioteca privada. No está en las termas, sino en otra zona del conjunto, y llegaremos a ella. Antes toca mirar al suelo, porque allí empieza un rescate contra el reloj.

Mosaico nilótico y mosaico de las Tres Gracias en Fuente Álamo

Seis colores y un rescate

Mosaico de las Tres Gracias en la Villa Romana de Fuente Álamo, Puente Genil

En el sector residencial, en el espacio abierto que precede al oecus, la gran sala, frente al pavimento de las Tres Gracias.

Es el invierno de mil novecientos ochenta y dos y a Luis Alberto López Palomo le encargan una misión con dos enemigos a la vez. Por un lado, un arroyo que crece. Por otro, excavadores clandestinos que buscan lo mismo que él. Entre enero y febrero de aquel año tenía que salvar el mosaico nilótico, un suelo que combina un paisaje egipcio, con el río Nilo y sus animales, con episodios de pigmeos y grullas acompañados de inscripciones.

La salida fue una decisión de las que pesan: sacar el original y llevarlo al Museo Arqueológico de Córdoba. Lo que hoy ocupa su lugar en el yacimiento es una copia. No es antigua, pero devuelve a la estancia la imagen que perdió.

El pavimento que tienes delante, en cambio, sí se quedó en casa. Es el de las Tres Gracias. Fíjate en lo sencillo de su paleta: teselas blancas, negras, rojas, naranjas, amarillas y marrones. Con seis colores, alguien resolvió un suelo entero.

Y aquí está el giro. Sus tres cuadros se han leído en clave matrimonial, y la idea resultaba tan sugerente que se llegó a hablar de un dormitorio nupcial. López Palomo admitió que la interpretación era atractiva, pero puso una objeción muy práctica: esto era un patio abierto. Pocas parejas eligen pasar la noche de bodas a la intemperie.

Para profundizar

Estos suelos pertenecen a la gran época de la villa. Nació entre finales del siglo primero y comienzos del segundo después de Cristo y alcanzó su apogeo en el siglo cuarto. En dos mil cinco, el yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural, como Zona Arqueológica.

No todos los mosaicos han corrido la misma suerte. La mayoría sigue en el yacimiento o en talleres, y los que se conservan en su sitio han recibido limpieza, consolidación y protección. En una casa normal sería barrer, asegurar y poner algo encima. Aquí se hace con muchísima más paciencia.

Las inscripciones del mosaico nilótico, por su parte, dieron trabajo a varios especialistas. Buena parte de lo que se interpretó después siguió el estudio de la profesora Caballer.

El último capítulo es muy reciente. El treinta de septiembre de dos mil veintiséis se presentó la tercera fase de puesta en valor, con una nueva iluminación monumental y mejoras en los recorridos y en la protección. Una villa con casi dos mil años que estrena lámparas.

Ahora deja el suelo. En la siguiente parada, la pista está en las paredes. O mejor dicho, en sus huecos.

La biblioteca romana más antigua de la península en Puente Genil

La biblioteca sin libros

Estancia identificada como biblioteca romana en la Villa Romana de Fuente Álamo, Puente Genil

En la zona de las estancias residenciales, frente a la estancia diez, buscando su fondo curvo y los nichos de los muros.

¿Cómo se demuestra que una habitación fue una biblioteca si no queda ni un libro ni una estantería? Esa era la pregunta, y la respuesta está en la forma de la sala que tienes delante, la estancia diez.

Busca el ábside, ese remate curvo del fondo. Luego los nichos de las paredes, unos rectangulares y otros semicirculares. Súmale un podio y unas habitaciones auxiliares alrededor. Ahí tienes las piezas del rompecabezas.

Durante años se pensó que aquí se rendía culto al dios Mitra, y era una idea razonable para un espacio así. Pero en dos mil veintiséis, tres investigadores, Antonio López García, Javier Martínez-Jiménez y Eduardo Cerrato Casado, publicaron otra lectura. Usaron una herramienta con nombre de clase de lengua, la gramática de formas, que estudia cómo se combinan los elementos de una arquitectura. Su análisis descartó el templo de Mitra. Esto era una biblioteca.

Los libros y las estanterías de madera casi han desaparecido, así que todo el peso de la prueba recae en los muros. Es como reconocer una cocina sin ver ni una cacerola, solo por dónde están la chimenea y la despensa.

Y el giro va más allá de esta sala. Se considera la biblioteca más antigua documentada en la península. En una casa de campo junto a un arroyo de Puente Genil, alguien quiso tener sus libros a mano, y es el primero del que tenemos noticia.

Para profundizar

Este edificio tiene más capas que una cebolla. Primero hubo un balneum público de época julio-claudia. Después llegó una villa tardoantigua que reutilizó parte de sus estructuras y de sus espacios.

En la galería norte, una excavación publicada en dos mil veinticuatro documentó niveles de los siglos primero y segundo, varias estancias anteriores a la villa y abundantes pinturas murales. Son de los momentos más tempranos del lugar.

Los investigadores de la biblioteca plantean también una posible conexión, sin darla por segura. En el siglo diecinueve apareció en Villares del Carril el sarcófago de la Declamatio, con una figura que sostiene un rollo y un códice y que recuerda a un personaje representado en un mosaico. ¿El lector de esta sala? Quizá.

La casa, eso sí, no terminó entre libros. Tras un incendio y el abandono llegaron otros moradores. Metieron animales en las habitaciones nobles y dejaron pesebres y hogares sobre espacios que habían sido residenciales. De biblioteca a establo: la historia también tiene sentido del humor.

Queda una última sala, la más grande, y un dios con fama de festivo.

Mosaico de Baco y réplica del mosaico nilótico

Baco, varios artesanos y una familia de pigmeos

Mosaico de Baco en la Villa Romana de Fuente Álamo, Puente Genil

En la sala del mosaico principal, ante el pavimento de Baco. Al terminar, acércate al aula tetraconque, la sala de cuatro ábsides, donde está la réplica del mosaico nilótico.

Veintiséis. Son los mosaicos que se cuentan entre el yacimiento y el taller, y no todos han podido quedarse donde nacieron. El de Baco sí: permaneció en su sitio, se restauró y se protegió. Los mosaicos más destacados de la villa, como este, corresponden al siglo cuarto, su época de esplendor.

Fíjate en sus personajes. No son todos iguales. Las proporciones y el acabado cambian de una figura a otra, y por eso se cree que trabajaron en él varios mosaiquistas. Uno con mano firme para los rostros, otro más apresurado con un brazo. No es una imagen hecha de una sola vez, sino un trabajo de equipo, con sus aciertos y sus prisas.

Ahora acércate al aula de cuatro ábsides. Ahí te espera la historia más famosa del yacimiento, la del mosaico nilótico. Sus inscripciones permiten seguir las peripecias cómicas de una familia de pigmeos que sale a cazar una garza. Es una escena de enredo, casi una tira cómica en piedra.

Y aquí viene el giro final. La escena más célebre de Fuente Álamo la cuenta una copia. El original salió a la luz en mil novecientos ochenta y dos, se extrajo y hoy se conserva en Córdoba. La réplica permite verlo en su lugar sin confundirlo con la pieza antigua. Al final, lo que se queda aquí es Baco, con todos sus artesanos.

Para profundizar

Algunos mosaicos de esta villa ya no se pueden ver. Varios hallazgos del siglo diecinueve se perdieron, aunque las noticias y los dibujos enviados entonces a la Real Academia de la Historia permiten seguir estudiándolos.

El cronista oficial Antonio Illanes Velasco llamó a Fuente Álamo la joya de la Corona y recordó un largo paréntesis: las excavaciones empezaron en mil novecientos ochenta y dos, se detuvieron en mil novecientos ochenta y cinco y no se reanudaron hasta mil novecientos noventa y nueve. López Palomo dirigió trabajos aquí desde mil novecientos ochenta y dos hasta dos mil nueve, con largas interrupciones, y advirtió que la excavación completa no podía darse por terminada.

Tenía razón. Hay quien propone que los baños con mosaicos fueron anteriores a la gran residencia. En julio de dos mil veintiséis, la Universidad de Granada anunció que la supuesta sala de Mitra era una biblioteca. Y el treinta de septiembre se presentó la tercera fase de puesta en valor, con restauración, mejores recorridos, nueva iluminación y unos novecientos noventa y siete metros cuadrados excavados. Esta casa todavía no ha dicho su última palabra.

Prepara tu visita


Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Puente Genil

Una de las visitas imprescindibles es la Villa Romana de Fuente Álamo, declarada Bien de Interés Cultural en 2005. Conserva termas junto a un arroyo, mosaicos como el de Baco y el de las Tres Gracias, una réplica del mosaico nilótico y una estancia identificada en 2026 como la biblioteca más antigua documentada en la península.

¿Cómo llegar a la Villa Romana de Fuente Álamo

La visita empieza en el centro de visitantes del yacimiento, en Puente Genil, un edificio moderno con recepción, exposición, audiovisuales y mirador. Para conocer la ruta de acceso y las opciones de aparcamiento, lo más fiable es consultar la web oficial de la villa o preguntar en la oficina de turismo de Puente Genil antes de salir.

¿Cuánto se tarda en visitar la Villa Romana de Fuente Álamo

La audioguía propone cinco paradas: el centro de visitantes, la zona termal, los mosaicos, las estancias con la biblioteca y la sala del mosaico principal. El tiempo depende de tu ritmo y de cuánto te detengas en la exposición y en las pasarelas que recorren el yacimiento desde arriba.

¿Cuál es la historia de la Villa Romana de Fuente Álamo

El origen de la villa se sitúa entre finales del siglo I y comienzos del II d. C., y su apogeo llegó en el siglo IV. Antes hubo unos baños públicos que se abastecían del arroyo. Tras un incendio y el abandono, otros moradores reocuparon algunas estancias. Se excava desde 1982.

¿El mosaico nilótico de Fuente Álamo es original

No. El mosaico nilótico salió a la luz en 1982 y Luis Alberto López Palomo lo recuperó ante la amenaza de las crecidas y el expolio. El original se conserva en el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba, y en el yacimiento se muestra una réplica colocada en su lugar de origen.

¿Qué es la biblioteca romana de Fuente Álamo

Es la estancia 10, interpretada durante años como posible templo de Mitra. En 2026, un estudio de la Universidad de Granada la identificó como biblioteca gracias a su ábside, sus nichos, su podio y sus habitaciones auxiliares. Se considera la más antigua documentada en la península, aunque los libros no se han conservado. Para más detalles de accesibilidad, conviene consultar la web oficial antes de la visita.

Cerca de aquí