Convento de San Francisco de la Victoria y Museo Histórico Municipal de Puente Genil: audioguía
Un convento que empezó a rezar antes de estar terminado, un conde que lo salvó de la ruina y un museo que reúne desde piedras talladas hace más de treinta mil años hasta las maquetas de una fábrica de membrillo. Esta audioguía te lleva por la fachada, el claustro, la iglesia y las salas del Museo Histórico Municipal de Puente Genil, en cinco paradas. Un paseo para saber qué ver en Puente Genil cuando quieres entender cómo se hizo el pueblo.
Fachada del convento de la Victoria: la historia de Los Frailes en Puente Genil
Una misa con las obras a medias
Colócate frente a la fachada del convento, cerca de la puerta de acceso, de modo que puedas ver el escudo de armas sobre ella.
Una iglesia que abre para rezar antes de estar terminada. Eso pasó detrás de estos muros. El cinco de julio de mil seiscientos ochenta y dos, los frailes celebraron aquí su primera misa con las obras todavía sin acabar. Tenían prisa, o fe, o las dos cosas.
Todo fue posible gracias a una mujer: Juana Enríquez de Ribera, marquesa de Priego, que patrocinó la fundación del convento en la segunda mitad del siglo diecisiete. Era el convento de San Francisco de Paula, aunque en Puente Genil acabó siendo, sencillamente, Los Frailes.
Y aquí viene lo bueno. Lo que tienes delante estuvo a punto de no llegar a nuestros días. Después de la desamortización, el edificio pasó por usos muy distintos: viviendas, escuelas e incluso cuartel. Llegó casi a destruirse. Un convento convertido en cuartel, luego en casas de vecinos y, por poco, en nada.
Lo rescató el primer conde de Casa-Padilla. Lo compró cuando estaba muy deteriorado y lo restauró para vivir en él. Donde antes hubo frailes, hubo de pronto un conde con ganas de arreglar.
Y dejó su huella. Acércate a la puerta de acceso y busca el escudo de armas. Ese blasón recuerda la etapa en que el convento se hizo casa.
Cruza esa puerta. Dentro hay un patio que tardó décadas en terminarse.
Para profundizar
La historia de este edificio es una sucesión de idas y venidas. En mil ochocientos veintidós llegó la desamortización y los frailes tuvieron que dejar el convento. Al año siguiente la comunidad volvió, pero con menos frailes. Fue una recuperación a medias.
La segunda despedida fue la definitiva. En mil ochocientos treinta y seis llegó la exclaustración final, y esta vez no hubo regreso.
Después vinieron los usos que ya conoces, hasta que el conde apareció con su talonario y su proyecto. Piensa en el edificio como en una casa con muchos inquilinos. Unos la cuidan, otros la usan hasta cansarla y, de vez en cuando, llega alguien que le devuelve la dignidad.
El claustro del convento de la Victoria: condes, escaleras y mosaicos romanos
El patio de los condes
Entra en el claustro y colócate cerca del centro, junto a la fuente, con las columnas a tu alrededor.
¿Quién paga el culto de una iglesia que es, en la práctica, suya? Los condes de Casa-Padilla. Y el obispo, además, los felicitó.
Estás en el claustro, que se terminó en mil setecientos veinticinco, décadas después de aquella primera misa en la iglesia sin acabar. Aquí giraba la vida de los frailes. Más tarde, los condes convirtieron las dependencias en una residencia con aire de palacio. Pero la iglesia no la tocaron para vivir: la conservaron como capilla privada y pagaron su culto.
Con el tiempo, las herencias partieron el edificio. En él vivieron los Bernaldo de Quirós, herederos de la familia condal.
Y ahora, un detalle que cambia cómo ves el sitio. El edificio conserva dos escaleras. Se cree que la del claustro se añadió cuando la propiedad se dividió, quizá después de la muerte de los primeros condes. Una escalera de más, a veces, es una herencia de más.
Mira a tu alrededor. Tienes el patio de columnas y, en el centro, la fuente. Y en el recorrido del claustro, busca los mosaicos romanos de la villa de Fuente Álamo, que comparten patio con los restos del convento.
Ahora entra en las salas. Allí el protagonista es un dulce.
Para profundizar
El aspecto actual del patio también tiene autor. Una restauración local devolvió unidad al patio de columnas y colocó de nuevo una fuente central. El trabajo se atribuye al pontanés José Rodríguez.
Parte del convento y de la iglesia alojó además el Colegio de San Antonio. Allí se formaron generaciones de alumnos y, tras la reforma concluida en mil novecientos sesenta y uno, el colegio siguió dando clases.
Más cerca en el tiempo, hubo otra remodelación, la de dos mil nueve. Aquel año el museo registró dos mil trescientos cuarenta y un visitantes. Su director, Francisco Esojo, dejó constancia de que las salas habían cerrado temporalmente por las obras.
Museo Histórico Municipal: la etnografía del dulce de membrillo
Una fábrica en una vitrina

Entra en la sala tres del museo, la sección de Etnografía, y busca las maquetas.
¿Cómo le explicas a alguien lo que era una fábrica de dulce de membrillo? Aquí lo resolvieron con maquetas: una fábrica, una noria y un carro, todos a pequeña escala.
Estás en la sección de Etnografía. El membrillo fue una industria local de finales del siglo diecinueve y de la primera mitad del veinte, y esta sala conserva materiales de su fabricación tradicional. Entre las vitrinas, busca también los envases metálicos. Son piezas sencillas, de las que uno no se fija hasta que sabe para qué servían.
Lo bueno de una maqueta es que mete en una vitrina lo que no cabría en ninguna sala. Una noria entera, con su carro, a la altura de tus ojos. Es una forma muy educada de enseñar a un visitante cómo trabajaba un pueblo.
Detrás de que todo esto esté bien contado hay personas con nombre. Francisco Esojo Aguilar, director del museo, quedó asociado a la memoria de gestión de dos mil nueve. Es un documento sin glamour, de esos que nadie pone en un cartel. Pero los museos recuerdan su propia historia gracias a papeles así.
Cuando termines con el membrillo, vuelve hacia la iglesia. Allí hay un santo de piedra que te está esperando.
Para profundizar
Esta sala de Etnografía es solo una parte del museo, y conviene no quedarse con la idea de que el pasado de un pueblo son únicamente reyes y batallas. También son industrias, envases y maquetas.
En la sala medieval, más adelante, espera un capitel califal decorado con un motivo de nido de abeja. Junto a él se exhibe una colección de monedas andalusíes. Los dejamos para la última parada.
Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria: portada, retablo y franciscanos
Dos Franciscos en un mismo templo
Sal a la fachada principal de la iglesia y mira hacia arriba, a la portada de piedra. Después entra y camina hacia el presbiterio.
Hay un santo de piedra asomado a la calle desde una hornacina. Es San Francisco de Paula, y está en la fachada principal de la iglesia, sobre una portada labrada con motivos vegetales. Esa portada se terminó en mil setecientos siete. La iglesia y el claustro, en mil setecientos veinticinco.
Ahora entra y avanza hacia el presbiterio. El retablo mayor lo realizó en mil setecientos treinta y seis Juan Cazorla, un tallista de Lucena. Búscalo en la calle central. Allí están la Virgen de la Victoria, la del nombre del convento, y San Francisco de Asís con el crucifijo.
Fíjate en el giro. El Francisco de la puerta y el Francisco del altar no son el mismo. El de fuera es de Paula, el de dentro es de Asís. Y esa segunda familia llegó de verdad: en mil novecientos veintidós, franciscanos de la orden de San Francisco de Asís se instalaron en el templo. Residieron aquí hasta mil novecientos ochenta y tres.
Dos Franciscos en un mismo templo, y ninguno parece haberse molestado por ello.
Las más antiguas de las vidas que caben en estas paredes están en las vitrinas de al lado, en la sala arqueológica.
Para profundizar
El convento de los Mínimos, conocido como Los Frailes, figura hoy protegido como Bien de Catalogación General.
Haz las cuentas con las fechas de este templo. Entre la terminación de la portada y la entrega del retablo pasaron veintinueve años. Entre la llegada de los franciscanos de Asís y su salida, sesenta y un años. Es casi tanto como la vida de una persona entera.
Con ellos, el templo pasó a una nueva comunidad religiosa. Es una de esas historias que no caben en una sola línea del tiempo: el edificio fue de unos, de otros y de otros más. Todos lo usaron para lo mismo, que era rezar.
Sala arqueológica: del Paleolítico a las monedas andalusíes
De piedras talladas a monedas andalusíes

Entra en la sala uno, la de Prehistoria y mundo antiguo, y empieza por la vitrina prehistórica.
Alguien talló una piedra hace entre cien mil y treinta mil años antes de Cristo, y esa piedra está en una vitrina de esta sala. Son útiles paleolíticos, y los restos más antiguos de la zona se sitúan en ese tramo.
Pasa de vitrina en vitrina. En la sala uno, la de Prehistoria, Protohistoria y mundo antiguo, te esperan esculturas romanas de época altoimperial. También hay capiteles, cerámicas, bronces, vidrio y epigrafía latina: palabras escritas para quedarse. A veces es lo que mejor se conserva de una civilización: lo que sus miembros se molestaron en grabar.
Antes, en el claustro, tenías los mosaicos romanos de Fuente Álamo. Aquí tienes las esculturas romanas, las inscripciones y los bronces. Un pueblo entero reconstruido con lo que fue quedando.
Y aún falta un salto más. En la sala dos llegan los visigodos y el califato.
Para profundizar
En la sala dos, la de Edad Media, los materiales cambian de mundo. Hay ladrillos visigodos con una marca estampada y piezas musulmanas.
Aquí está el capitel califal que anunciamos antes: un capitel decorado con un motivo de nido de abeja. A su lado, la colección de dinares y dirhams, las monedas andalusíes. Dinares y dirhams, dos nombres para algo tan cotidiano como el dinero.
Cuando salgas, vuelve a la puerta y busca otra vez el escudo del conde. A estas alturas sabes que ese edificio ha tenido más vidas que cualquiera de las vitrinas que acabas de ver.
Prepara tu visita
- Dónde empezar: el convento de la Victoria, conocido en Puente Genil como Los Frailes. Empieza el recorrido frente a su fachada, junto a la puerta de acceso.
- Horarios y precios: confírmalos antes de ir en la web oficial de turismo de Puente Genil o en la oficina de turismo, porque pueden variar según la temporada y las obras.
- Cómo llegar: pregunta la ruta más cómoda en la oficina de turismo o consulta la dirección en la web oficial.
- Orden de las salas: el museo numera sus salas como I, II y III, pero esta audioguía las visita en otro orden. Sigue el audio o la numeración, como prefieras.
- Qué llevar: calzado cómodo, porque el recorrido combina patio, iglesia y salas.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Puente Genil
Este recorrido reúne cinco paradas en un mismo conjunto: la fachada del convento de Los Frailes, el claustro, la iglesia y las salas del Museo Histórico Municipal. Verás desde útiles paleolíticos y esculturas romanas hasta un capitel califal, monedas andalusíes y maquetas del dulce de membrillo.
¿Cuál es la historia del Convento de San Francisco de la Victoria
Se fundó en la segunda mitad del siglo XVII con el patrocinio de Juana Enríquez de Ribera, marquesa de Priego. La primera misa fue el 5 de julio de 1682. Desamortizado en 1822 y exclaustrado en 1836, el primer conde de Casa-Padilla lo compró deteriorado y lo restauró como residencia.
¿Cómo llegar al Convento de San Francisco de la Victoria y Museo Histórico Municipal de Puente Genil
El convento es conocido en Puente Genil como Los Frailes, y el museo se visita dentro del propio edificio. Para la dirección exacta y la mejor forma de llegar, consulta la oficina de turismo o la web oficial de turismo del municipio antes de salir.
¿Cuál es el horario de visita
Los horarios pueden variar según la temporada y las obras. De hecho, las salas cerraron temporalmente durante la remodelación de 2009. Confirma horario y precios en la web oficial de turismo de Puente Genil o en la oficina de turismo antes de ir.
¿Cuánto se tarda en visitarlo
La audioguía tiene cinco paradas y el ritmo lo marcas tú: puedes detenerte en cada vitrina o avanzar más deprisa. Como las salas del museo pueden tener horarios propios, conviene dejar margen y consultar la oficina de turismo para planificar el tiempo disponible.
¿Qué se puede ver en el Museo Histórico Municipal
La sección de Etnografía muestra envases metálicos y maquetas de fábrica, noria y carro del dulce de membrillo. La de arqueología incluye útiles paleolíticos, esculturas romanas, ladrillos visigodos, un capitel califal de nido de abeja y monedas andalusíes. En el claustro hay mosaicos romanos de Fuente Álamo.
¿Quién salvó el convento de la ruina
Tras la desamortización, el edificio pasó por usos como viviendas, escuelas y cuartel, y llegó casi a destruirse. El primer conde de Casa-Padilla lo compró muy deteriorado y lo restauró para convertirlo en su residencia. El escudo de la puerta de acceso recuerda esa etapa.
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