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Bodegas Delgado de Puente Genil: historia, naves y relatos de una bodega de 1874

Recorre las bodegas que fundaron un barbero y su mujer en 1874 y que hoy los vecinos llaman su tertulia. Cinco paradas entre fachada, botas, fotografías antiguas y un patio lleno de historias. Aquí el vino sirvió para conversar tanto como para beber.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.

Fachada de Bodegas Delgado de Puente Genil: la viuda que sostuvo la empresa

La viuda que mandaba

Colócate frente a la fachada de las bodegas, en la calle, con la puerta principal delante.

¿Quién firmaba en esta casa durante los años en que ya no vivía el fundador? Una mujer, aunque su nombre no aparecía en el cartel.

Tienes delante la entrada de una empresa que nació en mil ochocientos setenta y cuatro. La fundaron un matrimonio, Antonio Delgado Gálvez y María Estrada Pérez. Antonio murió, y el negocio no se detuvo.

La memoria local atribuye a María la continuidad de todo esto. Durante años la casa se anunció como Viuda de Antonio Delgado Gálvez. El nombre del marido sigue en el rótulo, pero lo que se lee entre líneas es que alguien tenía que firmar, decidir y pagar. Y esa persona era ella.

Aquella denominación duró hasta mil novecientos cuarenta y uno. Son décadas. Más de una empresa moderna daría algo por mantener el mismo nombre tanto tiempo, y no digamos la misma cabeza al frente.

A veces la historia de un edificio cabe en una sola línea de su razón social. Esta dice que, mientras el apellido era de él, la casa se sostenía gracias a ella.

Y para saber qué había detrás de esa puerta, hay que entrar en las naves.

Para profundizar

La fundación en mil ochocientos setenta y cuatro es cosa de dos. Los nombres de Antonio y de María van juntos desde el principio, aunque el rótulo tardara tanto en reflejarlo.

Casi siglo y medio después, la casa seguía en boca de todos. En dos mil veinticuatro, al cumplirse ciento cincuenta años, el Ayuntamiento de Puente Genil le concedió la Medalla de Oro de la Villa. La recogió José Luis Arroyo Estrada, acompañado por José Manuel Zurera Delgado. Los apellidos, Estrada y Delgado, son los de la pareja que empezó. Hay empresas que cambian de manos y de nombre cada pocas décadas. Esta, al menos en la mesa de la entrega, seguía sentándose con la familia.

Naves y botas de crianza: qué ver en Puente Genil bajo tierra

Bajo tierra, entre botas

Sitúate en el interior de las naves, si la visita lo permite, o en la calle junto al muro de la bodega, y mira hacia las filas de botas.

Lo que ves aquí es solo una parte. Varios edificios de este conjunto se comunican bajo tierra, y la prensa local habló de un espacio de cinco mil metros cuadrados. Es algo menos que un campo de fútbol, escondido entre casas.

En esas naves hay botas de crianza con más de un siglo de vida. Cada una ha visto pasar generaciones de vecinos, de vendimias y de reuniones, sin moverse de su sitio.

Y ahora, la parte que me gustaría creer. Cuenta una tradición local que la brisa del río Genil sube por las calles Cosano y Santos hasta llegar a las soleras. Es una imagen preciosa, y se ha repetido hasta en textos oficiales. Nadie la ha demostrado como explicación técnica, y quizá no haga falta. A veces una bodega necesita su leyenda tanto como su temperatura.

Mientras la brisa decide si existe o no, fíjate en el aire de esta nave. Frescor, madera, un silencio que invita a bajar la voz.

Pero el vino de esta casa no se quedó solo entre estas paredes. Salía a la calle, a las tabernas y a las fiestas.

Para profundizar

El mismo texto municipal que recoge la leyenda de la brisa le pone a la casa un apodo. La llama la tertulia de los pontanenses. Y la relaciona con fiestas, reuniones y tabernas del pueblo. Es una definición curiosa para una bodega: no habla de barricas ni de cifras, sino de gente hablando.

Conviene no confundir estas naves con otro lugar de la empresa. Existe además el Lagar de San Antonio, en la carretera de Aguilar. Tiene diez mil metros cuadrados, el doble que el conjunto del casco histórico. Es otra sede y otro espacio. Aquí, en cambio, el protagonista es el casco urbano, con sus naves unidas por debajo y sus botas centenarias.

La sala de crianza y la vendimia de 1948

El hombre de la prensa

El hombre de la prensa · Bodegas Delgado de Puente Genil

Quédate en la sala de crianza, o en el punto más amplio que tengas a mano, e imagina una vendimia.

Existe una fotografía de la vendimia de mil novecientos cuarenta y ocho. Está tomada en el lagar de estas bodegas y en ella hay varios trabajadores identificados con nombre y apellidos. Eso ya es raro. Casi siempre las fotos antiguas de faena son anónimas.

Uno de ellos está subido a una prensa. Se llama Manuel Rodríguez Chía y figura como manijero. No sabía que su cara iba a sobrevivir tantos años.

La historia no acaba en la foto. Con el tiempo, aquel hombre llegó a ser concejal socialista de Puente Genil. Murió de forma repentina, y una calle del pueblo recibió su nombre.

Así que quizá hayas pisado, o pisarás, una calle que lleva el nombre de alguien que empezó encima de una prensa, entre racimos. Desde una vendimia hasta el callejero hay un largo camino, y esta bodega fue uno de sus primeros tramos.

En la sala de crianza el vino espera. Pero para entender cómo empezó todo hay que volver a los orígenes de la empresa.

Para profundizar

La fotografía de mil novecientos cuarenta y ocho tiene otra virtud. Pone nombre al trabajo. Cuando se habla de una bodega, suelen aparecer los dueños, las marcas y las fechas de fundación. Aquí, en cambio, la imagen devuelve a los que movían las prensas. Y uno de ellos acabó dando nombre a una calle. Es una forma discreta de decir que el pueblo también se escribe desde el lagar.

Zona de degustación y origen de la bodega en Moriles

Trece botas y un comienzo

Colócate en la zona de degustación, con una copa o sin ella, mirando hacia la madera de las botas.

Todo esto empezó con una compra. No fue un edificio, ni un terreno, ni un plan de negocio. Fueron unas botas de roble americano.

En mil ochocientos setenta y cuatro, Antonio Delgado Gálvez y María Estrada Pérez adquirieron esas botas en Moriles. Entonces el pueblo se llamaba Zapateros. Cuesta imaginarlo, pero un lugar que hoy tiene fama de vino se conocía por un nombre de oficio de calzado.

De aquella compra nació la empresa. La madera llegó primero, y el resto se fue organizando alrededor. Hay quien monta un negocio a partir de una idea, y quien lo monta a partir de un objeto que pesa. Aquí fue lo segundo.

Seguramente la barrica que mires no sea una de aquellas. Pero el gesto de rodearse de madera y esperar que el vino mejore con los años viene de aquella decisión.

Y quien la tomó tenía un oficio muy distinto, como vamos a ver en el patio.

Para profundizar

En una entrevista de mil novecientos ochenta y siete, la continuidad de la casa se explicaba con dos detalles muy sencillos. El vino de las botas seguía llegando de Moriles, como al principio. Y las botellas eran del tipo Rhin. Parecen detalles menores, pero dicen mucho. Para quienes hablaban de la bodega, mantenerse fieles a lo de siempre era una forma de orgullo.

Años después, en dos mil veinticuatro, se celebró el ciento cincuenta aniversario. Puedes hacer la cuenta con la fecha de aquella compra y comprobar cuánto tiempo lleva sosteniéndose la historia.

El patio de Bodegas Delgado y el barbero fundador

El barbero que se hizo bodeguero

El barbero que se hizo bodeguero · Bodegas Delgado de Puente Genil

Entra en el patio, si está abierto, o quédate en la puerta mirando hacia él, y busca un rincón donde sentarte con la imaginación.

Antes de vender vino, Antonio Delgado era barbero y sangrador. Cambió la navaja por las botas, y no se le dio mal.

Cuenta la entrevista que publicó El Pontón que compró sus primeras trece botas en Zapateros, hoy Moriles. Y que las bautizó con un nombre de lo más curioso: Los Apóstoles y del Maestro. Trece botas, trece nombres. Hay que reconocer que ponerle apodo a la madera tiene su gracia.

Y ahora, una anécdota que la fuente local transmite y que no está corroborada por otros documentos, así que cuéntala con cariño y sin jurar. Dicen que Antonio fue alcalde accidental en tiempos de Primo de Rivera. Un día, un cabo municipal le comunicó que había detenido a una vecina porque estaba borracha. Y Delgado, según el relato, le contestó que la soltara, para no quedarse sin clientes.

Me gustaría creerlo. Es una respuesta que mezcla autoridad y negocio en una sola frase. Sea cierta o no, dice mucho de cómo recuerdan al fundador: como un hombre que sabía de qué vivía.

Y en este patio se han tenido, desde entonces, muchas conversaciones. ¿Quién las recuerda mejor que las propias paredes?

Para profundizar

En los comienzos, el vino se despachaba por una piquera. Algunos compradores se quedaban en el portal, charlando, y la venta terminaba convertida en tertulia. Es casi el origen del apodo que la casa recibiría mucho después.

Tras la muerte de Antonio, la firma se anunció como Viuda de Antonio Delgado Gálvez. En mil novecientos cuarenta y uno pasó a llamarse Delgado Hermanos, con sus cuatro hijos como socios.

La bodega también salió en la prensa. Se conserva un anuncio publicado en la revista Córdoba Gráfica, con fecha del treinta de abril de mil novecientos veintiocho. Es la prueba de que esta casa, además de servir vino, supo darse a conocer.

Prepara tu visita


Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Puente Genil

Una visita muy recomendable es Bodegas Delgado, en el casco histórico. Reúne naves comunicadas bajo tierra, botas de crianza con más de un siglo y una historia familiar que arranca en 1874. Esta audioguía la recorre en cinco paradas, de la fachada al patio.

¿Cómo llegar a Bodegas Delgado de Puente Genil

Las naves históricas están en el casco urbano de Puente Genil, en Córdoba, así que lo mejor es llegar caminando por el centro. No confundas este punto con el Lagar de San Antonio, otra sede de la empresa situada en la carretera de Aguilar.

¿Cuál es el horario de visita de Bodegas Delgado de Puente Genil

Los horarios y la disponibilidad de visita no constan en esta guía. Lo más seguro es consultar el apartado de enoturismo de la web oficial de la bodega o preguntar en la oficina de turismo de Puente Genil antes de ir.

¿Cuánto se tarda en visitar Bodegas Delgado de Puente Genil

La duración depende del tipo de visita y de los espacios abiertos ese día, y no está confirmada. La audioguía tiene cinco paradas y puede escucharse a tu ritmo. Para visitas guiadas o con degustación, conviene preguntar la duración al reservar.

¿Cuál es la historia de Bodegas Delgado de Puente Genil

La empresa nació en 1874, cuando Antonio Delgado Gálvez y María Estrada Pérez compraron botas de roble americano en Moriles. Tras morir Antonio, la firma se anunció como Viuda de Antonio Delgado Gálvez. En 1941 pasó a llamarse Delgado Hermanos, con sus cuatro hijos como socios.

¿Quiénes fundaron Bodegas Delgado

Las fundaron Antonio Delgado Gálvez y María Estrada Pérez en 1874. Antes de dedicarse al vino, Antonio trabajaba de barbero y sangrador. La memoria local atribuye a María la continuidad del negocio tras la muerte de su marido.

¿Qué es el Lagar de San Antonio

Es otra sede de la empresa, situada en la carretera de Aguilar y con 10.000 m². No es el mismo espacio que las naves del casco histórico, que según la prensa local ocupan unos 5.000 m² comunicados bajo tierra.

¿Recibió Bodegas Delgado algún reconocimiento

Sí. En 2024, con motivo de su 150 aniversario, el Ayuntamiento de Puente Genil le concedió la Medalla de Oro de la Villa. La recogió José Luis Arroyo Estrada, acompañado por José Manuel Zurera Delgado.

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