Castillo Anzur en Puente Genil: audioguía con historia, torre y aljibe
Ocho paradas en un promontorio de cuatrocientos sesenta y siete metros, a unos cinco kilómetros al este de Puente Genil. Aquí se libró en mil ciento veintiséis la batalla de Arnisol, en la que Alfonso primero de Aragón, el Batallador, venció y volvió sin conquistar nada. Verás una puerta a la que le faltan las piedras, una torre que se subía con escala y un aljibe que un día estuvo lleno de basura. Por el camino conocerás a un emir que movió su tienda y perdió una batalla, a un obispo con un documento real y a unos arqueólogos con mucha paciencia. Ojo: el castillo es de titularidad privada, y al final de la guía te contamos lo que sabemos, y lo que no, sobre cómo visitarlo.

La puerta sin corona: la entrada de la torre
La puerta sin corona
Colócate frente a la entrada de la torre, con el vano delante. La puerta mira al este, hacia donde sale el sol.
¿Qué le pasa a esta puerta? Fíjate en el vano de la torre. Las piedras que formaban el arco, las dovelas, han desaparecido hasta la altura de las impostas. Fueron robadas o destruidas. Lo que tienes delante es una puerta a la que le han quitado la corona, y esa ausencia cuenta casi tanto como las piedras que quedan.
No es un caso aislado. Una de las puertas del recinto norte también perdió sus dovelas por depredación. Es una observación recogida en la descripción patrimonial del castillo, no una leyenda. Un arco completo nos dice por dónde se entraba y con qué aspecto. Uno mutilado nos obliga a imaginarlo, y a recordar que los monumentos no solo los destruyen las batallas, sino también la comodidad de quien necesitaba piedra ya tallada.
¿Y qué es esto, en conjunto? Un castillo cuya torre y recinto visibles son de época bajomedieval. En la parada siguiente verás que su fecha exacta es una hipótesis. Antes de ellos hubo aquí una fortaleza andalusí, como contaremos más adelante. Hoy el conjunto es de titularidad privada, y eso condiciona cómo se visita.
Pasa dentro. La torre tiene una rareza que no vas a ver venir.
Para profundizar
La ficha patrimonial recoge para el castillo la declaración como Bien de Interés Cultural, categoría Monumento, con fecha del veintidós de junio de mil novecientos noventa y tres, y su inscripción en el Registro General de Bienes de Interés Cultural, con el código RI guion cincuenta y uno guion cero cero cero siete siete cero cuatro guion cero cero cero cero cero. Es la forma administrativa de decir que este conjunto merece ser cuidado.
Torre del homenaje: qué es original y qué restaurado
Una torre sin escalera

Sitúate al pie de la torre del homenaje, de modo que la veas entera, de arriba abajo. Si el acceso está abierto y puedes entrar, colócate en la primera planta y mira hacia el techo.
Quince metros de altura y dos plantas: es como un bloque de pisos de cinco alturas, pero con una sola vivienda. Y sin escalera fija conservada, que es lo que más sorprende.
La planta mide unos diez metros por casi nueve. Haz la cuenta: unos noventa metros cuadrados, un piso bien grande. La bóveda de la primera planta es de ladrillo. La de arriba es octogonal y se apoya en arquillos ojivales. Para subir había un hueco en el centro de la bóveda inferior y una escala portátil. Una escala que se mueve es una escala que se puede retirar, y quizá eso tuviera su gracia cuando alguien llamaba a la puerta con malas intenciones.
¿Quién levantó todo esto? Aquí los historiadores no lo dan por cerrado. Una hipótesis atribuida a M. Nieto sitúa la torre y el recinto en la primera mitad del siglo catorce, cuando la pérdida de Benamejí para Castilla elevó el interés estratégico del lugar. No es una fecha firmada en la piedra. Lo que ves quizá sea más joven de lo que sugiere su aire de vieja guardiana.
¿Y qué es original y qué restaurado? La torre conserva muros de tapial reforzados con sillares en las esquinas, y bóvedas de ladrillo. La restauración consolidó esquinas, recuperó tapial desprendido, impermeabilizó la azotea, reforzó bóvedas y recuperó escaleras. Las fuentes no ofrecen un mapa muro por muro que distinga cada paño medieval del reconstruido. Por eso no podemos señalártelos uno a uno.
Sobre el acceso al interior, la prensa habló de una primera fase de obras que dejó la torre accesible y paseable. Eso no acredita que puedas entrar hoy: confírmalo antes de ir.
Para profundizar
Las obras de restauración tuvieron un seguimiento arqueológico preventivo en dos mil nueve, dirigido por David Jaén Cubero, para documentar estructuras y restos que pudieran verse afectados. No fue una excavación para buscar tesoros, sino para no estropear lo que nadie sabía todavía que estaba allí. Es una de esas tareas discretas que casi nadie fotografía y que decide qué sabremos del castillo dentro de cien años.
La muralla y el hisn andalusí anterior
La loma antes de la torre

Colócate junto al acceso al recinto, mirando al lienzo occidental y a su bastión. Después, si puedes, rodea hasta ver el lado este, donde los muros se asientan sobre la roca.
Mira el tramo occidental de la muralla y su bastión, que se aprecia bien desde el camino de acceso. Ahora, si rodeas hasta el lado este, verás los lienzos asentados sobre la roca madre. Por allí los constructores se ahorraron trabajo, porque un tajo rocoso hacía de defensa natural. Aprovechar un precipicio sale más barato que levantar una muralla.
Pero la historia de esta loma empieza antes que estos muros. Las crónicas citan aquí un hisn, un castillo andalusí, con el nombre de Arnisul o Aransul. Es la fortaleza de origen islámico que existía antes de las estructuras bajomedievales que ves hoy. Se han documentado materiales islámicos y una posible habitación de tapial vinculada a la atalaya musulmana.
Así que no es cierto que en mil ciento veintiséis se peleara en una loma sin fortificar. Había un castillo. Lo que no podemos afirmar es que los muros que tienes delante sean los mismos que existían entonces. De cómo era aquel hisn sabemos poco, y quien diga lo contrario va más allá de las fuentes.
Desde aquí también se ve que el recinto cerraba bien la loma. Y en esa loma ocurrió algo que hizo famoso este lugar: la batalla de Arnisol. Ahora te toca subir al mirador para contarla en orden.
Para profundizar
El seguimiento arqueológico de la restauración incluyó limpiar una estancia cuadrada adosada a la muralla y estudiar las posibles afecciones arqueológicas. Detrás de una muralla hay siempre rincones menos vistosos donde se guardaba la vida diaria.
El aljibe de Castillo Anzur y los arqueólogos
El aljibe de los arqueólogos

Ve al interior del recinto, junto al costado occidental de la muralla. Observa el aljibe desde el recorrido permitido, sin acercarte más de lo que el acceso autorice.
Cuatro metros de hondo y, cuando llegaron los arqueólogos, lleno de basura. Así encontraron el aljibe de Castillo Anzur en dos mil nueve.
Es rectangular y mide casi seis metros por casi tres: el tamaño de un salón generoso, pero con cuatro metros de caída. El cuerpo inferior es de piedra. Arriba, una bóveda ligeramente apuntada, hecha con ladrillos dispuestos como los radios de una rueda.
Fíjate en ella. Tiene una rotura en la parte central. Y si el recorrido te lo permite, busca en la superficie interior los restos de un revestimiento rojizo. Se describe como mortero hidráulico con pintura roja, que desaparece por debajo de la línea de impostas. Puede que lo veas solo en parte.
El seguimiento arqueológico vació el aljibe y confirmó su profundidad de unos cuatro metros. También comprobó si quedaba algo del revestimiento. Un depósito para guardar agua que se acabó llenando de basura: le pasa a muchos lugares. Lo bonito es que alguien se tomara la molestia de vaciarlo.
Para profundizar
Aquel fue el sector más complicado para el equipo: la profundidad y la evacuación de tierra dificultaban el trabajo. Vaciar un pozo de cuatro metros y subir la tierra sin máquinas cómodas no es tarea de lucimiento, pero gracias a ella conocemos la medida exacta del aljibe.
Antes de Arnisol: los mozárabes de Granada y la persecución
Antes de Arnisol

Busca el mirador natural en el entorno de la fortaleza, donde la torre se recorta sobre la loma. Mira hacia las campiñas que se abren a tus pies.
Desde aquí se abren las campiñas cordobesa y sevillana. Es un sitio donde, si alguien se acercaba, se le veía llegar con tiempo para sacar la escala. Y en mil ciento veintiséis alguien llegó: Alfonso primero, rey de Aragón, al que llamaban el Batallador.
Vamos por orden. Había en Granada cristianos que vivían bajo dominio musulmán y conservaban su religión: los mozárabes. Los de Granada pidieron ayuda a Alfonso y le prometieron abrirle las puertas de la ciudad. La sublevación prometida no llegó a producirse, y el rey desistió del ataque. Debe de ser difícil volver a casa después de una promesa así.
Pero volver no era sencillo. Abu Bakr, hijo del emir Ali Ibn Yusuf, salió desde Sevilla y persiguió a las tropas cristianas antes del choque junto a Castillo Anzur. Así llegó Alfonso a esta loma, con el enemigo pegado a los talones. Lo que pasó después tiene nombre en los libros: la batalla de Arnisol, también llamada Arinzol.
Para profundizar
Un detalle de nombres para no perderse. En las fuentes aparecen dos jefes musulmanes: Abu Bakr, hijo del emir Ali Ibn Yusuf, que persigue a los cristianos, y Abu-l-Tahir, al que el estudio de Arjona llama emir y que aparece en el campamento durante la batalla. Las fuentes que manejamos no aclaran cómo se relacionaban entre sí, y no vamos a inventarlo.
La batalla de Arnisol: el emir que movió su tienda
El emir que movió su tienda

Sigue en el mirador. Mira hacia la loma de la fortaleza: ahí abajo estaba el campamento, y arriba, la altura que se disputó.
Un emir cambia su tienda de sitio y pierde una batalla. Suena a broma, pero así se cuenta que ocurrió aquí. El emir Abu-l-Tahir quiso trasladar su tienda, y sus tropas interpretaron el movimiento como una retirada. Echaron a correr en desorden. Cuenta la crónica citada por Arjona que, esa noche, los vencedores cristianos saquearon el campamento.
Antes, la altura. Según el estudio de Arjona, la población mozárabe de la propia Castil Anzur, que no hay que confundir con los mozárabes de Granada, habría ayudado a Alfonso a tomar la altura desde la que se dominaba el valle. Ese detalle importa, porque las alturas ganaban batallas. Y recuerda que en la loma había ya un castillo, el hisn de las crónicas.
El cronista local relata que Alfonso venció pese a estar rodeado y en inferioridad numérica. Y aquí viene el giro: la campaña no produjo conquistas territoriales para Aragón. Ganó la batalla y volvió con las manos vacías.
Para profundizar
Queda un episodio de los que piden voz baja. El alfaquí Abu-l-Walid ibn Rushd, abuelo de Averroes, habría denunciado ante Ali ben Yusuf la conducta de los mozárabes. El estudio relata que fueron deportados a Marruecos y que muchos murieron durante el viaje. Las fuentes que manejamos no separan con claridad si se refiere a los mozárabes de Granada, a los de Anzur o a ambos. Es una de esas consecuencias que las batallas arrastran mucho después de que se apaguen los ruidos.
Papeles para un castillo: del obispo a Pedro I
Papeles para un castillo

Vuelve a la puerta de la torre y mírala de frente, con el vano sin dovelas delante.
Los castillos se disputan con espadas, pero se heredan con papeles. Pasemos de mil ciento veintiséis a mil doscientos cuarenta. Fernando tercero reconquistó la zona mediante pacto entre febrero de mil doscientos cuarenta y marzo de mil doscientos cuarenta y uno. Castillo Anzur pasó entonces a formar parte de una línea defensiva fronteriza.
En mil doscientos cincuenta y ocho, el concejo de Córdoba entregó la fortaleza al obispo Fernando de Mesa. Ese mismo año, el once de diciembre, Alfonso décimo confirmó la donación. Ojo con esta fecha: la donación se refiere al lugar y a su fortaleza. No permite afirmar que la torre y los muros que ves sean los entregados entonces, porque su construcción se fecha, de forma hipotética, en el siglo catorce. Lo que recibió el obispo fue lo que había en la loma, heredero de aquel hisn.
En mil doscientos sesenta y dos se deslindaron los términos de Castillo Anzur con Aguilar, Benamejí, Estepa y Lucena: una especie de mojón gigante con vistas. En mil doscientos sesenta y cuatro, Fernando de Mesa acordó con el deán y el cabildo un intercambio de propiedades que dejó para la mesa episcopal la mitad de lo que aquellos tenían aquí. Y seguía siendo frontera: la zona permaneció en línea fronteriza con Granada durante dos siglos y medio.
Para profundizar
En mil trescientos cincuenta y seis, el rey Pedro primero donó el castillo a Vasco Alfonso de Sousa. Las fuentes consultadas no detallan cómo salió de manos del obispado hasta llegar al rey. En mil trescientos setenta y dos, Sousa lo permutó con Gonzalo Fernández de Córdoba por el castillo de Almenara. Con los Fernández de Córdoba empieza la parte de la historia que sigue en la parada siguiente.
Del castillo al pueblo: marqueses y restauración
Del castillo al pueblo

Quédate junto a la puerta, con la torre a la espalda, y mira hacia el valle por donde baja el camino.
Con los Fernández de Córdoba la importancia del castillo empezó a pasar a otro sitio. Fernando el Católico acampó en las inmediaciones en dos ocasiones, en mil cuatrocientos ochenta y dos y en mil cuatrocientos ochenta y cinco, durante la guerra de Granada.
En mil cuatrocientos noventa y ocho, Alfonso Fernández de Córdoba impulsó el crecimiento de La Puente de Don Gonzalo a costa de Castillo Anzur. Ese es el nombre histórico de la actual Puente Genil. La importancia pasaba de la loma al pueblo.
El linaje siguió. La Casa de Priego pertenecía a la rama central de los Fernández de Córdoba, y Pedro Fernández de Córdoba recibió el título de marqués de Priego en mil quinientos uno. La Cartoteca de Andalucía conserva un plano de las casas del marqués de Priego en Castillo Anzur, fechado entre mil setecientos cincuenta y mil setecientos noventa y nueve. Un castillo medieval, con su señor del siglo dieciocho y su plano bien dibujado.
Conservar un castillo es una tarea que nunca termina. En enero de dos mil ocho, el alcalde Manuel Baena alertó del riesgo para la fortaleza tras unas lluvias que habían abierto grietas, y denunció años de retrasos en la restauración. Hubo obras y seguimiento arqueológico en dos mil nueve, y la prensa informó en dos mil once de la finalización de una primera fase.
Para profundizar
En septiembre de dos mil veinticuatro seguía en el aire un proyecto distinto, para adecuar el entorno. Con estas fuentes no podemos decir que todo el conjunto esté pendiente de restaurar, ni cuál es su estado de conservación actual.
Prepara tu visita
- Propiedad y acceso: el castillo es de titularidad privada, según la ficha de la Asociación Española de Amigos de los Castillos. No hemos podido confirmar si hoy es visitable libremente, con cita o solo desde fuera. Confírmalo antes de ir con el Ayuntamiento o la oficina de turismo de Puente Genil.
- Cómo llegar: según esa ficha, se accede por la carretera de Puente Genil a Lucena, con desvío por la comarcal trescientos veintinueve hacia Janja. Es una referencia de acceso, no una confirmación actual. No tenemos datos verificados sobre aparcamiento ni sobre el camino de subida.
- Punto de inicio: la puerta de acceso a la torre, orientada al este.
- Interior de la torre: el hueco central de la primera planta solo puede verse si el acceso está abierto durante tu visita.
- Aljibe: obsérvalo desde el recorrido permitido. El revestimiento rojizo puede verse solo en parte.
- Mirador: la panorámica de las campiñas se disfruta desde el entorno natural de la fortaleza.
- Estado del conjunto: las fuentes no permiten asegurar cómo está hoy ni si afecta a la visita; pregunta antes de ir.
Preguntas frecuentes
¿Qué fue la batalla de Arnisol
Fue el choque de mil ciento veintiséis junto a Castillo Anzur, en el que Alfonso primero de Aragón, el Batallador, venció pese a estar rodeado y en inferioridad numérica. La campaña no produjo conquistas territoriales para Aragón.
¿Había ya un castillo en 1126
Sí. Las crónicas citan un hisn andalusí llamado Arnisul o Aransul, y se han documentado materiales islámicos. No se puede afirmar que los muros visibles hoy sean los de entonces.
¿De cuándo es la torre del homenaje
Se atribuye de forma hipotética a la primera mitad del siglo catorce. Mide unos quince metros, tiene dos plantas, muros de tapial con sillares en las esquinas y bóvedas de ladrillo.
¿Qué es original y qué está restaurado
La torre conserva tapial y bóvedas de ladrillo medievales. La restauración consolidó esquinas, recuperó tapial, impermeabilizó la azotea, reforzó bóvedas y recuperó escaleras. Las fuentes no distinguen cada muro.
¿Se puede visitar el Castillo Anzur
Es de titularidad privada y no hemos podido confirmar las condiciones actuales de visita. Consulta antes con el Ayuntamiento o la oficina de turismo de Puente Genil.
¿Cómo se llega al Castillo Anzur
Según una ficha de la Asociación Española de Amigos de los Castillos, por la carretera de Puente Genil a Lucena, con desvío por la comarcal trescientos veintinueve hacia Janja. Es una referencia, no una confirmación actual.
¿Qué es La Puente de Don Gonzalo
Es el nombre histórico de la actual Puente Genil. En mil cuatrocientos noventa y ocho, Alfonso Fernández de Córdoba impulsó su crecimiento a costa de Castillo Anzur.
¿Está protegido el Castillo Anzur
Sí. La ficha patrimonial recoge su declaración como Bien de Interés Cultural, categoría Monumento, el veintidós de junio de mil novecientos noventa y tres, y su inscripción en el Registro General.
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