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Casa Museo Don Niceto Alcalá-Zamora y Torres, Priego de Córdoba: audioguía

Un retrato que sale por el balcón del Ayuntamiento y regresa a manos de la familia, unas hijas que dudan a quién dejar la casa de su padre y unas memorias robadas que reaparecen setenta y un años después. Esta audioguía recorre la casa natal de Niceto Alcalá-Zamora, primer presidente de la Segunda República, en Priego de Córdoba. Cinco paradas para escuchar con calma.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Casa Museo Don Niceto Alcalá-Zamora y Torres, Priego de Córdoba: audioguía

Quién fue Niceto Alcalá-Zamora y el retrato del balcón

Quién nació aquí, y un cuadro por el balcón

Colócate en la calle Río, frente al número treinta y tres, con la vista en las plantas y los balcones de la fachada.

Levanta la vista y recorre la fachada planta a planta. Es simétrica, ordenada, con balcones de hierro forjado. Parece una casa que nunca ha perdido la compostura. Es una vivienda señorial del siglo diecinueve, reformada a comienzos del veinte, y está en el número treinta y tres de esta calle.

Aquí nació Niceto Alcalá-Zamora, el seis de julio de mil ochocientos setenta y siete. Y aquí empieza la razón de que esta casa sea museo. Niceto fue presidente del Gobierno provisional en mil novecientos treinta y uno y, ese mismo año, primer presidente de la Segunda República. Lo fue hasta mil novecientos treinta y seis, cuando las Cortes lo destituyeron el siete de abril. Murió en el exilio, en Buenos Aires, en mil novecientos cuarenta y nueve.

Con ese currículum, un retrato suyo podía ser un problema. Y de eso va la primera historia, que ojo, no ocurrió tras esta puerta. Ocurrió en el Ayuntamiento de Priego, en cuyo salón de plenos presidía un retrato de Niceto, obra de Adolfo Lozano Sidro. En mil novecientos treinta y siete llegó un telegrama del gobernador militar que denunciaba que el cuadro seguía allí, en su sitio de honor.

Según los testimonios recogidos, el retrato acabó tirado por el balcón de aquel edificio. Y la familia lo recuperó.

Estos balcones que tienes delante no son los de esa escena. Aun así, ayudan a imaginarla: un cuadro, una calle y alguien que decide que ese rostro no puede quedarse donde estaba.

Para profundizar

Hay un segundo capítulo, y es mi favorito. Años después, cuando el retrato se cedió al Ayuntamiento, hubo una condición. Las hijas de Niceto pidieron una garantía muy concreta: que, si algún día el cuadro dejaba de interesar, no acabara arrojado por un balcón.

Dicho así suena casi a broma, y quizá tenía su parte de humor amargo. Pero revela a una familia que ya había visto una vez qué puede pasarle a un retrato cuando cambian los vientos.

Y ahora entra. Esa misma familia es la que decidió qué hacer con la casa.

La donación de la casa y el salón-comedor

La visita que lo decidió

Vista general del salón de la Casa Museo.

Ya dentro, colócate en el salón-comedor, de modo que tengas la sala completa a la vista.

Esta casa pudo haber terminado en manos de una asociación de cronistas. Y no es una exageración, sino una de las posibilidades que se barajaron.

Las hijas de Niceto, Purificación e Isabel, contemplaban donarla a esa asociación. Entonces apareció Rafael Gamero, que lo recordó después: fue a visitarlas con un propósito claro, persuadirlas de que la cedieran al Ayuntamiento. No sabemos cómo fue la conversación, pero sí cómo acabó.

El Ayuntamiento aceptó la donación por unanimidad, el diecisiete de diciembre de mil novecientos ochenta y seis. Esa palabra importa. En una casa con una memoria política tan disputada, que nadie votara en contra ya era una forma de decir algo. La corporación se comprometió a mantener la casa con fines culturales, no partidistas. El museo abrió al público en agosto de mil novecientos ochenta y siete. Desde mil novecientos noventa y tres lo gestiona el Patronato municipal.

Ahora mira lo que tienes delante. En este salón-comedor hay una chimenea y un azulejo conmemorativo de mil novecientos treinta y uno, el año en que Niceto llegó a la presidencia. Son piezas que ayudan a imaginar la casa cuando se vivía en ella.

Para profundizar

La norma que inscribió el legado dejó por escrito que debía servir al pueblo con finalidad cultural. Es razonable pensar que esa cautela pesaba más en una casa tan discutida: lo que se escribe en un papel oficial dura más que una buena intención.

En mil novecientos noventa hubo además una entrega de llaves. José Alcalá-Zamora y Queipo de Llano habló en nombre de la familia y pidió que la casa difundiera los valores de su abuelo. Abrir un museo significaba, para ellos, encargar a un lugar la tarea de seguir hablando.

Qué es de la casa y qué es montaje

¿De la casa o de la historia?

Piano en la sala familiar de la Casa Museo.

Pasa a la sala familiar y sitúate donde veas el piano y el resto de la estancia.

Cuando alguien te enseña un objeto en una casa museo, la pregunta más honesta es sencilla: ¿esto estaba aquí?

En esta casa hay una respuesta por plantas. La planta baja conserva el entorno doméstico. La primera planta, en cambio, distribuye salas expositivas con una museografía cronológica. Abajo se mantiene la casa. Arriba se cuenta la historia.

Aun así, un estudio sobre la casa advierte que los objetos expuestos no siempre conservan la ubicación que tuvieron. Y la investigación museológica añade que el montaje combina objetos vinculados a la casa con piezas incorporadas para explicar la biografía y el periodo republicano.

Aquí tienes un ejemplo concreto. Este piano fue un regalo a la esposa de Niceto, y encaja con lo que se espera de una sala familiar. No te cuento esto para quitarle encanto a nada. Mirar así convierte la visita en un pequeño juego de detective: unas piezas vienen de la vida doméstica y otras se han traído para que la historia se entienda.

Si dudas con otro objeto, pregúntate de qué clase es: uno que acompañó a la familia o uno que ayuda a contar. Quizá no siempre lo sepas, y está bien.

Ahora sube a la primera planta. Allí la historia deja de ser doméstica.

La Constitución de 1931 en la Sala IV

La Constitución de mil novecientos treinta y uno

Vitrina con la Constitución de 1931 en la Sala IV de la Casa Museo.

Ya en la primera planta, entra en la Sala IV y colócate ante el original de la Constitución de mil novecientos treinta y uno.

Has cambiado de registro. Abajo había chimenea y piano. Aquí hay un texto político.

Lo que se expone en esta sala, según la guía local, es el original de la Constitución de mil novecientos treinta y uno. Es el texto de la República cuyo primer presidente nació en la casa que pisas. Su presencia aquí tiene más de relato que de recuerdo doméstico: no la guardaba la familia en un cajón, sino que se trajo para contar el periodo.

Eso encaja con la museografía cronológica de la planta. Las salas siguen la vida de Niceto y la historia de su tiempo, de modo que ya no estás en un salón de familia, sino en un museo con hilo narrativo.

Fíjate en cómo cambia la forma de mirar. En la planta baja preguntabas si algo era de la casa. Aquí la pregunta útil es otra: qué momento de la vida de Niceto ilustra lo que ves.

Y todavía queda una historia de papeles, con aventura incluida.

Las memorias robadas y recuperadas

Papeles con aventura

Papeles y documentos expuestos en la sala documental.

En la primera planta, colócate ante las vitrinas o paneles de documentos y deja que el silencio de la sala haga su trabajo.

Unas memorias pueden tardar setenta y un años en reaparecer. Estas lo hicieron a medias, y no están aquí.

Antes de seguir, una aclaración. Los manuscritos recuperados no se exponen en esta casa: están en el Archivo Histórico Nacional. Lo que hay en la sala son documentos expuestos, y las fuentes consultadas no precisan qué ejemplar de las memorias se muestra. Si quieres saber si lo que ves es original, copia o facsímil, pregunta al personal.

Ahora, la historia. Las primeras memorias de Niceto Alcalá-Zamora fueron robadas en febrero de mil novecientos treinta y siete, en una caja de seguridad del Crédit Lyonnais de Madrid. El robo fue en Madrid. Valencia entra después en el relato: según la historia que se cuenta, un soldado republicano se apropió de parte de los papeles durante la evacuación de esa ciudad.

Una ciudad que se vacía, prisas, cajas de un lado a otro. En medio de todo eso, unos manuscritos cambian de manos sin que nadie sepa cuándo volverán a verse.

Y volvieron, en parte. En diciembre de dos mil ocho, el Grupo de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil intervino los documentos. El veintiocho de julio de dos mil diez ingresaron en el Archivo Histórico Nacional.

Después de la recuperación, las memorias se publicaron. El primer tomo, titulado «Asalto a la República», precedió al segundo, presentado en dos mil doce.

Un texto escrito para dejar memoria estuvo a punto de perderla. Y, aun así, buena parte se salvó.

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Preguntas frecuentes

¿Quién fue Niceto Alcalá-Zamora

Fue presidente del Gobierno provisional en 1931 y primer presidente de la Segunda República, hasta que las Cortes lo destituyeron el 7 de abril de 1936. Murió en el exilio, en Buenos Aires, en 1949. Nació en esta casa el 6 de julio de 1877.

¿Cuándo se donó la casa y cuándo abrió como museo

El Ayuntamiento aceptó la donación el 17 de diciembre de 1986 y el museo abrió al público en agosto de 1987. Sus hijas, Purificación e Isabel, donaron la casa.

¿Quién gestiona hoy el museo

Lo gestiona el Patronato municipal, constituido en 1993.

¿Qué pasó con el retrato de Niceto Alcalá-Zamora

Presidía el salón de plenos del Ayuntamiento. En 1937 fue arrojado desde el balcón de ese edificio y la familia lo recuperó. No ocurrió en la casa museo.

¿Qué es original y qué es montaje en la casa

La planta baja conserva el entorno doméstico. La primera planta tiene salas expositivas con museografía cronológica, y los objetos expuestos no siempre conservan su ubicación primera.

¿Qué piezas destacan en la visita

La chimenea y el azulejo conmemorativo de 1931 en el salón-comedor, el piano regalado a su esposa en la sala familiar y el original de la Constitución de 1931 en la Sala IV.

¿Qué pasó con las memorias de Niceto Alcalá-Zamora

Fueron robadas en febrero de 1937 de una caja del Crédit Lyonnais de Madrid. La Guardia Civil intervino parte de los manuscritos en diciembre de 2008 y ingresaron en el Archivo Histórico Nacional el 28 de julio de 2010. Después se publicaron.

¿Están los manuscritos recuperados en la casa museo

No, están en el Archivo Histórico Nacional. Las fuentes no precisan qué ejemplar de las memorias se muestra en la sala.

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