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Iglesia de San Francisco de Baena: audioguía de un convento que sobrevivió

Una puerta sobria, una cúpula que se vino abajo en parte y un Nazareno al que los fieles besan los pies hasta desgastarlos.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Iglesia de San Francisco de Baena: audioguía de un convento que sobrevivió

Fachada de la Iglesia de San Francisco de Baena y su fundación

La puerta discreta

Sitúate frente a la fachada principal, a unos pasos de la puerta. Mira el hueco de entrada y las dos pilastras que lo flanquean.

Esta puerta no presume de nada. Es adintelada, con una pilastra toscana a cada lado, y ya está. Es del siglo dieciocho y tiene una sobriedad casi tímida. Fíjate en ella, alrededor del hueco de entrada. Parece poco para lo que hay detrás, y ahí está su gracia.

Porque esta fachada es lo que queda de algo mucho más grande. Aquí hubo un convento franciscano, fundado en mil quinientos sesenta y uno. Detrás de la fundación hay una mujer, doña María Sarmiento de Mendoza. Y hay un fraile, fray Juan de San Miguel, el primer guardián de la casa. Más tarde llegó a ministro provincial y murió antes de terminar su mandato.

Después vinieron las expulsiones de mil ochocientos diez y de mil ochocientos treinta y cinco. Y en mil ochocientos cincuenta y cinco el convento fue derribado. Se salvó la iglesia.

Piénsalo un momento. Lo que tienes delante es la superviviente de un conjunto entero, la parte que se quedó para contarlo. Tiene gracia que lo más callado del edificio sea justo lo que aguantó en pie.

Entra, y verás que dentro hay un techo con una historia reciente de sobresaltos.

Para profundizar

La fecha de fundación tiene su pequeña intriga. Una fuente antigua proponía mil quinientos cincuenta, pero el estudio más fiable se inclina por mil quinientos sesenta y uno.

María Sarmiento no se limitó a fundar. Incluyó además sufragios por su ama difunta, un detalle que habla de una mujer con memoria para los suyos.

La casa llegó a ser grande. En mil setecientos cincuenta y dos vivían en ella treinta y seis religiosos. Es una cifra que ayuda a imaginar todo lo que ya no está en pie a tu alrededor.

Siglos después, en mil novecientos ochenta y tres, un real decreto declaró la iglesia monumento histórico-artístico nacional.

Nave, cúpula y restauración de la iglesia tras 2002

El techo que se cayó y reveló un secreto

Nave y cúpula elíptica de la Iglesia de San Francisco de Baena tras su restauración

Colócate en la nave y mira hacia el crucero y la cabecera. Levanta la vista hacia las bóvedas y la cúpula.

En dos mil dos se desprendió parte del tejado de la cúpula y la iglesia cerró al culto. Levanta la vista hacia el crucero. Esa cúpula elíptica es la protagonista. Alrededor, las bóvedas de medio cañón con lunetos cubren la nave y los brazos de la cruz. Porque el edificio tiene planta de cruz latina, con una sola nave, y tú estás en su brazo más largo.

La restauración de la cúpula tenía un objetivo claro: arreglar lo roto. Bajo las bóvedas de yesería había permanecido oculto un artesonado de madera. Y junto a él aparecieron arcos góticos. Es como abrir un armario para arreglar una bisagra y encontrar otro armario detrás.

La iglesia reabrió el uno de mayo de dos mil nueve. Aquel día, el obispo Juan José Asenjo Pelegrina consagró el altar. Imagino el alivio de los vecinos al volver a entrar, aunque eso, lo reconozco, es imaginación mía.

Hay accidentes que acaban siendo una ventana al pasado. Éste lo fue. Y si sigues hasta el fondo, te espera un retablo que costó muchos desvelos y mucho dinero de la gente corriente.

Para profundizar

Mira los muros con calma. Tienen pinturas de épocas y estilos distintos, y destaca la decoración de rocalla. Es como un cuaderno donde cada generación escribió con su letra.

A un lado de la nave hay capillas, en el lado del Evangelio. Al otro, en el de la Epístola, hay hornacinas.

En una de esas capillas se colocó en mil quinientos setenta y seis un Eccehomo de medio cuerpo. Estaba dentro de una urna de ébano con bisagras de acero.

Hay un epílogo moderno. En dos mil dieciocho, la segunda cuadrilla de Jesús Andas y Palio presentó una visita virtual del templo. La Cofradía publicó el archivo para difundir el patrimonio local. Así que esta iglesia, que estuvo cerrada, hoy también se puede recorrer a distancia.

Retablo mayor barroco: qué ver en la capilla mayor

Un retablo pagado entre muchos

Retablo mayor barroco de la Iglesia de San Francisco de Baena con la Inmaculada

Avanza hasta la capilla mayor y colócate frente al retablo. Busca en el centro la hornacina de la Inmaculada.

Un hombre llamado Manuel de Marichica prometió un tercio de sus bienes para que este retablo existiera. No lo dijo por decir. Lo dejó comprometido para hacerlo o, si ya estaba hecho, para dorarlo.

Esa condición lo cuenta todo. Un retablo así no lo pagaba una sola mano. Lo sostenían fieles y bienhechores, uno a uno.

Ahora levanta la mirada. En el centro, en la hornacina principal, está la Inmaculada. Y a su alrededor, las calles del retablo se articulan con estípites y columnas salomónicas, esas que se retuercen como una cuerda. Entre ellas corre una decoración vegetal barroca.

Se empezó probablemente en mil setecientos veintisiete. En mil setecientos treinta y seis ya estaba terminada la talla. La historiografía lo atribuye a Jerónimo Sánchez de Rueda, aunque es una atribución, no una firma.

Fíjate en que acabar la madera no era acabar la obra. Quedaba el dorado, y eso costaba. Por eso siguieron llegando limosnas. Una de ellas fue de Isabel de Guijarro y Gálvez, que dejó trescientos reales de vellón.

Pagar un retablo fue, aquí, una tarea de vecinos. Y si ahora te preguntas quién cuidó de la imagen más querida del templo, la respuesta está junto a la puerta lateral.

Para profundizar

La fecha del retablo tiene su pequeño desacuerdo. El estudio académico habla de mil setecientos veintisiete a mil setecientos treinta y seis. La Cofradía, en cambio, lo describe como madera tallada y policromada, fechado en mil setecientos cuarenta. Quizá una cifra marque el final de la talla y otra, el de todo el trabajo. Es una posibilidad, no una certeza.

La Inmaculada ocupa el centro. El estudio relaciona esa elección con la devoción que promovía la orden franciscana. Es una interpretación, pero encaja con el lugar donde estás.

Mira también las figuras. El programa escultórico reúne santos franciscanos y dominicos. Entre ellos están san Francisco de Asís, santo Domingo de Guzmán y san Bernardino de Siena. Es una pequeña reunión de familias religiosas, tallada en madera, que comparte el mismo muro.

Camarín de Jesús Nazareno en Baena

El Nazareno de los pies gastados

Camarín de Jesús Nazareno en la Iglesia de San Francisco de Baena

Dirígete a la capilla situada junto a la puerta lateral de entrada. Mira el camarín y las imágenes que alberga.

Los pies de esta imagen sufren un desgaste de tanto besarlos. Es el besapiés anual de los fieles. Y las manos, por su parte, sufrían el roce de la cruz durante las procesiones.

Estás ante el camarín de Jesús Nazareno. Allí están también la Virgen de los Dolores, María Magdalena, san Juan y la Verónica. El Viernes Santo por la mañana, estas imágenes salen en procesión. Detrás hay una cofradía antigua, cuyas constituciones obtuvieron la aceptación episcopal el veintinueve de abril de mil quinientos ochenta y nueve.

En dos mil dieciocho, la imagen pasó por manos del restaurador Salvador Guzmán Moral. Descubrió un problema curioso. Los barnices amarillos, aplicados para proteger la talla, se habían oscurecido. Y estaban dejando manchas.

Es decir, la protección se había vuelto un problema. Pasa también en las mejores casas.

La imagen volvió a Baena el veintiséis de agosto. Aquí se la esperaba con una eucaristía de acción de gracias y, claro, con un besapiés.

Cierra los ojos un momento. En esta capilla se junta la devoción de siglos con el cuidado paciente de quien lo restaura. Y esa mezcla es, quizá, lo más vivo que vas a ver en toda la visita.

Para profundizar

El trabajo del restaurador fue casi de detective. Examinó grietas en las piernas y en la cabeza para saber si venían de los ensambles de la talla o si eran daños recientes. Preguntar de dónde viene un daño ayuda a decidir cómo repararlo.

La intervención se prolongó durante julio y agosto. Durante esos meses la imagen estuvo retirada del culto en su templo, y el camarín quedó sin su titular. Su regreso devolvió al camarín su imagen titular.

No era la primera vez. La restauración anterior, en dos mil diez, incluyó sustituir la peana y retocar la policromía de la cara y de las piernas.

Así que esta imagen tiene una historia de visitas al taller, además de sus procesiones. Cada una cuenta algo sobre cómo se cuida lo que se quiere.

Prepara tu visita

Preguntas frecuentes

¿Qué ver en la Iglesia de San Francisco (Baena

Puedes ver la portada sobria del siglo 18 con pilastras toscanas, la nave en cruz latina con su cúpula elíptica, el retablo mayor barroco con la Inmaculada y el camarín de Jesús Nazareno, que procesiona el Viernes Santo por la mañana.

¿Cuál es la historia de la Iglesia de San Francisco

La fundación franciscana se sitúa en 1561 y se reconoce a doña María Sarmiento de Mendoza como fundadora. Tras las expulsiones de 1810 y 1835, el convento fue derribado en 1855 y quedó la iglesia. En 1983 fue declarada monumento histórico-artístico nacional.

¿Cómo llegar a la Iglesia de San Francisco

La iglesia está en Baena. Lo más sencillo es localizarla en un mapa digital y caminar hasta su puerta principal, donde comienza la audioguía. Si necesitas indicaciones concretas desde otro punto del pueblo, puedes consultarlas en la oficina de turismo de Baena.

¿Cuál es el horario de visita de la Iglesia de San Francisco

Es un templo en uso y los horarios pueden variar según el culto y la época del año. Lo recomendable es confirmarlos antes de ir en la web oficial de la Cofradía de Jesús Nazareno o en la oficina de turismo de Baena.

¿Cuánto se tarda en visitar la Iglesia de San Francisco

La audioguía tiene cuatro paradas, desde la fachada hasta el camarín junto a la puerta lateral. El tiempo depende de cuánto te detengas en cada una y de si coincide con algún acto religioso. Es una visita pensada para hacerse con calma.

¿Cuándo reabrió la iglesia tras la restauración

La iglesia reabrió al culto el 1 de mayo de 2009. Había cerrado en 2002, cuando se desprendió parte del tejado de la cúpula central. La reapertura coincidió con la consagración del altar por el obispo Juan José Asenjo Pelegrina.

¿Quién hizo el retablo mayor

La historiografía atribuye el retablo a Jerónimo Sánchez de Rueda, aunque es una atribución. Se inició probablemente en 1727 y la talla estaba terminada en 1736. Combina columnas salomónicas y estípites, y en su centro está la Inmaculada.

¿Qué se restauró en el Nazareno en 2018

El restaurador Salvador Guzmán Moral intervino la imagen en julio y agosto de 2018. Se detectó que los barnices amarillos, aplicados para proteger la talla, se habían oscurecido y causaban manchas. La imagen volvió a Baena el 26 de agosto.

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