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Yacimiento arqueológico de El Higuerón, Nueva Carteya: audioguía

Tres paradas, ninguna certeza fácil y mucha tierra por leer.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Yacimiento arqueológico de El Higuerón, Nueva Carteya: audioguía

Muralla exterior y bastiones del yacimiento de El Higuerón

Un muro que se inclina

Colócate ante el lienzo de la muralla exterior, desde una zona autorizada, y mira la pared de frente.

¿Por qué una muralla se inclinaría hacia atrás, como si quisiera apoyarse en el cerro? Esa es la primera pregunta que te hace El Higuerón. Fíjate en el perfil del muro. No sube recto: tiene talud, una inclinación pensada. Y fíjate también en los bloques, de cara abultada, almohadillados. Los constructores no los pulieron hasta dejarlos lisos. Les dieron relieve a propósito.

Quienes investigan este lugar sitúan la ocupación ibérica antigua entre los siglos seis y cuatro antes de Cristo. Este muro en talud es uno de sus indicios más claros. Allí se describen bastiones, esos cuerpos que sobresalen del recinto. Quizá hoy no los reconozcas como torres. Intenta leer los cambios de relieve del terreno, desde donde puedas verlos sin salirte de lo permitido. Hay que reconocer que ver un bastión bajo la tierra es un arte.

Y aquí viene lo bueno: en dos mil veintidós, mientras se trabajaba, el equipo tuvo que avisar al Seprona. Había riesgo de expolio. Es decir, que más de dos mil años después, alguien seguía interesado en lo que esas piedras escondían. También es un asunto de papeles. En noviembre de dos mil veintitrés, la comisión andaluza de patrimonio informó favorablemente el proyecto municipal de cerramiento del yacimiento. Eso significa, en cristiano, poner una valla con permiso. Y con una condición: control arqueológico durante las obras. Cada agujero para un poste es una oportunidad de encontrar algo, o de estropearlo, y la condición existe para que ocurra lo primero.

Si tienes delante el muro, piensa en esto: protegerlo es tan complejo como construirlo. Hay que decidir dónde cercar, cómo hacerlo sin dañar lo que está bajo tierra y quién vigila que se cumpla.

Mientras recorres la zona, un consejo de viajero: no recojas fragmentos, por pequeños que parezcan. Un trozo de cerámica fuera de su sitio es una frase arrancada de un libro.

La villa-torre de la cima de El Higuerón

La casa de la cima

Recinto de la cima del yacimiento arqueológico de El Higuerón en Nueva Carteya

Sube hasta donde el recorrido autorizado te permita ver el recinto de la cima y mira el conjunto, con el cerro a tu alrededor.

Está hecha con sillares almohadillados, como la muralla de abajo, colocados a soga y tizón. Es decir, unos bloques puestos a lo largo y otros de punta, entrelazados para que el muro agarre. Si desde tu posición los distingues, compara esa medida con la escala del cerro. Verás que la construcción manda desde arriba, pero no es enorme.

Las investigaciones sitúan aquí una villa-torre, levantada entre finales del siglo dos y principios del uno antes de Cristo. Habría seguido en uso hasta finales del siglo uno después de Cristo. Son casi dos siglos de vida para un edificio que dominaba su entorno.

Y ahora viene la parte que me gusta, porque es la más honesta. En la campaña de dos mil veintidós, el equipo buscó el posible acceso a la torre central. Excavaron uno de los lados del edificio. Encontrar la entrada era una pregunta de trabajo, no un resultado. Imagínate: tienes una torre y todavía no sabes por dónde se entraba.

Así funciona esto. Se empieza con una puerta que nadie ha confirmado.

Y bajo ese mismo cerro, siglos más tarde, alguien cavó un agujero con un propósito muy distinto.

Para profundizar

Lo que sí está documentado son las medidas del recinto y su técnica de construcción. Lo demás lo va completando cada campaña, metro a metro.

Una forma de mirar el lugar: el cerro tiene una muralla abajo y un edificio arriba. Por eso se habla de finales de un siglo y principios de otro, con margen. La arqueología rara vez da el día y la hora.

El silo medieval almohade de El Higuerón

El silo que cortó a los romanos

Silo medieval del yacimiento arqueológico de El Higuerón, Nueva Carteya

Acércate al sector del silo medieval, si el recorrido lo permite, y mira el suelo con atención, sin tocar nada.

En la campaña de dos mil veinticuatro se identificó esta estructura, con materiales que podrían datarse en el siglo trece y vincularse a época almohade. Fíjate en el verbo: podrían. La datación se presenta con cautela, como posibilidad, no como fecha absoluta.

Entre los restos aparecieron fragmentos de ataifores, que son platos hondos, de jarras y de cerámica vidriada. Si el área está expuesta, observa la relación entre las estructuras: el silo corta a las romanas, y eso nos dice cuál llegó después. Es la estratigrafía, que viene a ser leer un pastel de capas desde el corte.

Y la historia tiene su parte humana. El silo ya había aparecido en una campaña anterior, pero no pudieron vaciarlo del todo. El Museo Histórico Local anunció que volverían para terminar. Y volvieron.

Cuando lo hicieron, el director del Museo explicó que la presencia almohade confirmaba una sospecha: que en la Edad Media se reutilizaron estructuras más antiguas.

Los investigadores distinguen una ocupación ibérica, una romana y una medieval. Pero no plantean que fueran continuas. El cerro se abandonaba, y alguien volvía.

Así que ahora la pregunta es esta: ¿qué buscaba esa gente cada vez que regresaba?

Para profundizar

Hay una explicación que se ha propuesto para la fase medieval: el cerro estaría en un lugar entre territorios cristianos y musulmanes. Es una interpretación contextual, y conviene tomarla así. Nadie afirma que esa fuera la única función del sitio.

Si tienes delante cerámica o su documentación, busca diferencias entre formas y acabados. La cerámica vidriada brilla de otra manera que la basta, y esa diferencia cuenta cosas sobre quién la usaba.

Y hay una historia más cercana. Las campañas recientes han reunido a investigadores, estudiantes y personal municipal con voluntarios de ACEPHACA. Gente del pueblo, trabajando en el cerro que tiene encima. Es una manera discreta de que un yacimiento deje de ser algo que pasó hace mucho y pase a ser algo que ocurre ahora, con vecinos incluidos.

Y no intentes retirar tierra ni cerámica. Lo que parece un trozo de barro es, para quien excava, una página.

Prepara tu visita


Preguntas frecuentes

¿Qué ver en el yacimiento arqueológico de El Higuerón

La muralla exterior ibérica con sillares almohadillados y bastiones, el recinto cuadrangular de la cima, de 20 por 17 metros, y el sector del silo medieval, que corta estructuras romanas. Lo visible depende del recorrido autorizado.

¿Cuál es la historia de El Higuerón

Las investigaciones sitúan una ocupación ibérica entre los siglos VI y IV a. C., una villa-torre romana entre finales del siglo II a. C. y finales del siglo I d. C., y una reutilización medieval, quizá almohade, en el siglo XIII.

¿Qué es la villa-torre de El Higuerón

Es el nombre que los investigadores dan a la construcción de la cima, un recinto de 20 por 17 metros con sillares a soga y tizón. Se habría levantado entre finales del siglo II y principios del I a. C.

¿Qué se encontró en el silo medieval

En 2024 se identificó una estructura interpretada como silo, con ataifores, jarras y cerámica vidriada. Los materiales podrían datarse en el siglo XIII y vincularse a época almohade, aunque la datación se plantea con cautela.

¿Fue una ocupación continua

No se plantea así. Los investigadores distinguen fases ibérica, romana y medieval, pero no sostienen que el lugar estuviera habitado sin interrupción. El silo, además, corta estructuras romanas, lo que documenta una reutilización posterior.

¿Cuál es el horario del yacimiento de El Higuerón

No hay un horario confirmado en las fuentes consultadas. Conviene consultar la web oficial del Ayuntamiento, el Museo Histórico Local o la oficina de turismo de Nueva Carteya antes de la visita.

¿Participa la población local en las excavaciones

Sí. Las campañas recientes han incorporado voluntarios de ACEPHACA junto a investigadores, estudiantes y personal municipal, de modo que los vecinos forman parte de los trabajos.

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