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¿Colinegro o coliblanco?

Ruta a pie por Baena, del casco histórico al castillo, tras el judío y su tambor

Dos figuras idénticas de casco brillante y chaqueta roja se distinguen por un detalle que cuelga a la espalda: crines blancas o negras. Esta ruta por el casco histórico de Baena te lleva a descubrir por qué, qué cuenta el tambor que llevan y cómo una tradición se mantiene viva cuando pasa de manos de padres a hijos. Es un paseo corto, con cuestas hacia el final, y con una pregunta que se resuelve en lo alto del castillo.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
¿Colinegro o coliblanco?

Semana Santa de Baena: el tambor suena también en Cuaresma

Un tambor que suena antes de que salga nadie

Delante de la fachada y el acceso de la Iglesia Conventual de San Francisco; mira la puerta, sin necesidad de entrar.

Empecemos con una sorpresa: aquí, ante esta puerta, el tambor no desfila. Reza. Cada Cuaresma, la turba negra celebra misereres en este templo en honor a Jesús Nazareno, y también participa en el de la Archicofradía del Rosario. Es decir, los judíos de Baena, esas figuras de casco y chaqueta roja que imaginas en plena procesión, tienen una agenda llena de ceremonias en las que nadie ve un desfile.

Y ahora la pregunta que nos va a acompañar todo el paseo. ¿Por qué unos judíos llevan crines blancas y otros negras? ¿Y qué cuenta ese tambor, que no sirve solo para hacer ruido? Te adelanto que la respuesta no cabe en una frase.

Primera pista: el toque no se limita al paso procesional. Quienes conocen bien este patrimonio distinguen tres cosas: toque de calle, toque de procesión y redoble. Y lo oirás desde la víspera de San José hasta los días centrales de la Semana Santa. Un calendario entero que se escucha antes de verse.

Así que hay que ir a buscar a quien manda en este tambor. Es un cuadrillero.

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Al salir de San Francisco, sigue las calles del casco y busca el rótulo de la calle Cuadrilleros Hermanos Aguilera Urbano. Ve atento a los cruces y a las placas. Mientras caminas, piensa en el nombre: no es una calle de santos ni de reyes, sino de hombres que mandaban una cuadrilla. En muchos pueblos las calles honran a poetas; en Baena, parece, también a quienes sabían ordenar a unos cuantos tamborileros. Para en el rótulo de la calle.


Cuadrilleros de Baena: quién da la orden

La calle de quien da la orden

Calle de los cuadrilleros en Baena, tradición del judío de Baena

En la calle Cuadrilleros Hermanos Aguilera Urbano; mira el rótulo y las fachadas del entorno.

Lee el rótulo despacio: cuadrilleros. Alguien en Baena decidió que esa palabra merecía una calle entera, y eso ya dice mucho de cuánto pesa la figura.

El cuadrillero es la autoridad dentro de la cuadrilla, y aquí entra el protocolo, que es más sutil de lo que parece. Antes de los actos oficiales, las cuadrillas de Cajas y Banderas van recogiendo al resto de participantes. Piensa en un autobús escolar muy particular: pasa, llama y se lleva a cada uno hasta que el grupo está completo. Pues bien, quien da el aviso es el tambor.

Lo que importa es que el instrumento organiza quién se reúne y cómo se pone en marcha la turba. No es acompañamiento, es la señal de salida. Sin él, la procesión sería un montón de gente muy bien vestida, esperando a que alguien se decida.

Eso nos deja una pista para el misterio de los colores. Si hay jerarquía, el color de la cola podría tener algo que ver con el rango. Pero no corramos: la plaza de enfrente guarda un monumento que va a ponerlo en bandeja.

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Sigue desde esta calle hacia la Plaza de la Constitución. Guíate por la amplitud: la plaza se reconoce porque se abre de golpe, con el entorno del Ayuntamiento y un monumento que no puedes perderte. Si el tambor tiene una voz, el monumento tiene una silueta, y ambos van a contarte la misma historia desde ángulos distintos. Para ante el Monumento al Judío.


Judío de Baena: traje, colas blancas y negras

Mira la cola: la clave está a la espalda

Monumento al Judío en la Plaza de la Constitución, judíos coliblancos y colinegros de Baena

En la Plaza de la Constitución, frente al Monumento al Judío; fíjate en el casco, la chaqueta y lo que cuelga por detrás.

Fíjate en esta figura de arriba abajo, como si fueras un sastre. Casco de metal cincelado. Chaqueta roja bordada. Pantalón negro, camisa blanca, pañuelo. Y de la parte de atrás cuelgan crines, blancas o negras. Ese es el detalle que da nombre a las dos figuras: coliblancos y colinegros.

Hoy hay ocho cuadrillas de colinegros y ocho de coliblancos. La división se conserva en las turbas y se asocia también a diferentes cofradías. Parece un reparto limpio, dos equipos en perfecto equilibrio.

Y aquí viene lo bueno. No nació así. Al principio, la cola blanca se reservaba a ciertos cargos de mando: el cuadrillero, el abanderado y el tamborilero. Ya ves por qué esta plaza es una buena clase de historia: el color no significaba un bando, significaba una responsabilidad. El cambio llegó a comienzos del siglo veinte, y con él la cola blanca pasó de marcar el mando a identificar a un grupo.

Guarda esto en el bolsillo, porque no es la respuesta completa. Lo que sigue es descubrir que la propia figura del judío también ha ido cambiando por el camino.

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Ahora toca caminar unos cuatrocientos cincuenta metros hacia el oeste, unos cinco minutos a pie, hasta la calle Mesones. Es un paseo cómodo para ir mirando fachadas. La calle que vas a pisar es de las que las procesiones recorren de verdad, y quizá oigas el redoble de hace más de un siglo. Para en el tramo de la calle Mesones próximo a la plaza.


Cajas de guerra de 1883 en las calles de Baena

Cuatro cajas de guerra abren calle

Calle Mesones, recorrido de la Semana Santa de Baena

En la calle Mesones; mira el trazado y los cruces con otras calles del centro.

Esta calle forma parte de los recorridos procesionales de Baena, así que cada piedra ha oído pasar a la cofradía. Y quiero que la sitúes en mil ochocientos ochenta y tres.

Un acta cofrade de aquel año describe a los judíos de la Cola Negra marchando con lanzas. Hasta ahí, nada raro. Pero había además cuatro cajas de guerra, y la palabra clave es ese «guerra»: marcaban el paso con redoble. Es decir, el tambor ya ordenaba el desfile mucho antes de que existieran los tambores de hoy como los conoces.

Ahora el matiz, que es el que le da gracia. No todos llevaban tambor. Había lanzas y había cajas, y las cajas eran pocas. Cuatro, en toda la cuadrilla. Quien llevaba caja no era uno más: era la brújula del grupo.

Esto cambia tu forma de mirar a un judío con tambor: quizá no es solo un personaje, es una función. Y la pregunta natural es: ¿desde cuándo existe esa caja?

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Desde Mesones, rumbo a la Plaza Francisco Valverde y Perales, que los baenenses llaman también Plaza Vieja. Ve por las calles del casco buscando una plaza abierta. Ten el oído listo, porque lo que viene es un viaje al pasado: dos cajas, unos palillos y una cofradía que dejó escrito qué pagaba. Para en la plaza.


Tambor de Baena: las cajas de 1684

Dos cajas con sus palillos, anotadas en 1684

Plaza Vieja de Baena, primeras referencias del tambor de Baena

En la Plaza Francisco Valverde y Perales, la Plaza Vieja; mira la plaza y cómo conecta con la trama de calles del casco.

La fecha más antigua que se ha localizado para el tambor de Baena no sale de una leyenda, sale de unas cuentas. En mil seiscientos ochenta y cuatro, la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús anotó que tenía dos cajas con sus palillos, y que acompañaban el Santo Entierro.

Dos cajas, dos palillos. Es una nota casi administrativa, como la del que apunta en una libreta lo que hay en el trastero. Y justamente por eso conmueve: alguien, hace más de tres siglos, consideró que merecía la pena dejar constancia de ese ruido.

Una advertencia honesta: esa mención no demuestra que aquellas cajas fueran iguales al tambor actual. Y hay otra pista de mil setecientos cincuenta y dos: una descripción dice que aquellos tambores iban cubiertos de tela negra y sonaban de forma tosca. Tela negra, sonido áspero. Nada que ver con el instrumento que hoy oirías.

Lo que cambia, entonces, no es solo el color de la cola. Cambia el aspecto del tambor y cambia su voz. Y esa idea de que todo ha ido mudando es la que va a ganar fuerza a partir de ahora, justo en la mitad de la ruta.

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El siguiente punto está pegado a donde estás: la Torre de la Antigua Cárcel, junto a la Plaza Vieja, en el extremo occidental de la Almedina. Mira alrededor buscando restos de torre, ya que marca la antigua entrada occidental del recinto histórico. Prepárate, porque a partir de aquí empiezan las cuestas. Para ante la torre.


Tradición del judío de Baena: una figura que cambió

Una figura que todavía no era la de hoy

Torre de la Antigua Cárcel en Baena, tradición del judío de Baena

Ante la Torre de la Antigua Cárcel, junto a la Plaza Vieja; mira los restos de torre y el entorno de la antigua entrada.

Esta torre marcaba una puerta, y por las puertas entra lo nuevo y sale lo viejo. Es un buen sitio para el giro de nuestra historia, que tiene dos partes.

Primera parte: una publicación local sitúa en el siglo dieciocho los antecedentes de la figura del judío. Antecedentes, ojo, no el personaje tal cual. La misma fuente advierte que sus funciones y su aspecto eran distintos de los actuales. Así que el judío de aquel entonces no se parecía del todo al que has visto en el monumento.

Segunda parte, la que descoloca: junta esto con lo que ya sabes. La cola blanca era un distintivo de mando, el tambor ya ordenaba el paso en tiempos de cajas de guerra, y la propia figura no tenía su aspecto actual. ¿Qué te queda? Que los colores no fueron dos uniformes equivalentes que alguien repartió al azar. Fueron una convención que se movió con el tiempo.

Por eso la respuesta a «¿por qué blancos o negros?» no está escrita en el color, sino en la historia. Y quedan ingredientes por conocer: cómo se formaron las cuadrillas, quién fabricaba los tambores y por qué esa tradición no se ha perdido.

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Ahora cruza hacia el Arco Oscuro, uno de los accesos conservados al recinto de la Almedina. La calle se estrecha y hay pendiente. Vas a pasar de la trama urbana al corazón monumental, así que ve despacio, que quien sube con prisa acaba sin aire y sin historias. Para bajo el Arco Oscuro.


Cuadrillas de Baena: fundación y reorganización

El arco que da paso a las cuadrillas

Arco Oscuro de la Almedina de Baena, ruta del tambor de Baena

En el Arco Oscuro, mirando el arco y el paso estrecho de la calle.

Pasa bajo el arco y fíjate en cómo cambia la luz. Se llama Arco Oscuro y hace honor al nombre, que es una cualidad poco frecuente: un edificio que cumple lo que promete.

Es un umbral, y las cuadrillas también tienen los suyos. Nombre propio, fecha y gente concreta. La tercera Cuadrilla de la Cola Blanca fue fundada en mil ochocientos setenta y tres, según los libros de cabildos citados por la cofradía, por José Mariño y Rey Mayor. Dos nombres, un año. No es una leyenda: es una cuadrilla con acta de nacimiento.

Y diecinueve años después, en mil ochocientos noventa y dos, llegó una reorganización de diez cuadrillas, que contribuyó a formar la Turba de Cola Blanca en su configuración posterior.

Parece trámite, pero cambia lo que pensabas. Detrás de cada cola no hay un destino, hay gente que se reúne, funda, reorganiza y vuelve a empezar. El color acaba siendo una etiqueta sobre una trayectoria humana.

Y ahora, una pregunta práctica: ¿cómo era una cuadrilla de aquellos años? ¿Cuántos llevaban tambor? Ya lo verás, al otro lado del arco, donde se abre una plaza con un león.

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Desde el Arco Oscuro camina unos doscientos cuarenta metros hacia el noreste, unos tres minutos a pie, hasta la Plaza de Palacio. Es el centro del sector medieval, así que verás edificios monumentales por todas partes. En la plaza hay un león de bronce que no parece tener prisa. Aprovecha el tramo para respirar, porque los números que vienen son pequeños y sorprendentes. Para en la Plaza de Palacio.


Tambores y lanzas en la cuadrilla del siglo XIX

Solo dos tambores y un montón de lanzas

Plaza de Palacio de Baena, qué ver en Baena

En la Plaza de Palacio; mira la plaza, el León Ibérico en bronce y los monumentos que la rodean.

Saluda al león de bronce, el León Ibérico, que ha visto más Semanas Santas que tú y no ha comentado nada. Y ahora, un dato que quizá te cambie la imagen que traías.

A finales del siglo diecinueve, en la tercera Cuadrilla, solo dos judíos llevaban tambor junto al cuadrillero. Dos. Los demás portaban lanzas y rosarios. Hoy asociamos al judío con el tambor, y resulta que en aquella cuadrilla el instrumento era un privilegio escaso.

Con lo que sabes, cuadra: cuadrillero, abanderado, tamborilero. Los cargos de mando eran pocos, y el tambor iba con ellos.

Y hay una anécdota más, muy de pueblo: la misma historia atribuye los tambores de la cuadrilla a la labor artesanal de uno de sus hermanos. Es decir, no se compraban en una tienda; los hacía un cofrade con sus manos para los suyos. Lanzas, rosarios y tambores convivieron durante la transición, un tiempo en el que cada cuadrilla era casi un taller.

Eso nos lleva a la pregunta práctica: ¿cómo se hace un tambor así? Y para contestarla vamos al templo principal del casco alto.

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Camina unos doscientos diez metros hacia el oeste, unos dos minutos, hasta la Iglesia de Santa María la Mayor, en la Plaza del Ángel. Es un paseo corto y el trayecto lleva a un lugar donde las procesiones han salido durante generaciones. Mira hacia la torre mientras te acercas: es tu referencia. Para ante la fachada.


Cómo se fabrica el tambor de Baena

Cuatro oficios en un solo tambor

Iglesia de Santa María la Mayor de Baena, cómo se fabrica el tambor de Baena

Delante de la Iglesia de Santa María la Mayor, mirando las puertas del Ángel y del Perdón y la torre.

Voy a pedirte que bajes la voz, que estamos ante un templo en uso, y que hagas un ejercicio de curiosidad: ¿cuántos oficios crees que hacen falta para fabricar un tambor? Mi apuesta era uno.

Son cuatro. Metalistería para la caja. Carpintería para los aros. Guarnicionería para las anillas. Curtiduría para las pieles. Es decir, un herrero, un carpintero, un guarnicionero y un curtidor trabajando para que suene un solo golpe.

Por eso el tambor de Baena no es un accesorio genérico, como un disfraz que se compra en una tienda. Es una pieza artesanal ligada a la identidad ritual local, y detrás de cada redoble hay horas de manos expertas.

Aquí, ante una iglesia desde donde han salido procesiones, entiendes mejor la conexión: la sede religiosa, la cofradía, el personaje y el instrumento forman un mismo paisaje. Y esa artesanía tiene una ventaja: mientras alguien sepa hacerla, la tradición sigue en pie.

Ya sabes qué buscar en cualquier tambor. Y el siguiente templo, a un paso, te espera con otra puerta.

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El siguiente punto es la Iglesia Conventual Madre de Dios, en la Plaza de Palacio, entre Santa María y el castillo. Vuelve hacia la plaza del león y busca el pórtico y la portada. Durante el camino, piensa que esta es una zona de sedes religiosas casi vecinas, y que el tambor las enlaza todas. Para ante la fachada del convento.


Qué significa el toque del tambor de Baena

El tambor que convoca, de marzo a Semana Santa

Iglesia Conventual Madre de Dios en Baena, toque del tambor de Baena

Frente a la Iglesia Conventual Madre de Dios; mira el pórtico, la portada y la fachada.

Aquí, entre el castillo y Santa María, estás en medio de un paisaje de sedes religiosas, y esa vecindad importa. Porque lo que hace el tambor es unir todas esas piedras en un solo calendario.

Vuelve a lo que ya sabes: las cuadrillas de Cajas y Banderas recogen al resto de participantes antes de los actos oficiales. El tambor decide quién se reúne y cómo arranca la turba. Es la llamada a filas, pero sin gritos.

Y ese sonido tiene tres registros: toque de calle, toque de procesión y redoble. Cada uno cuenta algo distinto, porque no suena igual salir a la calle que acompañar una procesión.

Aquí está la respuesta a la mitad de la pregunta: el tambor cuenta el momento. Cuenta que la gente se está reuniendo, que la procesión se pone en marcha, que llega el instante del redoble. Es un reloj que se oye, un calendario con ritmo.

Y no suena solo en Semana Santa: en torno al diecinueve de marzo, Baena programa también su toque y sus candelorios, y así los más jóvenes encuentran más ocasiones de participar.

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Último tramo, hacia el Castillo de Baena, que domina el casco histórico. Levanta la vista: el recinto, los lienzos y las torres se ven desde el entorno. Hay pendiente, y el acceso al interior depende de horarios, así que conviene confirmarlo. Prepara la última pieza de la historia. Para ante el castillo.


Castillo de Baena y tradición viva del tambor

La tradición viva, desde lo alto

Castillo de Baena sobre el casco histórico, tradición viva del tambor de Baena

En el entorno del Castillo de Baena; mira los lienzos y las torres, y después el casco que queda abajo.

Mira hacia abajo, hacia el casco que has recorrido, y ahora mira el castillo. Aquí estuvo preso, según la historia municipal, Gonzalo Fernández de Córdoba, el futuro Gran Capitán: en mil cuatrocientos setenta y tres lo llevaron desde el castillo de Santaella y pasó tres años en Baena. Otros muchos pasaron por aquí. Pocas cosas, en cambio, han permanecido en el tiempo como este tambor.

Y esto último tiene un reconocimiento oficial. El cuatro de marzo de dos mil veinticuatro, la Junta de Andalucía inscribió el toque del tambor del judío de Baena como actividad de interés etnológico en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. Lo que se protege es una práctica colectiva, no solo un objeto.

Ahora, la respuesta a nuestra pregunta. ¿Por qué colas blancas o negras? Porque la blanca se reservó primero a cuadrillero, abanderado y tamborilero, y con el tiempo y las reorganizaciones los colores pasaron a identificar grupos y cofradías. ¿Y qué cuenta el tambor? Cuenta quién se reúne, cuándo se sale y qué momento es: calle, procesión, redoble.

Y lo último es una interpretación, no un dato: la identidad no depende solo del color de una cola ni del sonido de un tambor. Se mantiene porque las familias transmiten conocimiento y participación a los más jóvenes. El judío de Baena no es un disfraz inmóvil. Es un personaje que se aprende, se hereda y se vuelve a tocar.

Epílogo

Has recorrido el casco histórico de Baena siguiendo a una figura de casco brillante. Has visto que la cola blanca no nació como un uniforme más, sino como señal de mando; que el tambor ordena quién se reúne y cuándo se sale; que antes sonó con tela negra y tono tosco; y que detrás hay cuatro oficios y muchas manos. No hay un origen único e indiscutido, y eso, lejos de restar, le añade misterio. Ahora, cuando oigas un redoble, ya sabrás distinguir el de la calle, el de la procesión y el que cierra el paso. Y si ves a un niño con el casco puesto, mirándose al espejo, estarás viendo la respuesta.

Si te has quedado con ganas


Preguntas frecuentes

¿Por qué hay judíos coliblancos y colinegros en Baena

Al principio la cola blanca se reservaba a cargos de mando: cuadrillero, abanderado y tamborilero. A comienzos del siglo XX el uso cambió, y con la evolución de las turbas los colores pasaron a identificar grupos y cofradías. Hoy hay ocho cuadrillas de cada color.

¿Cómo es el traje del judío de Baena

Combina chaqueta roja bordada, pantalón negro, camisa blanca, pañuelo y casco de metal cincelado. De la parte posterior cuelgan crines blancas o negras, el detalle visible que da nombre a coliblancos y colinegros y que distingue a las dos figuras.

¿Cómo se fabrica el tambor de Baena

Reúne varios oficios: metalistería para la caja, carpintería para los aros, guarnicionería para las anillas y curtiduría para las pieles. Es una pieza artesanal ligada a la identidad ritual local, no un accesorio genérico, y su construcción forma parte de una tradición artesanal vigente.

¿Qué significa el toque de tambor de Baena

Organiza quién se reúne y cómo se pone en marcha la turba. La documentación patrimonial distingue toque de calle, de procesión y redoble, y lo sitúa desde la víspera de San José hasta los días centrales de Semana Santa.

¿Cuál es la referencia más antigua del tambor de Baena

La más antigua localizada es de 1684: las cuentas de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús mencionan dos cajas con sus palillos para el Santo Entierro. No demuestra que fueran iguales al tambor actual, y el origen de la tradición sigue debatido.

¿Está protegido el tambor del judío de Baena

Sí. El 4 de marzo de 2024, la Junta de Andalucía inscribió el toque del tambor del judío de Baena como actividad de interés etnológico en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. Protege una práctica colectiva, no solo un objeto.

¿El tambor suena solo en Semana Santa

No. Baena programa toque y candelorios en torno al 19 de marzo, por San José. Además, durante la Cuaresma la turba negra celebra misereres en San Francisco en honor a Jesús Nazareno, y participa en el de la Archicofradía del Rosario.

¿Qué ver en Baena con niños

Esta ruta de 11 paradas, de unos 906 metros entre los tramos medidos, mezcla plazas, arcos, un león de bronce en la Plaza de Palacio, un monumento al judío y un castillo. Hay cuestas en la Almedina, así que conviene ir con calzado cómodo.