Iglesia Parroquial de San Jerónimo en Moriles: audioguía
Una iglesia que empezó como capilla de zapateros, se quedó sin techo y acabó levantándose gracias a un cura, un marqués y una reina. Un recorrido de tres paradas por lo que hay dentro: un retablo con pasado viajero, un Cristo que llegó en un cajón y una devoción que una familia mantuvo viva cuando la hermandad desapareció.

Historia de la Iglesia de San Jerónimo de Moriles
La iglesia que tardó trece años
Colócate frente a la fachada, en la calle, con la puerta principal delante. Levanta la vista hasta la espadaña.
Imagina una misa en la que, si llueve, llueve sobre todos. Eso es lo que se quejaron los vecinos de Zapateros: con la capilla vieja en ruinas y las obras de la nueva paradas, los actos litúrgicos tenían que celebrarse a la intemperie.
Todo empezó en 1636, cuando se levantó aquí una capilla dedicada a San Jerónimo, en los orígenes de aquel núcleo. Dependía de la parroquia de Aguilar de la Frontera. Se reedificó en 1792, pero la crónica local cuenta que su mantenimiento quedó desatendido, y acabó arruinándose en parte.
En 1859 el obispo encargó el proyecto de una iglesia nueva al arquitecto cordobés Rafael de Luque y Lubián. El solar lo cedió un presbítero, José María Jiménez, y con él, un lagar de su propiedad. Un lagar, en tierra de vino, tiene su lógica.
Las obras se arrastraron. En 1871 el marqués de Gelo intentó reactivarlas con una suscripción entre los hacendados de Zapateros. Y aquí viene lo bueno: la recaudación no bastó para terminarlas. La iglesia quedó acabada en 1875, tras trece años de obras e interrupciones.
Ahora fíjate en la portada. Es sobria, y sobre el acceso hay una pequeña cruz. Más arriba, bajo la espadaña, el rosetón, y a ambos lados de la puerta, azulejos.
Trece años dan para mucha paciencia. Dentro te espera algo que, según se cuenta, no nació para este lugar.
Para profundizar
Hay un detalle que cambia la lectura de esta historia: la ayuda de Isabel II. Algunos creen que fue decisiva para poner en marcha un proyecto que llevaba años pendiente. Es una interpretación, no una certeza, pero ayuda a entender cómo una aldea de zapateros pudo plantearse un templo de esta escala.
Conviene pensar también en lo que supuso aquello para los vecinos. Durante años no tuvieron ni capilla vieja ni iglesia nueva. Tuvieron una dependencia lejana de Aguilar, un solar cedido y una suscripción que se quedó corta.
Y la fecha de 1875 no es un adorno. Marca el momento en que Zapateros, por fin, tuvo un edificio a la altura de lo que llevaba tanto tiempo esperando.
Retablo mayor y Virgen del Rosario
Un retablo que llegó de fuera

Avanza hasta la cabecera y mira al retablo mayor, de frente, con la hornacina central a la altura de los ojos.
¿Qué pasa cuando un retablo no cabe en su casa nueva? Que se recorta. Este de aquí lo sabe bien.
Se diseñó hacia 1630 y se terminó en 1674. Es anónimo, y no nació para esta iglesia: procede de otro lugar, aunque nadie ha dejado dicho de cuál. Es de madera tallada, dorada y policromada, y cuando llegó aquí hubo que adaptarlo.
Mira el centro. La hornacina principal fue transformada en el siglo dieciocho y recibió una decoración rococó. Es decir, conviven la estructura del retablo del diecisiete y una intervención posterior. Mira ahora arriba: el ático se recortó para que cupiera en el espacio. Quizá por eso el conjunto conserva la huella de su adaptación, como un traje arreglado a última hora.
En la hornacina está la imagen de vestir de la Virgen del Rosario, patrona de Moriles. Un detalle más: la Virgen barroca está muy retocada, así que lo que ves no es un estado original intacto.
Busca después, en las calles laterales, las pinturas de santa Justa y santa Rufina. En el remate superior encontrarás a San Jerónimo, el titular de la iglesia, entre imágenes de la Virgen y de santas.
Un retablo con historia de mudanza. Y hablando de llegadas, en la capilla de la derecha hay una imagen que, dicen, llegó en un cajón.
Para profundizar
El programa pictórico tiene algo curioso: reúne figuras de órdenes y devociones distintas. Además de la Virgen del Rosario, santa Justa, santa Rufina y San Jerónimo, aparecen Juan de Mata y Félix de Valois.
Es un conjunto que no responde a una sola idea, y eso lo hace más interesante. Cada pintura parece traer su propia historia, y todas conviven en la misma estructura de madera dorada.
Si te quedas un rato, comprueba cómo la luz cambia el aspecto del dorado. Es una forma sencilla de entender por qué estos retablos se pensaron para verse despacio.
Capilla del Santo Entierro y Jesús Preso
El Cristo que llegó en un cajón

Entrando al templo, dirígete a la primera capilla de la derecha, la del Santo Entierro, y mira hacia el altar.
Cuenta la tradición familiar que Jesús Preso llegó a Moriles dentro de un cajón. Solo traía el rostro, las manos y los pies. El cuerpo tuvo que hacerlo el carpintero local, Velasco.
La imagen llegó hacia 1900 por iniciativa del matrimonio formado por Juan Martos Servián y María Antonia Fernández Sánchez. Según la historia de la cofradía, antes la había encargado la Duquesa de Hut para donarla a las Carmelitas Descalzas de Lucena. Esa es la versión que se cuenta, y no cambia lo que vino después.
Salió en procesión por primera vez el Jueves Santo de 1901. Durante años, María Antonia la guardó en su casa. El Miércoles Santo, la familia la vestía y la llevaba al templo con el pueblo detrás.
Es una imagen de vestir y de autor anónimo. La cofradía dice que especialistas la relacionan por su estilo con la escuela de Martínez Montañés.
Y aquí está el giro: cuando la antigua hermandad se disolvió en 1934, tras discrepancias internas, fueron Juan y Agustín Martos Fernández quienes asumieron el cuidado de las imágenes y mantuvieron la devoción familiar.
Mira ahora Jesús Preso y el Cristo yacente, titulares de la cofradía. Una devoción que cabía en una casa acabó llenando un pueblo.
Para profundizar
La capilla que ves es reciente. Se inauguró en 2011 y la realizó el escultor-imaginero Felipe Torres Villarejo.
Hay otra historia con nombre propio. Según la cofradía, Francisca de Paula Agraz Rivas pagó a plazos el Santo Entierro cuando nadie se hizo cargo del importe del encargo.
Entre el cajón, el carpintero, la casa de María Antonia y esos pagos a plazos, la capilla guarda una forma muy concreta de entender la devoción: la que sostienen unas pocas personas, año tras año, con lo que tienen a mano.
Prepara tu visita
- Cómo llegar: la iglesia está en el casco urbano de Moriles, en Córdoba; el recorrido empieza en la fachada.
- Horarios: confirma los de apertura y culto en la oficina de turismo de Moriles o en la web oficial del municipio.
- Duración: con calma, las tres paradas se hacen en unos 30 minutos.
- Es un templo en uso: conviene respetar los momentos de culto.
- La capilla del Santo Entierro está en la primera capilla a la derecha, nada más entrar.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en la Iglesia Parroquial de San Jerónimo
La portada con su rosetón y azulejos, el retablo mayor de la Virgen del Rosario, con pinturas de santa Justa, santa Rufina y San Jerónimo, y la capilla del Santo Entierro, donde se veneran Jesús Preso y el Cristo yacente.
¿Cómo llegar a la Iglesia Parroquial de San Jerónimo en Moriles
La iglesia está en el casco urbano de Moriles, en la provincia de Córdoba. Para el punto exacto y los accesos, consulta la oficina de turismo del municipio o su web oficial.
¿Cuál es la historia de la Iglesia Parroquial de San Jerónimo
En 1636 se levantó una capilla de San Jerónimo en Zapateros, que dependía de Aguilar de la Frontera y se reedificó en 1792. En 1859 se encargó la iglesia nueva a Rafael de Luque y Lubián, y se terminó en 1875.
¿Cuál es el horario de la Iglesia Parroquial de San Jerónimo
El horario no figura en la documentación disponible. Conviene confirmarlo en la oficina de turismo de Moriles o en la web oficial del municipio, sobre todo en Semana Santa o días de culto especial.
¿Cuánto tiempo se tarda en visitar la Iglesia Parroquial de San Jerónimo
La audioguía recorre tres paradas: fachada, retablo mayor y capilla del Santo Entierro. Con calma, unos 30 minutos bastan para verlas y escuchar los relatos sin prisas.
¿Quién es la patrona de Moriles
La Virgen del Rosario es la patrona de Moriles. Su imagen de vestir preside el retablo mayor de la iglesia de San Jerónimo, en la cabecera del templo.
¿Cuándo llegó Jesús Preso a Moriles
La imagen de Nuestro Padre Jesús Preso llegó hacia 1900 por iniciativa de Juan Martos Servián y María Antonia Fernández Sánchez. Salió por primera vez en procesión el Jueves Santo de 1901.
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