Castillo de Montilla y Alhorí Ducal: qué ver y su historia
Un castillo derribado por orden real, un granero levantado con sus piedras y un cerro que lo ha visto todo desde 390 metros de altura. Esta audioguía te lleva por el recinto arqueológico y el Alhorí de Montilla, entre cronistas, maestros de obras y vecinos que se negaron a mirar.

El castillo de Montilla: plaza de armas y leyenda del Gran Capitán
Un castillo que ya no está
Colócate en el espacio arqueológico, en el terreno abierto del antiguo recinto, y mira a tu alrededor el suelo llano.
¿Qué se siente al estar dentro de un castillo que ya no existe? Pisas lo que las excavaciones han identificado como la plaza de armas, el corazón de una fortaleza levantada en lo alto de este cerro.
Y de esa fortaleza se contaban cifras enormes. Una vieja descripción le atribuye cuatrocientos cincuenta pies de largo, trescientos treinta de ancho y treinta torres. Treinta torres, en una sola colina. Hay que reconocerlo: cuando se trataba de impresionar, entonces no se andaban con medias tintas. Eso sí, son cifras que nos han llegado como noticias, no medidas con cinta métrica por un arqueólogo.
Lo que sí sabemos es que el castillo causó impresión. El cronista Jerónimo Zurita, al hablar de su destrucción en mil quinientos ocho, dejó palabras elogiosas para la fortaleza. Un cronista cuenta cómo se tira abajo un edificio y, en lugar de despachar el asunto, se pone a admirarlo.
Hoy manda el silencio, y con suerte una brisa. Pero aquí hubo algo tan grande que un cronista lo recordó incluso cuando ya se venía abajo.
¿Y qué se levantó después, justo encima de todo esto? Date la vuelta, que el siguiente protagonista está pegado a tu espalda.
Para profundizar
Cuentan en Montilla que en este castillo nació Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, en mil cuatrocientos cincuenta y tres. Es la memoria local, parte de la manera en que el pueblo se cuenta a sí mismo, y hay que tomarla como tradición, no como certeza de archivo. De hecho, la fecha exacta de su nacimiento aparece con discrepancias, y aquí nos quedamos solo con el año que se maneja en el pueblo.
Me gusta pensar en la paradoja. Un castillo al que se asocia el nacimiento de un gran capitán, y que acabó derribado por orden real. Las tradiciones no necesitan documentos para sobrevivir, y esta lleva siglos de buena salud.
El Alhorí Ducal de Montilla: un granero sobre las ruinas
El granero con alma de castillo
Sitúate frente al Alhorí y mira el volumen completo del edificio, de arriba abajo.
Levantar un granero es caro. Levantarlo sobre un solar donde ya hay piedra de sobra, bastante menos. Eso debió de pensar Juan Antonio Camacho cuando recibió el encargo. En lugar de empezar desde cero, aprovechó los materiales que todavía ofrecía la fortaleza derribada.
Así que lo que tienes delante es un granero hecho, en buena parte, con los restos de un castillo. El Alhorí se construyó sobre las ruinas del castillo medieval, reutilizando sus materiales. Fíjate en el volumen: dos plantas rectangulares y, bajo ellas, un nivel subterráneo. Está en el solar de la antigua fortaleza, sobre lo que fue su patio de armas.
Ese espacio bajo tierra posiblemente tiene que ver con un antiguo aljibe del castillo. Si es así, el granero no solo heredó las piedras. Quizá heredó también el hueco donde la fortaleza guardaba su agua. Un edificio para almacenar grano apoyado sobre lo que antes almacenaba agua.
Lo digo con cautela, porque es una posibilidad, no una certeza. Pero me gusta cómo suena. Camacho, un maestro de obras con oficio, no despreciaba lo que ya estaba hecho. Vio un castillo derrumbado y pensó en el trabajo que le ahorraba.
Hay una forma muy práctica de respetar el pasado: usarlo. Y ahora que sabes de qué está hecho, rodea el edificio y mira cómo se presenta al mundo por fuera.
Para profundizar
Camacho no era un albañil cualquiera. Llegó a maestro mayor de obras del marquesado, y su nombre aparece también en trabajos para la Catedral y el Obispado de Córdoba. Quien encargaba y quien construía sabían lo que hacían.
El cerro tuvo también otras preocupaciones, más sombrías. Ante el temor a la fiebre amarilla, la Junta de Sanidad encargó a Plácido de Higueras y al coronel Francisco Javier Venegas de Saavedra que buscaran un lugar para un cementerio en el entorno de este cerro. Nos recuerda que estas alturas no solo vieron guerras y graneros, sino también el miedo de una población ante una enfermedad.
Fachada y torres del Alhorí: qué ver en Montilla
La fecha que no cuadra
Ponte ante la fachada oriental del Alhorí, la principal, y busca el frontón triangular.
Hay una lápida en esta fachada con una fecha: mil setecientos veintidós. Y sin embargo, el Alhorí se terminó en mil setecientos veintitrés. ¿Se equivocaron? No: la lápida se grabó cuando la obra estaba ya muy avanzada, y el edificio aún necesitó un año más. Las obras no se terminan cuando uno quiere.
Arriba, el frontón triangular. Debajo, la puerta de medio punto. Y en medio, esa lápida con su fecha. Los encargados fueron Nicolás Fernández de Córdoba y Jerónima Espínola, que pidieron a Camacho un granero ducal sobre el patio de armas medieval.
Ahora rodea el edificio y levanta la vista hacia las torres almenadas. No están ahí por casualidad. Se levantaron sobre la huella de las torres del antiguo patio de armas. El granero lleva, como un disfraz o como un homenaje, el perfil del castillo que lo precedió.
Y por dentro, el Alhorí era un negocio muy serio. Allí se almacenaba el cereal, pero también se controlaba. En el llamado cuarto de fieles se pesaba el grano, se llevaban las cuentas y se guardaba el dinero. Los animales cargados subían por una rampa. Era a la vez almacén, báscula y oficina.
Un edificio con torres de castillo y cabeza de contable. Y para entender cuánto cambió este cerro, toca ahora mirar lo que quedó de abajo.
Para profundizar
El cerro es el más alto de la zona, a unos trescientos noventa metros sobre el nivel del mar. Las excavaciones de mil novecientos noventa y nueve sacaron a la luz una fortificación del siglo trece.
Lo curioso es que la primera referencia conocida describe un recinto modesto, levantado entre mil doscientos setenta y cuatro y mil trescientos treinta y tres, vinculado al primer señorío de Aguilar. De aquel comienzo discreto saldría la gran fortaleza de las treinta torres.
Y el granero también tuvo su fin de ciclo. Se vendió en mil novecientos veinticinco. El Ayuntamiento lo compró en mil novecientos noventa y ocho. El estudio y la restauración comenzaron en dos mil siete, bajo la dirección de Juan Cuenca.
Murallas del castillo de Montilla y la demolición de 1508
Los que no quisieron mirar

Acércate a los restos de muralla y cimientos del recinto arqueológico, junto al Alhorí.
Tres mil personas trabajaron en derribar el castillo de Montilla, y la mayoría no era de aquí. Los vecinos, según la crónica local, no acudieron.
Todo empezó un año antes. En mil quinientos siete hubo un levantamiento contra el inquisidor Diego Rodríguez Lucero, alentado por el marqués de Priego. Lucero logró huir, y el conflicto agravó la tensión con Fernando el Católico.
La respuesta llegó el diecinueve de julio de mil quinientos ocho, cuando se ordenó la demolición. El pregón ofrecía treinta maravedís de jornal a quien colaborara. Y vinieron de fuera. Los montillanos, cuenta el relato local, se ausentaron para no ver caer su castillo.
Miles de personas picando piedra mientras el pueblo entero mira hacia otro lado. A veces la forma más clara de protestar es no presentarse.
Y mira ahora lo que tienes delante. Cimientos, torres, trozos de muralla, aljibes y dependencias que sobrevivieron a la demolición. No lo tiraron todo. Quedó lo suficiente para imaginar un perímetro y unas torres que ya no están.
Un castillo que se derriba en un verano y se recuerda durante siglos. Hay derrotas que dejan más huella que muchas victorias.
Para profundizar
Lo que sabemos de las murallas es un rompecabezas. El plano del Alhorí registra una cerca de quinientas catorce varas de circunferencia, reconstruida sobre las ruinas de la fortificación exterior, según la explicación atribuida a Camacho.
Y los expertos aún discuten cuánto se derribó. La investigación de Mara Portero plantea que la demolición de mil quinientos ocho quizá no acabó con todas las torres, porque grabados posteriores parecen mostrar algunas todavía en pie.
Queda además una leyenda con sabor a novela. Se habla de galerías subterráneas, una de ellas desde la torre de la Escuchuela hasta la Fuente del Pez. Se conserva como relato, no como paso confirmado. Cuentan, y me gustaría creerlo, que bajo este cerro hay más historia de la que hemos excavado.
Prepara tu visita
- El recorrido comienza en el recinto arqueológico del antiguo castillo, en el cerro más alto de Montilla, junto al Alhorí.
- Para llegar al punto de inicio, consulta la ubicación exacta en la oficina de turismo de Montilla.
- Confirma horarios, accesos y condiciones de visita en la web oficial o en la oficina de turismo antes de ir.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Castillo de Montilla y Alhorí Ducal
Puedes ver el espacio arqueológico con la plaza de armas, los restos de muralla, torres y aljibes, y el Alhorí, un granero de dos plantas y un nivel subterráneo. En su fachada oriental destacan el frontón triangular, la puerta de medio punto y la lápida de 1722.
¿Cómo llegar a Castillo de Montilla y Alhorí Ducal en Montilla
El conjunto está en el cerro más alto de Montilla, a unos 390 metros sobre el nivel del mar, donde se levantaba el castillo. Para conocer el acceso exacto y las mejores opciones de llegada, consulta la oficina de turismo de Montilla.
¿Cuál es la historia de Castillo de Montilla y Alhorí Ducal
La primera referencia describe un recinto modesto levantado entre 1274 y 1333. Creció hasta convertirse en gran fortaleza y fue demolido desde el 19 de julio de 1508. Sobre su patio de armas se construyó el Alhorí, terminado en 1723 por encargo de Nicolás Fernández de Córdoba y Jerónima Espínola.
¿Cuál es el horario de Castillo de Montilla y Alhorí Ducal
Los horarios pueden cambiar según la temporada y las condiciones de apertura del conjunto. Lo más seguro es confirmarlos en la web oficial o en la oficina de turismo de Montilla antes de planificar tu visita.
¿Cuánto tiempo se tarda en visitar Castillo de Montilla y Alhorí Ducal
La audioguía tiene cuatro paradas: el castillo, el Alhorí, su fachada y torres, y las murallas. El tiempo depende de tu ritmo y de cuánto te detengas en los restos arqueológicos. Puedes escucharla con calma, parada a parada, sin prisas.
¿Quién construyó el Alhorí Ducal de Montilla
Nicolás Fernández de Córdoba y Jerónima Espínola encargaron la obra a Juan Antonio Camacho. El granero se terminó en 1723 sobre el patio de armas medieval y reutilizó materiales de la fortaleza derribada.
¿Cuándo y cómo se destruyó el castillo de Montilla
La demolición se ordenó el 19 de julio de 1508, tras el levantamiento de 1507 contra el inquisidor Diego Rodríguez Lucero. Según la crónica local, participaron unas 3.000 personas, la mayoría forasteras, con un jornal de treinta maravedís.
¿Nació el Gran Capitán en el castillo de Montilla
La memoria local asocia el castillo con su nacimiento en 1453, pero es una tradición y no una certeza documental. La fecha exacta aparece con discrepancias entre fuentes, así que conviene contarla como relato local.
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