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Vino de Montilla-Moriles en Aguilar de la Frontera: audioguía de bodegas y fino

Una antigua fábrica de electricidad convertida en bodega, un fino con nombre de broma y una viña que ha visto pasar enfermedades, revueltas y plagas. Esta audioguía te lleva por tres paradas de Aguilar de la Frontera para entender el vino de Montilla-Moriles a través de las personas que lo hicieron.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Vino de Montilla-Moriles en Aguilar de la Frontera: audioguía de bodegas y fino

Bodega Toro Albalá en Aguilar: de molino a antigua fábrica de electricidad

El vino que tenía corriente

Colócate frente a la fachada de la Bodega Toro Albalá, de modo que tengas el conjunto de edificios delante. Si la visita lo permite, la nave de crianza fundacional es tu objetivo.

¿Puede un vino tener electricidad? En Aguilar dicen que sí, y la culpa la tiene el edificio que tienes delante. Antes de ser bodega fue una fábrica de electricidad, y eso dio pie, cuentan, a una broma local: los vinos de aquí venían cargados de corriente.

Antes de llegar al chiste, la familia. La tradición se remonta a 1844, cuando Antonio Sánchez Prieto elaboraba vino en el molino de La Noria, cerca del castillo. Casi ochenta años después, en 1922, José María Toro Albalá trasladó la bodega a esta antigua fábrica. Aguilar tenía electricidad desde 1900, según un estudio académico, así que el edificio ya había sido central antes de ser bodega.

Hoy la bodega está al frente de otro Antonio Sánchez, su propietario actual. No es el de 1844, y nuestras fuentes no aclaran si hay parentesco. De niño, con seis años, ayudaba a su tío en otra bodega, junto a la Torre del Reloj. Ya adolescente, pesaba uva y fregaba los conos antes de la vendimia. Más tarde dirigió cooperativas y otras bodegas de la zona, hasta que un accidente laboral grave cambió su rumbo. En 1989 murió su tío, cuyo nombre no recogen nuestras fuentes, y Sánchez se hizo cargo de la bodega para quedarse. Introdujo cambios técnicos en la elaboración.

Si la visita incluye la nave de crianza fundacional, fíjate bien: según el estudio, es la edificación que coincide con la antigua fábrica. Donde ahora descansa el vino hubo corriente antes que botas.

Y un capítulo menos plácido. El lunes 22 de marzo de 2004, la Guardia Civil precintó el museo arqueológico del recinto durante la llamada operación Toro. La prensa recogió una investigación sobre el origen de parte de las piezas. Sánchez sostuvo entonces que muchas procedían de herencias y regalos. La delegada de Cultura afirmó que no constaba iniciado el expediente de creación del museo. Cada parte contaba lo suyo, y aquí no vamos a tomar partido. No hemos hallado una fuente fiable sobre en qué terminó la investigación. Sánchez dijo también que la colección reunía más de treinta mil objetos; era su declaración, no un inventario oficial.

¿Se puede ver hoy? La web oficial de la bodega anuncia una ruta guiada con museo arqueológico privado, con reserva previa. No podemos verificar por nuestra cuenta qué se muestra exactamente, así que confírmalo al reservar.

Un último matiz sobre el edificio. En 1985 una orden ministerial incluyó el perfeccionamiento de la bodega en una zona de preferente localización industrial agroalimentaria. Suena a protección, pero no lo es. No consta una declaración de bien patrimonial para la antigua fábrica.

Cata de fino de Montilla-Moriles: el Fino Eléctrico del Lagar

Un fino con nombre de chiste

Sala de cata de fino de Montilla-Moriles en una bodega de Aguilar

Entra en la sala de cata, si el recorrido lo permite, y busca con la vista las estanterías con libros y objetos de bodega.

Pan recién hecho, avellana tostada, almendra, especias y aceituna negra. Todo eso, dicen, cabe en una copa de Fino Eléctrico del Lagar.

Se elabora con uva Pedro Ximénez. La ficha consultada lo describe con diez años de crianza biológica bajo velo de flor, por el sistema tradicional de criaderas y soleras, y dice que se embotella cada año.

El nombre sale de la broma que ya conoces: la bodega ocupaba una antigua central y los parroquianos decían que sus vinos tenían electricidad. La chanza pasó de la taberna a la etiqueta. Me gusta creerlo, aunque esa versión se repite en textos divulgativos y no hay testimonio de aquellos parroquianos de los años veinte.

Si lo tuyo es lo dulce, la bodega también ofrece vinos Don PX, de uva Pedro Ximénez. Hay Don PX de cosecha y gamas de añadas, como Viejas Cosechas y Collection. Pregunta cuáles hay disponibles en tu visita.

Esta sala tiene su propia historia. Antonio Sánchez situó su apertura en el año 2000, para catas dirigidas y conferencias. En 2014, durante Semavín, el enólogo José Ignacio Santiago dirigió aquí una cata maridaje para jóvenes, con casi cien participantes, en una de las salas de la bodega.

Fíjate en la biblioteca y los objetos de enología. En una entrevista de 2016, Sánchez los vinculó a una colección familiar de libros, utensilios de bodega y material de laboratorio. La web oficial sigue describiendo una sala de catas con biblioteca, pero no confirma las cifras que daba él ni podemos asegurar qué se visita hoy.

Si te dejan, pregunta por los subterráneos de la antigua fábrica. Su semioscuridad y su humedad resultaban buenas para la crianza.

Ahora toca ver de dónde sale la uva.

Para profundizar

En aquella entrevista de 2016, Sánchez describió una paradoja de su oficio. Los finos atravesaban una crisis de consumo y, sin embargo, él consideraba que los vinos tenían más calidad que nunca, gracias al control técnico. Es como cuidar con más esmero una casa a la que cada vez viene menos gente.

Mencionó también un fondo bibliográfico familiar de hasta cuatro mil ejemplares. Cuatro mil libros en una sala donde se bebe es una mezcla curiosa, pero explica algo: aquí la cata no se concibe sin la memoria del trabajo bodeguero.

Dos cosas para tu copa: el velo de flor y las criaderas y soleras. Con ellas en la cabeza, cada sorbo cuenta una cadena de años.

Viñas de Moriles Altos y Lagar de los Frailes en Aguilar

Moriles Altos y la aldea que se hizo pueblo

Viñas de Moriles Altos junto al Lagar de los Frailes, vino Montilla-Moriles

Esta parada no está en la bodega anterior. El Lagar de los Frailes es otro establecimiento, en Moriles Altos, y no tenemos una ruta a pie desde Toro Albalá; confirma el camino con ellos. Colócate donde te permitan, con las viñas de Pedro Ximénez a la vista.

Estás en Moriles Altos. El pliego oficial de la denominación lo incluye entre las zonas de albariza de calidad superior, y Aguilar forma parte solo en parte de esa zona de producción. Alrededor del Lagar de los Frailes verás viñas de Pedro Ximénez; la fuente consultada habla de unas once hectáreas. El lagar anuncia visitas guiadas con cata, con reserva. Tiene también sala de catas y zona de envasado.

Para entender esta tierra hay que conocer Zapateros. Era una aldea de Aguilar. En 1912 se emancipó y se constituyó como municipio independiente con el nombre de Moriles, por los pagos de Moriles, famosos por la calidad de sus vinos. De ahí que Moriles dé nombre a la denominación junto a Montilla.

Esta historia tuvo sustos. En 1836, durante la expedición carlista del general Gómez, el Ayuntamiento de Aguilar ordenó que los vecinos de Zapateros aportaran cien arrobas de vino y las llevaran a Córdoba con sus propias bestias. El vino ya era moneda de urgencia.

En 1879, una enfermedad de las viñas del pago de Moriles cerró numerosos lagares y reabrió el debate sobre desecar la laguna del Rincón. No fue una epidemia humana, y la fuente no identifica el agente. En 1889 llegó otro aviso: una enfermedad desconocida para los agricultores afectaba a unas doscientas cincuenta o trescientas aranzadas de viña. La crónica local la relaciona con los primeros brotes de filoxera. Imagina ser labrador y ver cómo se apaga la cepa sin saber por qué.

Y hubo un empeño político. El diputado José Fernández Jiménez impulsó la emancipación de Zapateros. Según Turismo de Moriles, anunció su propósito en un banquete en Aguilar, y el proyecto formal llegó a las Cortes en 1910. Dos años después, Moriles era municipio.

Para profundizar

En 1853, el labrador lucentino Francisco González cerró un pozo que usaban los vecinos de Zapateros para abrevar el ganado. La disputa llegó a los peritos, que concluyeron que el pozo estaba en término de Aguilar.

En octubre de 1873, cinco jornaleros de Zapateros murieron y hubo varios heridos mientras trabajaban en una viña. Los alcanzaron disparos de la Guardia Civil durante una revuelta iniciada en Aguilar. Dejamos aquí un momento de silencio.

En el brote de viruela de 1883, los vecinos pidieron al cura sacar en procesión de rogativas a su patrona, la Virgen de la Salud.

Cuando vuelvas a la copa, piensa que cada vino lleva dentro estas historias de gente que trabajó la tierra con lo que tenía.

Prepara tu visita

Preguntas frecuentes

¿Qué es el vino de Montilla-Moriles

Es el vino de la D.O. Montilla-Moriles. En esta ruta pruebas un fino de uva Pedro Ximénez, con crianza biológica bajo velo de flor, por el sistema de criaderas y soleras. Aguilar de la Frontera forma parte parcialmente de la zona de producción.

¿Qué bodegas se visitan en esta ruta

La ruta incluye la Bodega Toro Albalá, instalada desde 1922 en una antigua fábrica de electricidad, y el Lagar de los Frailes, un establecimiento distinto en Moriles Altos. Según sus webs, ambos ofrecen visitas con reserva previa. Toro Albalá anuncia una ruta que incluye su museo arqueológico privado; confirma al reservar qué espacios se recorren.

¿Cuándo es la vendimia

Esta información no figura en los datos de la ruta, así que conviene consultar las fechas con cada bodega o con la oficina de turismo.

¿Por qué se llama Fino Eléctrico

Cuentan que los parroquianos bromeaban con que los vinos tenían electricidad, porque la bodega ocupaba una antigua central. El apodo se hizo tan popular que pasó de chanza de taberna a nombre del vino. Esta versión se repite en fuentes divulgativas.

¿Cómo es el fino de Montilla-Moriles del Lagar

El Fino Eléctrico del Lagar se elabora con Pedro Ximénez y se describe con diez años de crianza biológica bajo velo de flor. Presenta notas de pan, avellana tostada, almendra, especias y aceituna negra, y se embotella cada año.

¿Desde cuándo existe la Bodega Toro Albalá

La tradición familiar se remonta a 1844, cuando Antonio Sánchez Prieto elaboraba vino en el molino de La Noria, cerca del castillo de Aguilar. En 1922 José María Toro Albalá trasladó la bodega al edificio de la antigua fábrica de electricidad.

¿Qué es Moriles Altos

Es una de las zonas de albariza de calidad superior que recoge el pliego oficial de la denominación. El Lagar de los Frailes se encuentra allí, con viñas de Pedro Ximénez alrededor.

¿Qué fue Zapateros

Una aldea de Aguilar que en 1912 se emancipó y se constituyó como municipio con el nombre de Moriles, por los pagos de Moriles, conocidos por la calidad de sus vinos.

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