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Casa del Inca Garcilaso de la Vega en Montilla: audioguía

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Casa del Inca Garcilaso de la Vega en Montilla: audioguía

La casa del Inca: quién fue Garcilaso y cómo se identificó su casa en Montilla

La casa del Inca

Colócate en la calle, frente a la fachada principal, con la puerta de entrada y el balcón principal a la vista.

Esta casa guardó durante años a un hombre que hoy se lee en medio mundo. Se llamó Gómez Suárez de Figueroa al nacer, en Cuzco, en mil quinientos treinta y nueve. Su padre era el conquistador Sebastián Garcilaso de la Vega; su madre, Isabel Chimpu Ocllo, una noble inca. Más tarde adoptó el nombre con el que lo conocemos: Inca Garcilaso de la Vega. Escribió los Comentarios Reales y La Florida del Inca, y dos de esas obras se escribieron en Montilla.

Llegó a España hacia mil quinientos sesenta con un propósito: reclamar ante la Corona los derechos de su padre. Se instaló en esta casa con su tío, Alonso de Vargas, y vivió aquí unas tres décadas, hasta trasladarse a Córdoba.

La casa se remonta al siglo dieciséis. Una fuente turística local sitúa en mil quinientos cincuenta y siete su adquisición como residencia por el capitán Alonso de Vargas.

Durante generaciones, los vecinos la habitaron sin asociarla con Garcilaso. En mil novecientos cincuenta, el historiador peruano Raúl Porras Barrenechea, con la ayuda del escritor montillano José Cobos, la identificó como la casa del Inca. En mil novecientos cincuenta y siete, Francisco de Alvear, conde de La Cortina, la compró y la donó al pueblo de Montilla. La vivienda dejó de pertenecer a una familia y pasó a ser de todos, y llegó a albergar la biblioteca municipal.

Ahora fíjate en lo que tienes delante: la puerta de entrada y, encima, el balcón principal. El catálogo andaluz del patrimonio recoge el inmueble como Casa del Inca Garcilaso y registra su fachada, su puerta de acceso y ese balcón.

Cruza el portal. Dentro te espera un patio con una palmera.

Para profundizar

Fíjate en una coincidencia de fechas. La compra atribuida al capitán Alonso de Vargas se sitúa en mil quinientos cincuenta y siete, y la donación del conde de La Cortina es de mil novecientos cincuenta y siete. Entre una y otra pasan cuatrocientos años exactos, como si la casa hubiera esperado a que le tocara cambiar de destino.

Patio de la Palmera: la herencia que no fue y la restauración de la casa

El patio y la herencia que no fue

Patio de la Palmera en la Casa del Inca Garcilaso de la Vega de Montilla, qué ver

Entra al patio de la Palmera y colócate en el centro, mirando a los muros de piedra que lo rodean.

Se suele contar que Garcilaso vino a Montilla a heredar de su tío, y que el tío, con poca consideración, vivió más de lo esperado. Es una broma local, y conviene darle su sitio. El motivo del viaje fue otro: reclamar los derechos de su padre ante la Corona. Alonso de Vargas murió en mil quinientos setenta, y Garcilaso pasó en esta casa muchos años más.

Ahora mira a tu alrededor. Este es el espacio que se considera más noble de la casa, y se articula en tres crujías alrededor del patio. Es un rincón recogido, hecho para detenerse y mirar sus muros de piedra. Pruébalo: quédate un momento quieto y deja que el patio haga lo suyo.

La casa tiene dos patios y conserva dependencias propias de una casa solariega. Pero este es el que se identifica como espacio de contemplación, y se nota.

Sobre el estado actual de la casa, dos fechas. En mil novecientos noventa y dos el edificio fue restaurado. En dos mil trece llegó otra actuación, distinta y posterior: se potenció su carácter museístico, recreando y mejorando dependencias. Lo que ves es fruto de ambas.

Sigue hacia dentro, que hay libros.

Para profundizar

La visita teatralizada que se ha hecho en la casa empleó luz de velas y música para devolverle una atmósfera de otro tiempo. Piensa en lo que hacen las velas en un patio de piedra: alargan las sombras, bajan la voz de todo el mundo y convierten el rato en algo parecido a un secreto compartido.

Si quieres probarlo, no necesitas velas. Basta con quedarte unos minutos en silencio y escuchar cómo se asienta el ruido de la calle al otro lado de los muros.

Biblioteca y despacho: el traductor que se hizo Inca

El traductor que se hizo Inca

Biblioteca y despacho de la Casa del Inca Garcilaso de la Vega en Montilla con retrato del Inca

Pasa a la biblioteca y busca el retrato del Inca. Después acércate al despacho.

Según la crónica de una visita local, Garcilaso aprendió italiano por su cuenta para traducir los Diálogos de amor, de León Hebreo. Terminó la traducción en mil quinientos ochenta y seis y se publicó en mil quinientos noventa.

Y aquí viene lo bueno. Fue la primera obra en la que añadió a su nombre el apelativo Inca. Piénsalo: un nombre que hoy suena a monumento nació en la portada de una traducción.

Ahora busca el retrato del Inca que se conserva en la biblioteca, atribuido al artista cusqueño Juan Bravo. La biblioteca está especializada en temas hispanoamericanos. Junto a ella se muestran el despacho y la bodega.

Una advertencia sobre lo que ves. El despacho es una reconstrucción hecha para la visita, y el dormitorio también se recreó. No se atribuyen como originales del siglo dieciséis ni esas estancias ni su mobiliario: la fuente consultada no acredita que lo expuesto sea de época. Es ambientación museística, pero ayuda a imaginar dónde pudo trabajar alguien que aprendía idiomas por pura obstinación.

Para profundizar

La bodega, según se apuntó desde el Ayuntamiento, pudo ocupar el espacio de antiguos pesebres. Es una atribución probable, no una certeza, pero resulta fácil imaginar los caballos donde hoy hay vino.

Hablando de caballos: Garcilaso se interesó por la cría de caballos. Fuentes locales atribuyen a algunos de los suyos un triunfo en el concurso de monta de las Caballerizas Reales, y la noticia dice que hay documentos que lo atestiguarían, pero no los identifica. Tómalo como una afirmación local, no como un hecho confirmado.

Hoy la casa funciona como museo. La biblioteca municipal que albergó en su día está ahora en la Casa de las Aguas, y la Oficina Municipal de Turismo, en el Castillo del Gran Capitán.

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Preguntas frecuentes

¿Quién fue el Inca Garcilaso de la Vega

Nació en Cuzco en 1539 con el nombre de Gómez Suárez de Figueroa, hijo del conquistador Sebastián Garcilaso de la Vega y de la noble inca Isabel Chimpu Ocllo. Es autor de los Comentarios Reales y de La Florida del Inca.

¿Qué hizo Garcilaso en Montilla

Llegó a España hacia 1560 para reclamar los derechos de su padre ante la Corona y vivió en esta casa con su tío Alonso de Vargas unas tres décadas, hasta trasladarse a Córdoba. Aquí escribió, entre otras, La Florida del Inca y los Comentarios Reales.

¿Cuál es la historia de la Casa del Inca Garcilaso

La casa se remonta al siglo XVI; una fuente local sitúa en 1557 su compra por el capitán Alonso de Vargas. En 1950 Raúl Porras Barrenechea y José Cobos la identificaron como la casa del Inca. Fue restaurada en 1992 y en 2013 se potenció su carácter museístico.

¿Quién donó la Casa del Inca Garcilaso a Montilla

Francisco de Alvear, conde de La Cortina, la compró en 1957 y la donó al pueblo de Montilla. La vivienda se convirtió en un espacio público y cultural.

¿Qué se puede ver en la Casa del Inca Garcilaso

La fachada con su puerta y su balcón; el patio de la Palmera, con tres crujías a su alrededor; y la biblioteca, con un retrato atribuido a Juan Bravo, junto al despacho recreado y la bodega.

¿Es original el mobiliario de la casa

No está acreditado. El despacho y el dormitorio son recreaciones museísticas y la fuente consultada no certifica que el mobiliario expuesto sea de época.

¿Dónde está la oficina de turismo de Montilla

La Oficina Municipal de Turismo está en el Castillo del Gran Capitán, no en la Casa del Inca, que funciona como museo.

¿Cómo llegar a la Casa del Inca Garcilaso en Montilla

Está en Montilla, en la provincia de Córdoba. Consulta la web oficial de turismo de Montilla para conocer horarios y días de apertura actualizados.

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