San Juan de Ávila en Montilla: audioguía de su basílica, su sepulcro y su casa
Un santo, un colegio, unos huesos que viajaron hasta Roma y una casa donde, cuentan, hasta las zarzas perdieron las espinas. Esta audioguía te lleva por tres paradas de Montilla para conocer a San Juan de Ávila, el «Apóstol de Andalucía», a través de la gente que lo rodeó y de lo que dejó tras de sí. Es un paseo para escuchar despacio, con historias comprobadas y alguna tradición que se cuenta como lo que es.

Quién fue San Juan de Ávila y su basílica en Montilla
Quién fue el Apóstol de Andalucía
Colócate frente a la basílica de San Juan de Ávila, a una distancia desde la que veas la fachada completa.
Sacerdote, predicador y escritor místico. Así fue Juan de Ávila, conocido como el «Apóstol de Andalucía». Y el templo que tienes delante guarda sus restos.
Nació en Almodóvar del Campo en mil cuatrocientos noventa y nueve o mil quinientos. Estudió Artes y Teología en Alcalá, y de ahí viene el título con el que todos lo llamaron: el Maestro. Su tratado principal de espiritualidad se titula «Audi, filia».
Su fama creció con los siglos. Fue beatificado en mil ochocientos noventa y cuatro y canonizado en mil novecientos setenta. En mil novecientos cuarenta y seis se le nombró patrono del clero secular español. Y en dos mil doce, Benedicto XVI lo proclamó Doctor de la Iglesia. Con ese motivo, esta iglesia fue erigida basílica.
Su huella en Montilla no se mide solo en piedra. En mil quinientos cincuenta y ocho abrió sus puertas aquí el colegio de los jesuitas, gracias al patrocinio de la marquesa de Priego y por consejo de Juan de Ávila. La marquesa financió, los jesuitas enseñaron y él, sin ocupar el centro de la escena, orientó.
Y aquí llega lo que enlaza con tus pasos. La actual basílica fue la iglesia de aquel colegio de la Compañía. Juan de Ávila pidió ser enterrado en ella, y así ocurrió. Por eso sus restos descansan hoy en este templo.
Entra y busca el retablo mayor: allí nos espera su sepulcro.
Sepulcro de San Juan de Ávila: dónde están sus reliquias
Los huesos que viajaron a Roma

Entra en la basílica y colócate de cara al retablo mayor, donde se encuentra la urna sepulcral.
Un hueso largo, y nadie supo decir de qué parte del cuerpo. Así quedó escrito en el acta de 1637.
Aquel año, el veinte de febrero, se abrió el sepulcro. El rector Bernardo de Ocaña entregó al fraile trinitario Miguel de los Ángeles una reliquia para llevarla a Almodóvar del Campo, el pueblo natal del santo. El acta describe un hueso largo, pero no precisó si era de brazo, de pierna o de muslo. Quien levantó acta tuvo prudencia.
Pasaron más de dos siglos. En mil ochocientos noventa y cuatro, año de la beatificación, volvió a abrirse el sepulcro y se extrajeron varias reliquias: el esternón, una clavícula, un radio, una rótula y dos metacarpianos. Viajaron a Roma y allí, en mil novecientos cincuenta y cinco, se entregaron a la nueva postulación de la causa.
El dos de mayo de dos mil once, en Roma, el obispo Demetrio Fernández recibió la caja de vuelta. La devolución llegó tras concluir los procesos de beatificación, canonización y doctorado, en vísperas de la proclamación de dos mil doce. La llegada a Montilla ese mismo mes de mayo está documentada, aunque no se precisa el día.
Al revisar el acta de devolución apareció un detalle: los dos metacarpianos descritos en la extracción de mil ochocientos noventa y cuatro no figuraban en el inventario de lo entregado.
Delante tienes el Arca del Testamento, en el retablo mayor, donde la basílica alberga los restos de san Juan de Ávila. Los huesos, como él, han viajado mucho.
Ahora sal y busca su casa. Allí vivió y murió.
Para profundizar
El viaje de mil ochocientos noventa y cuatro fue una cadena de manos. Un trinitario, Carlos de Jesús María, llevó las reliquias para entregarlas al postulador, también trinitario, Bernardino del Santísimo Sacramento.
La devolución de dos mil once se formalizó tras el rezo de vísperas, con varios sacerdotes de Córdoba presentes en Roma. Imagina la escena: una caja pequeña, un acta y una lista que se lee en voz alta, elemento por elemento, hasta que dos de ellos no responden.
El acta advierte esa ausencia con sobriedad y no ofrece explicación. Inventar un final sería cambiar la historia por un cuento.
Casa-oratorio de San Juan de Ávila: dónde murió en 1569
La casa donde murió el maestro

Sitúate en la entrada de la casa-oratorio y, cuando entres, dirígete al patio.
Esta casa tiene dos nombres, casa de San Juan de Ávila y ermita de Nuestra Señora de la Paz, pero es un único edificio.
Aquí murió Juan de Ávila el diez de mayo de mil quinientos sesenta y nueve, día en que hoy se celebra su festividad. Según la información turística municipal, vivió en ella sus últimos diecisiete años. No fueron años de retiro ocioso: trabajó en sus Cartas, en la edición definitiva de «Audi, filia» y en escritos para el Concilio de Trento.
Entre quienes pasaron por su vida está san Juan de Dios. Se convirtió en Granada, en mil quinientos treinta y siete, tras escuchar un sermón de Juan de Ávila, y después recibió su dirección espiritual.
Ojo con una tradición devocional que sitúa a san Juan de Dios en esta casa. No encaja: Juan de Ávila se retiró a Montilla en mil quinientos cincuenta y cuatro y san Juan de Dios murió en mil quinientos cincuenta. Su vínculo es real, pero fue en otro lugar y otro tiempo.
Otra tradición cuenta que san Francisco de Borja habría cruzado el umbral de rodillas hasta el lecho del maestro. Es un relato devocional y conviene escucharlo como tal.
Y una más: la de una zarza sin espinas, cuyos brotes habría usado Ávila para mortificarse. Según el relato, las espinas desaparecieron al morir él. Sea cierta o no, revela cómo veían a este hombre quienes lo recordaron.
Ahora busca el patio y el pozo. Una crónica de peregrinación menciona también una parra; no he podido confirmar si sigue ahí.
Aquí termina el paseo, con la imagen de un hombre que, con el cuerpo cansado, siguió escribiendo.
Para profundizar
Una crónica parroquial evoca el patio como aula: junto al pozo, Juan de Ávila instruía a sacerdotes e intelectuales llegados de distintos lugares. Es un testimonio, no un documento.
Cristóbal Luis Gómez Garrido, sacerdote que durante años cuidó y conservó la casa, murió el veintisiete de enero de dos mil doce. Su capilla ardiente se instaló en la capilla del inmueble. No he podido confirmar quién la gestiona hoy.
Y una anécdota de dinero escaso: en los festejos de la beatificación de mil ochocientos noventa y cuatro, el Ayuntamiento autorizó una lápida para la casa, con las arcas municipales vacías. Hay homenajes que se pagan con lo que sobra, y otros con lo que no hay.
Prepara tu visita
- Empieza en la basílica de San Juan de Ávila, en Montilla.
- Confirma horarios de apertura de la basílica y de la casa-oratorio en la web de turismo de Montilla o en la oficina de turismo; no consta quién gestiona hoy la casa.
- Ambos son lugares de culto y de memoria: conviene visitarlos con respeto y en silencio.
- Dedica tiempo a cada parada: las historias se aprecian mejor con calma.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue San Juan de Ávila
Sacerdote, predicador y escritor espiritual, conocido como el «Apóstol de Andalucía». Nació en Almodóvar del Campo hacia 1499-1500 y murió en Montilla el 10 de mayo de 1569. Fue beatificado en 1894, canonizado en 1970, patrono del clero secular español en 1946 y proclamado Doctor de la Iglesia en 2012.
¿Dónde está su sepulcro
En la basílica de San Juan de Ávila, en Montilla, antigua iglesia del colegio jesuita. La basílica alberga sus restos en el Arca del Testamento, en el retablo mayor. Él mismo pidió ser enterrado allí.
¿Dónde murió San Juan de Ávila
En una casa de Montilla, hoy casa-oratorio, que es también la ermita de Nuestra Señora de la Paz: dos nombres para el mismo edificio. Según la información turística municipal, vivió allí sus últimos 17 años.
¿Qué es «Audi, filia» y por qué le llaman Maestro
«Audi, filia» es su tratado principal de espiritualidad. «Maestro» era el título con que se le conocía; estudió Artes y Teología en Alcalá.
¿Qué pasó con las reliquias de San Juan de Ávila
En 1637 se entregó una reliquia ósea para llevarla a Almodóvar del Campo, su pueblo natal. En 1894 se extrajeron otras, que viajaron a Roma y se entregaron allí en 1955. La caja se recibió en Roma el 2 de mayo de 2011 y llegó a Montilla ese mes. Faltan dos metacarpianos descritos en 1894, que no constan en el inventario de 2011.
¿Cuándo se abrió el colegio jesuita de Montilla
En 1558, por patrocinio de la marquesa de Priego y consejo de Juan de Ávila. Su iglesia es hoy la basílica.
¿Visitó san Juan de Dios la casa de Montilla
No consta: Juan de Ávila se retiró a Montilla en 1554 y san Juan de Dios murió en 1550. Su vínculo real es que se convirtió en Granada, en 1537, tras escuchar a Juan de Ávila, y recibió su guía espiritual.
¿Qué se puede ver en la casa de San Juan de Ávila
La casa-oratorio, con su capilla y su patio con pozo. Una crónica menciona una parra, pero no está confirmado que se conserve.
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