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Museo Municipal de Palma del Río: audioguía de sus 4 paradas

Un recorrido por las salas del museo de Palma del Río, desde un verano de excavación en La Verduga hasta un sarcófago de plomo romano y las caricaturas de un palmeño exiliado. Cuatro paradas para entender qué guardan estas salas y quién las llenó. Algunas piezas llegaron gracias a los vecinos.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Museo Municipal de Palma del Río: audioguía de sus 4 paradas

Entrada al Museo Municipal de Palma del Río: cómo llegar y primeras impresiones

La casa que llenaron los vecinos

Colócate frente a la entrada del museo, en el exterior de las antiguas Caballerizas Reales, y mira el edificio entero antes de cruzar la puerta.

¿Quién llena un museo? Uno piensa en expertos, en excavaciones, en grandes presupuestos. Y a veces es verdad. Pero aquí, parte de lo que vas a ver llegó de una forma mucho más doméstica: vecinos de Palma del Río que donaron objetos.

Piénsalo un momento. Alguien abrió un cajón, bajó de un desván o sacó algo de una casa y decidió que merecía estar a la vista de todos. El Ayuntamiento lo reconoce de forma expresa. Es una contribución ciudadana que forma parte de la historia de estas colecciones.

Hay una ironía bonita en todo esto. Estás ante unas antiguas caballerizas, un lugar pensado para otra clase de huéspedes, y dentro te espera la memoria de un pueblo, reunida en buena parte por su propia gente.

Entra con esa idea en la cabeza. Cada vitrina puede tener detrás un gesto pequeño de alguien que pensó que aquello no debía perderse.

Empezamos por lo más antiguo. La primera sala está en la planta baja y te lleva a un verano de excavación.

Para profundizar

El museo se organiza en cinco salas permanentes, y entre ellas el Ayuntamiento cuenta los oficios antiguos. Eso te da una idea del recorrido: no es solo arqueología, también hay arte y vida cotidiana.

Conviene saber cómo se reparten las plantas. La exposición de Prehistoria está en la planta baja. Las salas de Antigüedad y Edad Media, junto con las de Etnografía y Arte, están en la planta primera. Así que el viaje por el tiempo empieza abajo y sube contigo por la escalera.

Sala de Prehistoria y yacimiento de La Verduga

El verano en que La Verduga cambió una vida

Sala de Prehistoria del Museo Municipal de Palma del Río con piezas de La Verduga

Ya en la planta baja, sitúate ante las vitrinas de Prehistoria, con la sala delante de ti.

Tenía el verano apalabrado: fumigar naranjos, un trabajo conocido y sin sorpresas. Entonces sonó el teléfono. Así lo cuenta un joven colaborador de Palma del Río, y lo que vino después no se parecía en nada a un naranjal.

Al otro lado estaban el arqueólogo y conservador Rafael Nieto Medina y la arqueóloga Reyes Lopera. Le ofrecían trabajar en la excavación de La Verduga. Y la arqueología, hay que reconocerlo, le cambió el verano.

No fue una visita breve. Recuerda siete meses de trabajo, entre calor extremo y frío de invierno. Más de medio año de tierra y paciencia para sacar lo que ahora tienes delante.

Fíjate en esto. Busca en la sala los bifaces y la cerámica campaniforme. Son objetos pequeños, pero tienen detrás jornadas enteras de alguien agachado al sol.

Y aquí viene lo emotivo. La exposición sobre La Verduga fue dedicada a Rafael Nieto, arqueólogo e historiador fallecido. El hombre que hizo aquella llamada quedó unido para siempre a la memoria de la excavación.

Cuando termines, sube a la primera planta. Allí los protagonistas ya no fabrican herramientas de piedra: dejan inscripciones, y hasta un sarcófago de plomo.

Para profundizar

La Verduga Alta es uno de los yacimientos calcolíticos investigados en el término municipal. Es decir, pertenece a esa etapa en que la piedra convive con los primeros metales. En los fondos del museo también son significativos los vestigios de la Edad del Cobre y del Bronce, así que la sala te permite seguir ese cambio.

El museo, además, quiso que todo esto no se quedara en vitrinas. Creó un proyecto para escolares llamado La canción del fuego. Nació con una idea clara: que los materiales arqueológicos no parecieran solo piedras. Contar una historia a los niños también es una forma de excavar.

Salas de Antigüedad y Edad Media: Segida Augurina y el sarcófago de plomo

Un sarcófago de plomo y un nombre dudoso

Sarcófago de plomo en las salas de Antigüedad del Museo Municipal de Palma del Río

Sube a la planta primera y sitúate en el recorrido de Antigüedad, junto a los materiales romanos.

Hay un sarcófago de plomo en este museo que viene del Cortijo Madueño. Y el blog del propio museo lo relacionó con el entorno de Segida Augurina. Ese nombre es el de un lugar que quizá fue un municipio romano junto al Genil, aunque la publicación académica lo plantea solo como posibilidad. Los expertos todavía lo discuten.

Busca la inscripción funeraria que lleva ese topónimo, junto a los materiales romanos. Es un nombre pequeño en una pieza pequeña, y sostiene toda una hipótesis sobre cómo se llamó esta tierra.

Ahora fíjate en el sarcófago. El museo propuso interpretar una marca como posible labrys, un hacha ritual. Lo hace con cautela, y es de agradecer. Me gustaría decirte que es un hacha sagrada y quedarme tan ancho, pero aquí nadie lo afirma.

Sí hay otra lectura que cuenta algo. Las espigas decorativas se vinculan con la fertilidad. Y el cristianismo primitivo, señala la explicación del museo, también las asoció con la resurrección.

Detrás de todo esto hay un territorio con alfares romanos junto a los ríos y explotaciones rurales de aceite y cereal. Un paisaje de trabajo.

Sigue avanzando por la planta. Todavía queda mucho por mirar: del plomo pasamos a pinceles y a caricaturas con un exiliado de por medio.

Para profundizar

La Edad Media tiene su espacio en estas salas, y su cultura material se presenta en relación con el recinto amurallado almohade. Es decir, los objetos se explican mirando hacia la muralla.

Hay otra pieza que muestra hasta dónde llegan las preguntas. Los investigadores Barceló y Labarta publicaron un estudio específico sobre una lámina con inscripción árabe hallada en Palma del Río. Que dos especialistas dediquen un trabajo entero a una sola lámina te dice cuánto cabe en un objeto aparentemente modesto.

Sala de Arte y colección etnológica del museo

Pinceles, oficios y un exiliado con lápiz

Sala de Arte y Etnografía del Museo Municipal de Palma del Río

Continúa en la planta primera, hacia las salas de Arte y Etnografía, y busca las pinturas.

Un palmeño exiliado acabó dibujando caricaturas políticas en la prensa de Washington. Se llamaba Joaquín de Alba, y el museo llegó a mostrar sus caricaturas. Piensa en la distancia: de Palma del Río a la capital de Estados Unidos, con un lápiz como equipaje.

Es una historia de las que a uno le gustaría saber entera. Aquí solo sabemos esto, y ya es bastante para quedarse mirando.

En la sala de Arte, fíjate en las pinturas y en la pequeña muestra de fotografía artística. Una reseña local destaca un autorretrato de Pedro Bueno entre los fondos pictóricos del siglo veinte. Un pintor mirándose a sí mismo: no hay manera más directa de saludar a quien entra.

Después llega la parte de Etnografía. La exposición de oficios y objetos etnológicos se presenta mediante módulos. No es una simple fila de cosas viejas: la reseña valoró ese montaje contextualizado, que sitúa cada herramienta en su mundo.

Y el espacio no fue solo de nombres grandes. En dos mil catorce, la Asociación Crearte organizó una exposición colectiva en Santa Clara, con creadores locales.

Así termina el recorrido: con oficios, con retratos y con una pregunta. Si todo esto lo guardó un pueblo, ¿qué guardarías tú? Hay que reconocer que esa sí es una buena razón para volver.

Para profundizar

Las salas permanentes del museo incluyen los oficios antiguos, según el Ayuntamiento, y la sala de Etnografía es el lugar donde ese mundo cobra forma. Lo interesante es el montaje: los módulos agrupan los objetos de modo que se entiendan en conjunto.

La disposición de la sala de Arte puede variar según el montaje vigente. Por eso, si buscas una obra concreta, acércate sin prisa y deja que sea la sala la que te proponga su recorrido. Es probable que encuentres algo que no habías venido a buscar, que suele ser lo mejor de los museos pequeños.

Prepara tu visita

Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Palma del Río

El Museo Municipal es una buena parada. Reúne cinco salas permanentes: Prehistoria con materiales de La Verduga, Antigüedad y Edad Media con un sarcófago de plomo e inscripciones, y salas de Arte y Etnografía con pinturas, caricaturas y oficios antiguos.

¿Cómo llegar a Museo Municipal de Palma del Río

El museo está en Palma del Río, en el edificio de las antiguas Caballerizas Reales. Para conocer la ruta exacta desde tu punto de partida, consulta la web del Ayuntamiento o la oficina de turismo local, donde te indicarán el acceso más cómodo.

¿Cuál es el horario de visita de Museo Municipal de Palma del Río

Los horarios pueden cambiar según la temporada y los días festivos. Lo más fiable es confirmarlos antes de ir en la web oficial del Ayuntamiento de Palma del Río o en la oficina de turismo, para no encontrar el museo cerrado.

¿Cuánto se tarda en visitar Museo Municipal de Palma del Río

El museo tiene cinco salas permanentes repartidas entre la planta baja y la primera, y este recorrido propone cuatro paradas. El tiempo depende de tu ritmo y de cuánto te detengas en cada vitrina; puedes pausar la audioguía en cualquier momento.

¿Cuál es la historia de Museo Municipal de Palma del Río

Parte de sus colecciones llegó por donaciones de vecinos, algo que el Ayuntamiento reconoce expresamente. Hoy muestra desde la Prehistoria, con materiales de La Verduga, hasta arte del siglo 20 y oficios antiguos, pasando por la época romana y la medieval.

¿Qué se puede ver de Prehistoria en el museo

La exposición permanente de Prehistoria está en la planta baja. Incluye materiales vinculados a La Verduga, como bifaces y cerámica campaniforme, además de vestigios de la Edad del Cobre y del Bronce. La Verduga Alta es uno de los yacimientos calcolíticos del término municipal.

¿Qué es Segida Augurina

Es el topónimo que aparece en una inscripción funeraria romana relacionada con la zona. La publicación académica plantea la posibilidad de que fuera un municipio romano junto al Genil, pero se trata de una interpretación, no de una identificación definitiva.

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