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Monasterio de Santa María de las Escalonias en Hornachuelos: audioguía

Una casa solariega donada, dos monjes que llegan en enero y una hospedería que acabó dando nombre a un grupo de laicos con aire de caballeros. Esta audioguía recorre en tres paradas la historia reciente de un monasterio cisterciense que sigue habitado. Un paseo tranquilo para quien quiere saber qué ver en Hornachuelos más allá de lo evidente.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Monasterio de Santa María de las Escalonias en Hornachuelos: audioguía

Historia de la casa solariega y la donación de 1984

Un regalo con tejado

Colócate frente a la fachada de la antigua casa solariega, con el conjunto entero a la vista.

¿Conoces muchos monasterios que empiecen su historia reciente con un regalo? Este sí. Lo que tienes delante fue una casa solariega, y su paso a manos de una comunidad religiosa no se hizo con dinero.

Vamos por partes. En mil novecientos dieciocho, la finca se vendió a la familia García-Verde. Pasaron las décadas y la propiedad llegó a sus descendientes, los García Llorente. En mil novecientos ochenta y cuatro, ellos tomaron una decisión poco habitual con una casa grande y su terreno: donarlos a La Oliva.

No sabemos qué se habló en aquella mesa familiar antes de firmar. Lo que sí sabemos es el resultado. Donde había una casa con dueños, hubo, a partir de ese momento, una casa con vocación.

Y aquí viene lo bueno. Cuando alguien compra un edificio, la historia suele ser de precios, de plazos, de regateos. Aquí la historia es otra: la comunidad cisterciense no compró estas paredes, las recibió. Eso cambia la manera de mirarlas. Ya no ves una propiedad adquirida, ves un gesto de una familia que decidió que su casa sirviera para algo más largo que una herencia.

Quedaba, eso sí, lo más difícil. Una casa donada no es todavía un monasterio. Hacía falta que alguien llegara con la intención de quedarse. Y llegaron. Para verlo, entra donde se reza.

Para profundizar

Esta historia de piedra y de familias ha tenido también cronistas. Uno de ellos es Antonio Ortega Serrano, que cuenta que se acercó a la vida cisterciense después de visitar este monasterio y otros cenobios. Primero vino la visita y después el estudio, no al revés. Eso dice bastante de lo que ocurre cuando uno cruza la puerta con curiosidad.

En dos mil diecinueve, ese mismo cronista presentó aquí un libro sobre el monasterio. El acto reunió a feligreses y a la comunidad cisterciense, es decir, a quienes rezan aquí y a quienes lo visitan.

El prólogo de ese libro plantea una idea interesante. Contrasta los monasterios que están habitados con los que son solo monumentos artísticos. Es una observación del prologuista, una forma de mirar, no una verdad cerrada. Pero sirve para tu visita: esto no es un museo donde alguien dejó la luz encendida. Es una casa en la que la vida sigue pasando.

Llegada de los primeros monjes en 1986

Ocho de enero

Capilla del Monasterio de Santa María de las Escalonias, Hornachuelos

Ve hacia la capilla o, si no puedes entrar, quédate cerca del espacio donde la comunidad se reúne a rezar. Escucha el silencio antes de seguir.

El ocho de enero de mil novecientos ochenta y seis llegaron los dos primeros monjes. Los enviaba La Oliva. Traían poco, y tenían por delante una casa donada y casi todo por hacer.

Y entonces ocurre algo que me gusta mucho. Al día siguiente, ya estaban celebrando la primera eucaristía del nuevo asentamiento. Un solo día de margen. Hay que reconocerlo: pocas mudanzas empiezan por lo importante.

En aquel arranque aparece un nombre. Dom Mariano Crespo llegó con dos monjes para hacerse cargo de la donación y poner en marcha la nueva comunidad. Su tarea no era menuda. Había que recibir una casa que no había sido pensada como monasterio y empezar a darle ese sentido.

Si estás en la capilla, o cerca, fíjate en el espacio. Aquí se repite cada día lo que se hizo aquel primer día. Y esa repetición es, quizá, el verdadero mérito de este sitio. Un monasterio no se mide solo por lo que se construye, también por lo que se mantiene.

La fundación tardaría todavía unos años en asentarse del todo. Pero el ritmo ya estaba marcado desde el primer día. La casa había cambiado de dueños, y ahora cambiaba también de horarios.

Y mientras la comunidad echaba raíces, a su alrededor empezaría a pasar algo inesperado. Para entenderlo, hay que ir a donde se recibe a los que llegan de fuera.

Para profundizar

Antes de ser una fundación plena, hubo una etapa previa, la de la prefundación. En ese tiempo, el primer superior fue el padre Francisco Sánchez Alías. Es un nombre que suele quedar a la sombra de las fechas grandes, pero conviene recordarlo: antes de que algo quede consolidado, alguien tiene que sostenerlo sin garantías.

La consolidación llegó el diecisiete de mayo de mil novecientos noventa y cuatro. Fíjate en la distancia con la llegada de los primeros monjes: ocho años largos entre empezar a vivir aquí y ver la fundación asentada. Es un buen recordatorio de que las cosas que duran suelen empezar despacio.

Y hay un detalle que atraviesa todo ese periodo. Según la asociación laica vinculada al monasterio, la celebración diaria de la eucaristía y el rezo de las Horas se mantuvieron desde el comienzo de la comunidad. Es decir, mientras cambiaban los papeles, los cargos y las situaciones legales, el ritmo de la jornada seguía igual.

Hospedería y fraternidad laica cisterciense

Pobres caballeros a la puerta

Hospedería del Monasterio de Santa María de las Escalonias en Hornachuelos

Acércate a la hospedería, o a la zona de acogida, y quédate mirando hacia la entrada.

¿Cómo se pasa de alojar visitantes a inventarse una orden de caballeros? En esta casa, con paciencia y unos cuantos años.

La hospedería abrió en dos mil tres, como expresión de la hospitalidad cisterciense. Es una forma de entender la acogida: quien llega, se queda unos días y comparte el ritmo de la casa. Y parece que ese ritmo gustó.

Porque entre los visitantes se fue formando un grupo laico. Gente que, después de pasar por aquí, quería seguir compartiendo una vida espiritual. Y aquí viene lo bueno: el grupo adoptó el nombre de Orden de Santa María de los Pobres Caballeros de Cristo, inspirado en la defensa de pobres y oprimidos.

Seguro que a ti también te suena a otra cosa. Y a ellos también. Sus integrantes sentían atracción por los templarios. Pero eran conscientes de que la orden histórica había sido suprimida por la Iglesia. Ese es el giro, y me parece honesto: soñaban con caballeros, pero sabían dónde acababa aquella historia.

Hay algo muy humano en ello. Queremos una tradición a la que agarrarnos y, a la vez, no queremos engañarnos. Así que eligieron un nombre que mirase al pasado sin fingir que lo continuaba.

Lo que empezó como una estancia de unos días terminó siendo una pregunta: ¿cómo se vive lo que uno ha encontrado aquí cuando vuelve a casa? Tú también acabas de recorrer un pequeño trozo de esa respuesta.

Para profundizar

La hospedería no solo dio origen a un grupo, también dejó recuerdos personales. El cronista Antonio Ortega Serrano relata que él y su esposa se alojaron aquí en dos ocasiones, para unos días de retiro espiritual. Es un testimonio sencillo, y precisamente por eso útil: describe lo que ofrece la casa a quien llega sin más pretensión que parar.

El grupo laico siguió su camino. En dos mil diecinueve pidió permiso a la comunidad para constituir una fraternidad laica cisterciense. Y la propuesta tenía una particularidad: estaría abierta también a personas ajenas a aquella orden. Es decir, no se cerraba en torno a quienes ya formaban parte, sino que dejaba la puerta abierta.

Mira el recorrido completo, de una casa donada a una fraternidad. Cada paso fue pequeño. Una familia dona, dos monjes llegan, una hospedería abre, un grupo se reúne, una petición se presenta. Ninguno de esos pasos parecía grande en su momento.

Prepara tu visita

Preguntas frecuentes

¿Qué ver en el Monasterio de Santa María de las Escalonias

Puedes ver el exterior de la antigua casa solariega donada a La Oliva, el espacio de la capilla donde se celebra la liturgia y la zona de la hospedería. Antes de ir, confirma qué dependencias están abiertas, porque es un monasterio habitado.

¿Cuál es la historia del Monasterio de Santa María de las Escalonias

La finca se vendió a la familia García-Verde en 1918. En 1984 los descendientes García Llorente donaron la casa y el terreno a La Oliva. En 1986 llegaron los primeros monjes y la fundación quedó consolidada el 17 de mayo de 1994.

¿Quién donó el monasterio

Fueron los descendientes de la familia García Llorente quienes donaron la casa solariega y el terreno a La Oliva en 1984. La finca había sido vendida a la familia García-Verde en 1918, según la reseña histórica consultada.

¿Cuándo llegaron los primeros monjes

Los dos primeros monjes llegaron el 8 de enero de 1986, enviados desde La Oliva. La primera eucaristía del nuevo asentamiento se celebró al día siguiente. Dom Mariano Crespo llegó con dos monjes para hacerse cargo de la donación.

¿Hay hospedería en el monasterio

Sí, la hospedería abrió en 2003 como expresión de la hospitalidad cisterciense. Ha acogido a visitantes que buscan retiro espiritual. Para conocer condiciones y disponibilidad, lo mejor es contactar directamente con la comunidad o con la oficina de turismo.

¿Qué es la Orden de Santa María de los Pobres Caballeros de Cristo

Es el nombre que adoptó un grupo laico surgido entre los visitantes de la hospedería, inspirado en la defensa de pobres y oprimidos. Sentían atracción por los templarios, aunque reconocían que la orden histórica había sido suprimida por la Iglesia.

¿Cuál es el horario del Monasterio de Santa María de las Escalonias

No hay un horario confirmado en la documentación consultada. Al ser un monasterio habitado, conviene consultar la web oficial o la oficina de turismo de Hornachuelos antes de la visita, y preguntar qué zonas se pueden visitar.

¿Cómo llegar al Monasterio de Santa María de las Escalonias en Hornachuelos

El monasterio está en el término municipal de Hornachuelos. Para conocer la ruta exacta y el mejor acceso desde el pueblo, lo más práctico es pedir indicaciones en la oficina de turismo de Hornachuelos o consultar la web oficial.

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