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Torre Juncá en Villafranca de Córdoba: audioguía de una torre de telegrafía óptica

Una torre rectangular de tres pisos se alza en una finca de Villafranca de Córdoba. Fue una estación de telegrafía óptica de la línea Madrid-Cádiz, levantada a mediados del siglo diecinueve. Esta audioguía te cuenta para qué sirvió, qué es original y qué se le añadió después, y cómo la cuidó un vecino. Hay también un pájaro protegido que se llevó la fachada a trocitos. Son tres paradas, mucho paisaje y una historia muy humana.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Torre Juncá en Villafranca de Córdoba: audioguía de una torre de telegrafía óptica

Torre Juncá: una estación de telégrafo óptico Madrid-Cádiz

Una torre para mandar mensajes

Colócate en el camino de acceso y mira la torre de frente, con la finca a su alrededor. Todavía no te acerques.

Lo primero: esta torre no se hizo para vigilar a nadie. Se hizo para hablar.

La Torre Juncá, también registrada como Cerro de la Junca, es la estación treinta y cuatro de la línea L3 Madrid-Cádiz. Era una torre de telegrafía óptica, dentro del sistema asociado a Mathé. La documentación sitúa su construcción entre junio de mil ochocientos cincuenta y febrero de mil ochocientos cincuenta y tres.

¿Cómo funcionaba? Sobre la cubierta iba un indicador, una especie de mástil con piezas móviles. Un torrero miraba con catalejo la señal de la torre anterior, la reproducía en su propio indicador y así la mandaba a la siguiente. El mensaje saltaba de torre en torre. La línea unía Madrid con Cádiz, y la crónica local cuenta once secciones y cincuenta y nueve torres en su tramo andaluz. Por eso estaba en lo alto: la altura servía para transmitir, no solo para ver y ser vista.

Su vida útil fue corta. El estudio consultado fecha el uso de esta red entre mil ochocientos cuarenta y cuatro y mil ochocientos cincuenta y siete. Cuando llegó el telégrafo eléctrico, estas torres se quedaron sin trabajo.

Hoy está inscrita como Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento.

Y ahora, a lo que tienes delante. La ficha técnica habla de una torre de tres pisos parcialmente modificada y con construcciones adosadas: esas casas pegadas a los lados, que van creciendo según hace falta. Los añadidos y el enfoscado dificultan reconocer el sistema original.

Para profundizar

El modelo de Mathé tuvo inspiración militar, y eso explica que estas torres fueran algo más que un poste con tejado. Pero no confundas lo defensivo del diseño con lo que se ve hoy: en esta parada solo te pido que veas la torre entera. Los detalles vienen ahora.

Qué es original y qué es añadido en la Torre Juncá

Qué es original y qué se añadió

Fachada este de la Torre Juncá con alambor, puerta y aspilleras

Acércate, sin entrar, hasta ver la fachada este. Mira primero la base del muro, luego la parte alta.

Vamos a separar capas, como en una tarta.

Original, del siglo diecinueve: el cuerpo de la torre. Y también, según la ficha, una puerta elevada sobre el terreno, como solía ocurrir en este tipo de torres. Esa puerta original fue transformada después en ventana.

Busca ahora en la base del muro la parte inclinada, el alambor. Ahí hay una puerta abierta. La ficha consultada no la identifica como original, así que no la tomes por la entrada de los torreros.

Fíjate también en las aspilleras, esas rendijas estrechas, en el cuerpo inferior. No son medievales, porque la torre es del siglo diecinueve. La crónica de dos mil diez las atribuye a la Guerra Civil, y otra ficha las considera ajenas al diseño telegráfico original. Aquí hubo un frente estable, y la torre volvió a servir, esta vez como punto defensivo.

Más cosas añadidas. El interior se adaptó para vivir, con una cocina campera y una escalera nueva, según esa crónica. Y el muro de la azotea podría ser un recrecido reciente, así que no conviene presentarlo como remate original.

Resumen: es del siglo diecinueve la torre; son posteriores las construcciones adosadas, la escalera, las aspilleras y, probablemente, el remate.

Para profundizar

Todo lo del interior procede de una crónica de dos mil diez. No sabemos cómo está hoy. La ficha del Ministerio registra «Se conserva», pero eso pertenece a su inventario y no confirma el estado actual ni actuaciones posteriores.

Andrés Gómez, el ave protegida y las vistas desde la loma

El vecino, el pájaro y las luces de la feria

Vistas desde la Torre Juncá y el cerro de Alcaparral en Villafranca de Córdoba

Quédate en el exterior, en la loma. La crónica menciona la loma como Alcaparral y también como Mesas del Despelucao; no se puede asegurar que sean exactamente el mismo punto. Mira hacia el horizonte, con la torre a tu espalda.

En dos mil diez, un cronista visitó la torre acompañado de su amigo Juan Lozano. Era el primer día de la feria de mayo, y mientras media provincia se ponía el traje de fiesta, ellos se dedicaron a mirar una torre.

Les recibió Andrés Gómez, propietario entonces, de setenta y siete años, con la azada en la mano. Les permitió fotografiarla cuando le explicaron el propósito de la publicación. Les enseñó el interior, pero ellos no subieron a la azotea, para no abusar de su cortesía.

Según el cronista, Andrés evitó la ruina de la torre y preparaba ladrillos para recomponer el remate. La crónica solo documenta esa intención. No consta que la obra se hiciera.

Y aquí viene lo mejor. Un ave protegida había anidado junto a una ventana y sacaba material de la fachada, es decir, se llevaba la torre a trocitos. Andrés pudo espantarla. Decidió dejarla en paz. La fuente no dice de qué especie era, así que no te la puedo nombrar.

Andrés contaba que desde la azotea veía las luces de la feria de Córdoba y la ciudad. Es su testimonio, y no se ha comprobado.

Mira ahora al horizonte. Una ficha patrimonial da unos once kilómetros y veinticinco metros hasta la torre de Chancillarejo y dice que es visible desde la posición de la Junca. Esa era la vecina con la que se intercambiaban señales.

Para profundizar

Cerca está un vértice geodésico a doscientos quince metros con novecientos cincuenta; no hay garantía de que se pueda acceder.

El cronista elogió que la conservación corriera a cargo de un particular y afirmó que no había recibido ayuda externa. Es una afirmación de dos mil diez; hoy puede no ser cierta. Añadió que Andrés seguía con la torre pese a problemas de salud en su familia.

Todo esto es de hace más de quince años: propietario y situación pueden haber cambiado.

Prepara tu visita

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Torre Juncá

Una estación de telegrafía óptica de la línea L3 Madrid-Cádiz, del sistema asociado a Mathé, construida entre mil ochocientos cincuenta y mil ochocientos cincuenta y tres. Es Bien de Interés Cultural.

¿Cómo funcionaba el telégrafo de la torre

Un torrero observaba con catalejo la señal de la torre anterior, la reproducía en el indicador de la cubierta y la transmitía a la siguiente.

¿Qué es original y qué es añadido

El cuerpo del siglo diecinueve es original. Son posteriores las construcciones adosadas, la escalera nueva, las aspilleras (atribuidas a la Guerra Civil) y probablemente el recrecido del muro de la azotea.

¿Cómo llegar a Torre Juncá

Está en el término de Villafranca de Córdoba, por un camino entre cultivos. Es privada: consulta antes en el Ayuntamiento o la oficina de turismo.

¿Se puede entrar en Torre Juncá

No consta acceso público. En dos mil diez su propietario permitió ver el interior, pero hoy puede haber cambiado. Pide permiso y, si no, admírala desde fuera.

¿Qué se ve desde la Torre Juncá

Una ficha patrimonial indica que desde la posición de la Junca es visible la torre de Chancillarejo, a unos once kilómetros y cuarto. Que desde la azotea se viera la feria de Córdoba es testimonio del propietario en dos mil diez, sin comprobar.

¿Cuánto se tarda en visitar Torre Juncá

Desde el exterior la visita es breve: un paseo tranquilo por el camino y la loma.

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