Casa Palacio de los Duques de Medinaceli, Villafranca de Córdoba: audioguía
Villafranca de Córdoba tiene un palacio con nombre de duques que no se hizo para ellos. En tres paradas recorrerás su fachada, un escudo que tuvo orden de protección y un patio que conserva un muro atribuido a un palacio anterior. Hoy el edificio es la sede de la Oficina de Turismo, y todo se cuenta a través de la gente que mandó, administró y decidió qué se salvaba.

Fachada de la Casa Palacio de los Duques de Medinaceli
El palacio que no era de los duques
Colócate en la calle, frente a la fachada principal, con la portada de piedra justo delante.
¿Qué clase de palacio lleva el nombre de unos duques y no se hizo para ellos? Este. Villafranca pasó a la Casa de Medinaceli en el siglo dieciocho, y la casa que tienes delante se levantó en el último tercio de ese siglo para el mayordomo que administraba allí los intereses ducales. Los duques no vivían aquí de manera habitual. El nombre viene de quién era el señor de la villa, no de quién dormía en estas habitaciones.
Y el mayordomo no era un simple encargado de las llaves. Se le describe como el ejecutor de la voluntad ducal en la villa. Quizá por eso la casa tiene la presencia que tiene: era la forma de que los duques, estando lejos, tuvieran un pie en Villafranca.
Fíjate ahora en la fachada. Es barroca: portada de piedra, balcón, grandes ventanales y pilastras que ordenan el muro como si lo peinaran. Y colores: rojos y amarillos que hacen que la casa se vea desde lejos. Es una casa que quería ser vista. Ojo con una cosa: no sabemos si esos tonos reproducen los históricos o son un repintado. Lo único documentado es que en dos mil veintitrés la Comisión Provincial de Patrimonio pidió comprobar si quedaba policromía original en la fachada y en el patio, para recuperarla. Las fuentes recogen la condición, pero no dicen si se hizo ni qué apareció.
Aquí viene lo bueno. Este solar ya tenía dueño mucho antes. Villafranca fue encomienda de la Orden de Calatrava desde mil trescientos setenta y siete, y desde las décadas finales del siglo quince el solar lo ocupaba el Palacio de los Comendadores de Calatrava. La casa del mayordomo se asentó sobre un poder anterior, como quien se sienta en una silla que todavía está caliente.
Y hoy, ¿qué es? La web turística municipal la presenta como sede de la Oficina de Turismo, y una noticia de dos mil veintitrés identifica como municipal la propiedad del edificio principal. Para saber qué guarda por dentro, hay que ver antes qué pasó durante su rehabilitación.
Para profundizar
Una casa de este tamaño no se rehabilita sin sorpresas. Durante las obras, el arquitecto director, Francisco Carbonero Ruz, comunicó que la realidad física del edificio no coincidía con lo previsto. Eso obligó a tramitar un segundo modificado del proyecto, cuya formalización está fechada el veintisiete de febrero de dos mil veinticuatro. El plazo de ejecución fijado en el contrato llegaba hasta el quince de mayo de dos mil veinticuatro, aunque eso no prueba por sí solo que la obra concluyera: no hemos encontrado confirmación de su terminación.
El ajuste tuvo un coste adicional previsto de sesenta y cuatro mil novecientos dos euros con noventa y siete céntimos, y el documento municipal lo vincula a las discrepancias entre lo encontrado y lo proyectado.
No es un fallo de nadie. Es lo que pasa cuando un edificio ha vivido más que los papeles que lo describen.
Antes de seguir, vuelve la vista a la fachada. Compara el contraste de los rojos y amarillos con la piedra de la portada. Esa distancia entre materiales es de lo que más cuenta de la casa.
El escudo ducal de la Casa Palacio
Un escudo bajo cubierta

Si el escudo ducal está visible desde donde estás, quédate a una distancia desde la que puedas verlo entero. Las fuentes consultadas no precisan en qué parte del edificio está colocado, así que, si no lo localizas a primera vista, pregunta en la Oficina de Turismo.
Hay un elemento de esta casa que, durante las obras, tuvo su propia orden de protección. Fue el escudo.
En dos mil veinticuatro, la comisión de patrimonio no se conformó con una indicación general. Pidió expresamente cubrirlo o protegerlo mientras durasen los trabajos, para que no sufriera daños. Imagina el panorama: andamios, polvo, herramientas, obreros subiendo y bajando, y en medio una pieza que alguien decidió que debía esperar a salvo.
Del escudo en sí, esta guía no puede describirte las armas, los esmaltes ni los linajes: no hemos hallado una descripción heráldica fiable y prefiero no inventarla. Lo que sí consta es que se trató como una pieza digna de cuidado, y a veces un escudo cuenta más por el esmero con que se salva que por las figuras que lleva.
También consta que el proyecto no pasó por una sola revisión: la comisión valoró un segundo modificado y lo aprobó por unanimidad de los presentes. Para una casa que nació de un encargo ducal, es una buena manera de seguir bajo vigilancia.
Para profundizar
En los documentos de obra aparecen dos nombres, con los cargos que constaban en ellos, fechados en dos mil veinticuatro. El alcalde, Francisco Palomares Sánchez, formalizó el documento, y Rafael Chacón Guerrero representó a la contratista. Son cargos de ese momento, no necesariamente los de hoy.
No son personajes de leyenda, pero sin gente así las casas no se levantan ni se salvan. Uno firma por el pueblo, el otro por quien pone las manos.
Y para ver qué más se salvó, nos vamos al patio, si el edificio está abierto.
El patio y el muro atribuido al siglo XV
El muro que se atribuye al palacio anterior

Si la Oficina de Turismo está abierta, entra y detente en el patio interior, mirando hacia el muro antiguo. Si está cerrada, puedes seguir el relato desde la calle y volver en horario de atención.
En este patio hay un muro que, según la web turística municipal, se conserva de la construcción primitiva del siglo quince, la del antiguo palacio de los comendadores, en el solar donde luego se alzó la residencia del siglo dieciocho. Es una atribución, no una certeza cerrada, y conviene mirarlo con esa cautela.
Es una de esas cosas que hay que mirar despacio. El patio es cuadrangular, ordenado, con la organización limpia de una casa del siglo dieciocho. Y en él, un muro que vendría de otro tiempo. Compara su fábrica con el resto del patio y verás que no habla el mismo idioma.
Una advertencia sobre lo que pisas y miras. El proyecto de dos mil veintitrés contemplaba adoquín cerámico para el pavimento del patio y carpinterías de madera de iroko para sus huecos. Son materiales de la rehabilitación, no originales. La fuente documenta lo proyectado, no confirma qué se ejecutó finalmente, así que lo más probable es que pises y mires material moderno junto a otro muy antiguo.
Y a esa condición de la comisión, la de comprobar si quedaba policromía original, ya llegamos en la primera parada: se refería tanto a la fachada como a este patio. Si hubo color, quizá siga ahí, bajo capas. Me gusta la idea: no pidieron pintar el patio, pidieron antes preguntarle qué color había tenido.
Para profundizar
En junio de dos mil veintitrés, según la prensa, la nueva dirección técnica pidió adaptar el proyecto a lo que realmente encontró en el edificio. Había una limitación importante: el ajuste no debía alterar fachadas, volumen ni cubiertas. Solo podía cambiar la ubicación de equipos o estructuras interiores. Es un trámite distinto del segundo modificado de la primera parada, en el que el director de obra, Francisco Carbonero Ruz, firmó el informe del siete de noviembre de dos mil veintitrés.
Mientras recorres el patio, fíjate en la galería y en las crujías que lo rodean, esas alas que cierran el cuadrado. El proyecto de rehabilitación describe su disposición interior.
Por último, la guía no conoce el nombre del mayordomo que vivió aquí, y las fuentes consultadas no lo recogen; quizá conste en algún archivo. Pero la casa entera nació para su cargo, y eso se nota en cada rincón.
Prepara tu visita
- Villafranca de Córdoba está en la provincia de Córdoba. La casa se encuentra en el casco urbano, y lo más sencillo es llegar a pie desde el centro del pueblo.
- El edificio es la sede de la Oficina de Turismo, que según la web turística municipal publica horario de atención de martes a sábado. Confírmalo antes de ir, porque el recorrido por el patio depende de que el edificio esté abierto.
- Si está cerrado, la fachada se disfruta igualmente desde la calle.
- Lleva calzado cómodo y busca un momento de luz natural para apreciar los colores.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Villafranca de Córdoba
Entre lo más destacado está la Casa Palacio de los Duques de Medinaceli, con su fachada barroca de portada de piedra, balcón y tonos rojos y amarillos, y un patio cuadrangular que conserva un muro atribuido a una construcción del siglo XV.
¿Cuál es la historia de la Casa Palacio de los Duques de Medinaceli
Se levantó en el último tercio del siglo XVIII para el mayordomo ducal, no como residencia habitual de los duques. Ocupa un solar donde, desde las décadas finales del siglo XV, estuvo el Palacio de los Comendadores de Calatrava.
¿Por qué se llama Casa Palacio de los Duques de Medinaceli
Porque Villafranca pasó a la Casa de Medinaceli en el siglo XVIII. La casa se construyó para el mayordomo que administraba allí los intereses ducales, no como residencia de los duques.
¿Qué es hoy la Casa Palacio y se puede visitar
La web turística municipal la presenta como sede de la Oficina de Turismo, con horario de atención de martes a sábado. Conviene confirmarlo antes de ir, porque el acceso al patio depende de que el edificio esté abierto.
¿Cómo llegar a la Casa Palacio de los Duques de Medinaceli
La casa está en el casco urbano de Villafranca de Córdoba. Lo más práctico es llegar al centro del pueblo y continuar a pie. Para la dirección exacta, consulta la web de turismo de Villafranca o su oficina de turismo.
¿Para quién se construyó la Casa Palacio de los Duques de Medinaceli
Se construyó para el mayordomo ducal, que administraba los intereses de los duques en la villa y se describe como ejecutor de la voluntad ducal. Los duques no la usaban como residencia habitual, aunque lleve su nombre.
¿Qué se ha restaurado en la Casa Palacio y qué es original
La casa fue objeto de una rehabilitación con proyecto modificado, aprobado por la Comisión Provincial de Patrimonio, que también pidió proteger el escudo durante las obras. El proyecto de 2023 contemplaba adoquín cerámico e iroko en el patio, materiales modernos. El muro del patio se atribuye a la construcción del siglo XV. No hay confirmación de la fecha de terminación de las obras ni de si se recuperó policromía original.
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