Iglesia Parroquial de San Bartolomé de Pozoblanco: audioguía y qué ver
Una ermita que un día dio media vuelta, cinco arcos de granito y un Cristo al que llaman el de los toreros. En tres paradas recorrerás la historia de una de las iglesias más antiguas de Pozoblanco, desde dentro y desde fuera.

Historia de la ermita más antigua de Pozoblanco
La iglesia que se dio la vuelta
Colócate en el exterior, por el lado del Evangelio, de modo que tengas el muro lateral del templo frente a ti.
¿Puede una iglesia cambiar de sitio sin moverse del suelo? Esta casi lo hizo. Lo que ves ahora no es lo que vieron los vecinos durante siglos.
San Bartolomé empezó como ermita, y la más antigua de Pozoblanco, dicen en el pueblo. Hay papeles que lo respaldan. Ya a mediados del siglo dieciséis, las visitas eclesiásticas la mencionan, y lo hacen para anotar que necesitaba reparaciones. Así que no es solo tradición. Es una ermita con arrugas documentadas.
En mil novecientos cincuenta y cuatro pasó a ser parroquia. Y entonces llegó su primer párroco, Francisco de Paula Ruiz, con una idea fija. Le parecía poco apropiado que el templo diera la espalda al barrio al que ahora debía servir. Un párroco nuevo, una iglesia nueva en su función y una pregunta incómoda: ¿cómo vas a recibir a la gente si les enseñas la espalda?
La solución fue cambiar la orientación del edificio.
Ahora busca en este lado, el del Evangelio, un portal de medio punto. Esa fue la puerta principal antes de la reforma. Hoy es un lateral, un gesto de piedra que recuerda cómo se entraba entonces.
Y si quieres saber qué había al otro lado de esa puerta, entra. Dentro, un arco te está esperando.
Para profundizar
La ermita no siempre tuvo buena prensa. En mil setecientos ochenta y seis, un vicario de Pozoblanco escribió que las ermitas del pueblo no tenían, a su juicio, nada digno de noticia. Cuesta leerlo hoy, frente a un templo que el Ayuntamiento presenta como el más antiguo de su tipo en la localidad.
En mil ochocientos cuarenta y dos, los párrocos seguían distinguiendo con cuidado la parroquia de Santa Catalina de los santuarios del pueblo, y San Bartolomé estaba entre estos. Y a mediados de ese siglo, los informes la describían junto a San Sebastián, en las últimas casas del pueblo. Todavía no era parroquia. Pozoblanco terminaba casi aquí.
Quizá por eso, un siglo después, a nadie le pareció raro darle la vuelta: era un borde que pasaba a ser barrio.
La nave de granito y el arco de medio punto
Cinco arcos y una puerta antigua

Entra y quédate en la nave, mirando hacia el presbiterio, con los arcos de granito sobre ti.
Cuenta los arcos. Uno, dos, tres, cuatro, cinco. Cinco arcos de granito cruzan la nave de lado a lado, ligeramente apuntados, y descansan sobre pilares de la misma piedra. Es una sola nave, sin capillas que distraigan: solo el ritmo de los arcos, uno detrás de otro.
La guía turística de Pozoblanco los relaciona con la arquitectura parroquial del norte de la provincia y con construcciones del siglo dieciséis. Es decir, este espacio habla el idioma de su comarca.
Ahora fíjate en el arco que te recibe al entrar. Es de medio punto, más redondo, distinto de los otros. Y aquí está el giro. Aquel arco fue el triunfal que daba acceso al presbiterio original. La ermita primitiva tenía el altar hacia el este, y al convertirse en parroquia el edificio se giró. Estás entrando por donde antes se celebraba la misa. El altar de antes es tu puerta de hoy.
Compara con calma esos pilares de granito y ese arco redondo. Uno conserva la memoria de la ermita, los otros ordenan la parroquia.
Y no todos supieron verlo. En mil ochocientos sesenta y siete, Antonio Félix Muñoz describió las ermitas de los extremos del pueblo y escribió que no veía en ellas objetos artísticos dignos de atención. Se ve que no se paró a contar arcos.
Pero queda un Cristo por conocer, y su historia tiene toreros.
Para profundizar
Antes de las reformas, ¿qué tamaño tenía esto? Un informe del siglo diecinueve describía San Bartolomé y San Sebastián como ermitas de unas treinta y seis varas de largo por dieciséis de ancho.
Y la vida alrededor de la ermita estaba muy reglada. Los responsables eclesiásticos fijaron recorridos concretos para las procesiones de San Bartolomé, con calles como Nueva, Tejar y Ancha. El reglamento prohibía cambiarlos sin autorización escrita del prelado. Nada de improvisar.
Para acompañar en Rosario una imagen que venía de una ermita se exigía, como mínimo, un grupo de veinticuatro hombres con velas. Y las novenas de las ermitas fuera del casco, entre ellas esta, debían celebrarse por la tarde y terminar antes del toque de oraciones.
Imagina la escena: velas, orden y un reloj que mandaba más que nadie.
Jesús Rescatado, el Cristo de los toreros
El Cristo de los toreros

Avanza hasta el altar mayor y colócate frente a él, desde donde veas el crucificado y la imagen de Jesús Rescatado.
Este altar guarda una historia de fe que empezó con un fracaso, y no pasa nada por contarlo así.
Cuando Francisco de Paula Ruiz llegó como primer párroco, trajo consigo un crucificado sin vestir. Según la hermandad, esa imagen sigue hoy en el altar mayor. Míralo con calma.
Pero, según cuenta la historia de la hermandad, aquel crucificado no arraigó entre los feligreses. Faltaba algo, una devoción que prendiera. Y entonces, dicen, gente vinculada al mundo taurino sugirió otra advocación.
La propuesta fue traer a Jesús Rescatado, conocido como el Cristo de los toreros. El párroco aceptó.
Esa imagen la hizo en mil novecientos cincuenta y seis el escultor cordobés José Callejón, en madera y escayola. Después la restauró Juan Manuel Martínez Castillo.
Y aquí viene lo bueno: la prisa. El dieciséis de marzo de mil novecientos cincuenta y seis, los devotos acordaron fundar la hermandad, con el visto bueno del párroco. La primera estación de penitencia fue el Miércoles Santo, veintiocho de marzo. Doce días después del acuerdo, ya había procesión.
Quédate un momento entre las dos imágenes. Una llegó primero. La otra llegó para quedarse. Entre ambas cabe la historia de una parroquia joven que buscaba su propia voz.
Para profundizar
La devoción no se quedó en una procesión. En mil novecientos cincuenta y siete, un año después de la fundación, nació la banda propia, Los Tolitos. Según la hermandad, desde entonces acompaña a su titular.
Fíjate en las fechas: mil novecientos cincuenta y cuatro, parroquia. Mil novecientos cincuenta y seis, hermandad y procesión. Mil novecientos cincuenta y siete, banda. En tres años, un edificio viejo con otra orientación se llenó de costumbres nuevas.
Es la mejor prueba de que una iglesia no se mide solo en siglos. A veces se mide en lo que sus vecinos son capaces de organizar en doce días.
Al salir, mira atrás una última vez. Aquella ermita del borde del pueblo ya está en el centro de otra historia.
Prepara tu visita
- La iglesia está en Pozoblanco, en la provincia de Córdoba. Localiza "Iglesia de San Bartolomé" en tu aplicación de mapas y llega a pie desde el centro.
- Confirma los horarios de visita en la web del Ayuntamiento de Pozoblanco o en la oficina de turismo antes de ir.
- Es un templo en uso: si hay culto, espera a que termine o respeta el silencio.
- Empieza la guía en el exterior, junto al lateral del Evangelio, y termina en el altar mayor.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Pozoblanco
Entre lo que ver en Pozoblanco está la Iglesia Parroquial de San Bartolomé, presentada por el Ayuntamiento como la ermita más antigua de la localidad. Allí verás su portal antiguo, la nave con cinco arcos de granito y la imagen de Jesús Rescatado.
¿Cómo llegar a Iglesia Parroquial de San Bartolomé
La iglesia está en Pozoblanco, en la provincia de Córdoba. Lo más práctico es buscar "Iglesia de San Bartolomé" en tu aplicación de mapas y llegar a pie desde el centro. Para indicaciones oficiales, consulta la web del Ayuntamiento o la oficina de turismo.
¿Cuál es el horario de visita de Iglesia Parroquial de San Bartolomé
Al ser un templo en uso, el horario puede variar según el culto. Lo recomendable es confirmarlo antes de ir en la web oficial del Ayuntamiento de Pozoblanco o en la oficina de turismo, y respetar los momentos de celebración.
¿Cuánto se tarda en visitar Iglesia Parroquial de San Bartolomé
La audioguía tiene tres paradas: el exterior, la nave y el altar mayor. Es un recorrido breve, sobre todo porque el templo tiene una sola nave. El tiempo real depende de tu ritmo y de si hay culto durante la visita.
¿Cuál es la historia de Iglesia Parroquial de San Bartolomé
Nació como ermita y ya se citaba a mediados del siglo XVI, cuando necesitaba reparaciones. Pasó a ser parroquia en 1954. Su primer párroco, Francisco de Paula Ruiz, decidió cambiar la orientación del edificio para que no diera la espalda al barrio.
¿Por qué se cambió la orientación de la iglesia de San Bartolomé
Al convertirse en parroquia, el primer párroco consideró inapropiado que el templo diera la espalda al barrio. La ermita primitiva tenía el altar hacia el este y el edificio fue girado. El arco de medio punto de la entrada era el arco triunfal original.
¿Por qué llaman Cristo de los toreros a Jesús Rescatado
Según la historia de la hermandad, gente vinculada al mundo taurino sugirió traer esta advocación cuando el crucificado inicial no arraigó entre los feligreses. La imagen, de madera y escayola, es obra de José Callejón y data de 1956.
Cerca de aquí
- Casa Consistorial de Pozoblanco: historia y misterio del pozo · Pozoblanco
- Casa de la Viga en Pozoblanco: audioguía de su historia y su museo · Pozoblanco
- El Pósito Municipal de Pozoblanco: audioguía del granero que se hizo cine · Pozoblanco
- Ermita de Jesús de la Columna en Pozoblanco: historia y guía de visita · Pozoblanco
- Iglesia Mayor de Santa Catalina de Pozoblanco: audioguía y qué ver · Pozoblanco
- Iglesia y Antiguo Hospital de Jesús Nazareno de Pozoblanco: audioguía · Pozoblanco