Dovoya · audioguías y visitas guiadas
Dovoya › Córdoba y provincia › Dos Torres › Ermita de Nuestra Señora de Loreto en Dos Torres: historia y visita

Ermita de Nuestra Señora de Loreto en Dos Torres: historia y visita

Una ermita que empezó siendo de Santa Ana, se levantó con las mandas de los vecinos, se reconstruyó en el siglo dieciocho y guarda la leyenda de una Virgen que no quiso marcharse. Tres paradas: dos fuera, una dentro.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Ermita de Nuestra Señora de Loreto en Dos Torres: historia y visita

Qué ver en el exterior de la ermita de Loreto y su origen como ermita de Santa Ana

La ermita que fue de Santa Ana

Colócate en el exterior, frente al edificio, con el suelo empedrado a tus pies y la cabecera a un lado.

Este lugar no se llamó siempre Loreto. Cuando empezó a levantarse, en la década de mil quinientos ochenta, estaba dedicado a Santa Ana. Hacia mil quinientos noventa y nueve la obra estaba prácticamente terminada. Y buena parte del mérito fue de gente corriente, porque vecinos y vecinas dejaron mandas en sus testamentos para pagarla.

¿Cuándo pasó de Santa Ana a Loreto? No consta una fecha documental precisa. La tradición lo atribuye a una leyenda de mil quinientos ochenta y siete, que oirás dentro, en la tercera parada: la imagen de Loreto habría elegido quedarse aquí. Y todavía en mil setecientos sesenta y tres un contrato de obra menciona ambas advocaciones.

Mira el suelo. Los empedrados que rodean la ermita se han descrito como mosaicos. Puedes recorrerlos despacio, como quien lee un libro escrito en piedras pequeñas.

Pasaron los años. A comienzos del siglo dieciocho se transformó la cabecera, el ábside que tienes a un lado, y esas obras concluyeron en mil setecientos catorce. Es la segunda fase visible del edificio, tras la obra de los siglos dieciséis.

Después llegó la decisión de reconstruir el cuerpo principal. Aquí aparece un nombre: Pedro Medina y Jurado, presbítero y rector. El veinticuatro de mayo de mil setecientos sesenta y dos llevó la propuesta al obispo Martín de Barcia Carrascal.

Pero ojo al orden de los pasos. Antes de pedir permiso a la Iglesia, las autoridades tantearon al vecindario para saber si estaba dispuesto a poner dinero. Hay que reconocerlo: pidieron la bendición después de mirar el monedero.

¿Y qué tenía el obispo que decir? Eso te lo cuenta la siguiente parada, justo delante de la portada.

Para profundizar

¿Por qué se reconstruyó? Las fuentes no dicen exactamente lo mismo. El artículo histórico del Archivo Municipal relaciona la reconstrucción con el deterioro del edificio, las secuelas de la obra de la cabecera y los efectos del terremoto de Lisboa de mil setecientos cincuenta y cinco. El estudio local añade los daños del sismo de mil setecientos sesenta y uno, que no fue el de Lisboa, sino otro terremoto atlántico distinto, del treinta y uno de marzo de ese año. Es una lectura plausible, pero es una interpretación: el contrato de obra, como verás en la parada siguiente, habla de ruina sin atribuirla expresamente a los sismos.

También hubo quien se jugó el patrimonio: particulares que ofrecieron sus bienes para garantizar que la obra se terminase.

Historia de la reconstrucción de la ermita de Loreto en el siglo XVIII

Cuatro días y un contrato

Portada y cuerpo de la ermita de Nuestra Señora de Loreto en Dos Torres, reconstruida en el siglo XVIII

Sitúate delante de la portada y del muro principal, con espacio para mirar el edificio entero.

El obispo tardó cuatro días. Cuatro. Desde que recibió la solicitud hasta que concedió la licencia pasaron solo cuatro días, algo que hoy parecería casi una broma administrativa.

Y tenía motivos para correr. En la inspección previa, los maestros consultados coincidieron en que la ermita corría riesgo de ruina. Todo menos la capilla, que se salvaba. El contrato señala un punto débil concreto: la pared meridional, la del sur, cuyos refuerzos no habían detenido el deterioro. Imagínate el muro, apuntalado, y aun así cediendo.

Con el permiso en la mano, en abril de mil setecientos sesenta y tres firmaron el contrato los alarifes Bartolomé y Francisco de Cabrera, de Pozoblanco. Ese mismo año empezaron las obras del cuerpo principal.

Ahora mira la portada. El contrato la describe de sillería bien labrada y fileteada, con columnas, y es obra documentada de esta reconstrucción, de mil setecientos sesenta y tres a mil setecientos sesenta y siete. Una descripción publicada de la portada del Evangelio la fecha en mil setecientos sesenta y seis y destaca los contrafuertes de sillería, los remates torneados, un remate barroco de perfiles sinuosos y una espadaña entre contrafuertes. Fíjate en ellos, uno a uno.

Así que lo que ves se reparte en tres tiempos: la ermita que arrancó en el siglo dieciséis, la cabecera de mil setecientos catorce y el cuerpo reconstruido de mil setecientos sesenta y tres a mil setecientos sesenta y siete. Las fuentes no permiten asignar con precisión cada elemento visible a una fase.

Y la parte humana: se calculó que todo llevaría dos años, pero, como en cualquier reforma de casa, se prolongó hasta mil setecientos sesenta y siete.

Para profundizar

Las cuentas son un pequeño thriller doméstico. Se presupuestaron veinticinco mil ochocientos cuarenta y cuatro reales, y el coste final quedó en veintitrés mil: se rebajaron dos mil ochocientos cuarenta y cuatro reales al aprovechar materiales del edificio arruinado. Los maestros obligados en el contrato, Bartolomé y Francisco de Cabrera, ofrecieron presentar fiadores para dar seguridad a la ejecución. Es decir, había quien respondía con su patrimonio de que aquello se acabaría.

La fuente documental del contrato son los Protocolos Notariales del escribano Alonso Ramírez, de mil setecientos sesenta y tres, folio diez y siguientes.

La imagen de Loreto, la leyenda del burro y la capilla mayor

La Virgen que se quiso quedar

Capilla mayor con bóveda baída en la ermita de Nuestra Señora de Loreto de Dos Torres

Entra en la ermita si está abierta y colócate mirando hacia la cabecera, donde está la capilla mayor.

Según la leyenda, en mil quinientos ochenta y siete llegó a Dos Torres, desde Italia, el doctor Cornejo con una imagen de la Virgen de Loreto. Se la habría regalado el papa Gregorio decimotercero como agradecimiento por haberlo curado de una enfermedad grave. Un buen pago, hay que reconocerlo, por una receta.

El viaje, según el relato, se complicó en el último tramo. El burro que transportaba la imagen cayó y quedó pataleando. Mientras Cornejo intentaba levantar al animal, habría advertido que el rostro de la imagen se había girado.

Y aquí está lo que más me gusta. La comunidad interpretó ese giro como una señal: la Virgen quería quedarse en la ermita que ya existía, la de Santa Ana. Es una leyenda, y me gustaría creerla, porque un burro tozudo hace de portavoz mejor que muchos pregoneros.

Ahora levanta la vista. Si el acceso lo permite, fíjate en la bóveda baída que cubre la capilla mayor, la forma de una cúpula recortada, como una vela hinchada por el viento. Debajo de esa cubierta se concentra la devoción de todas estas historias.

¿Dónde está la Virgen? La imagen no está siempre aquí: regresa a la ermita en procesión durante la fiesta patronal, el primer domingo de mayo. El resto del año, las fuentes consultadas no precisan dónde se guarda, así que pregunta en el pueblo si podrás verla. Y de la talla actual no se puede confirmar ni autor, ni taller, ni fecha.

Para profundizar

La historia distingue dos objetos ligados a Cornejo. Uno es la imagen de Loreto, protagonista de la leyenda. El otro es una cruz relicario, la que mencionan los escritos. Sobre esa cruz hay una hipótesis prudente: pudo haber contenido un lignum crucis, un fragmento de la cruz de Cristo, aunque se presenta como posibilidad, no como certeza.

La devoción sigue viva, y por eso esta ermita es un lugar al que la imagen vuelve cada año en procesión.

Prepara tu visita

Preguntas frecuentes

¿Qué ver en la Ermita de Nuestra Señora de Loreto (Dos Torres

En el exterior, los empedrados que rodean el edificio, descritos como mosaicos, y la portada de sillería con columnas, contrafuertes y espadaña. Si el templo está abierto, la bóveda baída de la capilla mayor.

¿Cuál es la historia de la Ermita de Nuestra Señora de Loreto

La primitiva ermita se dedicó a Santa Ana y se empezó en la década de 1580. Estaba casi terminada en 1599. La cabecera se transformó hasta 1714 y el cuerpo principal se reconstruyó entre 1763 y 1767.

¿Quién reconstruyó la ermita de Loreto

Los alarifes Bartolomé y Francisco de Cabrera, de Pozoblanco, firmaron el contrato en abril de 1763. La propuesta había llegado al obispo Martín de Barcia Carrascal el 24 de mayo de 1762 de la mano del presbítero Pedro Medina y Jurado.

¿Cuánto costó reconstruir la ermita

El proyecto se presupuestó en 25.844 reales. El coste final quedó en 23.000 reales porque se reutilizaron materiales del edificio arruinado, lo que permitió rebajar 2.844 reales. La obra, calculada para dos años, se prolongó hasta 1767.

¿Cuál es la leyenda de la Virgen de Loreto

Cuenta la tradición que en 1587 llegó desde Italia el doctor Cornejo con la imagen, regalo de Gregorio XIII. Un burro cayó con la carga y el rostro de la imagen se habría girado. La comunidad lo interpretó como señal de que la Virgen quería quedarse en la ermita.

¿Cuándo es la fiesta de Nuestra Señora de Loreto

La fiesta patronal se celebra el primer domingo de mayo. Ese día la imagen regresa a la ermita en procesión.

¿Cuál es el horario de visita de la ermita

No hay un horario confirmado en la información disponible. Lo más recomendable es consultar la web oficial del Ayuntamiento o la oficina de turismo antes de ir, porque el interior puede no estar abierto en todo momento.

Cerca de aquí