El Pósito Municipal de Pozoblanco: audioguía del granero que se hizo cine
Un granero de muros recios que guardó trigo en años de hambre, fue pista de baile, refugio y biblioteca, y hoy es el Cine Pósito. Esta audioguía te cuenta en tres paradas, sin salir de un solo edificio, cómo se las arregla un pueblo para dar siempre un uso nuevo a sus piedras.

El Pósito Municipal de Pozoblanco: fachada y emplazamiento en la Plaza del Pósito
Un granero con ganas de fiesta
Colócate en la acera de la Plaza del Pósito, frente a la fachada, a una distancia desde la que veas el edificio entero y sin estorbar ningún acceso.
Un almacén de trigo que recibía peticiones para celebrar bailes. Esa es la rareza que tienes delante.
Fíjate en la fachada. Es sobria, compacta, sin un adorno que distraiga. Parece lo que fue: un edificio hecho para guardar grano. Y se levantó expresamente para eso, entre mil setecientos setenta y uno y mil setecientos setenta y tres. La obra se atribuye a Cayetano de Torres y su familia.
Antes de tener casa propia, la institución del Pósito anduvo de un lado para otro. Pasó por edificios de varias calles y plazas del pueblo, como un inquilino que por fin se compra el piso.
Y aquí viene lo bueno. En diciembre de mil novecientos veintitrés, un vecino llamado Liborio Cabello escribió al Ayuntamiento. Quería que le cedieran el edificio para organizar bailes de Carnaval. Imagina al funcionario que leyó aquella carta: un granero con muros de fortaleza, convertido en salón de baile.
No fue un capricho aislado. En mil novecientos treinta y uno, un grupo de jóvenes pidió el Pósito para los bailes de feria.
Parece que en Pozoblanco lo tenían claro. Un edificio grande y resistente servía igual para guardar el pan del año que para celebrar que el año iba bien.
Ahora acércate a la puerta. Un granero que guardaba tanto necesitaba algo más que buena fama.
Para profundizar
El Ayuntamiento recoge este edificio, con el nombre de Pósito o Cine Pósito Municipal, en su memoria urbanística de dos mil doce. Allí aparece como inmueble con catalogación general. Es decir, está reconocido como parte del patrimonio que el pueblo quiere conservar.
Su dirección es Plaza del Pósito, número seis, y la propia memoria lo identifica por su carácter arquitectónico.
Aprovecha para mirar cómo se relaciona con la plaza. El edificio no está escondido en una calle estrecha: se asienta en un espacio abierto que lo rodea y le da aire. Eso cambia la manera de verlo. Desde la acera se aprecia el volumen del antiguo almacén, una caja sólida que no necesita presumir.
Una pregunta para el camino. ¿Dónde esperarías encontrar un granero antiguo: en medio de la plaza o al fondo de un callejón? Aquí los vecinos lo tuvieron a la vista de todos, y quizá eso explique que acabara siendo cosa de todos.
La puerta y los muros del Pósito: seguridad y saqueos
La puerta que no pudo con el Gobierno

Acércate al acceso desde la vía pública y colócate de frente a la puerta, con los muros a ambos lados.
Veinte centímetros de madera. Ese era, cuentan, el grosor de la puerta de este granero, con su cerradura de seguridad. Y los muros, de piedra, pasaban del metro y medio. Piensa en esa cantidad de piedra entre tú y lo que había dentro.
Es lógico. Aquí se guardaban las reservas de trigo para los años de hambre y de plagas, y también el dinero del pueblo. Si el pueblo tenía un tesoro, estaba detrás de esta puerta.
Si miras bien el acceso, comprueba cuánto de aquel cierre se ve desde fuera. No sabemos si la puerta que ves es la de entonces, así que dejo la duda sobre la mesa.
Ahora, el giro. Un político liberal de Pozoblanco, Antonio Félix Muñoz, reunió en un informe todo lo que había salido del Pósito. Y las cifras que se recogen de ese informe son llamativas. Entre mil setecientos ochenta y tres y mil ochocientos siete, el Gobierno retiró dinero y tres mil quinientas ochenta y nueve fanegas de trigo.
Fíjate en la ironía. Muros de metro y medio, madera de veinte centímetros, cerradura de seguridad, y las salidas más grandes no las hizo ningún ladrón. Las hizo quien tenía derecho a llamar a la puerta con papeles oficiales.
La mejor cerradura del mundo no sirve de mucho cuando el que manda tiene copia de la llave.
Y si crees que eso fue lo peor, espera. Los ladrones llegaron después, con uniforme.
Para profundizar
La historia de las extracciones continúa. Según la crónica local, durante la Guerra de la Independencia las tropas francesas se llevaron nuevas cantidades. La cifra que se consigna es de ciento cuarenta y tres mil treinta y dos reales. Al frente de aquellas tropas se identifica al brigadier Duarte.
Entre las pérdidas hay una más curiosa que el dinero. Habría desaparecido también la trompeta de los Sayones, donada por Miguel Cobo en mil seiscientos noventa y tres.
Más tarde, en mil ochocientos treinta y seis, las facciones carlistas de Gómez y Cabrera habrían tomado por la fuerza cuatro mil cuatrocientos veinticinco reales del Pósito.
Y queda una intriga de calendario. La versión municipal sitúa las obras entre mil setecientos setenta y uno y mil setecientos setenta y tres. Una crónica local habla de una inauguración en mil setecientos ochenta y tres. Nadie ha aclarado todavía la diferencia. Quizá las obras terminaron antes de que el edificio empezara a funcionar del todo. Lo dejo ahí, como hacen los buenos misterios.
Del almacén de trigo al Cine Pósito: usos del edificio
Un cine donde dormía el trigo

Si el cine está abierto, entra en la sala y mira hacia arriba, hacia la bóveda. Si no, quédate junto a la entrada y escucha desde allí.
Una limusina, un Cadillac y una mascota llamada Cinecito. Así se anunció, en mil novecientos noventa y ocho, la reapertura de este antiguo granero como sala de cine.
La invitación prometía dos coches de lujo para Cinecito. Uno era una limusina que decía haber pertenecido a Sylvester Stallone. El otro, un Cadillac asociado a Bette Davis. Se pretendía que la mascota llegara en pasacalle, con su comitiva de coches. Todavía hay vecinos que lo recuerdan.
El Cine Pósito remodelado se inauguró el treinta de enero de mil novecientos noventa y ocho. Los padrinos fueron los actores Silvia Tortosa y Paul Naschy. Cuesta imaginar una entrada más lejos de un almacén de trigo.
Y mira ahora hacia arriba. El edificio tiene una planta sencilla, muros gruesos y una bóveda de cañón. Debajo, dicen, corren túneles estrechos que aíslan la base del suelo. Un espacio pensado para conservar grano seco resulta ahora un lugar cómodo para sentarse a oscuras y ver una película.
Entre el trigo y la pantalla pasaron muchas cosas. Fue colegio, escuela de música, sala de baile, biblioteca y también refugio. Desde mil novecientos treinta y siete se acondicionaron sótanos como refugio antiaéreo. Tras la guerra, esos refugios fueron destruidos.
Piensa un momento en todo lo que han oído estos muros.
El grano se fue, y la gente se quedó.
Para profundizar
El trigo no salió de golpe. Fue perdiendo sentido con el tiempo. En mil ochocientos veintiuno llegó a Pozoblanco el primer motor de vapor. Después, los molinos de agua y las tahonas fueron cediendo paso a fábricas privadas de harina. Si el pueblo ya muele de otra manera, ¿para qué sirve un depósito público de grano?
Hubo un intento de salvarlo. En mil ochocientos sesenta y tres se quiso reactivar el Pósito con préstamos de los pósitos de Valenzuela y Villafranca. El informe que lo cuenta dice que no sirvió de mucho.
Así que el edificio quedó libre para otras vidas. Aprovecha la sala para fijarte en cómo se ha transformado el antiguo espacio de almacenamiento en un lugar de cine.
Los túneles inferiores no son visitables, así que quédate en la sala. Con la bóveda sobre tu cabeza ya tienes mucho edificio que mirar.
Prepara tu visita
- Cómo llegar: el punto de inicio es la Plaza del Pósito, número 6, en Pozoblanco.
- Horarios: confirma el horario del cine en la web oficial del Ayuntamiento o en la oficina de turismo antes de ir.
- Interior: la bóveda solo se ve si el cine está abierto al público, y según sus condiciones de acceso.
- Respeto: no entres en zonas cerradas ni en espacios técnicos o subterráneos.
- Plaza: observa el edificio desde la acera, sin obstaculizar los accesos.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Pozoblanco
Una buena primera visita es El Pósito Municipal, en la Plaza del Pósito. Es un antiguo granero construido entre 1771 y 1773 que ha sido colegio, sala de baile, refugio, biblioteca y hoy cine. Su fachada sobria y su historia cuentan mucho del pueblo.
¿Cómo llegar a El Pósito Municipal
El edificio está en la Plaza del Pósito, número 6, en Pozoblanco. La audioguía comienza en la acera frente a la fachada. Obsérvalo desde la vía pública sin obstaculizar los accesos y, si quieres entrar, consulta antes las condiciones de acceso del cine.
¿Cuál es el horario de visita de El Pósito Municipal
El interior depende del horario y de las condiciones de acceso del Cine Pósito. Lo más seguro es confirmarlo en la web oficial del Ayuntamiento de Pozoblanco o en la oficina de turismo. La fachada y la puerta se pueden ver desde la vía pública.
¿Cuánto se tarda en visitar El Pósito Municipal
La audioguía tiene tres paradas en torno a un único edificio: la fachada, el acceso y el interior. Se hace con calma desde la plaza. Si quieres entrar en la sala de cine, ajusta el tiempo al horario de apertura que confirmes antes.
¿Cuál es la historia de El Pósito Municipal
Se construyó expresamente para guardar grano entre 1771 y 1773. Guardó trigo y dinero del pueblo, sufrió extracciones, y en el siglo XX fue colegio, escuela de música, sala de baile, refugio y biblioteca. El Cine Pósito remodelado se inauguró el 30 de enero de 1998.
¿Cuándo se construyó El Pósito Municipal
Las obras se fechan entre 1771 y 1773, y la obra se atribuye a Cayetano de Torres y su familia. Una crónica local habla de una inauguración en 1783. La diferencia entre ambas fechas sigue sin resolverse con documentación primaria.
¿Se puede visitar el refugio o los túneles del Pósito
No. Desde 1937 se acondicionaron sótanos como refugio antiaéreo, pero fueron destruidos tras la guerra. Los túneles estrechos bajo la base tampoco deben darse por visitables. Dentro del cine, quédate en la sala y no accedas a espacios técnicos o subterráneos.
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