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Museo Matías Prats en Villa del Río: audioguía de la voz de un pueblo

Un museo que empieza en un polideportivo y termina en la voz de un niño subido a una silla. En este recorrido de cinco paradas por el Museo Matías Prats de Villa del Río, conocerás al locutor a través de sus micrófonos, sus goles contados y los homenajes de su pueblo. Es una visita pequeña y cercana, con más historias que vitrinas.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.

Qué ver en Villa del Río: el museo dentro del Pabellón Matías Prats

Un museo encima del deporte

Colócate en el exterior, frente al Pabellón Polideportivo Municipal Matías Prats, mirando hacia la entrada.

Un museo dedicado a una voz, y para llegar a él hay que subir a la primera planta de un polideportivo. Sí, has oído bien. Delante de ti tienes el pabellón municipal que lleva el nombre de Matías Prats, y el museo vive arriba, sin edificio propio, compartiendo techo con el deporte. A mí me parece que tiene su lógica. Prats se ganó la vida contando deporte, y aquí el deporte le hace de casero.

La historia empieza con una despedida. Prats murió en dos mil cuatro. Al año siguiente, en dos mil cinco, su familia donó al Ayuntamiento su legado profesional y personal. Es decir, entregó al pueblo los recuerdos de toda una vida, los de trabajo y los de casa.

Y ahora, un detalle que dice mucho de él. Prats era devoto de la Virgen de la Estrella. Le habían concedido la Medalla al Mérito en el Trabajo, una distinción que cualquiera habría guardado con orgullo. Él se la entregó a la Virgen.

Tómate un momento ante la fachada. Es sencilla, sin pretensiones, la de un edificio pensado para que la gente haga deporte. Lo que importa de este lugar no está en la piedra. Está en lo que la gente quiso guardar aquí dentro. Y lo primero que te espera es un busto con un micrófono en la mano.

Para profundizar

Hay otra manera de entender por qué este edificio lleva su nombre. En mil novecientos ochenta y siete, Villa del Río le rindió un homenaje. Le entregó una bandeja de plata y algo mucho más curioso para regalar a alguien: los planos de un futuro polideportivo que llevaría su nombre.

Normalmente se regala un objeto que se pueda dejar en una estantería. Aquí le regalaron un proyecto, algo que todavía no existía y que tardaría en levantarse. Era una forma de decirle que su nombre iba a tener una casa en el pueblo. Hoy hay un pabellón con su nombre, y arriba, un museo con su voz.

Así que cuando subas, recuerda que estás pisando un edificio que empezó siendo un plano entregado en un acto de cariño.

Los micrófonos y los primeros pasos de Matías Prats en la radio

Un micrófono demasiado alto

Ya dentro, busca el busto de Prats con el micrófono en la mano y quédate frente a él.

Antes de ser la voz de media España, Matías Prats era un niño al que no le llegaba la cabeza al micrófono. Es una de esas historias que uno quiere que sean ciertas. Lo subieron a una silla. Allí, delante de un micrófono de Radio Córdoba, recitó poesías que había escrito él mismo.

Años después, Prats recordaba el miedo que pasó en aquella primera intervención. Cuenta que Federico Algarra, el dueño de la emisora, lo animaba con la mirada. Una mirada. Eso fue todo lo que tuvo de red.

Una de aquellas poesías, además, iba dedicada a los Reyes Magos y pedía dulces. Un futuro maestro de la radio, pidiendo golosinas por los micrófonos.

Ahora levanta la vista hacia el busto. Mira lo que lleva en la mano. Esa es la imagen que el museo te da al entrar: el micrófono ya no queda alto, lo sostiene él. Fíjate en el recorrido de la exposición. Hay equipos de grabación, micrófonos, gafas y fotografías. Y en una pantalla puedes ver vídeos de sus narraciones, entre ellas los goles de Zarra y de Marcelino.

Del niño de la silla al hombre del micrófono hay un camino largo. Para recorrerlo, sigue adelante.

Para profundizar

La primera oportunidad no cayó del cielo. Llegó por una amistad: la de su padre, Juan Prats, con Federico Algarra, el propietario de la emisora. A veces las carreras empiezan así, con dos hombres charlando.

En casa de los Prats se hablaba mucho. Llegaban revistas taurinas como El Clarín y La Lidia, y el propio Prats contaba que los toros fueron su pasión desde niño. Aquella afición familiar por la conversación acabó dando una peña cultural, deportiva y asistencial, fundada en mil novecientos sesenta y cinco en su nombre.

El recorrido evoca también tres momentos de su voz: el gol de Zarra con España en mil novecientos cincuenta, el de Marcelino en mil novecientos sesenta y cuatro y el Fiorentina-Real Madrid de mil novecientos cincuenta y ocho, que se señala como el primer partido internacional transmitido en España.

El archivo reúne documentos gráficos, archivos sonoros, recuerdos y premios. Está todo aquí dentro, en dos estancias.

Recuerdos personales y deportivos de Matías Prats

Lo que se guarda en una casa

Avanza hacia la zona de recuerdos deportivos y personales y detente donde el recorrido te deje mirar con calma.

¿Quién tuvo primero la idea de este museo? Según se cuenta, el propio Prats. Llegó a pensar en ponerlo en marcha. No llegó a verlo abierto, porque murió antes de que se inaugurase. Así que cuando recorres estas salas, recorres algo que él imaginó y que otros terminaron por él.

Hay otra versión curiosa de cómo empezó todo en la radio. Según esta, de niño escribía versos, y fue su maestro quien lo recomendó al propietario de Radio Córdoba para que los recitase en un programa de Navidad. Un maestro que vio algo en un chaval y se lo dijo a quien podía abrirle una puerta. Dos explicaciones distintas, la del maestro y la de la amistad del padre, y quizá las dos tuvieron su parte.

Lo bonito de esta sala es que no habla solo del periodista. La familia cedió también objetos personales para que el público conociera facetas menos profesionales de él. Es decir, no solo el hombre del micrófono, también el hombre de casa.

Detrás de una voz famosa hay siempre alguien que pesca, que charla, que tiene aficiones. Y eso es lo que estas piezas querían enseñar. Ahora, sigue andando: la voz está a punto de ponerse a trabajar.

Para profundizar

Entre las aficiones del pueblo que llevaban su nombre había una peña de pesca. La crónica local atribuye su organización a Alfonso Romero Cerezo. Es un nombre que no sale en los libros de radio, pero que dice algo importante: el nombre de Prats servía para juntar a los vecinos alrededor de algo tan sencillo como una caña.

Si te fijas, hay un patrón en lo que has oído hasta ahora. Un maestro lo recomienda. Un amigo de su padre le abre la emisora. Una peña lleva su nombre. Una familia cede sus objetos. Detrás de cada paso de Prats hubo gente que se tomó la molestia.

Las salas pueden cambiar con el tiempo, pero la idea de fondo permanece: un museo así no lo hace una sola persona.

Las retransmisiones de Matías Prats: Zarra y Manolete

Cuando el campo cabía en una radio

Sitúate ante la parte del recorrido dedicada a sus retransmisiones, donde se evocan los partidos y las entrevistas.

Un campo de fútbol que nadie ve y que, sin embargo, todo el mundo sabe dibujar. Eso hacía Matías Prats por la radio. Guiaba mentalmente al oyente con referencias del terreno de juego, de modo que quien escuchaba en su casa sabía dónde estaba el balón sin haberlo visto nunca.

Su primer partido narrado, según se cuenta, fue un Betis-Málaga de mil novecientos cuarenta y dos. Aquel mismo año le ocurrió algo que no sale en las biografías bonitas. En un Jerez-Málaga, espectadores jerezanos lo increparon porque les pareció que su narración favorecía a los visitantes. Hay que reconocerlo: cualquiera que haya narrado un partido sabe que la mitad del campo siempre cree que lo hace mal.

Después vino una carrera larga. Trabajó en Radio Nacional de España entre mil novecientos treinta y nueve y mil novecientos ochenta y cinco, y pasó también por el NO-DO y por Televisión Española.

Aquí el museo recuerda dos momentos: el gol de Zarra en mil novecientos cincuenta y la entrevista que Prats hizo a Manolete en San Sebastián, en mil novecientos cuarenta y siete. Un gol y un torero, dos instantes que mucha gente supo contar de memoria. Y todavía queda un secreto de ese gol.

Para profundizar

Hay una historia sobre el gol de Zarra que se cuenta con la ceja levantada. Una crónica de dos mil cuatro recogió, como algo que circulaba por los pasillos de Radio Nacional, que el famoso relato de ese gol se grabó de nuevo. O sea, que lo que muchos recuerdan como el directo original habría sido una repetición.

Cuentan, y no he encontrado a nadie que lo confirme, que fue así. Se queda en leyenda, de esas que se disfrutan sin necesidad de zanjarlas.

Lo curioso es que no importa demasiado. Un relato puede ser un directo o una segunda toma, y aun así sigue en la memoria de quien lo escuchó. Eso explica por qué el museo lo recuerda: lo importante es lo que esa voz dejó en la gente.

Si quieres comprobarlo, escucha con atención las narraciones que se proyectan. Cómo ordena el espacio con las palabras. Ahí está la técnica, sin hacer ruido.

Historia del Museo Matías Prats: inauguración y homenajes

Cuando el pueblo le devolvió la voz

Termina el recorrido ante las vitrinas y la exposición documental, buscando los documentos sobre Zarra y Manolete.

Había una fiesta preparada para que Matías Prats la presidiera, y no pudo ser. El homenaje municipal se retrasó por cuestiones técnicas y de seguridad. El alcalde explicó que el periodista debía haberlo presidido en vida. Prats murió antes. Y entonces el Ayuntamiento aprobó concederle la Medalla de Oro a título póstumo.

Es una historia triste, pero tiene algo de justicia tardía. El pueblo no quería dejar pasar el momento de decirle gracias, aunque ya no pudiera oírlo.

El museo se inauguró en diciembre de dos mil cinco, en el pabellón municipal. Tiene ciento dieciocho metros cuadrados, poco más que un piso grande de los de antes, y dentro cabe una carrera entera. La familia cedió vídeos y audios para la apertura.

Ahora busca en las vitrinas y en la exposición documental los papeles sobre el gol de Zarra y la última entrevista a Manolete. Son dos momentos de su carrera que el museo recuerda. La colocación puede cambiar, así que déjate llevar por la vista.

Una voz que hizo compañía a tanta gente acaba teniendo su casa en el pueblo donde nació. No es mal final para un narrador. Y quizá es el mejor principio para tu paseo por Villa del Río.

Para profundizar

La apertura no fue solo una cinta cortada. El programa de homenaje incluyó un partido organizado por su hijo, Matías Prats Luque, con veteranos del Real Madrid frente a un equipo local. Prats habría disfrutado del plan: fútbol, pueblo y gente mayor jugando como si no pasara el tiempo.

Los homenajes continuaron. En dos mil trece, durante los actos del centenario de su nacimiento, se jugó un partido entre el Inter Movistar y Villa del Río. La recaudación fue para Cáritas. Matías Prats hijo hizo de maestro de ceremonias y acudió José María García.

Y una historia más, de las que cuentan cómo era. Una donación reciente de Francisco Herrero recupera un recuerdo. Al saber que el árbitro de un partido era de Lopera, localidad próxima, Prats lo reconoció como paisano y lo recibió con cariño. Un detalle pequeño, de esos que cuentan más que una medalla.

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Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Villa del Río

Una visita muy recomendable es el Museo Matías Prats, dedicado al célebre locutor nacido en el pueblo. Reúne micrófonos, equipos de grabación, gafas, fotografías, documentos gráficos, archivos sonoros y premios, además de vídeos con sus narraciones deportivas más recordadas.

¿Cómo llegar al Museo Matías Prats

El museo está en la primera planta del Pabellón Polideportivo Municipal Matías Prats, en Villa del Río. No es un edificio museístico independiente, así que el punto de llegada es el propio pabellón deportivo municipal.

¿Cuál es el horario de visita del Museo Matías Prats

Las fuentes consultadas no fijan un horario. Lo más prudente es confirmarlo antes de ir en la web oficial del Ayuntamiento de Villa del Río o en la oficina de turismo, porque al estar en un equipamiento municipal puede variar.

¿Cuánto se tarda en visitar el Museo Matías Prats

El museo ocupa 118 metros cuadrados repartidos en dos estancias. Es una visita compacta. La audioguía tiene cinco paradas y está pensada para recorrerlas con calma, escuchando las historias frente a cada rincón de la exposición.

¿Cuál es la historia del Museo Matías Prats

Matías Prats murió en 2004 y su familia donó su legado profesional y personal al Ayuntamiento en 2005. El museo se inauguró en diciembre de 2005 en el pabellón municipal, con vídeos y audios cedidos por la familia.

¿Qué se puede ver dentro del museo

La exposición incluye un busto de Prats con un micrófono, equipos de grabación, gafas y fotografías. También hay vídeos de sus narraciones, entre ellas los goles de Zarra y Marcelino, y documentos sobre la entrevista a Manolete.

¿Quién fue Matías Prats

Fue un periodista y locutor que trabajó en Radio Nacional de España entre 1939 y 1985 y pasó también por el NO-DO y por Televisión Española. Su primer partido narrado fue un Betis-Málaga de 1942.

¿Se puede ver todo lo que describe la audioguía

La distribución y los objetos expuestos pueden cambiar con el tiempo. Por eso conviene confirmar en el museo qué piezas siguen visibles. La audioguía se centra en las historias y en los elementos más estables del recorrido.

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