Ermita de la Virgen de la Estrella, Villa del Río: historia y qué ver
Una ermita encalada de Villa del Río que guarda una leyenda de zarzas y segadores, un retablo levantado de nuevo a partir de fotografías y una Virgen que baja al pueblo cada septiembre. Tres paradas para entender por qué los vecinos de aquí cuidan este lugar como cuidan.

Portada y fachada de la ermita: leyenda y construcción (1738 a 1774)
Zarzas, fuente y una cal muy blanca
Colócate frente a la entrada de la ermita, a unos pasos de la puerta, y mira el pórtico y la fachada encalada.
Cuentan que todo empezó entre unas zarzas. Según la tradición, la imagen de la Virgen apareció en un paraje llamado Monte Real, junto a una fuente. Es una leyenda, y me gustaría creerla entera, pero conviene saber cómo ha llegado hasta nosotros.
La historia del hallazgo la puso por escrito José María de la Vega en 1873. Es decir, varios siglos después de la fecha que la tradición le atribuye. Esos siglos los llenó la voz de la gente, que la contó una y otra vez hasta que alguien decidió anotarla.
Ahora mira lo que tienes delante. La ermita actual empezó a construirse en 1738 y no se terminó hasta 1774. Fueron treinta y seis años de obra. El pórtico por el que se entra, ese que ves ahora, se reedificó en 1769, cinco años antes del final.
Y aquí viene lo bueno. Quién pagó todo esto. Según el informe de protección, la financiación vino de la Hermandad y de vecinos del pueblo. No hubo un gran señor con la bolsa abierta. Hubo gente de Villa del Río echando cada uno lo que podía, durante más de tres décadas.
Piensa en eso mientras miras la cal. Esta fachada es, en buena parte, una obra de vecinos que no vieron el principio y puede que algunos tampoco el final.
Dentro te espera algo que alguien tuvo que reconstruir casi de cero.
Para profundizar
La devoción es mucho más antigua que el edificio que ves. La cofradía de Nuestra Señora de la Estrella se fundó en 1576, según los cronistas oficiales de la localidad. Eso significa que la Virgen ya tenía cofradía unos ciento sesenta años antes de que se pusiera la primera piedra de la ermita actual.
Es un dato que cambia la mirada. La ermita no creó la devoción. La devoción, con sus cofrades y sus cuotas, acabó levantando la ermita. Antes de este templo hubo, por tanto, otra manera de rezar a la Virgen, y de ella nos queda sobre todo el nombre.
La leyenda del hallazgo, con su fuente y sus zarzas, convive con ese dato documentado. Una es una historia que se cuenta. La otra es una fecha que se puede comprobar. Las dos viven en el mismo sitio sin estorbarse, y quizá por eso la historia de esta Virgen resulta tan cercana.
Retablo mayor de la ermita: reconstruido entre 2001 y 2006
El retablo que volvió de las fotografías

Entra en la nave y avanza hacia el fondo. Detente de cara al presbiterio, donde se alza el retablo mayor.
Lo que tienes delante se reconstruyó mirando fotografías. Sí, fotografías. Un retablo entero, con su dorado y su arquitectura, levantado de nuevo a partir de imágenes antiguas.
El retablo mayor original se fecha en 1770 y se atribuye a Alonso Gómez de Sandoval. Era, por tanto, casi contemporáneo del final de las obras de la ermita. Pero llegó la Guerra Civil, y con ella el expolio. De aquel conjunto quedaron solo el ático y la coronación, es decir, la parte alta.
Fíjate precisamente ahí, arriba. Esas partes conservadas son lo que sobrevivió de verdad. Todo lo demás se rehízo.
Entre 2001 y 2006, restauradores y vecinos se pusieron a la tarea. No tenían los planos del siglo dieciocho. Tenían fotos viejas, de esas en blanco y negro donde los detalles se pierden en la sombra. Trabajaron durante cinco años para devolver el retablo a su sitio.
Piensa lo que es eso. Hay que mirar una imagen borrosa y decidir cómo era la talla que no se ve. Hay que fiarse de lo que la cámara alcanzó a recoger, y completar el resto con oficio.
Ahora lo tienes enfrente, y la pregunta es inevitable. Si el retablo volvió, ¿qué pasó con la Virgen que presidía todo esto?
Para profundizar
La Guerra Civil se llevó más que el retablo. Desapareció la antigua imagen gótica de la Virgen, y la crónica local señala que también fueron destruidas otras imágenes religiosas de la ermita. Es una pérdida que se nombra con pocas palabras, y conviene dejarla así, sin adornos.
La reconstrucción posterior tuvo además un enemigo pequeño. El deterioro del conjunto y las termitas encarecieron el trabajo. Sí, bichos diminutos añadiendo una factura grande a una obra que ya era difícil de por sí.
Y queda un detalle humano. La recuperación del retablo fue una empresa compartida. No la hizo solo un taller especializado: la hicieron restauradores y vecinos juntos. Lo mismo que en el siglo dieciocho levantó el edificio gente del pueblo, en nuestro tiempo volvió a sostener el retablo gente del pueblo.
La imagen de la Virgen y la fiesta del 8 de septiembre
La Virgen que cambió de brazo

Acércate al presbiterio y al camarín, y observa con calma la imagen de la Virgen y al Niño que lleva.
¿En qué brazo lleva el Niño la Virgen que tienes delante? En el derecho. Y la antigua, la que se perdió, lo llevaba en el izquierdo. Según la crónica local, esa es una de las diferencias entre la imagen de hoy y la de antes.
Esta que ves no es la primera. Tras la pérdida de la gótica, en 1939 se encargó una nueva al escultor Juan Martínez Cerrillo. Un año después, el 7 de septiembre de 1940, se bendijo. Piensa en la fecha: un encargo hecho en plena posguerra y una imagen lista en menos de dos años.
Cuando miras el rostro, hay algo que no se ve a simple vista. Esta Virgen es una Virgen joven, con apenas unas décadas más que muchos abuelos del pueblo, y sin embargo ya lleva mucha historia encima. En 1995 fue coronada.
Y cada año, la imagen sale. La fiesta patronal se celebra el 8 de septiembre, un día después de aquella bendición de 1940. En octubre, la imagen vuelve a la ermita. Es decir, que cuando estás aquí ante ella, en cierto modo estás en su casa.
Una imagen nueva que ya parece de siempre. Quizá es lo que pasa cuando un pueblo se la apropia.
Y si te preguntas qué pasa en el camino de ida y vuelta, la respuesta tiene niños, memoria y mucho ruido.
Para profundizar
La fiesta tiene su propio vaivén. En septiembre ocurre la Bajada de la Virgen a la parroquia. En octubre llega la Subida de regreso a la ermita. Son dos movimientos que ordenan el calendario del pueblo, como una respiración larga.
Dentro de la fiesta hay un momento que dicen que emociona. Se representa el hallazgo de la imagen, aquel de las zarzas, y lo hacen niños y niñas que recitan de memoria el diálogo atribuido a los segadores. La Junta de Andalucía lo presenta como tradición local, y así hay que tomarlo: una historia que se hereda de boca en boca, no un hecho probado.
Me gusta pensar en esa cadena. La leyenda la escribió alguien en 1873. Hoy la repiten críos que quizá aún no saben escribir una redacción larga. La memoria de un pueblo, a veces, cabe en la voz de un niño que no se equivoca de verso.
Prepara tu visita
- Cómo llegar: el punto de inicio es Villa del Río, en la provincia de Córdoba. Una vez en el pueblo, pregunta por la ermita de la Virgen de la Estrella o consulta en el Ayuntamiento cómo llegar.
- Horarios: confirma los horarios de apertura de la ermita en la web oficial del Ayuntamiento o en la oficina de turismo antes de ir.
- Mejor momento: si puedes, ajusta tu visita a las fechas de la fiesta, el 8 de septiembre. Ten en cuenta que entre septiembre y octubre la imagen no está en la ermita, sino en la parroquia.
- Duración: las tres paradas se escuchan con calma en torno a media hora.
- Escucha: el audio se disfruta mejor con auriculares y sin prisa, de pie y mirando lo que se cuenta.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Villa del Río
La ermita de la Virgen de la Estrella es una visita imprescindible. Tiene un pórtico y una fachada encalada del siglo 18, un retablo mayor reconstruido a partir de fotografías y una imagen de la Virgen coronada en 1995, además de una leyenda de hallazgo muy querida en el pueblo.
¿Cómo llegar a la Ermita de la Virgen de la Estrella
Hay que llegar primero a Villa del Río, en la provincia de Córdoba. Una vez en el municipio, lo más sencillo es preguntar por la ermita o consultar en el Ayuntamiento o en la oficina de turismo, que podrán indicar la ruta más cómoda desde el punto donde estés.
¿Cuál es el horario de visita de la Ermita de la Virgen de la Estrella
Conviene confirmar el horario antes de ir, ya que puede variar según la época y los cultos. Lo más fiable es consultar la web oficial del Ayuntamiento de Villa del Río o preguntar en la oficina de turismo local.
¿Cuánto se tarda en visitar la Ermita de la Virgen de la Estrella
La audioguía de tres paradas se escucha con calma en unos 30 minutos. Ese tiempo permite ver la fachada y el pórtico, detenerse ante el retablo mayor y observar la imagen de la Virgen en el presbiterio y el camarín, sin prisas.
¿Cuál es la historia de la Ermita de la Virgen de la Estrella
La ermita actual se empezó en 1738 y se terminó en 1774, con el pórtico reedificado en 1769. La financiaron la Hermandad y vecinos. La cofradía se fundó en 1576. Tras el expolio de la Guerra Civil, el retablo se reconstruyó entre 2001 y 2006.
¿Quién hizo la imagen actual de la Virgen de la Estrella
La imagen actual se encargó en 1939 al escultor Juan Martínez Cerrillo y se bendijo el 7 de septiembre de 1940. Sustituyó a la antigua imagen gótica, desaparecida durante la Guerra Civil. Fue coronada en 1995 y sigue siendo la titular de la ermita.
¿Cuándo es la fiesta de la Virgen de la Estrella
La fiesta patronal se celebra el 8 de septiembre. Incluye la Bajada de la Virgen a la parroquia en septiembre y la Subida de regreso a la ermita en octubre. En la fiesta se representa el hallazgo de la imagen con niños que recitan el diálogo de los segadores.
Cerca de aquí
- Casa de las Cadenas y Museo Histórico Municipal de Villa del Río: audioguía · Villa del Río
- Casa Museo Manolete en Villa del Río: audioguía de una colección privada · Villa del Río
- Casa Museo Pintor Pedro Bueno en Villa del Río: audioguía · Villa del Río
- Castillo de Villa del Río, Villa del Río: audioguía de su historia · Villa del Río
- - Imagen parada 1: Fotografía frontal de la portada de La Tercia, en la calle Guadalquivir, número 7. En el encalado, a ambos lados del acceso, se distinguen las dos lápidas encastradas en el muro, con sus inscripciones originales. Luz natural suave, sin personas ni elementos añadidos. · Alt: Portada de La Tercia con una lápida a cada lado. · Villa del Río
- Molino Harinero el Paso de la Aceña en Villa del Río: audioguía de arquitectura · Villa del Río