Torre del Canuto en Rute: audioguía de la atalaya del monte Hacho
Una torre circular sobre el monte Hacho, a unos 1.000 metros de altitud, con vistas a media comarca. En tres paradas descubrirás qué esconde su piedra, por qué nadie sabe cómo se entraba y cómo un castillejo olvidado cambió lo que creíamos del lugar.

Vistas desde la Torre del Canuto: qué se ve desde el monte Hacho
**Relato esencial:**
Desde aquí arriba, a unos mil metros de altitud, el territorio entero parece una maqueta. En un día claro se reconocen Iznájar, Loja, Lucena, Priego de Córdoba, Carcabuey y Rute el Viejo, entre otros lugares. Quien eligió este sitio sabía lo que hacía.
La torre corona el monte Hacho, dentro del Parque Natural de las Sierras Subbéticas. Rute queda a un kilómetro más o menos. Poca distancia para tanto horizonte.
Y ahora, ¿quién la levantó y cuándo? Aquí viene lo bueno: se lleva discutiendo generaciones. Un relato atribuido a Pascual Madoz contaba que un rey godo llamado Clodoveo cuarto se gastó treinta mil monedas de oro en esta fortaleza. Treinta mil. Una factura para pensárselo dos veces.
El cronista local lo desmiente con toda tranquilidad: no existió ningún rey godo con ese nombre. Hay que reconocer que el cuento tenía su gracia, pero se queda en cuento.
Madoz defendía una antigüedad visigoda. Más tarde, Antonio Arjona propuso otra cosa: época nazarí, hacia el siglo catorce. Los expertos aún discuten, y tú estás justo en el sitio donde empezó la discusión.
Lo que sí está claro es lo que se ve desde aquí: todo. Ahora toca acercarse a la torre y preguntarle de qué está hecha.
Para profundizar:
El cronista oficial Manuel García Iturriaga la describe como un centinela de piedra. Según él, además de vigilar, su sola presencia daba tranquilidad a la población medieval. Es una lectura, no un documento, pero se entiende bien cuando miras cuánto valle se controla desde aquí.
Hay otra pista curiosa en el archivo. El primer sello de Rute que se conoce se estampó en un pasaporte de peste de 1649. Ya mostraba un torreón. El historiador Luis Manuel Jiménez Cobos lo relaciona, probablemente, con el Canuto. Si tiene razón, la torre ya era la imagen del pueblo cuando la gente se jugaba la salud con un papel sellado.
Y la mirada puede ir más lejos. En 1990, el arqueólogo Miguel Ángel Hitos planteó que quizá hubo otro edificio defensivo parecido en la cumbre de Sierra Alta. Si fuera así, el Canuto no estaría solo. Sería una pieza de un sistema de vigilancia repartido por las cumbres.
Para profundizar
El cronista oficial Manuel García Iturriaga la describe como un centinela de piedra. Según él, además de vigilar, su sola presencia daba tranquilidad a la población medieval. Es una lectura, no un documento, pero se entiende bien cuando miras cuánto valle se controla desde aquí.
Hay otra pista curiosa en el archivo. El primer sello de Rute que se conoce se estampó en un pasaporte de peste de 1649. Ya mostraba un torreón. El historiador Luis Manuel Jiménez Cobos lo relaciona, probablemente, con el Canuto. Si tiene razón, la torre ya era la imagen del pueblo cuando la gente se jugaba la salud con un papel sellado.
Y la mirada puede ir más lejos. En 1990, el arqueólogo Miguel Ángel Hitos planteó que quizá hubo otro edificio defensivo parecido en la cumbre de Sierra Alta. Si fuera así, el Canuto no estaría solo. Sería una pieza de un sistema de vigilancia repartido por las cumbres.
Cómo es la Torre del Canuto: fábrica, acceso y restauración
La puerta que nadie sabe cómo se alcanzaba

Acércate al exterior de la torre, junto al vano de acceso, y mira hacia el dintel desde el recorrido permitido.
¿Cómo se entraba en esta torre? Pues nadie lo sabe. Los arqueólogos creen que el acceso original pudo necesitar una escalera u otro sistema provisional. Pero no ha quedado ni una evidencia de cuál fue.
Lo que sí tienes delante es una torre circular de unos cinco metros y cuarto de diámetro y más de ocho de altura.
Ahora fíjate en el vano y en el dintel. Mira la piedra y busca dónde cambia: hay zonas antiguas y zonas reintegradas. Encajar ese dintel fue un trabajo de relojero con herramientas de albañil. El responsable técnico cuenta que su peso y su fragilidad complicaron la obra y la seguridad de los albañiles. Imagina colocar con precisión una pieza pesada y delicada sin que se te rompa ni te caiga encima.
La intervención se aprobó en 2019. Había juntas perdidas, una grieta bajo el vano norte y ladrillos de la bóveda a la intemperie.
Y aquí está el giro. Los responsables no encontraron documentos para saber cómo era la coronación antigua. Así que consolidaron la torre hasta la altura conservada, sin fingir que conocían su forma original. Una restauración que reconoce lo que no sabe. Es más raro de lo que parece.
Para profundizar
La restauración dejó decisiones muy concretas. Se cerró el gran hueco del noroeste, pero se dejó distinguible la zona recrecida. Así, cualquiera que se fije puede separar lo que puso el siglo veintiuno de lo que había antes. Es una especie de firma honesta.
También hubo un pino condenado. Junto al acceso había uno, y talarlo no fue cuestión de estética. El seguimiento arqueológico reveló que sus raíces debilitaban la base de los muros. Un árbol que parecía acompañar a la torre estaba, en realidad, desmontándola poco a poco.
Todo este trabajo tuvo otra consecuencia. Las obras permitieron revisar el conjunto del yacimiento y no solo la torre aislada. Y eso nos lleva a lo que hay a sus pies.
El castillejo nazarí de la Torre del Canuto
El castillejo que se tragó la torre

Ve hasta el área arqueológica junto a la base de la torre y observa los muros desde el itinerario habilitado, sin pisar los restos.
Esta torre nunca estuvo sola. Pegado a ella hay un castillejo, y su aparición cambió lo que se pensaba del lugar. El arqueólogo Antonio Moreno lo documentó mientras se restauraba la torre y descubrió que aquello no era una atalaya aislada.
Mira los restos de muros y busca dónde se unen con la torre. Con un poco de imaginación, el trazado se lee como un conjunto defensivo. El análisis de los paramentos sugiere que dentro del recinto hubo al menos tres pequeñas torres.
Ahora busca la entrada del recinto. Hay un acceso excavado en la roca y huellas de quicialeras, los huecos donde giraban las puertas. Hay que mirar desde fuera, sin pisar nada.
Y aquí llega el giro. La secuencia estratigráfica atribuye el castillejo al periodo nazarí y dice que fue desmantelado cuando se construyó la torre, a mediados del siglo quince. O sea, la torre que ves es más joven que el castillejo que tiene al lado. Se levantó sobre lo que quedó de otra fortaleza.
Queda otra duda, y es bonita. El arqueólogo Rafael Carmona planteó que el gran agujero de la torre podría ser huella de una destrucción intencionada, para que no sirviera de refugio a bandidos. Es solo una posibilidad, no una certeza.
Un agujero, una torre, un castillejo y muchas preguntas. Cuando bajes, mira atrás una vez más.
Para profundizar
En una de las estancias excavadas se reconocieron dos niveles de pavimento. Es una señal clara de que el lugar tuvo cambios y usos sucesivos. Alguien pisó un suelo, y más tarde alguien puso otro encima.
También hay una escena moderna con su gracia. Durante la tercera fase de las obras, el Ayuntamiento y las administraciones implicadas celebraron reuniones en el propio Canuto. La arquitecta municipal lo recuerda con humor en su informe. Imagina una mesa de trabajo con el viento de la sierra y el valle entero de fondo. Lo que parecía un torreón solitario era la parte visible de algo mayor, y todavía queda por entender cómo funcionaba todo junto.
Prepara tu visita
- La Torre del Canuto está en el monte Hacho, dentro del Parque Natural de las Sierras Subbéticas, a aproximadamente un kilómetro del núcleo de Rute.
- Confirma horarios y condiciones de acceso en la web oficial del Ayuntamiento de Rute o en la oficina de turismo.
- Observa la torre y los restos desde el recorrido habilitado, sin pisar las estructuras.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Rute
La Torre del Canuto es una visita destacada. Corona el monte Hacho, en el Parque Natural de las Sierras Subbéticas, a un kilómetro del núcleo urbano. Ofrece vistas de Iznájar, Loja, Lucena, Priego de Córdoba y Carcabuey, además de una torre circular y los restos de un castillejo nazarí.
¿Cómo llegar a Torre del Canuto
La torre está en el monte Hacho, a aproximadamente 1 kilómetro del núcleo de Rute, dentro del Parque Natural de las Sierras Subbéticas. Conviene consultar en la oficina de turismo o en la web del Ayuntamiento el itinerario y las condiciones de acceso vigentes antes de ir.
¿Cuánto se tarda en visitar Torre del Canuto
La visita se centra en tres puntos: las vistas, el exterior de la torre y el área arqueológica del castillejo, siempre desde el itinerario habilitado. La audioguía recorre esas tres paradas. El tiempo depende de cuánto te detengas a contemplar el paisaje y los muros.
¿Cuál es la historia de Torre del Canuto
Es una torre circular de unos 5,25 metros de diámetro, con más de 8 metros de altura, levantada a mediados del siglo XV tras desmantelar un castillejo nazarí. Su cronología se ha discutido: Madoz defendió un origen visigodo y Arjona propuso uno nazarí del siglo XIV.
¿Cómo es la Torre del Canuto
Es una torre circular de sillarejos de caliza gris, de unos 5,25 metros de diámetro y más de 8 de altura, rematada por una bóveda de ladrillo. En 2019 se aprobó su consolidación, con juntas perdidas, una grieta bajo el vano norte y ladrillos expuestos.
¿Hubo un castillo junto a la Torre del Canuto
Sí. Las excavaciones identificaron un castillejo adosado a la torre, atribuido al periodo nazarí. Según la secuencia estratigráfica, fue desmantelado cuando se construyó la torre. Se cree que tuvo al menos tres pequeñas torres, y aún conserva muros y otros restos defensivos.
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