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Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación en Encinas Reales: historia y visita

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación en Encinas Reales: historia y visita

Historia de la iglesia anterior y del solar del templo actual

Un suelo hecho de tumbas

Colócate en la plaza, frente a la iglesia, de modo que veas la fachada y el acceso al templo.

Imagina entrar en una iglesia y pisar tierra. Tierra con sepulturas, ocupando el espacio interior. Así se describió la iglesia que ocupó antes este mismo solar, cuya construcción se sitúa en mil seiscientos treinta y seis.

Fíjate en la fachada y en la puerta de acceso, y piensa que el edificio anterior estuvo justo aquí. Alguien dejó por escrito cómo lo veía: estrecho y poco apropiado para el culto. No se contó en términos amables, la verdad.

Y quien escribió no se quedó en la queja. Pidió levantar un templo nuevo y dirigió la petición al obispo. Le rogaba, además, que trasladara la necesidad al duque de Medinaceli.

La obra comenzó en mil ochocientos uno, a cargo de Andrés Cordón, y el templo se terminó en mil ochocientos catorce. Quizá lo más curioso es el contraste. De un lado, un suelo lleno de tumbas. Del otro, una petición que reclamaba un espacio digno.

Y ahora la pregunta: ¿qué se pidió que fuera «decente» y qué se obtuvo? Para saberlo, hay que fijarse en quién puso su nombre en la obra.

Para profundizar

El templo que tienes delante tiene tres naves y crucero. Es una planta amplia, y se entiende mejor si recuerdas la palabra que repetía la petición: capaz. El edificio anterior no lo era, según quien lo describió.

Hay un detalle de calendario que cuesta imaginar. Y el templo actual se cerró en mil ochocientos catorce. De modo que los vecinos que vieron empezar la obra bien pudieron ver terminarla.

Cada vez que veas una iglesia grande en un pueblo pequeño, puedes preguntarte quién la quiso. Aquí la respuesta tiene escalones: una queja, un obispo y un duque.

Escudos de Medinaceli y portada: qué ver en la iglesia

Dos escudos en lo alto

Cúpula y pechinas de la Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación en Encinas Reales

Si puedes entrar, colócate bajo la cúpula y levanta la vista hacia sus pechinas, los triángulos curvos que la sostienen. Si no, quédate ante la portada.

Busca dos escudos en lo alto, en dos pechinas de la cúpula. Son ducales, y no están ahí por casualidad.

La obra de la iglesia se hizo entre mil ochocientos uno y mil ochocientos catorce. La costeó la Casa de Medinaceli. Es decir, trece años de trabajo pagados por una casa nobiliaria, y sus escudos quedaron a la vista de quien mire hacia arriba.

Y aquí viene lo bueno. Un artículo académico plantea una posible explicación para esos escudos. Quizá fueran una estrategia de representación tras la pérdida del señorío de Lucena. Es una interpretación, no un hecho cerrado. Pero resulta sugerente: una casa que ya no manda como antes, y que deja su emblema en la cúpula de un templo.

Pero el duque no lo hizo todo. Un cronista local, Francisco López Salamanca, destaca la traza de la portada entre los trabajos de Andrés Cordón. Dice que puso en ella especial cuidado.

De modo que tenemos dos firmas en un mismo edificio. Una, la del dinero, a gran altura. Otra, la del oficio, en la entrada. Cada vez que cruces esa puerta, quizá sea bueno recordar que alguien pensó la forma antes de que otro pusiera el escudo.

Y de ese hombre, Cordón, aún sabemos poco. Dentro hay pistas.

Para profundizar

El cronista López Salamanca pertenece a Lucena y escribió sobre los arquitectos neoclásicos de la zona. Entre los trabajos de Cordón en esta iglesia, él subraya la portada. Es un detalle valioso, porque nos dice qué parte del edificio se consideraba obra personal del maestro.

Los escudos, en cambio, hablan del otro protagonista. La descripción municipal los sitúa en dos pechinas de la cúpula. La pechina es la pieza triangular que permite pasar de la planta cuadrada del crucero al círculo de la cúpula.

Y ahora, al interior.

Naves, pilastras y crucero: la obra de Andrés Cordón

**Relato esencial:**

Pilastras y capiteles en la nave de la Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación, Encinas Reales

Un arquitecto que, en casa, cultivaba un pequeño jardín y hacía injertos poco comunes. Así nos ha llegado a Andrés Cordón, y me parece una imagen perfecta para quien sabía ensamblar cosas distintas.

Mira cómo se ordena el espacio. Pilastras y capiteles sostienen un entablamento decorativo, y esa regla repetida da a la nave su ritmo. En los ángulos del crucero, la decoración agrupa pilastras y capiteles, como si el edificio sujetara su propia cúpula con las manos.

Según el cronista Francisco López Salamanca, Cordón se ocupó de tallar cornisas y capiteles corintios del interior. No se limitó a dibujar. El mismo cronista lo presenta como arquitecto autodidacta, y también escultor, tallista y cantero. Es decir, alguien que aprendió por su cuenta y que sabía hacer con las manos lo que trazaba en el papel.

Hay además un testimonio atribuido al doctor Tenllado. Lo describe como alguien absorbido por su trabajo y de vida moral discreta. Es una valoración, no un dato, pero encaja con la figura de un hombre que pasaba los días entre piedra y madera.

Ahora, levanta la vista hacia un capitel. Entre tanta obra pagada por un duque, ahí está la mano de un hombre que, por la tarde, quizá se iba a cuidar sus injertos.

Para profundizar:
Un capitel corintio es esa pieza que remata una columna o una pilastra, con hojas talladas. Aquí, según el cronista, Cordón tallaba también las cornisas.

Conviene distinguir lo que sabemos de lo que se cuenta. Que fue autodidacta y que trabajó como escultor, tallista y cantero lo transmite un cronista local. Que era discreto y entregado a su trabajo es opinión de un doctor, Tenllado, y como tal hay que escucharla.

El jardín y los injertos poco comunes completan el retrato. Es un detalle doméstico que humaniza a quien solemos ver solo como un nombre en un documento.

Así que, cuando salgas, quizá lleves una imagen distinta del templo. No solo un duque que paga y un obispo que transmite, sino un hombre que talla, traza y, por la tarde, injerta.

Para profundizar

Un capitel corintio es esa pieza que remata una columna o una pilastra, con hojas talladas. Aquí, según el cronista, Cordón tallaba también las cornisas.

Conviene distinguir lo que sabemos de lo que se cuenta. Que fue autodidacta y que trabajó como escultor, tallista y cantero lo transmite un cronista local. Que era discreto y entregado a su trabajo es opinión de un doctor, Tenllado, y como tal hay que escucharla.

El jardín y los injertos poco comunes completan el retrato. Es un detalle doméstico que humaniza a quien solemos ver solo como un nombre en un documento.

Así que, cuando salgas, quizá lleves una imagen distinta del templo. No solo un duque que paga y un obispo que transmite, sino un hombre que talla, traza y, por la tarde, injerta.

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Preguntas frecuentes

¿Qué ver en la Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación (Encinas Reales

Tiene tres naves y crucero. Merece la pena fijarse en la portada, en los escudos ducales de dos pechinas de la cúpula y en las pilastras, capiteles y entablamento que ordenan el interior. Son los rasgos que la audioguía recorre en tres paradas.

¿Cuál es la historia de la Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación

En el mismo solar hubo una iglesia anterior, cuya construcción se sitúa en 1636. El templo actual se empezó en 1801 por iniciativa de los duques de Medinaceli, a cargo de Andrés Cordón, y se terminó en 1814.

¿Quién pagó la iglesia de Encinas Reales

La obra, realizada entre 1801 y 1814, fue costeada por la Casa de Medinaceli. La petición para levantar un templo nuevo se dirigió al obispo, con la solicitud de que trasladara la necesidad al duque de Medinaceli.

¿Quién fue Andrés Cordón

Fue el responsable de la obra del templo actual. El cronista Francisco López Salamanca lo presenta como arquitecto autodidacta, escultor, tallista y cantero, y destaca la traza de la portada y el tallado de cornisas y capiteles corintios del interior.

¿Por qué hay escudos de Medinaceli en la iglesia

La descripción municipal identifica escudos ducales en dos pechinas de la cúpula. Un artículo académico los interpreta como una posible estrategia de representación tras la pérdida del señorío de Lucena. Es una hipótesis, no un hecho confirmado.

¿Cuál es el horario de visita de la Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación

Esta ficha no recoge horarios de apertura. Lo más seguro es consultarlos en la web oficial de turismo de Encinas Reales o en la oficina de turismo antes de la visita, porque pueden cambiar según el culto.

¿Cómo llegar a la Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación

El punto de inicio de la audioguía es la plaza, frente a la iglesia, desde donde se ve la fachada y el acceso al templo. Desde allí se empieza la primera parada, antes de entrar.

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