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Horno de Cerámica Almohade de Priego de Córdoba: audioguía y visita

Un horno de alfarero de época almohade, con la cámara de fuego junto a la de cocción, en lo que fue el barrio alfarero de la Priego andalusí. Es una visita breve, con restos parciales de un taller, una maqueta que ayuda a imaginar el horno completo y una historia de barro, fuego y oficio.

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Horno de Cerámica Almohade de Priego de Córdoba: audioguía y visita

El barrio alfarero de Madinat Baguh y el solar de San Marcos

El barrio alfarero de Madinat Baguh

Colócate junto a la puerta del colegio Cristóbal Luque Onieva, en la calle Haza Luna, donde se visita el horno musealizado. Mira primero la pérgola octogonal y la cartelería, antes de buscar detalles.

¿Qué queda de un taller cuando se han ido todos los que trabajaban en él? Poco, pero aquí quedó lo bastante para contar una historia.

Este horno se fecha en época almohade, entre finales del siglo doce y la primera mitad del trece. Esa fecha no sale de una inscripción: se apoya en la estratigrafía, es decir, en las capas de tierra donde apareció, y en los materiales que lo acompañaban, como atifles, rollos, escorias y cerámica deformada por una mala cocción. Los atifles son esas piezas pequeñas que separaban los cacharros dentro del horno.

Estamos en lo que fue Madinat Baguh, la Priego andalusí. El horno pertenecía a su barrio alfarero, en el entorno de las actuales calles Lozano Sidro y San Marcos. El lugar tenía sentido: había agua y arcilla, y estar en la periferia mantenía humos y desechos lejos de las viviendas.

Los trabajos arqueológicos se hicieron en el solar de San Marcos, entre el veintiséis de noviembre de mil novecientos noventa y tres y el siete de marzo de mil novecientos noventa y cuatro. Se documentó parte de un alfar: espacios de trabajo, un depósito de arcilla, la base de un torno, un pavimento de losas y el horno. No es un taller entero y congelado, son restos parciales, pero permiten reconstruir cómo se trabajaba.

Con ellos se adivina el camino del barro. Primero se guardaba la arcilla, después se tornea, al final se cocía. Nadie escribió el nombre de aquellos alfareros, pero su oficio sigue ahí, en la disposición de las cosas.

¿Y qué hacían? Cerámica. Entre los hallazgos hay recipientes y desechos de cocción, y una jarrita defectuosa se conserva en el Museo Histórico Municipal.

Para profundizar

Lo que hace valioso este conjunto son sus evidencias concretas. El depósito de arcillas muestra dónde se almacenaba la materia prima. El pozo recuerda que un alfar necesita agua constantemente. Y el pavimento de losas habla de alguien que quiso un suelo firme donde trabajar.

Los desechos de cocción tienen su gracia: las piezas fallidas, que nadie quiso, son las que mejor nos cuentan lo que ocurría en el horno.

La cámara de fuego del Horno de Cerámica Almohade

Una cámara de fuego poco habitual

Cámara de fuego del Horno de Cerámica Almohade de Priego de Córdoba

Ante la maqueta y la cartelería, fíjate en cómo se unen la cámara cuadrada del fuego y la cámara circular de cocción. Es lo que mejor explica este horno.

Los expertos tienen una forma educada de decir que algo no es lo habitual: dicen que contrasta. Y este horno contrasta.

Empecemos por lo corriente. Un horno islámico habitual tenía dos cámaras superpuestas. Abajo, la de combustión, donde ardía la leña. Arriba, la de cocción, donde se colocaban las piezas. Entre ambas, una parrilla o suelo perforado por el que subía el calor.

Aquí la solución era otra. El horno tenía una cámara de fuego cuadrangular y otra de cocción circular, y la de fuego estaba anexa a la de cocción, sin separación entre ambas según la carta arqueológica. Es una variante tipológica poco habitual, no un misterio: simplemente, no es el modelo más frecuente.

Ahora ponle tamaño. La estructura medía aproximadamente tres metros veinte por dos metros diez, como dos camas de matrimonio juntas. Su altura original superaba los dos metros.

Y algo importante: la parte que sobresalía del suelo tenía una bóveda semiesférica y chimeneas circulares. Esa parte no ha llegado hasta nosotros tal cual. Se conoce por la documentación arqueológica, y la maqueta del horno reconstruido te ayuda a imaginarla. No busques la bóveda en el horno: búscala en la maqueta.

Las chimeneas servían para dos cosas a la vez: evacuar el humo y favorecer el tiro, es decir, que el aire circulara y el fuego respirase.

Para profundizar

La bóveda no era un adorno. Cerraba la estructura y encauzaba el calor. Si miras la maqueta, imagina ese techo semiesférico y las salidas de humo dibujando círculos en lo alto.

La cámara de cocción y el rescate del horno

Cámara de cocción y bóveda del horno de cerámica almohade en Priego de Córdoba

Rodea la pérgola y fíjate en lo que muestran la maqueta y los paneles sobre la cámara de cocción. Después, ante el horno, distingue lo que ves de lo que se explica.

¿Cómo se colocan las piezas dentro de un horno para que el fuego llegue a todas? Con barras.

En la cámara de cocción se colocaban barras de alfar. Eran barras cerámicas que formaban estantes, y sobre ellos se apoyaban las piezas. Una idea sencilla y muy buena: en lugar de apilar el barro, se montaban niveles, como las baldas de una despensa. Así se aprovechaba el espacio y las piezas no quedaban amontonadas.

Ahora, una aclaración honesta sobre lo que tienes delante. El horno arqueológico fue extraído y trasladado en mil novecientos noventa y cuatro. La musealización incluye la pérgola octogonal, la cartelería y la maqueta del horno reconstruido. Las fuentes no precisan qué partes concretas del horno original están hoy consolidadas o a la vista, así que no te prometo ninguna. Lo que sí es reconstrucción explicada es la maqueta.

El horno se incorporó al ámbito museístico tras una resolución de la Consejería de Cultura, y así pasó de ser un hallazgo bajo tierra a algo que puedes visitar. Un trabajo cotidiano, hecho para cocer cacharros, acabó convertido en algo que se mira con atención.

Para profundizar

Piensa en el alfarero cargando el horno: cada pieza en su sitio, con cuidado de que no se toquen, y después el fuego. Lo que no sabemos es cuántas hornadas salieron bien. Las que salieron mal, esas sí nos han llegado.

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Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Priego de Córdoba

El Horno de Cerámica Almohade es una visita interesante para conocer un taller alfarero andalusí. Se visita con pérgola octogonal, cartelería y una maqueta del horno reconstruido, que explica su cámara de fuego cuadrangular, su cámara de cocción circular, su bóveda y sus chimeneas, conocidas por la documentación arqueológica.

¿Cómo llegar a Horno de Cerámica Almohade

Está junto a la puerta del CEIP Cristóbal Luque Onieva, en la calle Haza Luna, en Priego de Córdoba.

¿Cuál es el horario de visita de Horno de Cerámica Almohade

No hay horario fijo: según la memoria del Museo Histórico Municipal, las visitas son concertadas y los guías recogen las llaves en el Museo. Conviene confirmarlo con el Museo antes de ir.

¿Cuánto se tarda en visitar Horno de Cerámica Almohade

Es una visita breve, centrada en un único horno y en su explicación. Con la audioguía de tres paradas basta un rato tranquilo.

¿De cuándo es el horno y por qué se llama almohade

Se fecha en época almohade, entre finales del siglo XII y la primera mitad del XIII, por la estratigrafía y los materiales asociados: atifles, rollos, escorias y cerámica deformada por mala cocción.

¿Qué tiene de especial su cámara de fuego

Era cuadrangular y estaba anexa a la cámara de cocción circular, sin separación entre ambas. Es una variante poco habitual frente a la tipología islámica más usual, de dos cámaras superpuestas separadas por una parrilla.

¿Qué tamaño tenía el horno

La estructura medía aproximadamente 320 × 210 cm y su altura original superaba los dos metros. Su bóveda semiesférica y sus chimeneas circulares se conocen por la documentación arqueológica y la maqueta.

¿Qué producía este taller

Cerámica. Se documentaron recipientes y desechos de cocción, y una jarrita defectuosa se conserva en el Museo Histórico Municipal.

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