Ermita de Jesús de Posadas: audioguía de historia y leyendas
Una ermita blanca sobre un altozano, un carro que no llegó a su destino y un campanario que se vino abajo con un niño debajo. La Ermita de Jesús de Posadas se recorre en cuatro paradas, de la leyenda de la Virgen de la Salud a los restos romanos del entorno. Es una visita para saber qué tienes delante y qué se ha rehecho por el camino.

La leyenda de la Virgen de la Salud y el altozano de la ermita
El carro que se quedó en Posadas
Colócate en el paseo Pedro Vargas, de cara a la fachada de la ermita. Desde ahí se ve bien cómo el edificio se asienta en lo alto.
Cuenta la tradición que en 1658 un carro venía de Granada con una imagen de la Virgen. Su destino era otro lugar, no Posadas. Pero cerca de la villa murió el animal que tiraba del carro, y los arrieros, sin fuerzas para seguir, dejaron la imagen en esta ermita. Me gustaría creerlo entero, y es una forma preciosa de empezar una historia.
Mira dónde estás. La ermita ocupa un altozano sobre el Llano de Jesús, en un cruce de caminos. Está documentada desde el siglo dieciséis. Y el templo barroco que ves hoy sustituyó a otra ermita anterior, más modesta, que se levantaba junto al antiguo Camino Real de Córdoba a Sevilla. Por aquí pasaba gente de paso, y de paso se quedó una Virgen.
Aquella imagen, siempre según la leyenda, llegó con epidemia incluida: la misma tradición atribuye a su llegada el final del contagio en la villa. Es una creencia devocional, no un parte médico. Lo que sí se sabe es que después se pidió al Obispado que la imagen recibiera el título de Nuestra Señora de la Salud, y que esa devoción acabó ligada al patronazgo de Posadas.
Un detalle de hoy: la ermita figura con protección integral de nivel A en el catálogo urbanístico municipal. Es una protección local, que no equivale por sí sola a una declaración individual de Bien de Interés Cultural.
Ahora sube la vista hasta la fachada, porque en lo alto hay algo que no es lo que parece.
Para profundizar
La ermita tuvo épocas duras. En 1634 su estado ruinoso obligó a cerrar el templo. Diez años después se reabrió, y Diego Fernández de Córdoba destinó una huerta para ayudar a costearlo. Y no fue la última vez: en 1786 hay constancia de nuevas donaciones testamentarias para reconstruirla, porque volvía a mostrar señales de abandono. Este edificio se ha sostenido, siglo tras siglo, con huertas, testamentos y vecinos generosos.
Portada y espadaña barroca: la reconstrucción tras el terremoto de 1755
La torre que ya no está

Sigue frente a la portada y recorre la fachada con la mirada, de abajo arriba, hasta la espadaña.
Esa espadaña de tres huecos para campanas no es la torre que cayó en 1755. Aquel año el terremoto de Lisboa, que se notó hasta aquí, derribó el campanario y dañó gravemente la cubierta. Lo que ves arriba es otra cosa, de la reconstrucción que se acordó en 1786, cuando a los daños del terremoto se sumaron nuevos indicios de ruina.
Y aquí entra una tradición que me encanta. Cuentan que el campanario cayó sobre la cocina del santero, y que allí estaba su hijo pequeño. El niño, dicen, salió ileso, con una bellota en la mano. No sé si fue así. Pero cuesta olvidarlo.
Ahora recorre la portada con los ojos. Abajo, pilares adosados. Encima, frontones, uno de ellos partido, y un azulejo de la Virgen. Más arriba, el remate ornamental, y por fin los tres vanos de las campanas. Si afinas la vista, en lo alto verás también una lucerna con yesería y una veleta con figura de ángel.
Entonces, ¿quién lo hizo? Misterio. El autor de la obra no está identificado. Se ha hablado de influencia sevillana, pero es una lectura de estilo, no una firma hallada en el edificio.
Y la fachada, blanca de cal, se queda callada.
Para profundizar
Un estudio de historia del arte plantea, sin darlo por hecho, que Juan Bautista Centurión pudo contribuir a financiar u orientar la obra nueva. El mismo trabajo menciona como posible promotor a Simón de la Torre y Vega, escribano y capellán. Son hipótesis: ninguna señala al arquitecto. Así que el edificio sigue guardando su secreto mejor que la caja fuerte de un banco.
Interior de la ermita: Virgen de la Salud y Jesús Nazareno
Una Virgen sobre un Nazareno

Entra, si la ermita está abierta, y mira hacia el altar, al fondo del ábside.
Lo primero que ordena el interior es una idea de altura. Arriba, el camarín de la Virgen de la Salud. Justo debajo, en su hornacina, Jesús Nazareno. Una imagen sobre otra, como dos plantas de una misma casa.
Y ahora, el detalle que cambia cómo miras. Las imágenes anteriores fueron destruidas durante la Guerra Civil. Las que ves hoy son posteriores. A la Virgen se le atribuye como escultor el sevillano Antonio Castillo Lastrucci. Es decir, la Virgen de la leyenda del carro no es la que tienes delante: esta es una imagen rehecha, que ocupa el lugar de la antigua.
Fíjate en el espacio que la rodea. La planta es de cruz latina: una nave larga cubierta con bóveda y, en el cruce, el crucero, coronado por una cúpula. Según la descripción turística municipal, el templo mide unos veinte metros de largo por casi doce de ancho. En el crucero se eleva hasta dieciocho metros, más o menos como un bloque de seis plantas.
Piensa en la secuencia. Una leyenda del siglo diecisiete, un terremoto, una reconstrucción barroca, una guerra y unas imágenes nuevas. Cada capa ha dejado su huella.
Y fuera, bajo el paseo, queda otra historia mucho más antigua.
Restos romanos y misterios del entorno de la Ermita de Jesús
Lo que hay debajo del paseo

Sal de nuevo al paseo Pedro Vargas y mira hacia el barrio del Pilar. Lo que vas a oír no se ve necesariamente a simple vista.
Estás pisando una capa de historia más profunda que la propia ermita. Frente al templo se han documentado estructuras hidráulicas, cisternas y restos que el Ayuntamiento identifica como termas romanas.
Jorge Bonsor, el arqueólogo, localizó también paredes de una alfarería. Y la ruta histórica de Posadas habla de mosaicos excavados por José Dorado, un arqueólogo local aficionado. Un vecino con pala y mucha curiosidad, y el barrio entero dejó de ser solo un barrio.
Ahora bien: las cisternas, las conducciones y los restos de alfarería se conocen por documentación histórica. No hay que esperar verlos desde el paseo. La datación y la función exactas, además, necesitarían documentación arqueológica específica.
Y aquí viene la gran pregunta. ¿Hubo aquí una ermita mucho más antigua, tardorromana o visigoda? Se ha propuesto, y también se ha sugerido que San Sebastián pudo ser su primera advocación. Pero nadie lo ha demostrado. Es una hipótesis de investigación abierta, y los expertos aún discuten.
Lo que sí consta son hallazgos más cercanos. En obras de renovación de viviendas, a finales del siglo veinte, aparecieron ladrillos decorados, restos óseos y fragmentos de tejas antiguas. Son hallazgos del entorno, no pruebas de una ermita visigoda.
Así que te vas con una duda, que es la mejor forma de irse de un sitio: debajo de este suelo hay mucha historia, y todavía no sabemos cuánta.
Prepara tu visita
- Cómo llegar: el punto de inicio es el paseo Pedro Vargas, frente a la fachada de la ermita, en lo alto del Llano de Jesús, en Posadas.
- Horarios: confirma los horarios de apertura en la web oficial de turismo de Posadas o en la oficina de turismo antes de ir.
- Qué mirar desde fuera: la fachada y la espadaña se aprecian bien desde el paseo, sin necesidad de entrar.
- Interior: el acceso depende de la apertura del templo, así que consúltalo antes de planificar la parada tres.
- Restos romanos: las cisternas y estructuras del entorno se conocen por documentación; no las busques a pie de calle.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Posadas
Entre lo imprescindible está la Ermita de Jesús, en un altozano con vistas al Llano de Jesús. Su fachada barroca con espadaña, el camarín de la Virgen de la Salud y los restos romanos documentados en el entorno hacen de ella una parada con mucha historia.
¿Cómo llegar a la Ermita de Jesús
La ermita se alza en un altozano sobre el Llano de Jesús, y el punto de inicio de la visita es el paseo Pedro Vargas, frente a la fachada. Ocupa el antiguo acceso oriental a Posadas, junto a un cruce de caminos histórico.
¿Cuál es el horario de visita de la Ermita de Jesús
El horario puede variar y conviene consultarlo antes de ir. Lo más seguro es confirmarlo en la web oficial de turismo de Posadas o en la oficina de turismo. La fachada y la espadaña se ven bien desde el paseo.
¿Cuánto se tarda en visitar la Ermita de Jesús
La audioguía tiene cuatro paradas de entre uno y tres minutos de escucha cada una. Con el paseo entre ellas y una mirada tranquila a la fachada y al entorno, puedes hacerla sin prisas. El tiempo dentro depende de la apertura del templo.
¿Cuál es la historia de la Ermita de Jesús
Está documentada desde el siglo XVI y sustituyó a una ermita anterior junto al Camino Real de Córdoba a Sevilla. Tras los daños del terremoto de 1755 se acordó su reconstrucción barroca en 1786. Las imágenes actuales son posteriores a la Guerra Civil.
¿Qué cuenta la leyenda de la Virgen de la Salud
Cuenta la tradición que en 1658 un carro llevaba desde Granada una imagen a otro destino. Murió el animal que tiraba de él cerca de Posadas y los arrieros la dejaron en la ermita. La leyenda también atribuye a su llegada el fin de una epidemia.
¿Qué se sabe de los restos romanos junto a la ermita
Frente a la ermita se han documentado estructuras hidráulicas, cisternas y restos que el Ayuntamiento identifica como termas romanas. Jorge Bonsor localizó también paredes de una alfarería. Se conocen por documentación histórica y no tienen por qué ser visibles hoy.
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