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Puente Eduardo Torroja en Posadas: audioguía de su historia y arquitectura

Doscientos treinta y cinco metros de puente sobre el Guadalquivir, ocho ojos con la estructura puesta del revés y una leyenda que culpa a seres invisibles. Esta audioguía te lleva del tablero a la orilla para contarte quién lo levantó, quién lo inauguró y por qué el camino tardó en darle la razón.

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Puente Eduardo Torroja en Posadas: audioguía de su historia y arquitectura

Historia del Puente Eduardo Torroja: tablero, pilares y arcos invertidos

Antes de la barca

Sobre el tablero del puente, a mitad del recorrido, con la baranda a tu lado y la vista hacia el río.

Antes de que existiera este puente, cruzar el Guadalquivir entre Córdoba y Palma del Río significaba subirse a una barca. Así de simple, y así de lento. Imagina a quien llevaba prisa, mirando la otra orilla como quien mira un escaparate.

Ahora estás caminando sobre la solución. El tablero mide doscientos treinta y cinco metros de largo y once de ancho, algo más que dos campos de fútbol puestos uno tras otro. Lo construyó un ingeniero de caminos, Eduardo Torroja, y se apoya en siete pilares de cemento. Hasta aquí, un puente competente. Lo curioso viene debajo.

Asómate con prudencia y fíjate en la estructura que queda bajo la calzada. Tiene ocho ojos, y cada uno lleva una cercha invertida, es decir, una forma que parece colocada al revés. Hay que reconocerlo: cuesta no pensar que alguien le dio la vuelta al puente. Ese vuelco, ya verás, ha dado mucho que contar.

Cuando llegó el día de estrenarlo, las fuentes municipales sitúan la inauguración en mil novecientos cincuenta y uno, apareció el Conde de Vallellano, entonces ministro de Obras Públicas. Imagínalo cruzando con su comitiva por un sitio donde, poco antes, mandaba la barca.

Ahora mira hacia el río y comprueba cuánto cauce salvas con cada paso. Y si el puente parece del revés, ¿quién lo puso así? Baja a la orilla y lo verás mejor.

Para profundizar

La obra tuvo una vida más agitada que cualquier cruce de barca. Según la documentación municipal, se proyectó y se cimentó durante la dictadura de Primo de Rivera, y las obras se paralizaron durante la Segunda República. Es decir, un puente que empezó en una época y se estrenó en otra, con el río esperando pacientemente debajo.

Sobre la fecha de la inauguración, por cierto, hay intriga. Las fuentes municipales manejan mil novecientos cincuenta y uno, pero otra fuente consultada habla de mil novecientos cincuenta y dos. Nadie ha resuelto todavía la duda con una noticia de la época.

Y queda la explicación fantástica de esa silueta invertida. Cuentan que unos seres invisibles dieron la vuelta al puente la noche antes de su entrega. Es una leyenda, y se cuenta como tal, pero cuesta culpar a quien la inventó: la estructura invita.

Qué ver en Posadas: el puente desde la orilla del Guadalquivir

Un camino que llegó tarde

Puente Eduardo Torroja de Posadas visto desde la orilla del río

En la orilla, en un punto seguro desde el que veas el puente de lado, con el pueblo de Posadas cerca.

Un puente puede llegar antes que el camino que lo necesita. Aquí pasó. La carretera hacia Fuente Palmera no se asfaltó hasta mil novecientos sesenta y ocho, después de inaugurado el puente.

Retrocede un poco y mira la silueta del tablero con los arcos invertidos recortados sobre el cauce. Este puente conecta la sierra con la campiña y cruza el Guadalquivir junto a Posadas. Fíjate en la cercanía: el río, el puente y el pueblo caben en el mismo encuadre. No parece una obra caída del cielo, sino una pieza que encaja en el paisaje.

La conexión con la campiña, por tanto, no mejoró del todo el día de la apertura. Tocó esperar al asfalto. Es un buen recordatorio de que los puentes son solo la mitad del viaje.

Y ahora, la otra mitad de la leyenda. Cuentan, y me gustaría creerlo, que los seres que voltearon el puente dejaron contento al pueblo. Y al ingeniero lo dejaron con su obra en el emplazamiento que él mismo había elegido. Un final redondo: nadie salió perdiendo, ni siquiera el puente, que acabó cabeza abajo y con aplausos.

La realidad, como casi siempre, fue más lenta y más pesada que la leyenda. Pero en el pueblo, al parecer, se prefería contar la otra versión. ¿Habrá cuidado el tiempo tanto de este puente como la leyenda cuida de su fama?

Para profundizar

El tiempo no ha pasado en balde por esta estructura. En dos mil cinco, el foro de la Agenda 21 Local propuso organizar actividades para dar a conocer el puente, con el Ayuntamiento y el Consejo Local de Medio Ambiente entre los implicados. Un puente que ya cruzaba el río y que ahora necesitaba cruzar también la atención de los vecinos.

Después llegó el mantenimiento. En dos mil veintitrés, la consejera andaluza de Fomento informó en el Parlamento de la renovación de las juntas de dilatación. Y mencionó que llevaban quince años abandonadas. Son esas piezas discretas que permiten al tablero dilatarse y encogerse, y que casi nadie mira hasta que dan problemas.

Los documentos municipales recogen, además, las dos cifras que ya conoces: doscientos treinta y cinco metros y ocho ojos invertidos. Vuelve a contarlos desde aquí, con el puente entero delante.

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Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Posadas

El Puente Eduardo Torroja es una visita clave: cruza el Guadalquivir junto al pueblo, mide 235 metros y tiene ocho ojos con cerchas invertidas. Se recorre sobre el tablero y se contempla desde la orilla, donde se aprecia su relación con el río y con el núcleo urbano.

¿Cómo llegar a Puente Eduardo Torroja

El puente cruza el Guadalquivir junto a Posadas, así que basta localizarlo en el mapa como Puente Eduardo Torroja. Conecta la sierra con la campiña. Para detalles de accesos y aparcamiento, consulta la oficina de turismo o la web del Ayuntamiento.

¿Cuál es el horario de visita de Puente Eduardo Torroja

No hay un horario publicado en los datos de esta guía. Se trata de un puente sobre el río, así que conviene confirmar accesos y posibles cortes en la web oficial del Ayuntamiento de Posadas o en la oficina de turismo antes de ir.

¿Cuánto se tarda en visitar Puente Eduardo Torroja

No existe una duración oficial. El tablero mide 235 metros, de modo que se cruza en poco tiempo. La audioguía incluye dos paradas, una sobre el puente y otra en la orilla, y el tiempo total depende de lo que te detengas a mirar.

¿Cuál es la historia de Puente Eduardo Torroja

Lo construyó el ingeniero Eduardo Torroja y las fuentes municipales sitúan su inauguración en 1951, con el ministro Conde de Vallellano. Según la documentación municipal, se proyectó y cimentó con Primo de Rivera y se paralizó en la Segunda República. Antes, el río se cruzaba en barca.

¿Cuánto mide el Puente Eduardo Torroja

Tiene 235 metros de longitud y 11 metros de anchura. Se apoya en siete pilares de cemento y tiene ocho ojos con cerchas invertidas, que dan al puente su silueta característica sobre el Guadalquivir.

¿Qué leyenda cuenta el Puente Eduardo Torroja

La tradición local cuenta que unos seres invisibles dieron la vuelta al puente la noche antes de su entrega, y así se explica su silueta invertida. En la leyenda, el pueblo queda satisfecho y el ingeniero conserva la obra en el lugar que había elegido.

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