Pósito de Fuente Palmera: audioguía de un granero con historia
Una fachada con un escudo sin corona, un intento de robo que se quedó en susto y un granero de colonos que acogió las primeras reuniones del Ayuntamiento. Esta audioguía recorre cuatro paradas del Pósito de Fuente Palmera, un edificio levantado hacia 1767-1769 para guardar el trigo de la colonia. Qué ver en Fuente Palmera empieza aquí: por el sitio donde el pueblo almacenaba su seguridad.

Fachada del Pósito de Fuente Palmera: escudo e inscripción
El escudo al que le falta algo
Colócate frente a la portada, a una distancia que te deje ver el escudo sobre la puerta. Para la inscripción tendrás que acercarte a la fachada.
Tienes delante el Pósito de Fuente Palmera. Fuente Palmera nació como colonia de Carlos tercero: labradores asentados en tierras repartidas para ponerlas en cultivo. El pósito era su granero común, y les prestaba grano para sembrar. La construcción suele fecharse entre mil setecientos sesenta y siete y mil setecientos sesenta y nueve, aunque la documentación no fija un año preciso. El edificio conserva su estructura y elementos decorativos originales, y por eso merece la pena mirarlo despacio.
¿Qué le falta al escudo que tienes sobre la puerta? Una corona. Era una corona real cerrada, y hoy solo queda su huella, como el hueco que deja un cuadro en la pared. Las fuentes consultadas no dicen cuándo ni por qué se perdió, así que no te lo voy a inventar. Lo que sí han anotado los estudiosos son grietas en la fachada.
Ahora acércate. En la pared hay una frase casi borrada que dice: «Del pecado mortal líbranos señor nuestro». Hay que entrecerrar los ojos, pero está.
Y la frase tiene su gracia, porque dentro de este edificio, según la historia local, hubo pecados de otro tipo. En mil setecientos ochenta y ocho, el comandante Juan de Urbina y su suegro, Antonio Cerón, fueron denunciados por jugar con el trigo del pósito. Según la denuncia, vendían a más de cincuenta reales la fanega en pleno invierno. Después, cuando llegaba la cosecha, lo recompraban a treinta y seis. Un negocio redondo, si no fuera porque el grano era de los colonos, que lo habían de devolver tras la siembra.
Las ordenanzas de mil setecientos setenta y cuatro preveían tres custodios con tres llaves, pero la crónica dice que en mil setecientos ochenta y ocho el pósito solo tenía dos. Cuando el escribano, amigo del comandante, se ausentaba, este podía quedarse con las dos. Cerradura de lujo, control de andar por casa. Hay que reconocerlo: la tentación tenía llave propia.
Para profundizar
El escudo guarda una paradoja. Lo asociamos a Carlos tercero, pero un estudio académico relaciona estas armas con las incluidas en el Fuero de Población, que no eran las habitualmente asociadas a Carlos tercero e incluyen otras usadas por su hermanastro, Fernando sexto. Es una interpretación, y como tal conviene tomarla.
La historia de las llaves tuvo continuación. En mil setecientos noventa y tres, varios colonos acusaron a Cerón de no entregar los recibos, o de no hacerlos recoger. Sin recibo no hay prueba de que hayas pagado, y podían aparecer como deudores ante una inspección.
Moraleja de portada: en un granero, lo que vale no es solo el grano. También vale el papel que dice de quién es.
Pósito de Fuente Palmera: la inspección de 1796 y las naves
Un edificio en mal estado

Sigue frente a la fachada. Las tres naves de la planta baja y el sótano no se han podido confirmar como visitables; escucha desde fuera.
Este edificio no siempre estuvo bien. En mil setecientos noventa y seis, una visita de inspección encontró un panorama serio. El arquitecto describió paredes laterales vencidas, falta de cimientos y grietas en los encuentros del testero, el muro del fondo. Son las mismas grietas que se anotan hoy en la fachada. Su informe proponía reconstruir el pósito desde los cimientos.
Para ventilar el espacio subterráneo, planteó además abrir tres lumbreras horizontales en la fachada. Ojo con esto: era una propuesta de mil setecientos noventa y seis. La descripción patrimonial oficial sí distingue tres huecos de ventilación en la parte alta de la fachada y dos pequeños ventanucos del sótano, pero no sé decirte si son aquellas lumbreras. La página turística municipal describe el sótano como impracticable; es lo que dice esa fuente, no una comprobación mía reciente.
Dentro, la planta baja tiene tres naves perpendiculares a la fachada. Existen, pero no he podido confirmar que se pueda entrar en ellas.
Para profundizar
El arquitecto fue también crítico con el ladrillo. Consideraba demasiado grueso el tendel, es decir, la capa de mortero entre ladrillos, en la fábrica existente. Así que no solo había que reconstruir, sino hacerlo mejor.
El intento de robo de 1917 en el Pósito de Fuente Palmera
Ocho mil duros y un ruido en la noche

Sigue frente a la fachada o en el acceso que te permitan.
Saltamos ahora ciento veinte años, a mil novecientos diecisiete. Es el mismo edificio, en otro momento de su historia. En la caja había ocho mil duros. Una noche, dos desconocidos intentaron robarla, junto con los fondos municipales. Se suponía que conocían bien el edificio y la existencia del dinero.
Los porteros oyeron ruido. Los sorprendieron. Y el robo se quedó en intento. Entre las grietas de un siglo y los ladrones del otro, quedó claro que seguro, lo que se dice seguro, nunca lo fue del todo.
Para profundizar
Para ver para qué servía un pósito, mira las cifras de otras épocas. Tras una mala cosecha, una noticia de mil ochocientos cincuenta y tres habla de ciento noventa y un labradores y pegujaleros socorridos con mil seiscientas treinta y cuatro fanegas de trigo. Se presentaba como auxilio, con la esperanza de recuperar los préstamos.
En mil ochocientos sesenta y nueve, la historia fue al revés. La Diputación autorizó que el Ayuntamiento tomara dieciséis mil reales de los fondos del pósito, al seis por ciento, para necesidades urgentes. El granero prestaba trigo a los vecinos y dinero al pueblo.
El primer Ayuntamiento de Fuente Palmera en 1835
El primer Ayuntamiento nació entre sacos

El patio posterior, con la escalera hacia la planta alta, se describe aquí; no he podido confirmar que esté abierto al público. Verifica el acceso antes de ir.
En marzo de mil ochocientos treinta y cinco, en la planta alta de este pósito se celebraron las primeras reuniones del Ayuntamiento de Fuente Palmera. Una escalera sube hasta ella desde el patio posterior.
¿Por qué entonces? Porque el cinco de marzo de mil ochocientos treinta y cinco se derogó el Fuero de Población, el régimen especial de las colonias. Hasta entonces, la colonia la gobernaban comandantes civiles, entre ellos Urbina; el primero fue Antonio José Cerón de Vargas. Con el fin del régimen foral, Fuente Palmera pasó a ser un municipio ordinario y se estableció el Ayuntamiento. No fue el primer gobierno local, sino el primero de la etapa municipal.
Y el edificio tenía una ventaja. En esa época del año la planta alta estaba casi vacía: el grano se prestaba a los labradores para la siembra y se reponía en junio o julio. El espacio que normalmente guardaba trigo quedaba libre justo cuando el pueblo necesitaba sala.
Y no fue la única vez que el edificio sirvió para más de lo previsto. En mil ochocientos veinte, la Diputación de Sanidad se encontraba en la Casa Pósito. Su plan de cordón sanitario preveía una puerta y guardias vecinales diarias.
En mil ochocientos treinta y siete, el Ayuntamiento se encargó de estudiar y aprobar las cuentas del pósito, una vez cesó la Junta de Intervención. El inquilino de arriba acabó revisando los libros del granero de abajo.
Sobre lo que ves hoy: el edificio conserva estructura y elementos originales. Se documentan una ampliación con una vivienda en la segunda mitad del siglo diecinueve, un patio con pavimento y zócalo modernos y reparaciones del tejado. No he encontrado fuente que confirme el uso actual del inmueble.
Para profundizar
Un registro municipal transcrito recoge una moratoria para labradores por falta de cosecha. La condición era que aseguraran los créditos pendientes y sus creces, es decir, el pequeño añadido con el que se devolvía lo prestado.
Un labrador sin cosecha, un concejo que le da plazo y un papel que dice lo que debe: cuando funcionaba, el sistema tenía algo de pacto entre vecinos.
Prepara tu visita
- La parada 1 se escucha desde el exterior; para leer la inscripción de la fachada hay que acercarse.
- No está confirmado el acceso al interior, a las naves, al sótano ni a la planta alta. Confirma horarios y condiciones en la web oficial de turismo de Fuente Palmera o en la oficina de turismo antes de ir.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Pósito de Fuente Palmera
Destacan la portada con el escudo al que le falta la corona real, la inscripción religiosa casi borrada de la fachada y la historia de la planta alta, donde en marzo de 1835 se celebraron las primeras reuniones del Ayuntamiento.
¿Cómo llegar a Pósito de Fuente Palmera en Fuente Palmera
El Pósito se encuentra en el casco urbano de Fuente Palmera. Para la ruta exacta desde tu punto de partida, la oficina de turismo del municipio puede orientarte.
¿Cuál es la historia de Pósito de Fuente Palmera
Se construyó hacia 1767-1769 en la colonia fundada bajo Carlos III, como depósito de trigo para los colonos. Tuvo denuncias en 1788, una inspección en 1796, un intento de robo en 1917 y acogió las primeras reuniones del Ayuntamiento en 1835.
¿Cuál es el horario de Pósito de Fuente Palmera
No se ha podido confirmar un horario ni si hoy se permite entrar al interior, a las naves o a la planta alta. Consulta la web oficial de turismo de Fuente Palmera o la oficina de turismo.
¿Cuánto tiempo se tarda en visitar Pósito de Fuente Palmera
Depende del acceso. La audioguía tiene cuatro paradas y la primera se escucha desde la fachada. Si puedes entrar, necesitarás más tiempo; confirma las condiciones antes de ir.
¿Qué pasó en el Pósito en 1917
Dos desconocidos intentaron robar la caja y los fondos municipales. Los porteros oyeron ruido y los sorprendieron. En la caja había 8.000 duros y se suponía que los ladrones conocían el edificio.
¿Por qué hubo un primer Ayuntamiento en 1835
Porque el Fuero de Población se derogó el 5 de marzo de 1835. Antes gobernaban comandantes civiles; después la colonia pasó a municipio ordinario.
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