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Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol de Nueva Carteya: historia y qué ver

Una iglesia levantada sin vecinos ricos, con un obispo que cortó el grifo del dinero y un retablo que viajó hasta su altar. Esta audioguía de tres paradas te cuenta cómo se construyó el templo de Nueva Carteya y quiénes lo hicieron posible. Se recorre despacio, de la fachada al altar mayor.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol de Nueva Carteya: historia y qué ver

Fachada y portada neobarroca de la iglesia de San Pedro Apóstol

Una iglesia sin vecinos ricos

Colócate frente a la fachada principal, a una distancia que te permita ver entera la portada sobre el acceso.

¿Cuánto cuesta levantar una iglesia en un pueblo donde no vive ningún rico? Esa pregunta acompañó a esta fachada desde antes de la primera piedra.

Lo que tienes delante es una portada sencilla, de aire neobarroco, justo encima de la puerta. Detrás se esconde una iglesia de planta de cruz latina, de ese estilo neoclásico popular que no presume de nada y cumple con todo. Parece tranquila. Su construcción no lo fue.

Empecemos por Diego Carro, que dirigió las obras. Antes de empezar, tuvo que pasar por un proceso de depuración política por sus veleidades liberales. Para construir la iglesia del pueblo, primero había que revisar las ideas del constructor.

Luego estaba el dinero. En el pueblo no había vecinos ricos capaces de patrocinar la obra, así que se pagó desde el Obispado. Y los obispados, como las familias, tienen un límite. En marzo de mil ochocientos veintiocho, el obispo Trevilla escribió a Carro que no podía enviarle el dinero que pedía. Le ordenó, además, suspender la obra.

Imagina esa carta llegando a manos de quien tenía media iglesia en pie. Hay que reconocerlo: pocas cosas dan más vértigo que un presupuesto que se acaba a mitad de camino.

Y aun así, la fachada está aquí, sencilla y entera. Falta saber qué pasó con Carro, y qué pasó dentro.

Para profundizar

La historia de esta obra no acabó con la carta del obispo. Carro murió sin ver terminado el templo, y el maestro Fernando de Tienda quedó al frente de los trabajos. Es decir, quien empezó la iglesia no llegó a verla acabada, y quien la remató trabajó sobre una idea que no era suya.

Tampoco ayudó el ambiente. La apertura completa se demoró entre vicisitudes e intereses encontrados, en un contexto de rivalidad entre Baena y Nueva Carteya. Una iglesia propia era mucho más que un edificio. Era una forma de decir que este lugar existía por sí mismo.

Cuando te vayas, vuelve la vista a la portada y piensa en todo eso. Una puerta sencilla, sin grandes alardes, que costó más de lo que aparenta. Quizá por eso resulta tan fácil de querer.

Ahora empuja la puerta, si está abierta. Dentro te espera la nave y una fecha que se hizo esperar diez años.

La nave y la historia de la apertura al culto en Nueva Carteya

Diez años para abrir una puerta

Nave y capillas laterales de la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol de Nueva Carteya

Desde la entrada, mira hacia la nave central y deja que la vista se abra a los lados, donde se adivinan las capillas.

Esta iglesia tuvo dos inauguraciones, separadas por diez años. Puedes comprobarlo con solo recorrer la nave con los ojos.

La primera llegó pronto. La primera capilla fue consagrada el veinticuatro de mayo de mil ochocientos veintiséis, y se abrió al culto al día siguiente. Aquel año los vecinos hicieron una mudanza muy especial. Desde la ermita de San Pedro se trasladaron a la nueva iglesia el Santísimo, la pila bautismal y los ornamentos. Todo lo que hacía falta para que una parroquia siga siendo parroquia cambió de casa.

Fíjate ahora en el espacio que tienes delante. La planta es de cruz latina, con la nave larga y las capillas laterales a los lados. Durante años, solo una parte de todo esto estaba en uso. El resto era obra, silencio y espera.

La apertura de la iglesia entera no llegó hasta el veintiséis de abril de mil ochocientos treinta y seis. Ese día la bendición del templo completo correspondió al vicario de Baena, Francisco de Obero y García. El cura ecónomo titular, Francisco Roldán, estaba presente como responsable de la parroquia, pero no fue él quien bendijo.

Diez años dan para mucho. Dan para que un niño bautizado en la pila recién llegada aprenda a leer, y para que los que la trajeron se pregunten si verán el final.

Al fondo te espera el lugar donde todo converge.

Para profundizar

Hay un detalle que a los historiadores les gusta señalar. Las fuentes no coinciden del todo en cómo contar aquel primer día. La información diocesana distingue entre la consagración del veinticuatro de mayo y la apertura al día siguiente. El estudio académico, en cambio, fecha el traslado del Santísimo el veinticinco de mayo.

No es una contradicción grave. Es más bien lo que pasa cuando un día importante se cuenta desde dos puntos de vista: uno mira la ceremonia, el otro mira la mudanza. Los dos hablan de la misma fecha, solo que cada uno ha mirado un momento distinto.

Lo que sí queda claro es el orden de las cosas. Primero una capilla, y con ella la vida parroquial que se muda desde la ermita. Después, una década larga de trabajo. Y por fin, el templo completo.

Si la iglesia está abierta, quédate un momento en silencio en la nave. Es el mejor sitio para imaginar aquellos diez años.

El altar mayor y el retablo de la Fuensanta

El retablo que llegó de la Fuensanta

Altar mayor y retablo de la Fuensanta en la iglesia de San Pedro Apóstol, Nueva Carteya

Avanza por la nave central hasta el presbiterio y colócate frente al altar mayor, con el retablo delante.

Este retablo no nació aquí. Hizo un viaje antes de llegar al fondo de esta iglesia.

El retablo mayor procede del Santuario cordobés de Nuestra Señora de la Fuensanta. De allí salió, y aquí terminó presidiendo el altar mayor de Nueva Carteya. Cuando lo mires, piensa que ese conjunto ya tenía una vida anterior en otro lugar y que en este altar empezó otra.

Fíjate también en las imágenes que lo acompañan. Forman un fondo que da sentido a todo el presbiterio, ese espacio donde la nave termina y la iglesia se recoge.

El templo que ves hoy no es exactamente el de aquella época. Fue ampliado en mil novecientos sesenta, y el Ayuntamiento señala que esa intervención configuró su estructura actual. Otra fuente atribuye la restauración de mil novecientos cincuenta y nueve al arquitecto Carlos Sáenz de Santamaría, con ampliaciones en el crucero y la cabecera. Es decir, la zona donde estás ahora tiene mucho que ver con aquella reforma.

Y luego están las historias pequeñas. José Antonio Jiménez, miembro del consejo parroquial, cuenta que fue bautizado aquí en mil novecientos setenta y cinco. Sus primeros recuerdos se enlazan con las cofradías y la Semana Santa.

Una iglesia así se construye con obispos y arquitectos, pero se llena de recuerdos de niño. Esa es la parte que no sale en ningún plano.

Para profundizar

Las fechas de la reforma admiten un matiz. Una fuente habla de la restauración de mil novecientos cincuenta y nueve y otra del año mil novecientos sesenta como el de la ampliación. Lo más probable es que las dos se refieran a una misma intervención larga, de las que empiezan en un año y se dan por terminadas en el siguiente. Lo que ambas confirman es que el crucero y la cabecera cambiaron.

Eso nos deja una imagen curiosa. La iglesia que levantó Carro y continuó Tienda, la que se abrió entera en mil ochocientos treinta y seis, no es del todo la que pisas. Cada generación le ha dejado algo.

Y el testimonio de José Antonio Jiménez añade lo que ningún plano recoge. Bautizado en mil novecientos setenta y cinco, con la iglesia ya reformada, su memoria de infancia es de cofradías y Semana Santa. Para él, esta iglesia no fue un monumento. Fue el sitio donde empezó todo.

Antes de salir, vuelve la vista a la nave. Quien llegó primero y quien llega hoy comparten el mismo suelo.

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Preguntas frecuentes

¿Qué ver en la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol

La portada neobarroca, sencilla, sobre el acceso principal. Dentro, la planta de cruz latina con sus capillas laterales y, en el presbiterio, el retablo mayor procedente del Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta, con las imágenes que lo acompañan.

¿Cuál es la historia de la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol

La obra la dirigió Diego Carro y se costeó desde el Obispado, porque el pueblo no tenía vecinos ricos. En 1828 se ordenó suspenderla por falta de dinero. La primera capilla se consagró en 1826 y el templo entero se abrió el 26 de abril de 1836.

¿Cómo llegar a la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol en Nueva Carteya

La iglesia está en el casco urbano de Nueva Carteya. Para llegar al punto exacto de inicio, lo más cómodo es consultar el plano de la web del Ayuntamiento o preguntar en la oficina de turismo local.

¿Cuál es el horario de la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol

Al ser un templo en uso, el horario puede variar según las celebraciones. Lo recomendable es confirmarlo antes de la visita en la web oficial del Ayuntamiento de Nueva Carteya o en la oficina de turismo.

¿Cuánto tiempo se tarda en visitar la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol

La audioguía tiene tres paradas, de la fachada al altar mayor, y se recorre con calma en unos 30 minutos. Si quieres quedarte un rato en la nave, calcula algo más, siempre que el interior esté abierto.

¿De qué estilo es la iglesia de San Pedro Apóstol de Nueva Carteya

El Ayuntamiento la describe como un templo neoclásico popular, de planta de cruz latina. Su portada actual se considera sencilla y de estilo neobarroco.

¿De dónde procede el retablo mayor de la iglesia

El retablo mayor procede del Santuario cordobés de Nuestra Señora de la Fuensanta. Desde allí llegó hasta el altar mayor de la iglesia de Nueva Carteya, donde hoy preside el presbiterio.

¿Cuándo se amplió la iglesia de San Pedro Apóstol

El Ayuntamiento indica que el templo fue ampliado en 1960 y que esa intervención configuró su estructura actual. Otra fuente atribuye la restauración de 1959 al arquitecto Carlos Sáenz de Santamaría, con cambios en el crucero y la cabecera.

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