Parroquia de San Francisco Solano en Montilla: audioguía
Una iglesia barroca construida en el solar donde nació un santo montillano. De su casa natal solo consta el pozo, y las fábricas que ves son del templo posterior. En cuatro paradas verás cómo un pueblo entero, con vino, limosnas y devoción, levantó su templo, y qué se conserva hoy de aquella historia.

Qué ver en la fachada y el atrio de la parroquia
La iglesia que se construyó sobre una casa
Colócate frente a la fachada principal, bajo el atrio. Desde ahí verás los arcos, la hornacina central y la torre a la izquierda.
Lo que tienes delante se levantó sobre una casa. Este solar fue el de la casa natal de Francisco Solano, y por eso este templo es uno de los grandes símbolos devocionales de Montilla.
¿Y quién fue Solano? Un fraile franciscano nacido en Montilla en 1549. Fue misionero en el Tucumán, en Paraguay y en Perú, y murió en Lima en 1610. Por los prodigios que se le atribuyen lo llamaron el Taumaturgo del Nuevo Mundo. Sus padres fueron Mateo Sánchez Solano y Ana Ximénez, y la casa de la que hablamos era la de ellos.
Fíjate en cómo te recibe el templo. No hay una portada plana, sino un atrio porticado, irregular, en forma de U, con arcos de medio punto sobre columnas toscanas. En el centro, en una hornacina, una imagen de piedra del santo. Antes de entrar, él ya te ha salido al encuentro.
La devoción llegó antes que el edificio. Ya en 1664 existía la iniciativa de levantar un santuario, y Bartolomé Ruiz Navarro ofreció cincuenta arrobas de vino para ayudar. El regidor Alonso Fernández de Luque prometió cien. Estamos en Montilla, así que la moneda de la devoción tenía sentido local. Aquella campaña fue el antecedente: las obras del templo que ves empezaron diecisiete años después, en 1681, y no las pagó una sola mano. Aportaron las autoridades, el marqués de Priego y los vecinos.
Y aquí viene lo bueno. La adquisición de las casas familiares se relaciona, en la crónica local, con la gestión de Francisco Isidro de Alba durante la peste que sufrió Montilla en 1681. El año en que empieza la obra es también un año de miedo. De cuándo se terminó no puedo darte fecha: las fuentes consultadas no recogen ni el año de remate ni una consagración.
La torre, con su azulejería, tampoco llegó intacta hasta hoy. Se arregló en 1910, con motivo del tercer centenario de la muerte del santo. Así que ese acabado que ves es, en parte, de hace poco más de un siglo.
En cuanto a la protección: el seis de agosto de 1975 se publicó la incoación del expediente, que solo abría el trámite. Concluyó con el Real Decreto 1797 de 1977, del diez de junio, que declaró la iglesia monumento histórico-artístico de carácter nacional.
Ahora entra. De la casa natal no se conserva la vivienda: lo que se identifica dentro es un pozo.
Para profundizar
El vínculo entre Montilla y Solano precede a la canonización. Los marqueses de Priego lo proclamaron patrono en 1647, y Benedicto trece lo canonizó en 1726. Primero fue el pueblo quien lo declaró suyo, y el papa llegó casi ochenta años después. El atrio, además de umbral de culto, sirve de espacio de reunión. Quizá esa fuera también parte de su sentido.
El pozo de la casa natal de San Francisco Solano
El pozo bajo tus pies

Entra en la nave central y busca el segundo arco del lado izquierdo. Mira el suelo.
Cuentan, y me gustaría creerlo, que un día a Francisco Solano se le cayó un zapato al pozo y el agua cambió. Es una leyenda local, de las que se heredan sin pedir pruebas. Pero el pozo es real, y lo tienes a tus pies.
Busca una losa de mármol con una abertura en el centro. Así la describió el cronista José Cobos Jiménez, y así marca todavía el lugar. Los estudios locales lo identifican como elemento original, preservado al construir la iglesia. No es un adorno añadido después: el cronista de Montilla escribió que seguía dando agua a la vivienda de Mateo Sánchez, el padre del santo, antes de que se levantara el templo.
Con los siglos, su fama creció. En 1776, Antonio Jurado de Aguilar llamó al templo refugio de los montillanos y atribuyó al agua curaciones de cuartanas. En 1779, Francisco de Borja Lorenzo Muñoz lo describió como parte de la casa conservada dentro de la iglesia; las fuentes actuales no confirman que quedara más que el pozo. En 1787, Bernardo Espinalt lo presentó como medicinal. Esos textos demuestran que la fama persistía, aunque no verifican esas curaciones.
Un biógrafo franciscano de 1895 añade detalles de visitante curioso. Describió mechinales para bajar al pozo, recogió la tradición del zapato y distinguió su agua potable de la salobre de los pozos cercanos.
Una pregunta queda en el aire, y es muy de viajero. ¿Cuánta de esta iglesia es la que ves y cuánta lo que hay debajo?
Para profundizar
Una memoria arqueológica de la Junta de Andalucía, hecha con motivo de la remodelación de la sacristía, identificó fábricas originales del siglo diecisiete y reformas posteriores. Son del siglo del templo, no de la casa natal: el edificio es un conjunto de capas.
Retablo mayor e imagen restaurada del santo
El santo que volvió restaurado

Avanza hasta el presbiterio y colócate frente al altar mayor. Alza la vista hacia la hornacina central del retablo.
Esta talla fue restaurada en 2024 y se expuso y bendijo el cinco de julio de ese año, para volver a presidir el altar durante la fiesta del santo. La restauración se impulsó dentro de los actos del cuatrocientos setenta y cinco aniversario de su bautismo. No es una réplica: es la misma figura. La intervención atendió daños en la espalda, el cuello, los pies y la policromía. La restauradora consideró posible que fuera la primera intervención en trescientos treinta y cinco años.
Esos años cuentan una historia. La imagen llegó desde Granada en 1689, por encargo de Francisco Ramírez Muñoz, y se relaciona estilísticamente con la producción de los Mora. Ramírez Muñoz había enviudado y se había hecho presbítero. Antes de colocarla en la iglesia, la guardó en su propia casa. En 1698 la instaló de forma provisional en un retablo del flanco derecho, donde esperaba ubicar también el enterramiento familiar.
El gran retablo que la acoge llegó después. Es de madera dorada, y fue contratado en 1728 por Francisco Sánchez Prieto con el ensamblador Gaspar Lorenzo de los Cobos. Mira sus columnas salomónicas.
Y fíjate en el santo. Lleva crucifijo y concha de plata, y a sus lados hay figuras de indígenas arrodilladas. El crucifijo y la concha de bautismo resumen su papel misionero. Quizá esperabas el violín, el atributo más popular de Solano en sus imágenes. Esta talla no lo lleva.
¿Y las reliquias? En 1989 el cráneo del santo regresó desde Lima y fue recibido por miles de montillanos. Casi un año después fue robado el relicario que lo custodiaba, y el robo quedó sin esclarecer. Hoy la parroquia conserva y expone para veneración una reliquia del cráneo, donada en el siglo dieciocho por el franciscano Alonso López de Casas.
¿Y la Virgen que da nombre a la siguiente capilla? Está muy cerca.
Para profundizar
En 1727, tras la canonización, el Ayuntamiento pagó obras del coro. La veneración se tradujo en mejoras materiales.
La capilla de Nuestra Señora de la Aurora
La Aurora, la otra patrona

Busca la capilla en el lado de la Epístola, junto al brazo del crucero.
Montilla tiene dos patronos, y esta iglesia rinde culto a ambos: San Francisco Solano y Nuestra Señora de la Aurora. Esta capilla es el hogar de la segunda.
Es un recinto pequeño y rectangular, con dos tramos de bóvedas vaídas. Fue costeada en 1699, según la descripción parroquial, por la casa ducal que patrocinaba el templo. Ojo con los títulos. La autorización de 1699 la dio Feliche María de la Cerda y Aragón, marquesa de Priego. La Casa de Priego incorporó la de Medinaceli en 1711, y de ahí que la descripción parroquial hable de la duquesa de Medinaceli: es la misma casa nobiliaria, con el título que acabó prevaleciendo.
Pero la capilla no es de una sola época. Algunos rasgos decorativos apuntan a una fecha posterior dentro del siglo dieciocho. En 1721 intervino aquí Gaspar Lorenzo de los Cobos, el mismo artista del gran retablo mayor. Sus bóvedas y placados podrían ser obra suya.
El retablo de la capilla es de madera tallada y dorada, y su ornamentación se compone de follajes menudos de talla fina. Y en la calle central, la Virgen. Su imagen se atribuye a José de Mora por comparación estilística, no por una firma documentada.
La Aurora también sale a la calle. Es la tradición de los auroros: grupos que recorren o se reúnen de noche para cantar coplas populares a la Virgen, y que aquí conserva la tradición local en torno a la parroquia.
Prepara tu visita
- La parroquia está en la calle San Francisco Solano, 18, Montilla, en el solar de la casa natal del santo.
- Confirma los horarios de apertura en la web oficial de turismo de Montilla.
- Es un templo en uso: respeta las celebraciones y el silencio.
- Busca la losa de mármol del pozo en la nave, cerca del segundo arco de la izquierda.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en la Parroquia de San Francisco Solano
Destacan el atrio porticado en U con columnas toscanas, el pozo de la casa familiar en la nave, el retablo mayor dorado con la imagen restaurada del santo y la capilla de Nuestra Señora de la Aurora, en el lado de la Epístola.
¿Quién fue San Francisco Solano
Fraile franciscano nacido en Montilla en 1549 y muerto en Lima en 1610. Fue misionero en el Tucumán, Paraguay y Perú, y lo llamaron el Taumaturgo del Nuevo Mundo.
¿Cuál es la historia de la parroquia
Ocupa el solar de la casa natal de Francisco Solano. Hubo una campaña previa en 1664; la construcción comenzó en 1681 con aportaciones de autoridades, del marqués de Priego y de vecinos. El santo fue proclamado patrono en 1647 y canonizado por Benedicto XIII en 1726.
¿Está protegida la iglesia
Sí. La incoación del expediente se publicó en 1975 y el Real Decreto 1797/1977 la declaró monumento histórico-artístico de carácter nacional.
¿Dónde está el pozo de la casa familiar
En la nave central, cerca del segundo arco del lado izquierdo al entrar. Una losa de mármol con una abertura central marca su ubicación. Es lo que se identifica de la casa de los padres del santo; la vivienda no se conserva.
¿Se ha restaurado la imagen de San Francisco Solano
Sí. En 2024 la imagen volvió a presidir el altar tras una restauración que atendió daños en espalda, cuello, pies y policromía. No es una réplica y no lleva violín: porta crucifijo y concha de plata.
¿Se conserva alguna reliquia del santo
El relicario del cráneo llegado de Lima en 1989 fue robado. Hoy la parroquia conserva y expone para veneración una reliquia del cráneo, donada en el siglo XVIII.
¿Cuál es el horario de la Parroquia de San Francisco Solano
Conviene confirmarlo en la web oficial de turismo de Montilla, porque es un templo en uso y puede variar según las celebraciones religiosas.
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