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Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Montemayor: audioguía

Una iglesia que tardó casi trescientos años en terminarse, con columnas que ya eran antiguas cuando se levantó y un retablo que costó un dineral. Cuatro paradas para recorrer el templo de Montemayor y conocer a quienes lo pensaron, lo pagaron y lo cambiaron.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Montemayor: audioguía

Plaza, portada y torre de la iglesia de la Asunción

Una torre, un terremoto lejano

Sitúate en la Plaza de la Constitución, frente a la portada que da a la plaza, con la torre a un lado.

¿Cuánto tarda una iglesia en acabarse? Esta tardó casi tres siglos. Empezó a levantarse a finales del siglo quince y todavía se estaba terminando en el último tercio del siglo dieciocho. Imagina a los vecinos de varias generaciones pasando por esta plaza con andamios delante, y sus nietos y bisnietos con andamios otra vez.

Para empezar, mira la portada que tienes enfrente. Una escalinata curva de mármol sube hasta ella. Encima, en una hornacina, está la Inmaculada, con su policromía. Es la portada del lado del Evangelio.

Ahora levanta la vista hacia la torre. Tiene tres cuerpos, y aquí viene lo bueno: el de arriba no estaba en el plan original. Se añadió en el siglo dieciocho, después de unos daños que se atribuyen al terremoto de Lisboa de mil setecientos cincuenta y cinco. En quince ochenta, un visitante pastoral llamado Carlos Montero recorrió el templo y dejó por escrito lo que vio. Contó cuatrocientos vecinos y mil personas de comunión. Y describió una iglesia de tres naves.

Entremos a ver esas naves. Dentro hay piezas más viejas que la propia iglesia.

Para profundizar

La historia de este edificio también la escriben las firmas y los permisos. Trasladar la iglesia necesitó la autorización del obispo Juan Pérez Saavedra. Es una señal de que la fundación local no dependía solo de los vecinos, sino también de la Iglesia.

El informe de quince ochenta tiene más detalles. Entre las capillas, una figuraba en manos de Francisco de Córdoba, hijo del conde de Alcaudete. Es un papel moderno, que pone nombre oficial a lo que los vecinos de Montemayor ya sabían desde hacía siglos.

Naves, crucero y capiteles romanos de Ulía

Columnas con más años que la iglesia

Naves y columnas con capiteles romanos en la iglesia de la Asunción de Montemayor

Entra y colócate en la nave central. Mira las separaciones con las otras dos naves.

Alarga la mano hacia una de estas columnas, aunque sea con la imaginación. Algunos de sus capiteles no se hicieron para esta iglesia. Son romanos, y llegaron reutilizados desde las ruinas de Ulía. Sostienen arcos apuntados cristianos, de modo que en cada tramo conviven dos épocas que nunca se conocieron.

El núcleo principal tiene tres naves, divididas en cuatro tramos, y luego el crucero. Y del crucero y la capilla mayor se habla de un arquitecto concreto, Hernán Ruiz segundo. Corresponden a la fase manierista.

Sabemos algo de él que humaniza la piedra: en su biblioteca tenía libros de arquitectura de Alberti y de Durero. Piensa en un hombre que estudiaba estampas y tratados para luego dibujar lo que tú tienes sobre la cabeza.

Y ahora, un detalle que cambia las fechas. Una inscripción indica que la obra que conmemora se terminó en mil quinientos sesenta y siete. Pero el crucero aparece como acabado en documentos de mil quinientos ochenta y dos. Para eso, sigue leyendo.

Para profundizar

Hay una atribución que los expertos aún dejan en el aire. La torre y las portadas se atribuyen también a Hernán Ruiz segundo. Es plausible por el estilo, pero quien lo ha investigado no encontró ninguna prueba en los documentos. Así que cuando alguien te diga que fue él, la respuesta honesta es quizá.

Y hay algo que falta. La visita de mil quinientos ochenta describía como nueva una tribuna con órgano. Hoy no queda ni una cosa ni la otra. Se relaciona su desaparición, y el cegamiento de una puerta, con las reformas posteriores al terremoto de Lisboa.

Quizá por eso conviene mirar los muros con calma. A veces una iglesia cuenta mejor lo que perdió que lo que conserva.

Retablo mayor y capillas barrocas

Un retablo de dos mil ochocientos ducados

Retablo mayor con San Acacio en la iglesia de Montemayor

Avanza por la nave central hasta quedar frente al retablo mayor, al fondo.

Dos mil ochocientos ducados. Esa fue la cifra que costó el retablo que tienes delante, y se considera un verdadero dineral para su época. Lo hizo Pedro Freile Ladrón de Guevara en el siglo diecisiete.

Recórrelo con la mirada. Tiene un banco, dos cuerpos y un ático. En los pedestales hay relieves de la Pasión, así que fíjate abajo antes de subir. Y en la hornacina central está San Acacio, patrón de Montemayor.

Aquí viene la parte humana. Esa figura no es la original. La actual sustituye a otra que fue destruida durante la Guerra Civil. Hoy San Acacio porta una lanza de plata que se atribuye al platero Damián de Castro.

Es decir, en un mismo retablo conviven el dinero que se gastó hace siglos y la reposición de lo que se perdió. Detrás de cada pieza hay alguien que pagó, alguien que talló y alguien que, mucho después, hizo falta que volviera a tallar.

El oro y la madera mandan en este fondo. Pero la iglesia no termina aquí: a los lados, el barroco abrió capillas.

Para profundizar

La reforma barroca del siglo dieciocho añadió capillas nuevas. La dirigió, sobre todo, Gaspar Lorenzo de los Cobos. De esa ampliación forman parte la capilla del Sagrario y la del Cristo atado a la Columna.

En otra capilla, la de la Inmaculada, el nombre que cuenta es el de quien la pagó. Se hizo a expensas de Antonio de Osorio, alcaide del castillo y administrador del conde.

Y hay una pieza muy delicada para un templo tan monumental. Es la Virgen de Gracia, una figura de porcelana policromada. Los duques de Frías la trajeron de Italia en el siglo dieciocho. Buscar una porcelana entre tanta madera dorada es un buen ejercicio de paseante.

Capilla bautismal y pila plateresca

La pila que esconde un pozo

Pila bautismal plateresca de 1539 en la iglesia de la Asunción de Montemayor

Busca la capilla bautismal, en la nave del Evangelio, y acércate a la pila.

Hay un agujero en esta pila, y casi nadie lo ve. En la copa se abre una abertura frontal que comunica con un pozo ciego profundo. Es un detalle poco habitual, de esos que pasan inadvertidos aunque lleves un rato mirando.

La pila es plateresca, de piedra, y la fecha que se lee en su inscripción es mil quinientos treinta y nueve. Los documentos, por cierto, no se ponen de acuerdo del todo: hay una discrepancia entre mil quinientos nueve y esa fecha. Un pequeño misterio sobre una pieza muy grande.

Fíjate en la inscripción. Aparece un nombre propio, don Hinestrosa, como obrero de la obra. No es un artista famoso. Es alguien que figuró ahí, y gracias a eso sabemos que existió.

Mira bien la piedra: está formada por piezas diferenciadas y conserva restos de su policromía original. Encima, la tapa de madera tallada y dorada es posterior, del enriquecimiento barroco.

Y lo mejor: la pila aún se usa para bautizar.

Para profundizar

La historiadora del arte Ana Acero Gómez estudió esta pieza y la calificó como excepcional por su tamaño y su conservación. No es un elogio de cortesía: se refiere a algo que puedes comprobar con los ojos, por su escala y por su estado.

Hay otra idea que invita a detenerse. Según la reconstrucción del investigador local, la pila es anterior a la capilla donde hoy se encuentra. Es decir, el espacio se construyó alrededor de algo que ya existía.

Cuando salgas, quizá mires distinto la fachada. Entre la torre de tres cuerpos, las columnas romanas y esta pila, la iglesia parece menos un edificio terminado que una conversación que han continuado generaciones de vecinos.

Prepara tu visita

Preguntas frecuentes

¿Qué ver en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

La portada del Evangelio con su escalinata curva y la Inmaculada, la torre de tres cuerpos, las columnas con capiteles romanos de Ulía, el retablo mayor con San Acacio y la pila bautismal de 1539 en la nave del Evangelio.

¿Cómo llegar a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción en Montemayor

El punto de inicio del recorrido es la Plaza de la Constitución, en Montemayor, donde está la portada del lado del Evangelio con la hornacina de la Inmaculada. / Respuesta: Su construcción comenzó a finales del siglo XV y se prolongó hasta el último tercio del siglo XVIII. Pasó por la fase manierista, atribuida a Hernán Ruiz II, y por una reforma barroca en el siglo XVIII. Es Bien de Interés Cultural desde 2003.

¿Cuánto tiempo se tarda en visitar la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

La audioguía recorre cuatro paradas: plaza y torre, naves y crucero, retablo mayor y capilla bautismal. El tiempo depende de tu ritmo y de si el templo está abierto, así que conviene reservar un rato tranquilo sin prisas.

¿Qué es la pila bautismal de la iglesia de Montemayor

Es una pieza plateresca de piedra, fechada en 1539 según su inscripción, que conserva restos de policromía original. Su tapa de madera dorada es barroca, y la pila se sigue utilizando para bautizar en la capilla de la nave del Evangelio.

¿Quién es San Acacio en la iglesia de Montemayor

San Acacio es el patrón de Montemayor y ocupa la hornacina central del retablo mayor. La figura actual sustituye a otra destruida durante la Guerra Civil, y porta una lanza de plata atribuida al platero Damián de Castro.

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