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Ermita de San José de Montemayor: audioguía y historia

Tres paradas para entender cómo se construyó, qué se perdió y qué sigue en pie.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Ermita de San José de Montemayor: audioguía y historia

Historia de la Ermita de San José: el presbítero que la fundó en 1696

Un cura, un terreno y un permiso

Colócate frente a la entrada principal, a unos pasos de la fachada, de modo que veas entera la portada.

¿Quién levanta una ermita en terreno propio, lejos del pueblo, solo para que sus vecinos tengan misa los días de fiesta? Alguien lo hizo, y tenía nombre y apellidos.

Se llamaba Pedro de la Mata y Luque, y era presbítero. En junio de mil seiscientos noventa y seis pidió permiso para construirla. No se conformaba con levantar las paredes. Quería dotarla, es decir, dejarla con medios para que hubiera misa festiva para la gente de la zona.

Ahora mira lo que tienes delante. La fachada está encalada, blanca, sin más ornato que ella misma. La portada es austera, con un sencillo arco de medio punto. No hay alarde ni escudo que grite quién la mandó hacer.

Y tiene su lógica. La ermita se levantó fuera del núcleo urbano, pensando en quien vivía por los alrededores y no en quien vivía junto a la parroquia. Es un edificio hecho para el vecino que quedaba lejos.

Hay que reconocer que tiene su gracia. Una pared blanca y un arco redondo bastaron para decir lo esencial: aquí hay un sitio donde reunirse.

Pero levantar paredes era lo fácil. El permiso traía condiciones. Y una de ellas decidía si aquello sería una ermita o solo un cobertizo bonito.

Para profundizar

El obispado no dio un cheque en blanco. El permiso exigía que la ermita tuviera campana y también puerta al campo. Y había una condición más severa: no se autorizaba el culto hasta que el edificio fuera visitado y se considerase decente.

Piensa en lo que significa.

La obra duró de mil seiscientos noventa y seis a mil setecientos. Son cuatro años entre la petición de aquel presbítero y el edificio terminado. Cuando entres, piensa que cada metro de pared pasó por esa espera.

Qué ver dentro de la Ermita de San José: nave, tramos y espadaña

Ocho mil quinientos setenta ladrillos

Nave de la Ermita de San José de Montemayor con sus tres tramos

Entra y quédate junto a la puerta, mirando hacia la cabecera, con la nave extendida delante de ti.

Ocho mil quinientos setenta ladrillos. Tres mil novecientas veinticinco tejas. Alguien se tomó la molestia de contarlos, y gracias a eso hoy sabemos cuánto material costó esta ermita.

El recuento incluye algo más que el templo. Esos ladrillos y esas tejas servían también para la vivienda anexa de los santeros, las personas que cuidaban el lugar. Así que aquí no se levantó solo un sitio para rezar. Se levantó un sitio donde alguien viviría y lo mantendría vivo.

Ahora mira hacia delante. Tienes una sola nave, dividida en tres tramos, que acaba en una cabecera rectangular. Cuenta los tramos con los ojos, uno, dos, tres, como quien cuenta pasos. Y fíjate en el contraste. Fuera, los muros eran blancos y llenos de luz. Aquí dentro, el ambiente cambia, más recogido, y esa diferencia forma parte de la experiencia.

Cada tramo es un compás de espera antes de llegar al fondo. Es una arquitectura sencilla, hecha de pocas cosas bien ordenadas.

Y lo mejor es pensar que todo ese espacio salió de una lista de materiales. Ladrillo a ladrillo, teja a teja, alguien fue ticando la obra.

Queda saber cuándo terminó aquello, y cómo se celebró.

Para profundizar

Las obras acabaron a comienzos de mayo de mil setecientos. Y la ermita se bendijo el día de San Isidro de ese mismo año. Es decir, la fiesta de un labrador sirvió de estreno a un templo pensado para gente del campo.

También se conserva la descripción de cómo era por fuera. Tenía un porche abierto y una pequeña espadaña, y esa espadaña conservaba su campanil original.

Recuerda la condición del permiso: la ermita debía tener campana.

Retablo rococó e imagen de San José en Montemayor

Una imagen que ya no está

Retablo rococó de la Ermita de San José en Montemayor

Avanza hasta el presbiterio y colócate frente al altar mayor, mirando el retablo.

La imagen de San José que ves en el centro no es la primera. La primera ya no existe.

Era obra de Bernardo de Mora, y fue destruida en mil novecientos treinta y seis. Se cuenta que, tras la fiesta del santo, había sido llevada a la parroquia. Esa es la parte de la historia que ha llegado hasta nosotros, y es breve.

Delante de ti hay un retablo rococó, de madera dorada. Preside la imagen actual, una talla del siglo dieciocho. Míralo despacio. El dorado recoge la luz y la devuelve cálida a este espacio sencillo, tan distinto de los muros encalados de fuera.

Conviene saber que lo que estás viendo no es lo que vieron quienes rezaron aquí en los primeros tiempos. Esa talla se perdió. Lo que hay es la que ocupa su lugar.

No hace falta decir más. Una ermita guarda también lo que le falta, y quien se detiene aquí puede notar esa ausencia como parte de su historia.

Nos queda otra historia, de otro tipo. No es de madera sino de agua, y se cuenta desde hace mucho.

Para profundizar

Cuenta la tradición que el agua del pozo adquirió fama milagrosa. Dicen que acudía gente a beberla, y que otros la llevaban a sus enfermos.

Es una tradición, y así hay que contarla. No sabemos qué había de cierto en ella, pero sí lo que revela. Cuando alguien tiene a un enfermo en casa, camina lo que haga falta para traerle un poco de esperanza en una vasija.

Lo que se perdió, lo que se recuerda y lo que se sigue contando están en el mismo sitio.

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Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Ermita de San José

Una ermita de una sola nave con tres tramos y cabecera rectangular. Destacan la fachada encalada con portada de arco de medio punto, la espadaña con su campanil y el retablo rococó de madera dorada que preside una talla de San José del siglo XVIII.

¿Cuál es la historia de Ermita de San José

En junio de 1696 el presbítero Pedro de la Mata y Luque pidió permiso para construirla en terreno propio y dotarla, de modo que hubiera misa festiva para los vecinos de la zona. Las obras acabaron a comienzos de mayo de 1700 y se bendijo por San Isidro.

¿Quién construyó la Ermita de San José de Montemayor

La promovió el presbítero Pedro de la Mata y Luque, que solicitó el permiso en 1696 para edificarla en terreno suyo. Se levantó fuera del núcleo urbano entre 1696 y 1700, pensando en los vecinos de la zona que necesitaban misa en días festivos.

¿Cómo llegar a Ermita de San José en Montemayor

La ermita se encuentra fuera del núcleo urbano de Montemayor. Lo más práctico es consultar la ruta en la oficina de turismo de la localidad o en su web oficial, y confirmar allí el acceso antes de desplazarte.

¿Cuál es el horario de Ermita de San José

No hay un horario confirmado en nuestra información. Por eso conviene consultar la web oficial de turismo de Montemayor o la oficina de turismo antes de ir, ya que las ermitas suelen abrir de forma limitada y según el culto o las visitas programadas.

¿Qué pasó con la antigua imagen de San José

La antigua imagen, obra de Bernardo de Mora, fue destruida en 1936. Se cuenta que, tras la fiesta del santo, había sido llevada a la parroquia. La talla que preside hoy el retablo rococó es del siglo XVIII y no es aquella.

¿Qué cuenta la tradición del pozo de la ermita

Según la tradición, el agua del pozo adquirió fama milagrosa. Se dice que acudían personas a beberla o a llevarla a enfermos. Es una tradición local, no un hecho comprobado, y forma parte de la memoria devocional del lugar.

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