Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Montemayor: audioguía y qué ver
Una ermita que nació, según los papeles más antiguos, en un libro de cuentas, y que un terremoto obligó a levantar de nuevo. En tres paradas recorrerás la portada, la nave y la capilla mayor de uno de los rincones con más historia que ver en Montemayor, y conocerás a quienes la pagaron, la rezaron y la reconstruyeron.

Portada de la Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno: arco rebajado y alfiz
Un balance antes que un milagro
Colócate frente a la puerta principal, en la calle Conde de Oropesa, junto a la parroquia. Desde ahí mira la portada entera, de la puerta al remate.
Treinta y cinco mil novecientos veintiocho maravedíes entraron en la caja. Treinta y tres mil cuatrocientos sesenta salieron. Quien anotó esas cifras, con precisión de auditor, fue un visitador llamado Alonso de Ezquerra. Lo hizo el cinco de diciembre de mil quinientos noventa y seis.
Revisaba las cuentas de una cofradía, la de Jesús Nazareno, y dejó escrito también el nombre de su mayordomo: Bartolomé Sánchez. Así que el primer retrato de esta casa no es una oración ni un milagro. Es un balance. Hay que reconocerlo: pocas cosas prueban tanto que algo existe como una cuenta que casi cuadra.
Ahora fíjate en la puerta que tienes delante. El arco es rebajado, apenas se curva. Lo encierra un alfiz, ese rectángulo que lo enmarca como si fuera un cuadro. Sobre la puerta corre una cornisa y, encima, hay un azulejo con su propio tejadillo para que la lluvia no lo alcance. Sube la vista hasta el remate y busca la pequeña espadaña.
¿En qué se gastó aquel dinero? Algunos historiadores creen que en las obras de una ermita. Es una suposición, no un papel que lo diga. Y aquí viene lo bueno: cuenta la crónica local que hubo una ermita anterior, que fue derribada, y que en su lugar se levantó la que tienes delante.
Por fuera, sobria. Por dentro, la espera una historia que empieza con un terremoto.
Para profundizar
La ermita está en la calle Conde de Oropesa, pegada a la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Dos templos casi vecinos, y cada uno con su propia historia.
Sobre su origen, los expertos aún discuten. Se sabe que el templo ya existía hacia mil quinientos noventa y cuatro o noventa y seis. Pero las fuentes no coinciden en el año exacto de la primera construcción, y entre las fechas que circulan aparecen mil quinientos noventa y cuatro, mil quinientos noventa y seis y mil seiscientos diez.
Esa niebla tiene algo de simpático. Del mismo edificio sabemos con precisión de maravedí lo que costaba mantener una cofradía, y no sabemos con precisión de año cuándo se puso la primera piedra. Quizá el visitador, que anotaba cifras y no fundaciones, tuviera la culpa.
Nave y bóvedas: la reconstrucción tras el terremoto de 1755
El terremoto que llegó de Lisboa

Entra y colócate en la nave, de cara al altar mayor. Levanta la vista hacia el techo.
Un terremoto que sacudió Lisboa en mil setecientos cincuenta y cinco dejó en ruinas esta ermita de Montemayor. Así de lejos llegó la sacudida.
La ermita tardó en recuperarse, pero lo hizo. En la década siguiente se reconstruyó, y el dinero salió casi todo del bolsillo de un hombre: Juan Luque Granados y Grecia. Las obras trajeron retablos nuevos y una capilla dedicada al Cristo de la Columna.
Ahora mira arriba. Sobre la nave se cruzan bóvedas de arista, esas que parecen hechas de arcos que se encuentran en diagonal. Deja que tus ojos sigan el camino hacia el altar. Verás cómo el espacio avanza de la nave al presbiterio, cada vez más recogido, hasta llegar a una cúpula sobre pechinas.
Y aquí viene el detalle que cambia lo que quizá creías. Una reconstrucción tan generosa podía haber hecho un templo nuevo, a la moda. Pero se respetó el plan de siempre: una sola nave y una cabecera cuadrada. Se rehízo lo que se veía, y se conservó lo que se sentía.
Sobre las fechas, además, hay intriga. Según qué papel leas, la reconstrucción es de mil setecientos sesenta y seis, o el derribo es de mil setecientos sesenta y siete. Los expertos aún discuten, y yo, con el techo encima, prefiero no meterme.
Sigue hacia el fondo, que allí espera el Nazareno.
Para profundizar
La disposición de nave única y cabecera cuadrada se mantuvo tras las obras del siglo dieciocho, y el presbiterio se cubre con una bóveda de media naranja. Es decir, una media esfera.
Hay otra pista de la tradición que hay detrás. La influencia mudéjar marcó la construcción de estas ermitas, y en la de la Vera Cruz, otra ermita comparable de Montemayor, se describen techumbres de madera. Aquí las bóvedas son de arista, pero conviene saber que el oficio de levantar techos tiene sus herencias.
Detente un momento en la idea de que alguien pagó casi todo. Juan Luque Granados y Grecia no aparece en los retablos ni en las bóvedas, pero cada vez que levantas la vista en esta nave estás mirando, en buena parte, su dinero convertido en espacio. Un mecenas sin firma visible, que dejó su generosidad repartida en forma de techo.
Capilla mayor, retablos e imagen del Nazareno
Un Nazareno más joven que su cofradía

Acércate al presbiterio y mira primero hacia el retablo de la capilla mayor. Después levanta la vista hacia lo alto.
El Nazareno que carga la cruz sobre el retablo es bastante más joven que su cofradía. La cofradía aparece documentada en mil quinientos noventa y seis. La talla es de mil novecientos treinta y siete o de mil novecientos cuarenta, según quién cuente.
Y no fue el único en trabajar. Cuando hubo que reconstruir la imaginería, la imagen de San Juan se atribuye a Justo Luque Moreno. Después llegaron dos presencias de fuera. La Virgen de los Dolores vino de La Rambla, y la Verónica, desde Sevilla. Una cofradía de Montemayor, completada con manos y devociones de otros sitios.
Cada Viernes Santo, esa hermandad documentada desde mil quinientos noventa y seis procesiona con Jesús Nazareno y con otras imágenes suyas. Lo que ves aquí quieto, sale entonces a la calle.
Ahora levanta la mirada, si la visibilidad lo permite. La capilla mayor se cubre con una bóveda de media naranja sobre pechinas, y en ellas hay cuatro medallones con los Evangelistas. Y a tus pies y a tu alrededor, los retablos barrocos de la reconstrucción.
Una ermita que se reconstruyó dos veces en el tiempo: una en piedra, otra en imágenes. Y las dos siguen en pie.
Para profundizar
Cuatro Evangelistas en cuatro medallones, uno en cada pechina. Es una forma discreta de decorar un lugar: no hace falta un gran lienzo cuando las esquinas de una cúpula pueden contar algo.
Los retablos barrocos que ves no son anteriores al terremoto. Se incorporaron en la reconstrucción del siglo dieciocho, así que el conjunto que rodea al Nazareno es más antiguo que el Nazareno mismo.
Esa mezcla de épocas me parece lo más interesante de la capilla mayor. Las bóvedas y retablos son del siglo dieciocho, la talla titular es del siglo veinte, la cofradía viene del dieciséis. Tres siglos conviviendo bajo una misma cúpula, y ninguno parece estorbar a los otros.
Es el cierre de este recorrido, y quizá su mejor lección. Una ermita se mantiene viva porque cada época le añade algo y la sigue usando.
Prepara tu visita
- Cómo llegar: la ermita está en la calle Conde de Oropesa, de Montemayor, junto a la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción.
- Horarios: confirma los horarios de apertura en la web oficial de turismo de Montemayor o en la oficina de turismo antes de ir.
- Duración: las tres paradas están pensadas para un paseo tranquilo.
- Interior: la ermita es un lugar de culto, así que conviene entrar con calma y respeto.
- Capilla mayor: la visibilidad de la bóveda y los medallones puede depender de la luz y del acceso.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en la Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno
La portada con arco rebajado, alfiz y azulejo bajo tejaroz; la nave con bóvedas de arista; y la capilla mayor, con cúpula sobre pechinas, medallones de los Evangelistas, retablos barrocos y la imagen del Nazareno cargando la cruz.
¿Cómo llegar a la Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno en Montemayor
La ermita está en la calle Conde de Oropesa, junto a la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en Montemayor (Córdoba). Es el punto de inicio de la audioguía, y desde allí se empieza mirando la portada.
¿Cuál es la historia de la Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno
El templo está documentado hacia 1594-1596, aunque las fuentes discrepan sobre su primera construcción. Quedó en ruinas tras el terremoto de Lisboa de 1755 y se reconstruyó después, financiado casi por completo por Juan Luque Granados y Grecia.
¿Cuál es el horario de la Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno
No hay un horario confirmado en la información disponible. Lo más seguro es consultar la web oficial de turismo de Montemayor o la oficina de turismo antes de la visita, porque se trata de un templo en uso. El tiempo real dependerá de la apertura del templo y de lo que quieras detenerte en cada rincón.
¿Quién hizo la imagen del Nazareno de Montemayor
La imagen titular se atribuye al escultor cordobés Juan Martínez Cerrillo. Las fuentes discrepan sobre la fecha: unas hablan de 1937 y otras de 1940. La cofradía, en cambio, está documentada desde 1596. Portada con puerta de arco rebajado enmarcada por un alfiz rectangular, cornisa encima, un azulejo bajo un pequeño tejaroz y una espadaña en el remate. Muros sobrios, calle tranquila, sin personas ni rótulos, encuadre a la altura de un paseante. · Alt: Portada de la Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno en Montemayor, con arco rebajado, alfiz y espadaña
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