Iglesia Parroquial de San Mateo Apóstol de Lucena: qué ver y su historia
Un templo Bien de Interés Cultural que empezó a levantarse en 1498, con portadas rescatadas gracias a los décimos de lotería de los vecinos, un retablo mayor renacentista, un Sagrario que acabó en pleito y un cuadro que hoy cuelga en Barcelona. Cuatro paradas para entender esta iglesia por las personas que la pagaron, la discutieron y la perdieron.

Fachada y torre de la iglesia de San Mateo: qué ver en Lucena
La cara que casi no se reconocía
Colócate frente a la fachada, a distancia suficiente para ver la torre y las portadas. Luego acércate a la portada de la Virgen con el Niño.
¿Cuánto cuesta devolverle la cara a una Virgen? En Lucena, la respuesta incluyó décimos de lotería, donativos y actividades benéficas, entre ellas el Rastrillo Solidario de Mujeres en Igualdad. Hay que reconocerlo: no todos los barrios financian un relieve.
Estás ante San Mateo, una iglesia que empezó a levantarse en mil cuatrocientos noventa y ocho, bajo la dirección de Hernán Ruiz I, con numeral romano: el primero de los Hernán Ruiz. Está declarada Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento, y el BOE la describe como el templo mayor y mejor conservado de los construidos a principios del siglo dieciséis en la Campiña cordobesa. Es una de las grandes iglesias de Lucena y de toda la comarca.
Levanta la vista a la torre. Se sitúa probablemente hacia mil quinientos cincuenta y se atribuye a Hernán Ruiz II. La fuente parroquial no detalla sus fases de obra, así que no te contaré más de lo que sabemos.
Ahora busca la portada de la Virgen con el Niño. Fíjate en la imagen y, justo encima, en el dosel gótico calado, una especie de encaje hecho en piedra. Antes de la restauración, la Virgen estaba tan alterada que apenas se reconocía, y del dosel casi nada se apreciaba. Las tres portadas se restauraron hasta dos mil veintidós: limpieza, tratamientos preventivos y afianzamiento y reimplantación de volúmenes desintegrados. Las fuentes no precisan qué piedra es original y qué reintegración moderna, así que no pretendo señalártelo: lo que ves es la piedra antigua consolidada, con las partes que se han vuelto a fijar.
Pero una fachada solo promete. Lo que de verdad se discutió, se pagó y se pleiteó está dentro.
Para profundizar
Entre los relieves recuperados hay uno que cuesta imaginar en su peor estado: San Miguel venciendo al demonio. El párroco lo describió como muy deteriorado. Hasta un arcángel con espada lo tuvo difícil frente al paso del tiempo.
Y hay un detalle que da que pensar. Algunas intervenciones anteriores se hicieron con la mejor de las intenciones y resultaron contraproducentes. Durante la restauración hubo que corregirlas. Es una lección incómoda y muy humana: querer cuidar algo no siempre basta para cuidarlo bien.
Nave central y retablo mayor de San Mateo: cómo es el interior
Bajo la nave

Entra y quédate un momento en el centro de la nave, sin prisa, mirando hacia el fondo.
Acabas de cruzar de la luz de la calle a un espacio que te obliga a bajar la voz. Date un minuto. Deja que los ojos se acostumbren.
El templo tiene tres naves. Los pilares son de piedra arenisca y sostienen arcos ojivales. La nave central se cubre con armadura de madera de par y nudillo; las laterales, con techumbre a un agua. La cabecera es de estilo gótico tardío y el resto del edificio, renacentista: una iglesia que mira a la vez hacia el final de la Edad Media y hacia el Renacimiento.
Al fondo, en el presbiterio, está el retablo mayor, una de las piezas más conocidas de San Mateo. Se contrató en mil quinientos setenta. Jerónimo Hernández hizo su arquitectura y su talla, y Juan Bautista Vázquez el Viejo, los relieves. Se terminó hacia mil quinientos setenta y nueve.
Dos rincones de esta iglesia guardan una discusión que llegó a los tribunales; otro, el recuerdo de un cuadro que hoy está lejos. Camina hacia el Sagrario, donde empezó la disputa.
Sagrario de San Mateo en Lucena: barroco y pleito
El Sagrario del pleito

Entra en el Sagrario y colócate en el centro. Primero mira al suelo y al zócalo; después alza la vista hacia la cúpula.
Esta capilla es obra de Leonardo Antonio de Castro, que la comenzó en mil setecientos cuarenta y la dio por terminada en mil setecientos setenta y dos. Un estudio la califica como máximo exponente, en calidad y en cantidad, del barroco andaluz. Por eso es famosa. Y por eso, también, se pleiteó por ella.
Se bendijo en mayo de mil setecientos setenta y dos. Cualquiera pensaría que la historia terminaba ahí. Cuatro años después, en mil setecientos setenta y seis, estaban en juicio. Enfrente estaban la casa de Comares-Medinaceli y el vicario. Discutían la primacía sacramental entre la capilla ducal de Montserrat, en los pies de la iglesia, y este nuevo Sagrario.
La cofradía había pedido permiso para financiarlo con rentas y limosnas reunidas por sus propios miembros. Invirtió más de doscientos ochenta mil reales. Y cuando alguien paga tanto, quiere mandar. Algunos historiadores creen que esa pelea por el control del espacio se entiende mejor con los vientos antiseñoriales de la época. Es una interpretación, pero ayuda a ver que aquí no solo se rezaba: también se medían fuerzas.
Ahora mira lo que tienes encima. La planta es ochavada. Cuatro grandes machones sostienen los arcos y la cúpula, decorada con yeserías. Mira el zócalo de mármol rojo y deja que tu mirada suba: la talla se va acumulando hasta llegar al tabernáculo central.
El pleito acabó en mil setecientos ochenta y tres. La Sagrada Rota reconoció igual rango a las dos capillas y ordenó a la cofradía celebrar cultos en ambas. Nadie ganó del todo.
Hoy lo ves restaurado: la intervención interior se ejecutó entre septiembre de dos mil seis y noviembre de dos mil siete. Para conocer a la otra parte del pleito, sigue a las capillas de los pies.
Para profundizar
Levanta la vista a la parte alta, alrededor del tambor y el entablamento. Busca la cornisa quebrada y las hileras de espejos, que devuelven la luz de las ventanas. Entre ellos hay angelillos y motivos vegetales.
Entre los símbolos eucarísticos aparecen un cáliz, una custodia, el Cordero Místico y un pelícano. Todo habla de lo mismo.
En dos mil siete, doscientos treinta y cinco años después de aquella obra, el BOE anunció el concurso para restaurar la capilla, con seis meses de plazo. La fuente informa también de una intervención posterior sobre la custodia o remate exterior.
Capillas de San Mateo: Montserrat y el cuadro de Barcelona
Montserrat y el cuadro que hoy está en Barcelona

Ve hacia los pies de las naves laterales. Empieza por la capilla bautismal, mira después la del Cristo de Burgos y termina en la de Montserrat.
En la capilla bautismal te cubre una bóveda gótica de crucería simple. En la del Cristo de Burgos, una cúpula elíptica. Dos formas de resolver un techo, a pocos pasos.
Ahora entra en la capilla de Montserrat, la otra parte del pleito. Estás en el espacio que fue el antiguo Sagrario de Montserrat. Busca las imágenes titulares de la cofradía del Amor y de la Paz. El gran lienzo que presidía este lugar ya no está.
Fue pintado por Antonio Arias en mil seiscientos cuarenta y tres. Fue expoliado en mil novecientos sesenta y cinco, y en mil novecientos sesenta y ocho lo compró en el comercio artístico de Barcelona el escultor Frederic Marès, por doscientas cincuenta mil pesetas. Las fuentes no precisan cómo salió de Lucena. Hoy se conserva en el Museo Marès de Barcelona. Una antigua descripción mencionaba tres músicos con aspecto de monjes: uno tocaba el bajón, otro la flauta y otro cantaba con una partitura.
Se llegó a explicar esta advocación por unos supuestos orígenes catalanes del fundador. Pero los documentos indican que Juan Hurtado de Val nació en Lucena en mil quinientos setenta y cinco. La ermita de Montserrat era un edificio fuera de las murallas, y no nació por iniciativa ducal: la fundaron él y su mujer, Marina Blázquez, un matrimonio mayor y sin hijos que decidió emplear su caudal en ello. No es esta capilla, que está dentro de San Mateo y cuya construcción sufragó el duque.
El duque llegó después. El diecinueve de diciembre de mil seiscientos cincuenta y uno encargó unos retablos para los altares colaterales. Y el veintiséis de octubre de mil seiscientos cincuenta y dos, Luis Ramón Folc de Cardona fundó memorias, misas, fiestas y aniversarios perpetuos en la capilla de Nuestra Señora de Montserrat.
Para profundizar
Luis Ramón era devoto de Montserrat. En mil seiscientos sesenta y nueve donó a la abadía catalana un ajuar de plata y dispuso una misa cantada diaria ante la imagen.
Los retablos de mil seiscientos cincuenta y uno eran dos retablos gemelos, encargados a Luis Sánchez de la Cruz por mil ducados y con un plazo de un año y nueve meses. El antiguo retablo de Montserrat incluía pinturas del Cristo de Burgos, San José y San Francisco de Borja; las fuentes no dicen si se conserva.
Hay un contexto algo menos amable. La llegada del séquito ducal a Lucena coincidió con tensiones sociales que alcanzaron su punto álgido en mil seiscientos cuarenta y siete. El arte se encargaba y se pagaba en tiempos agitados, y eso también está en estas paredes.
Prepara tu visita
- Punto de inicio: la fachada principal de la Iglesia Parroquial de San Mateo Apóstol, en Lucena. Busca el nombre en tu aplicación de mapas.
- Horarios: confírmalos antes de ir en la web oficial de la parroquia, parroquiasanmateo.es, o en la oficina de turismo de Lucena.
- Iglesia en uso: si hay culto, espera a que termine antes de recorrer el interior.
- Silencio: baja la voz dentro y usa auriculares.
- Recorrido: el orden es fachada, nave, Sagrario y capillas de los pies de las naves.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en la Iglesia Parroquial de San Mateo Apóstol
Empieza por las portadas y la torre, entra en la nave central con su retablo mayor renacentista y visita el Sagrario barroco. Termina en las capillas de los pies: la bautismal, la del Cristo de Burgos y la de Montserrat.
¿Cuál es la historia de la iglesia
Se empezó en 1498 bajo la dirección de Hernán Ruiz I. El retablo mayor se contrató en 1570 y el Sagrario se levantó entre 1740 y 1772. Está declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento.
¿Cómo llegar a la iglesia en Lucena
La iglesia está en Lucena. Lo más práctico es buscar su nombre en una aplicación de mapas y comenzar el recorrido en la fachada principal, donde empieza la audioguía.
¿Cuál es el horario de la iglesia
No lo fijamos aquí porque puede cambiar: consúltalo en la web de la parroquia, parroquiasanmateo.es, o en la oficina de turismo de Lucena. Si hay culto, espera a que termine para recorrer el interior.
¿Qué pasó con el cuadro de Montserrat
Es obra de Antonio Arias, de 1643. Fue expoliado en 1965 y Frederic Marès lo compró en Barcelona en 1968. Hoy está en el Museo Marès de Barcelona.
¿Por qué es famoso el Sagrario de San Mateo
Es obra de Leonardo Antonio de Castro (1740-1772) y un estudio lo considera máximo exponente del barroco andaluz. Tras su bendición, en 1776, hubo un pleito con la capilla de Montserrat por la primacía sacramental.
¿Quién hizo el retablo mayor de San Mateo
Se contrató en 1570. Jerónimo Hernández realizó su arquitectura y talla, y Juan Bautista Vázquez el Viejo, los relieves. Se finalizó hacia 1579.
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