Laguna Amarga de Lucena: audioguía de la Reserva Natural
Una laguna de agua azul que se mantiene todo el año, a pocos pasos de otra que se queda sin ella. Un recorrido corto por la Reserva Natural Laguna Amarga, en Lucena, junto a Jauja, entre fochas, zampullines, un bandolero nacido en estas tierras y siete aves que volvieron a volar. Tú pones los oídos y nosotros te decimos hacia dónde mirar.

Mirador de aves, protección y sendero de la laguna Amarga
Un mirador y una reserva con historia
Colócate en el punto señalizado del mirador, con la laguna delante, y mira hacia la pasarela de acceso. Desde ahí también se ve arrancar el sendero.
Estás en la Laguna Amarga, en el término de Lucena, cerca de Jauja. ¿Y por qué Amarga? Por la elevada concentración de sulfato magnésico de sus aguas. Un nombre que sabe a lo que es.
Tienes delante un mirador de aves al que, por ahora, no se puede subir. Tiene su gracia. La pasarela que lleva hasta él figura en mal estado en el aviso oficial, así que la miras desde fuera y haces como que era ese tu plan.
La laguna se disfruta igual. Con un poco de paciencia y los ojos entornados, busca sobre el agua a la focha común, al zampullín común y al pato colorado. Nombres de vecino de toda la vida.
Y hay un ave que da fama a todo este rincón: la malvasía cabeciblanca. Es el ave emblemática de las Zonas Húmedas del Sur de Córdoba, entre ellas la Amarga. Estos humedales tuvieron un papel importante en recuperar sus poblaciones cuando estaban al borde de la extinción. No te prometo que la veas hoy, pero conviene saber que su historia también pasa por aquí.
La protección del lugar viene de lejos. En mil novecientos ochenta y cuatro fue declarada Reserva Integral, y en mil novecientos ochenta y nueve se reclasificó como Reserva Natural. Además, forma parte del Sitio Ramsar Zonas Húmedas del Sur de Córdoba y de la Red Natura 2000, dentro del espacio Lagunas del Sur de Córdoba. Cuarenta y dos años de cartel de cuidado, contados desde aquel mil novecientos ochenta y cuatro, a fecha de octubre de dos mil veintiséis.
Y ahora, una escena. En dos mil diecisiete, en esta misma laguna, se liberaron siete aves recuperadas en el centro de Los Villares: dos cárabos, cuatro búhos chicos y un águila calzada. Estaban Francisco de Paula Algar y el alcalde, Juan Pérez, y más de ciento diez estudiantes mirando. Imagínate ese silencio de ciento diez niños y jóvenes, conteniendo el aliento mientras siete animales decidían si salir volando. Fue un acto puntual de recuperación de fauna: no esperes encontrarlas hoy, pero la laguna también sirve para que algo vuelva a empezar.
Aviso: a fecha de octubre de dos mil veintiséis, la página oficial de la Junta aún muestra el acceso al mirador como cerrado. Compruébalo antes de ir.
Para profundizar
El sendero une la laguna Amarga con la laguna Dulce y está salpicado de paneles que explican lo que ves. Mil metros: un paseo corto, de los que caben en una mañana tranquila. Si te fijas en los paneles, la laguna te va contando sus cosas sin que yo diga nada.
Y mientras caminas, piensa en esto. Hay quien sube a un mirador para ver mejor, y hay quien se queda abajo y descubre que, a ras de suelo, los pájaros también se dejan ver. Y a veces mejor.
La orilla de la laguna Amarga y la laguna Dulce
Dos lagunas, dos colores

Sigue el sendero hasta un punto accesible junto al borde del agua, sin salirte del recorrido señalizado, y mira primero la lámina azul y luego hacia la laguna Dulce.
Dos lagunas casi vecinas, y cada una con su color. La Amarga es de un azul intenso, de los que cuesta apartar la vista. La Dulce, un poco más allá, tira a tonos más cálidos. Parecen hermanas que se vistieron cada una por su lado.
Y hay una diferencia que no se ve a simple vista. La Dulce es temporal. Otras lagunas cercanas pueden secarse del todo en verano. La laguna Amarga, de aguas permanentes, resiste el verano. Si pensabas que todas las lagunas son iguales, la Amarga te da una lección de constancia.
Mira ahora el borde. Hay un cinturón de tarajes, y entre ellos carrizos y eneas, una franja verde que abraza el agua. Míralo desde el itinerario permitido, que ahí se aprecia bien.
Y ahora, una historia con personas. José María Hinojosa, El Tempranillo, nació en Jauja, la pedanía de Lucena junto a la que está la laguna. La Junta de Andalucía sitúa en mil ochocientos treinta su paso por estas tierras y afirma que le sirvieron de cobijo. Es una afirmación atribuida, no un hecho acreditado al detalle, pero me gusta imaginarlo entre los tarajes, aprovechando que nadie mira. Un bandolero que busca un rincón tranquilo y lo encuentra en casa.
Una laguna que no se seca, un bandolero de la tierra y un cinturón verde. ¿Quién da más? Pues de aquí no te vayas sin mirar una última vez el azul.
Para profundizar
Todo este espacio protegido suma doscientas ochenta y ocho hectáreas con noventa y una centésimas. De ellas, doce con dieciséis son de reserva propiamente dicha, y doscientas setenta y seis con setenta y cinco son zona de protección. La parte más estricta es pequeña, y alrededor tiene una franja mucho mayor que la abriga. La laguna Dulce, la temporal, forma parte de esa zona de protección. Aunque se seque, cuenta.
Hay otro detalle curioso. Las dos lagunas estaban en fincas privadas, y aun así la gente de la zona las usaba desde siempre como lugar de esparcimiento. Un sitio de domingo y de paseo, antes de que nadie lo declarase reserva. La fuente consultada no aclara el régimen de propiedad actual.
Prepara tu visita
- Antes de ir, consulta el aviso oficial de la Junta de Andalucía: a fecha de octubre de dos mil veintiséis, el mirador figura cerrado por el mal estado de la pasarela. No intentes acceder mientras siga el cierre.
- El acceso a la laguna está en el kilómetro 17,2 de la A-3131.
- El sendero señalizado es lineal y une la laguna Amarga con la Dulce; los paneles explican el entorno, léelos con calma.
- Mantente siempre dentro del recorrido señalizado.
- Para horarios y otros detalles, confirma en la web oficial de la Junta o en la oficina de turismo de Lucena.
Preguntas frecuentes
¿Cómo llegar a la Laguna Amarga
La reserva está en Lucena, cerca de Jauja, en Córdoba. La página oficial sitúa el acceso en el kilómetro 17,2 de la A-3131. Desde el acceso a la laguna parte un sendero señalizado.
¿Se puede subir al mirador de aves
A fecha de octubre de dos mil veintiséis, el aviso oficial indica que el acceso está cerrado por el mal estado de la pasarela. Comprueba en la web de la Junta de Andalucía si se ha reparado.
¿Qué aves se pueden ver en la laguna Amarga
La Junta enumera la focha común, el zampullín común y el pato colorado. La malvasía cabeciblanca es el ave emblemática de las Zonas Húmedas del Sur de Córdoba.
¿Por qué se llama Amarga
Por la elevada concentración de sulfato magnésico de sus aguas.
¿Qué protección tiene la laguna
Fue declarada Reserva Integral en 1984 y reclasificada como Reserva Natural en 1989. Forma parte del Sitio Ramsar Zonas Húmedas del Sur de Córdoba y de la Red Natura 2000.
¿Qué extensión tiene la reserva natural
El espacio protegido completo suma 288,91 hectáreas, con 12,16 de reserva y 276,75 de zona de protección.
¿Tiene agua la laguna todo el año
Sí, la Amarga mantiene agua todo el año. La laguna Dulce, en cambio, es temporal.
¿Qué relación tiene El Tempranillo con la laguna
Nació en Jauja, junto a la que está la laguna. La Junta sitúa su paso por estas tierras en 1830 y dice que le sirvieron de cobijo.
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