Dovoya · audioguías y visitas guiadas
Dovoya › Córdoba y provincia › Hinojosa del Duque › Ermita del Santo Cristo de las Injurias en Hinojosa del Duque: audioguía

Ermita del Santo Cristo de las Injurias en Hinojosa del Duque: audioguía

Una ermita sobre una colina de Hinojosa del Duque, con leyendas de hallazgo, procesiones en tiempos de guerra y un Cristo que ha vuelto a hacerse. Tres paradas para entender qué ver en la Ermita del Santo Cristo de las Injurias y quiénes la han sostenido durante siglos.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Ermita del Santo Cristo de las Injurias en Hinojosa del Duque: audioguía

La colina y el origen del nombre del Cristo de las Injurias

Un nombre echado a suertes

Colócate en el exterior, en lo alto de la colina, y mira hacia Hinojosa y Los Pedroches.

¿Cómo se le pone nombre a un crucifijo recién aparecido? Cuenta la tradición que el clero de Hinojosa lo resolvió echando suertes. Metieron en el sorteo invocaciones de la letanía, y la que salió hablaba de las injurias y los oprobios que sufrió Cristo. De ahí, dicen, el nombre que hoy lleva la ermita. Me gustaría poder confirmártelo, pero es una de esas historias que viven en la tradición, y allí están muy a gusto.

Lo que sí consta es una reunión. El cinco de febrero de mil setecientos cuarenta y dos, el vicario Juan Antonio Arcayos citó aquí a los hermanos de Santa Brígida. En esta colina ya había una ermita dedicada a esa santa. A ellos les encargó el culto al Cristo.

Ahora fíjate en lo alto que estás. Date la vuelta hacia el pueblo y deja que la vista se vaya hacia Los Pedroches. La ermita funciona como un hito del paisaje, algo que se ve desde lejos y orienta.

Y aquí viene el detalle que cambia la mirada. El edificio que tienes detrás terminó de reedificarse en mil ochocientos ochenta y siete. El lugar, en cambio, tiene orígenes medievales. Lo que ves es la última versión de un sitio que ya llevaba siglos siendo importante.

Si el paisaje te parece tranquilo, espera a que entremos en el pórtico: por esas puertas salió el Cristo en tiempos de guerra.

Para profundizar

El nombre del Cristo no fue lo único que se decidió en aquel año. Los hermanos acordaron colocar la imagen el tres de mayo de mil setecientos cuarenta y dos. Pocos años después, la diócesis nombró a un sacerdote como administrador de sus bienes. Es decir, la devoción se organizó rápido y pronto hubo patrimonio que cuidar.

En mil setecientos noventa y tres, una fuente histórica ya describía al Cristo como objeto de devoción local. Situaba su ermita a mil pasos al norte del pueblo. Mil pasos son, más o menos, lo que tarda uno en dar un paseo corto, y eso explica que la ermita fuera un destino cercano para los vecinos.

Hoy el catálogo urbanístico del municipio incluye la ermita entre los elementos protegidos del suelo no urbanizable. La colina, además de lugar de culto, es patrimonio que la ciudad ha decidido conservar.

Portadas y procesiones: qué ver en el exterior de la ermita

Cuando el Cristo salía de casa

Portada con pórtico de arquerías y espadaña de la Ermita del Santo Cristo de las Injurias

Acércate a los accesos de la ermita, donde están la portada a los pies y la portada lateral.

Cuando llegaba una guerra, el Cristo salía de su ermita. En mil setecientos noventa y cinco, con España en guerra contra la Convención Francesa, la imagen fue llevada en procesión hasta la parroquia de San Juan Bautista. Y ocurrió algo que ningún programa había previsto: al pasar por la plaza, se sumó a la comitiva la Virgen del Castillo. Las dos imágenes terminaron juntas en el altar mayor.

Ahora fíjate en dónde estás. La ermita tiene dos portadas, una a los pies y otra en el lado de la Epístola. Las dos están protegidas por pórticos de arquerías, si puedes verlos desde donde estás. Son lugares de tránsito, de esperar y de entrar, y por sitios así pasaron aquellas procesiones.

Trece años después, en mil ochocientos ocho, la invasión napoleónica volvió a sacar al Cristo hacia la parroquia. El cronista que lo estudia apunta una posibilidad: quizá el traslado buscaba también proteger la imagen de un saqueo. Es una hipótesis, no una certeza. Pero cambia el sentido de la procesión. Ya no es solo un acto de devoción, sino también una forma de poner a salvo lo que más se quería.

El veintisiete de noviembre de ese mismo año se repitió la procesión, esta vez para infundir ánimo a las tropas españolas.

Y quien sacaba la imagen a la calle, ¿dejaba la ermita vacía? Hay una pregunta que nos acompañará dentro: qué guarda hoy esta nave.

Para profundizar

Si levantas la vista sobre los pies de la ermita, busca la espadaña.

La historia de los traslados de mil ochocientos ocho tiene su propia intriga. El estudio documenta dos fechas para uno de ellos y advierte de la discrepancia, así que no todo está cerrado.

También hubo tensiones por el control del santuario. En mil ochocientos treinta y uno fracasó el intento de la Cofradía de Ánimas de hacerse con él. El culto al Cristo tenía organización propia y quien quisiera gobernarlo se encontraba con ella.

Siglos después, el edificio necesitó atención. En dos mil veinte se anunció una intervención con un presupuesto de trescientos ochenta y siete mil ciento veinticinco euros y micropilotajes para reforzar la estructura. Los micropilotes son pilares muy finos que se hunden en el terreno para dar firmeza.

Nave, cabecera y el Cristo actual de Castillo Lastrucci

Mil hombres camino de la ermita

Nave y cabecera circular de la Ermita del Santo Cristo de las Injurias en Hinojosa del Duque

Si puedes acceder al interior, colócate en la nave y mira hacia el fondo, tras el arco triunfal.

En mil novecientos veintiuno, más de mil hombres echaron a andar hacia esta ermita. Una crónica de la época cuenta una gran celebración del Sindicato Agrario Católico. Más de quinientos hombres habían comulgado antes de ponerse en marcha. La crónica presenta al Cristo como patrono de aquel sindicato y recuerda que entre los asistentes había clérigos, autoridades y representantes judiciales. Para los agricultores de Hinojosa, este lugar era algo más que un santuario: era un punto de encuentro.

Si estás dentro, deja que la mirada recorra la nave. Tiene cinco tramos, con bóveda de cañón y lunetos, arcos rebajados y pilastras toscanas. Es un espacio ordenado, que lleva el ojo hacia el fondo. Allí, tras el arco triunfal, está la cabecera circular, cubierta por una cúpula sobre anillo. Todo está pensado para que mires hacia allí.

Y ahora el detalle que cambia lo que ves. El Cristo actual no es el que veneraban aquellos hombres. Fue realizado por el imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci entre mil novecientos treinta y nueve y mil novecientos cuarenta. Se hizo después de que la imagen anterior fuera destruida durante la Guerra Civil.

Esa imagen que tienes delante ha pasado, por tanto, menos años de culto que la historia que acabas de oír. Hay una devoción antigua que se sostuvo sobre una escultura nueva.

Esta es la última parada, pero el Cristo sigue en su sitio, y la colina, también.

Para profundizar

La devoción dejó huella económica. En mil setecientos cincuenta, ante la sequía, el Ayuntamiento, la parroquia y el vecindario encargaron maitines y misas al Cristo pidiendo agua. En mil setecientos sesenta, Martín Marmolejo ya era administrador, y en mil setecientos setenta y cuatro la ermita tenía una piara de vacas. El ermitaño o santero recibía algunas fanegas de pan al año por cuidar el lugar.

En el siglo veinte, el entorno cambió de uso. El reglamento municipal de mil novecientos cuatro señalaba el cementerio del Santo Cristo como uno de los dos destinados a enterramientos católicos. Entre los años sesenta y setenta, el párroco Antonio Fernández Cortés dirigió una restauración completa.

Más cerca de hoy, tras una restauración parcial en dos mil quince, el estado del edificio llevó a trasladar temporalmente las imágenes. La cofradía anunció la bajada del Cristo en febrero de dos mil dieciocho.

Prepara tu visita

Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Ermita del Santo Cristo de las Injurias

Desde fuera, la colina con vistas a Hinojosa y Los Pedroches, las dos portadas con pórticos de arquerías y la espadaña. Dentro, si hay acceso, la nave de cinco tramos con bóveda de cañón y la cabecera circular con cúpula sobre anillo.

¿Cómo llegar a Ermita del Santo Cristo de las Injurias en Hinojosa del Duque

La ermita está en una colina próxima a Hinojosa del Duque. Una fuente de 1793 la situaba a mil pasos al norte del pueblo. Para elegir la ruta actual, conviene consultar la oficina de turismo o el Ayuntamiento antes de salir.

¿Cuál es la historia de Ermita del Santo Cristo de las Injurias

En el lugar hubo una ermita de Santa Brígida. En 1742 se encargó a sus hermanos el culto al Cristo. La reedificación terminó en 1887. El Cristo actual es de Castillo Lastrucci, hecho entre 1939 y 1940 tras la destrucción de la imagen anterior.

¿Cuál es el horario de Ermita del Santo Cristo de las Injurias

No hay un horario confirmado en fuentes institucionales actuales, ni se conoce el estado final de las obras anunciadas en 2020. Lo más seguro es consultar la web del Ayuntamiento de Hinojosa del Duque o la oficina de turismo antes de la visita.

¿Cuánto tiempo se tarda en visitar Ermita del Santo Cristo de las Injurias

La audioguía tiene tres paradas: exterior de la colina, portadas y espadaña, y nave con cabecera. El tiempo depende de tu ritmo y de si puedes entrar en el interior. Conviene confirmar el acceso antes de ir para planificar la visita.

¿Por qué se llama Cristo de las Injurias

Según la tradición, el clero quiso dar nombre al crucifijo recién hallado y echó suertes con invocaciones de la letanía. La elegida aludía a las injurias y oprobios hechos a Cristo. Es una tradición, no un hecho comprobado de forma independiente.

¿Qué pasó con el Cristo durante las guerras

En 1795, durante la guerra contra la Convención Francesa, la imagen fue llevada en procesión a la parroquia de San Juan Bautista. En 1808 hubo nuevos traslados durante la invasión napoleónica. Y la imagen anterior a la actual fue destruida durante la Guerra Civil.

Cerca de aquí