Ermita de la Virgen de Guía de Villanueva del Duque: audioguía
Una visita a la Ermita de la Virgen de Guía de Villanueva del Duque, en el Valle de los Pedroches. Recorremos su origen medieval, sus tres naves, el púlpito de mil seiscientos setenta y siete, las pinturas del presbiterio y la historia de la imagen que el pueblo venera, con una tradición sobre una encina.

La ermita y la Virgen de Guía
Colócate en la explanada, de frente a la fachada de la ermita, con el pueblo a tu espalda si puedes.
¿Qué hace falta para que una comunidad suba una y otra vez hasta un edificio pequeño? Aquí la respuesta tiene nombre: la Virgen de Guía, la imagen mariana a la que Villanueva del Duque dedica este templo y en cuyo honor celebra sus feria y fiestas, que comparte con San Jacinto. La ermita es su casa, y por eso el pueblo vuelve a ella.
Respira un momento. Estás en el Valle de los Pedroches, tierra de dehesa y de encinas, de cielo amplio y horizonte abierto. Cuando hay viento, se oye. Cuando no lo hay, se oye todavía más el silencio.
Y delante, la ermita. Es un edificio de tamaño humano, de los que no te aplastan sino que te esperan. La página municipal la considera una ermita de gran valor artístico comarcal. Su origen no está del todo claro, y las fuentes recogen distintas hipótesis. Lo que sí se sitúa es el templo primitivo: entre los siglos doce y trece, con una sola nave.
Entra. Dentro está lo que explica el edificio: sus tres naves, un púlpito con fecha y unas pinturas restauradas.
Para profundizar
Las ermitas suelen explicarse mejor desde dentro que desde fuera. Antes de entrar, fíjate en cómo se asienta el edificio sobre el terreno y en el espacio abierto que lo rodea. Es lo que ve quien llega a pie.
Tres naves y un púlpito de 1677
Tres naves y un púlpito

Entra y colócate en el centro de la nave principal, mirando hacia el presbiterio.
Lo que ves hoy no es lo que se levantó al principio. El templo primitivo, de los siglos doce y trece, tenía una sola nave. En el siglo diecisiete se añadieron las laterales, y así llegó a tener las tres que ahora te rodean.
Mira cómo se separan: con arcos apuntados. Ese arco, que termina en punta, es el que marca el espacio y te lleva la vista hacia el fondo.
Busca ahora el púlpito, esa tribuna elevada desde la que se predicaba. Es de mil seiscientos setenta y siete, de la misma época en que se ampliaron las naves, y es una de las pocas piezas del interior que la fuente municipal data con precisión.
La fuente consultada no describe la cubierta ni el camarín, así que no puedo contarte cómo son. Fíjate tú en lo que ves, y deja que los ojos se acostumbren a la luz del interior, que siempre es distinta a la de fuera.
Avanza ahora hacia el presbiterio: allí está lo más delicado de la ermita.
El presbiterio y sus pinturas restauradas
El presbiterio y sus pinturas

Avanza hasta el presbiterio, la zona del altar, y mira hacia los muros y la parte alta.
Aquí están las pinturas del templo. Representan la Asunción y Coronación de María, los cuatro evangelistas, la Anunciación y los Desposorios de la Virgen con José.
Tómate tu tiempo para buscarlas una a una. La Asunción y la Coronación cuentan a María subiendo al cielo y siendo coronada. Los evangelistas son cuatro figuras que reconocerás por su número. La Anunciación y los Desposorios llevan la historia a la tierra: el anuncio del ángel y la boda con José.
Estas pinturas fueron restauradas entre mil novecientos noventa y ocho y dos mil uno. Lo que ves, por tanto, es obra antigua devuelta a su color con una intervención reciente, no un añadido moderno. El dossier no me permite decirte quién las pintó ni cuándo.
Fíjate también en el altar. Allí permanece una imagen de setenta y tres centímetros. De la otra imagen, la pequeña y más querida, hablamos en la última parada.
Para profundizar
El dossier no recoge una memoria de restauración independiente sobre el edificio, así que lo que sabemos de estas pinturas procede de la web municipal y de relatos locales. Si hablas con vecinos, puede que te cuenten cómo vivieron esos años.
La imagen de la Virgen y la tradición de la encina
La imagen que volvió y la tradición de la encina

Quédate en el presbiterio, mirando hacia la imagen pequeña que se venera.
Y ahora, la imagen. Lo que se venera hoy no es la original. La imagen antigua desapareció durante la Guerra Civil y fue sustituida por una estatuilla de madera de pino dorada, copia de la que se perdió. Cuando mires a la Virgen, mira una copia hecha con cariño.
Aquí entra una tradición, y conviene entenderla bien. Una tradición oral, recogida por un cronista local, dice que alguien escondió la pequeña imagen en el hueco de una encina para evitar su destrucción. Se refiere a la imagen antigua, la desaparecida, no a la que ves delante. La fuente municipal no confirma que fuera hallada allí.
La encina no está dentro de la ermita, no hay nada que buscar en el templo. Solo en el relato, y también en el paisaje de los Pedroches, donde un tronco hueco no resulta difícil de imaginar.
Piensa en ese momento: alguien anónimo, con una figura pequeña entre las manos y un árbol a mano. Quizá ocurrió tal cual, quizá creció con los años. Lo cierto es que se sigue contando, y el pueblo volvió a tener una imagen. Tal vez eso explique por qué se sube hasta aquí una y otra vez.
Para profundizar
La tradición no está documentada, y el dossier la recoge como leyenda de fuente local. No hace falta decidir si es exacta para valorar lo que transmite: que alguien cuidó de lo que hoy se conserva.
Prepara tu visita
- Punto de inicio: la explanada frente a la fachada de la Ermita de la Virgen de Guía, en Villanueva del Duque (Valle de los Pedroches).
- Cómo llegar: no tenemos una indicación de ruta verificada; pregunta por la ermita en el pueblo.
- Horarios de apertura: no tenemos un horario confirmado, así que pregunta en el pueblo antes de ir.
- Es un templo: entra con respeto y en silencio si hay personas rezando.
- Duración orientativa: unos veinte minutos para las cuatro paradas, más lo que quieras detenerte en el presbiterio.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Villanueva del Duque
La Ermita de la Virgen de Guía, que la página municipal considera de gran valor artístico comarcal. Tiene tres naves con arcos apuntados, un púlpito de 1677 y pinturas marianas en el presbiterio.
¿Quién es la Virgen de Guía
Es la imagen mariana a la que Villanueva del Duque dedica esta ermita y en cuyo honor celebra su feria y fiestas, junto a San Jacinto.
¿De qué época es la Ermita de la Virgen de Guía
El Ayuntamiento sitúa el templo primitivo en los siglos XII-XIII, con una nave. En el siglo XVII se añadieron las laterales. El púlpito es de 1677.
¿Qué pinturas hay en la ermita
Están en el presbiterio. Representan la Asunción y Coronación de María, los cuatro evangelistas, la Anunciación y los Desposorios de la Virgen con José. Se restauraron entre 1998 y 2001.
¿La imagen de la Virgen que se venera es la original
No. La imagen antigua desapareció durante la Guerra Civil y se sustituyó por una estatuilla de madera de pino dorada, copia de la original.
¿Qué cuenta la tradición de la encina
Una tradición oral recogida por un cronista local dice que alguien escondió la imagen antigua en el hueco de una encina para protegerla. No es un hecho documentado, y la encina no está en el templo.
¿Cuánto se tarda en visitar la ermita
La audioguía dura unos veinte minutos en cuatro paradas, y cada visitante puede detenerse más en el interior.
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