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Iglesia de San Pedro de Villaralto: audioguía de un templo reconstruido

Una torre de granito, una portada de arco apuntado y un interior que se rehízo pieza a pieza. En tres paradas recorrerás la iglesia de San Pedro de Villaralto y conocerás a las personas que la llenaron de historia, desde unos vecinos con chozas hasta una pareja que se casó en Navidad.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Iglesia de San Pedro de Villaralto: audioguía de un templo reconstruido

Torre de granito de la Iglesia de San Pedro de Villaralto

La torre que se quedó sin campanas

Colócate donde puedas ver la torre entera, de su arranque a lo más alto, desde el exterior.

Esta torre se quedó sin campanas en los primeros días de la Guerra Civil. Míralas por su ausencia: levanta la vista y piensa en el silencio que dejaron.

Lo que tienes delante es una torre de granito, con su arranque y sus escaleras de acceso. Es de lo más antiguo que conserva la iglesia. Fíjate en cómo está construida la piedra, porque es la que viene de más lejos.

El aspecto barroco del conjunto se atribuye a otra etapa: la reconstrucción de 1785. La parroquia, en cambio, se fecha a comienzos del siglo dieciséis. Es decir, cuando se rehízo, el templo llevaba ya más de dos siglos y medio en pie.

Y antes de la piedra, cuenta la tradición local, hubo chozas. Vecinos de Torremilano levantaron primero unas chozas y después una ermita para poder asistir a misa. Me gusta pensar en esa gente que empezó por lo más humilde y acabó dejando un pueblo con su iglesia.

Aquellos primeros días de la guerra se llevaron también las imágenes religiosas de la localidad. Lo que no pudieron llevarse fue el granito.

Las campanas se perdieron. La torre sigue en su sitio.

Rodea ahora el edificio hacia la portada de los pies. Allí una piedra distinta guarda una boda de Navidad.

Para profundizar

La guerra no solo se llevó objetos. Los libros sacramentales de la parroquia, que podían guardar datos de familias durante generaciones, fueron destruidos. Ahí se anotaban bautizos, bodas y defunciones. Perderlos fue perder la memoria escrita de muchas casas del pueblo.

También el párroco vivió aquellos días de un modo que sorprende. Fue detenido y obligado a trabajar como carnicero. La crónica local subraya que no fue asesinado, y ese detalle, tan escueto, dice mucho de lo incierto que era entonces el destino de cada vecino.

Piensa en esto mientras miras la torre. Un templo no es solo su fábrica. Es también lo que se guarda dentro: los nombres, las imágenes, el sonido de las campanas. Y todo eso, en esta iglesia, hubo que reconstruirlo más de una vez.

Portada de los pies y puertas del Perdón y de los Apóstoles

Una boda de Navidad

Portada de los pies de la Iglesia de San Pedro Villaralto

Sitúate frente a la portada de los pies, en la pequeña plaza que antecede a las puertas, y mira hacia el arco.

El día de Navidad de 1918, una pareja entró en esta iglesia para casarse. Se llamaban Isidoro Fernández Rubio e Isidra Fernández Palomero. Imagina la mañana: la plaza donde estás, la puerta abierta y la gente de la familia esperando fuera.

Fíjate ahora en el arco. Es de granito, apuntado, y lo enmarca un remate que la descripción antigua llama alfil. Es un rasgo de la portada vieja, de la que ya estaba aquí cuando la iglesia era más joven. Comprueba el acceso antes de entrar, porque no siempre está abierto.

Hay además dos accesos conocidos por sus nombres: la puerta del Perdón y la de los Apóstoles. Son nombres que suenan a gesto, a entrar de una manera determinada. Y la plaza que tienes delante funciona como un pequeño espacio de detención antes del templo. Un lugar donde uno se para, saluda y respira antes de cruzar.

Es fácil imaginar que en sitios así la vida pasa despacio. Pero a esa pareja le esperaba una historia que no tenía nada de lenta, y que empezó a torcerse años después de aquella Navidad.

Quédate un momento aquí, bajo el arco. Después entra, si puedes, y busca algo que fue sustituido: una imagen de la Virgen que ya no es la de entonces.

Para profundizar

Isidoro e Isidra tuvieron tres hijos. En 1936, ante la violencia de aquellos días, huyeron con otros vecinos a Pozoblanco. Los niños quedaron en Dos Torres. La decisión se tomó con una esperanza sencilla: poder recuperarlos.

Cuesta imaginar lo que significa dejar atrás a tres hijos confiando en que todo sea cuestión de unos días. La crónica local no entra en dramatismos. Se limita a contarlo, y esa sobriedad hace más pesado el relato.

Sobre la causa alegada para detenerlos, la misma crónica señala dos motivos: que Isidra presidía Acción Católica y que ambos expresaban su fe en público. Es decir, lo que hizo de ellos una pareja conocida en el pueblo fue también lo que los puso en peligro.

La puerta bajo la que te has detenido, la misma por la que se entraba a los bautizos y las bodas, era también el lugar donde todos los vecinos se conocían.

Interior de la Iglesia de San Pedro: retablo y Virgen del Buen Suceso

Un interior que volvió de otros sitios

Interior y retablo de la Iglesia de San Pedro de Villaralto

Entra y colócate de cara al presbiterio, con el retablo delante y las imágenes a la vista.

La Virgen que preside este templo no es la primera. La imagen antigua de la patrona, la Virgen del Buen Suceso, fue destruida al comienzo de la Guerra Civil. La actual ocupa el lugar de aquella talla.

Tómate un momento y mira el espacio con calma. Lo que ves es una iglesia que hubo que volver a llenar. Tras la pérdida de imágenes y objetos de culto, se trajeron piezas de otros lugares. Entre ellas, parte de un retablo cordobés de la segunda mitad del siglo dieciocho, que llegó en 1942 y que hoy alberga la imagen de la Virgen del Buen Suceso.

Es un detalle que cambia la mirada. Un retablo que parece haber estado siempre ahí es, en realidad, un recién llegado de hace décadas. Y las piezas que miras no siempre nacieron para este lugar, sino que fueron adoptadas por él.

Busca ahora la pintura de San Pablo ermitaño. Lleva firma y fecha, algo que no es tan habitual. Cuando un artista firma, deja un rastro, y aquí ese rastro ha sobrevivido a todo.

Es posible que, mientras recorres el interior, sientas algo difícil de nombrar. Una iglesia reconstruida con paciencia guarda una huella distinta a la de una que nunca se ha perdido nada.

Ese es, quizá, el mejor resumen de esta casa: lo que quedó, lo que volvió y lo que se recordó.

Para profundizar

La pintura de San Pablo ermitaño está firmada y fechada por Sebastián de Llanos Valdés en 1667. Es una de las pocas piezas del interior cuyo autor y año conocemos con esa precisión.

Y quedan los testimonios, que conviene escuchar como lo que son: relatos recogidos en la causa de beatificación de Isidoro. Uno cuenta que el traje de la Virgen del Carmen que vestía Isidra se halló intacto cuando se recuperó su cuerpo. Otro cuenta que ella animó a su marido durante el tormento con una invocación a Cristo Rey.

Son palabras de testigos, no hechos comprobados por otra vía, y así las ha recogido la crónica local. Cada oyente sabrá qué lugar darles.

Lo cierto es que esta iglesia custodia las dos cosas: la piedra de siglos y la memoria de unos vecinos concretos. Al salir, vuelve a mirar la torre. Ahora sabes qué es lo que ha sobrevivido.

Prepara tu visita

Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Villaralto

La iglesia de San Pedro es una visita central. Esta audioguía recorre su torre de granito, la portada de los pies con el arco apuntado y el interior con el retablo cordobés y la imagen de la Virgen del Buen Suceso, en tres paradas.

¿Cuál es la historia de la Iglesia de San Pedro

La parroquia se fecha a comienzos del siglo XVI y fue reconstruida en 1785, de donde viene su aspecto barroco. Guarda vestigios antiguos como la torre de granito. Sufrió pérdidas durante la Guerra Civil, y en 1942 llegó un retablo cordobés.

¿Cómo llegar a la Iglesia de San Pedro

La iglesia está en Villaralto, en el casco urbano. Llega al pueblo y localiza el templo, cuya torre de granito sirve de referencia. Si dudas, pregunta a los vecinos o consulta la oficina de turismo para confirmar la ruta más cómoda.

¿Cuál es el horario de visita de la Iglesia de San Pedro

Es un templo en uso, por lo que el horario puede variar según los actos religiosos. Lo más seguro es confirmarlo en la web oficial del ayuntamiento o en la oficina de turismo antes de ir, sobre todo si quieres ver el interior.

¿Cuánto se tarda en visitar la Iglesia de San Pedro

La audioguía tiene tres paradas: la torre, la portada de los pies y el interior. Puedes seguirla a tu ritmo, parándote ante cada elemento. El tiempo final depende de si el interior está abierto y de cuánto te detengas a mirar.

¿Qué son las puertas del Perdón y de los Apóstoles

Son dos accesos de la iglesia que una descripción local distingue con esos nombres. Frente a una de ellas hay una pequeña plaza que funciona como espacio de detención ante el templo. La portada de los pies conserva un arco apuntado de granito.

¿Qué pasó con la Virgen del Buen Suceso

La imagen antigua de la patrona fue destruida al comienzo de la Guerra Civil, y la actual sustituye a aquella talla. Hoy se encuentra en un retablo cordobés de la segunda mitad del siglo XVIII, que llegó a la iglesia en 1942.

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