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Ermita de Nuestra Señora de la Estrella en Espiel: audioguía y visita

Tres kilómetros y medio de camino entre encinas te separan de una ermita que el pueblo de Espiel lleva siglos cuidando, reparando y visitando en romería. Es un recorrido corto y tranquilo, con una fachada blanca, una campana y un interior donde las fechas hablan por sí solas.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Ermita de Nuestra Señora de la Estrella en Espiel: audioguía y visita

Cómo llegar a la Ermita de Nuestra Señora de la Estrella y qué ver en el camino

Un pueblo en camino

Colócate en el camino de acceso, con las encinas a ambos lados, mirando hacia donde sube el sendero rural hacia la ermita.

¿Cómo se llega a una ermita cuando medio pueblo decide ir a la vez? Pues andando, y con tiempo. Desde Espiel hay unos tres kilómetros y medio hasta aquí, y casi todo el paisaje es de sierra con encinas. Fíjate en ellas: troncos oscuros, copas anchas, la luz entrando a trozos. Parte de este acceso es el Camino de la Estación, un nombre que suena a trenes y que aquí conduce a una Virgen. Hay que reconocer que la toponimia tiene su gracia.

Ahora imagina este mismo camino un día de romería. Porque la romería de Espiel sigue haciendo el trayecto entre el pueblo y la ermita, con carrozas y con caballistas. No es un desfile para mirar desde la acera: es un pueblo entero que se pone en marcha por un camino rural.

Y la crónica de dos mil once, que cuenta ese recorrido, se detiene en un detalle que no esperarías. No habla solo de caballos y carrozas. Habla también de un baile infantil llamado patatún.

Piénsalo un momento. Entre tanta gente mayor, tanto caballo y tanta tradición, alguien decidió que los niños también tenían que tener su momento. Los pequeños, aquí, no son público.

Sigue subiendo. Al final del camino te espera una fachada blanca con una campana en lo alto.

Para profundizar

El patatún merece una pausa. Está documentado como un baile infantil que se realiza en la víspera de la romería, es decir, antes de que el pueblo salga al camino. La fiesta, por tanto, empieza un día antes de lo que parece, y empieza con los niños.

Es un buen ejemplo de cómo funciona una tradición: no solo se hereda lo grande, también lo pequeño, lo que se baila de una generación a otra.

Del propio santuario hay algo que se sabe menos de lo que uno querría. La fecha exacta de la primera construcción no queda establecida con documentación concluyente. Tampoco la procedencia original de la imagen de la Virgen. Son dos preguntas abiertas que flotan sobre este lugar, y que no vamos a resolver con una conjetura bonita.

Lo que sí hay es un entorno que se puede ver hoy: la sierra, las encinas, el camino rural. Un escenario sencillo, que ha servido de marco a una fiesta que se repite.

Pórtico, espadaña e historia de la Ermita de Nuestra Señora de la Estrella

La campana y el toro

Pórtico y espadaña de la Ermita de Nuestra Señora de la Estrella en Espiel

Sitúate frente a la fachada principal, a unos pasos del pórtico, con la espadaña y su campana sobre la entrada.

En mil quinientos noventa y dos, unos vecinos de Espiel alancearon un toro. Y lo que hicieron después con la carne tiene su miga. Entre ellos estaba Diego Cuadrado, y juntos destinaron el dinero de la venta a comprar un pendón para esta ermita.

Dilo en voz alta, porque cuesta creerlo: un toro, unas lanzas y, al final, una bandera para la Virgen. Hay que reconocer que los vecinos del siglo dieciséis tenían una forma muy práctica de financiar su devoción.

Ahora mira lo que tienes delante. Un arco de entrada, un pórtico encalado y, por encima, una espadaña con su campana. Es una fachada sencilla, de las que no necesitan adornos porque la blancura ya hace el trabajo. Pero el pórtico no está solo de decoración: es el umbral donde el camino que has recorrido se convierte en templo.

Y aquí está lo que cambia la mirada. Cuando piensas en una ermita, imaginas un edificio quieto, terminado, sin historia cotidiana. Sin embargo, aquel pendón comprado con el dinero de un toro nos recuerda que esta ermita se sostenía con iniciativas concretas de gente concreta, con nombre y con vecinos que ponían de su bolsillo y de su ingenio.

Escucha, si hay algo de viento, la campana en lo alto. Después, cruza el arco y entra: dentro te espera una nave larga y ordenada.

Para profundizar

Los documentos cuentan que en mil quinientos ochenta y nueve se hicieron reparaciones en la ermita, con labores en el tejado y en las paredes. Al año siguiente se arregló la casa del santero y se elevó su techo. Eso dice algo valioso: el conjunto no era solo un templo, tenía espacios de servicio y alguien que vivía cerca para cuidarlo.

Esa idea sigue viva. Hoy hay dependencias adosadas que se utilizan durante las romerías.

Por dentro, la ermita tiene una sola nave, dividida en cinco tramos. Los tramos se articulan con arcos ojivales apoyados en pilares, y al entrar notarás ese ritmo: arco, pilar, arco, pilar, como un compás que te lleva hacia el fondo.

Entre tanto dato, quédate con una imagen: un tejado que se repara, una casa que se alza, un toro que se convierte en pendón. Así se mantiene un lugar durante siglos, a base de remiendos y de buena voluntad.

Qué ver dentro de la Ermita de Nuestra Señora de la Estrella: nave, retablos y altar

Madera, bóveda y una fecha en mármol

Nave y altar de la Ermita de Nuestra Señora de la Estrella, visita en Espiel

Avanza por la nave hasta quedar frente al altar, con la cabecera y el camarín de la Virgen delante.

Levanta la vista antes de nada. Sobre tu cabeza, la nave se cubre con una estructura de madera a dos aguas, como el tejado de una casa vista desde dentro. Ahora sigue con los ojos hacia el fondo: la cabecera cambia de piel y se cubre con una bóveda. Madera arriba en el cuerpo del templo, bóveda en el extremo donde está el altar. Es como si el edificio bajara la voz al acercarse a lo más importante.

Ahí delante hay dos retablos de madera tallada y policromada. Una descripción los califica de aprovechados, y esa palabra deja una pregunta en el aire: ¿de dónde vienen? No lo sabemos.

Luego baja la mirada al frontal del altar mayor, de mármol. Tiene una inscripción con un nombre y una fecha: Pedro Ruiz Santofimia, mil setecientos diez.

Detente un segundo en eso. Hace más de tres siglos, alguien quiso que su nombre quedase escrito en piedra junto al altar. Quién fue exactamente y qué papel tuvo no lo aclara el dato, y prefiero dejarlo así, con su misterio. Pero ahí sigue, legible, esperando a que alguien lo lea.

Hay lugares que guardan silencio y otros que guardan nombres. Este hace las dos cosas a la vez.

Para profundizar

Esta nave ha pasado por momentos duros. En una restauración de mil novecientos cincuenta se repuso el tejado y se instaló nueva solería, después de los daños atribuidos a los sucesos de agosto de mil novecientos treinta y seis. Conviene recordarlo con sobriedad: el suelo que pisas es, en buena parte, un suelo posterior a aquella herida.

Eso da otro peso al conjunto. Lo que ves no es una pieza congelada, sino un edificio que se ha ido recomponiendo, con madera, con mármol, con manos que volvieron a levantarlo.

Y todavía quedan preguntas por responder. La datación exacta de la primera construcción y la procedencia original de la imagen no están establecidas con documentación concluyente. Quizá algún día aparezca un papel que lo aclare.

Mientras tanto, el viaje termina donde empezó: en un lugar sencillo, cuidado por un pueblo. Sal despacio, mira hacia atrás una vez, y llévate esa luz de dentro al camino de las encinas.

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Preguntas frecuentes

¿Qué ver en la Ermita de Nuestra Señora de la Estrella (Espiel

Fuera, el entorno de encinas, el pórtico encalado y la espadaña con su campana. Dentro, una nave de cinco tramos con arcos ojivales, cubierta de madera a dos aguas, una cabecera abovedada, dos retablos tallados y el frontal de mármol del altar mayor con una inscripción de 1710.

¿Cuál es la historia de la Ermita de Nuestra Señora de la Estrella

Hay noticias de reparaciones en 1589 y 1590, y en 1592 unos vecinos compraron un pendón con el dinero de un toro alanceado. En 1950 se restauró el tejado y la solería tras los daños de 1936. La fecha exacta de la primera construcción no está establecida.

¿Cómo llegar a la Ermita de Nuestra Señora de la Estrella

La ermita se encuentra a unos 3,5 km de Espiel, en un paisaje serrano de encinas. El acceso se hace por camino rural, que incluye el Camino de la Estación, el mismo trayecto que sigue la romería entre el pueblo y el santuario.

¿Cuál es el horario de visita de la Ermita de Nuestra Señora de la Estrella

No consta un horario fijo en la información disponible. Lo más prudente es confirmarlo antes de ir en la web oficial del Ayuntamiento de Espiel o en la oficina de turismo, sobre todo si quieres entrar al interior o coincidir con la romería.

¿Cuánto se tarda en visitar la Ermita de Nuestra Señora de la Estrella

La audioguía tiene tres paradas: el camino de acceso, la fachada y el interior. Es una visita pausada y sin prisas. Si haces a pie los 3,5 km desde Espiel, cuenta además con el tiempo del paseo de ida y de vuelta.

¿Qué es el patatún de la romería de Espiel

Es un baile infantil que se realiza en la víspera de la romería en honor a la Virgen de la Estrella. Aparece mencionado en las crónicas de la fiesta y en un informe de patrimonio, junto a las carrozas y los caballistas que recorren el trayecto hasta la ermita.

¿Cómo es el interior de la Ermita de Nuestra Señora de la Estrella

Tiene una sola nave dividida en cinco tramos, con arcos ojivales sobre pilares. La nave se cubre con madera a dos aguas y la cabecera con una bóveda. Conserva dos retablos de madera tallada y policromada y un frontal de altar con inscripción.

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