Museo Aguilar y Eslava de Cabra: audioguía y qué ver en la visita
Un arca con cuatro llaves, una cátedra de 1780 y un gabinete de Historia Natural con su propio misterio de esqueletos. Esta audioguía recorre en tres paradas el Museo Aguilar y Eslava de Cabra y cuenta las historias de las personas que lo hicieron posible. Una visita para entender cómo un legado de 1679 acabó convertido en un colegio, un archivo y una colección.

Historia del Museo Aguilar y Eslava: del testamento de 1679 al colegio
Una cátedra y un cuaderno de deudas
¿Cuánto puede durar una silla de maestro? Esta, la cátedra de Teología que tienes delante, está fechada en 1780 y es el mueble escolar más antiguo que se conserva aquí. Pero la historia que la rodea empieza un siglo antes, y no en un aula, sino en un testamento.
El veinticuatro de enero de mil seiscientos setenta y nueve, Luis de Aguilar y Eslava dejó escrito que quería fundar un colegio en Cabra. Pensó en doce plazas para jóvenes de la villa. Los quería pobres, virtuosos y adelantados en gramática. Lo tenía todo previsto.
Casi todo. Porque un legado no es un colegio, y aquí viene lo bueno: la herencia no se convirtió en aulas de la noche a la mañana. Había créditos y propiedades repartidos por varias localidades, y la testamentaría se complicó.
Y hay un detalle que a mí me gusta mucho. Los primeros papeles del archivo pudieron estar en la casa particular del fundador, donde él anotaba de su puño y letra las deudas que le debían. Piénsalo. Quizá el archivo de un colegio empezó siendo la libreta de un hombre que no quería que le olvidaran los morosos.
Hay que reconocerlo: el fundador pensaba en el futuro, pero también en cobrar.
Si quieres saber dónde acabó instalándose todo aquello, sigue hacia la sala que tienes delante. Allí guardaban el dinero.
Para profundizar
El colegio tardó en tener casa. Primero se empezó una obra en la calle Diego Avís, pero se abandonó. La Junta de Patronato optó por la Casa Grande, y la compró el veintitrés de diciembre de mil seiscientos ochenta y nueve por tres mil ducados.
Pasaron todavía tres años. El diecisiete de diciembre de mil seiscientos noventa y dos, el Colegio comenzó su actividad. La comunidad inicial era de veinte personas, una cifra pequeña para una idea que llevaba tanto tiempo en marcha.
El fundador había dejado previsto incluso qué estudiarían los colegiales y durante cuánto tiempo. Eran tres años de artes y cuatro de teología. Siete años en total, que se dice pronto. Con esa cátedra de 1780 delante, es fácil imaginar a quién tocaba escuchar aquellas lecciones de teología.
Qué ver en la sala artística: el arca de cuatro llaves y los retratos
Cuatro llaves y un examen de ingreso

Entra en la sala artística y documental y localiza, en su vitrina, el arca de cuatro llaves.
Cuatro llaves para un solo cofre. Cualquiera que haya perdido las llaves de casa sabe lo que supone eso. Pues este arca, que verás en su vitrina, se usaba para guardar el dinero de la Fundación. No era un mueble de adorno. Fíjate, si puedes, en sus herrajes y en el sistema de cierre.
Alrededor tienes la otra cara de la Fundación: las obras y los rostros. Hay dos grandes lienzos barrocos de la Inmaculada, entre los siglos diecisiete y dieciocho. Y hay una galería de retratos con nombres que sorprenden, como Martín Belda y Mencía del Barrio, o Juan Valera.
Uno de esos retratos conecta esta sala con Granada. José de la Peña y Aguayo fue abogado defensor de Mariana Pineda. Un colegio de Cabra, y de pronto una de las causas más conocidas de la historia política granadina asoma en la pared.
Aún hay otra sorpresa de papel. En una exposición temporal de dos mil veintitrés se mostró el expediente que documenta el examen de ingreso de Blas Infante en Cabra. Fue el diez de junio de mil ochocientos noventa y siete. Un examen de ingreso, ese trámite que todos recordamos con un nudo en el estómago, conservado en un expediente.
Aquí, hasta los nervios de un alumno acaban en un archivo.
Ahora cambia de aire. La siguiente sala huele a ciencia.
Para profundizar
Busca ahora una pintura pequeña de la Inmaculada. Se vincula a José Garnelo y Alda, artista egabrense, y lleva fecha de mil ochocientos noventa y cinco. Tras los grandes lienzos barrocos, este formato menor invita a acercarse.
En la galería de personajes, el retrato de Juan Valera lleva fecha de mil ochocientos noventa y uno. Se atribuye al pintor Enrique Romero de Torres. Fíjate en que la atribución es la palabra clave: se piensa que es suyo, y así se cuenta.
Los retratos de esta sala funcionan como una pequeña conversación entre épocas. Hay un abogado defensor de Mariana Pineda, una pareja con nombre propio y un escritor. El esqueleto del conserje
Punto de escucha: Pasa al Gabinete de Historia Natural y, después, al aula dedicada a Juan Carandell; deja que la vista recorra las vitrinas.
Relato esencial:
¿Quién era el esqueleto? En Cabra hay quien jura que perteneció a un antiguo conserje. Cuenta la tradición que uno de los esqueletos del gabinete fue, en vida, el hombre que guardaba las llaves del colegio. Me gustaría creerlo, por lo bien que quedaría en una guía.
Pero otro participante del recuerdo local lo contradice. Según él, era un cuerpo donado, y lo habría explicado así un profesor de biología. Dos versiones, ninguna demostrada, y el esqueleto sin decir una palabra.
Lo que sí es seguro está a tu alrededor. Minerales, rocas, fósiles, plantas, insectos y animales naturalizados forman las colecciones del antiguo gabinete. Vienen del siglo diecinueve y estuvieron ligadas a la enseñanza del Instituto-Colegio. Verifica qué piezas están expuestas el día de tu visita, porque las vitrinas se organizan a su manera.
Y aquí entra Juan Carandell y Pericay, que vivió de mil ochocientos noventa y tres a mil novecientos treinta y siete. Fue catedrático de Historia Natural en el Instituto de mil novecientos diecisiete a mil novecientos veintisiete. Su labor ayudó a que el gabinete dejara de ser solo una colección para mirar y se convirtiera también en espacio de investigación.
Por eso hay aquí un aula recreada para recoger su legado como geógrafo, geólogo y docente.
Un gabinete que investiga, un aula que recuerda. Y un esqueleto que sigue guardando su secreto.
Para profundizar:
Carandell no enseñaba solo entre cuatro paredes. Organizaba excursiones a distintos lugares como parte de la actividad docente. Para un geólogo, el mejor laboratorio tenía que ser el campo.
En sus escritos pidió una distinción honorífica para Manuel González-Meneses, director del Instituto y rector del Colegio, por su labor. Un profesor que reconoce públicamente el trabajo de su director no es una anécdota menor.
Y queda una costumbre de los colegiales. Al acabar el curso, ellos mismos elegían por sufragio a tres compañeros destacados. Sus retratos se colgaban en las galerías. Es decir, los alumnos votaban a sus mejores, y los elegidos acababan colgados en las paredes del colegio.
Con eso, el recorrido vuelve a su punto de partida: un colegio hecho por personas.
Prepara tu visita
- Verifica qué piezas están expuestas en el gabinete y en la sala artística, porque la exposición puede variar.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Museo Aguilar y Eslava (Cabra
El vestíbulo con la cátedra de Teología de 1780, la sala artística y documental con el arca de cuatro llaves, las Inmaculadas y los retratos, y el Gabinete de Historia Natural con el aula dedicada a Juan Carandell.
¿Cuál es la historia de Museo Aguilar y Eslava
Luis de Aguilar y Eslava dispuso en su testamento de 1679 fundar un colegio en Cabra. La Junta de Patronato compró la Casa Grande en 1689 por 3.000 ducados, y el Colegio comenzó su actividad el 17 de diciembre de 1692 con veinte personas.
¿Cómo llegar a Museo Aguilar y Eslava
El museo se encuentra en Cabra, en la provincia de Córdoba. Para la ruta exacta, el aparcamiento y los accesos conviene consultar la web oficial del museo o preguntar en la oficina de turismo de Cabra antes de la visita.
¿Cuánto se tarda en visitar Museo Aguilar y Eslava
El recorrido de esta audioguía incluye tres espacios: el vestíbulo, la sala artística y documental, y el Gabinete de Historia Natural con el aula de Carandell. La duración real depende de tu ritmo y de las piezas expuestas ese día.
¿Cómo son las entradas del Museo Aguilar y Eslava
Las condiciones de acceso y las entradas deben consultarse en la web oficial del museo o en la oficina de turismo de Cabra, ya que pueden variar según la fecha y el tipo de visita.
¿Quién fue Juan Carandell en el Museo Aguilar y Eslava
Juan Carandell y Pericay vivió entre 1893 y 1937 y fue catedrático de Historia Natural en el Instituto de 1917 a 1927. Su labor impulsó el gabinete como espacio de investigación, y el museo le dedica un aula recreada.
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