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Fuente del Río de Cabra: audioguía del nacimiento del río y sus jardines

Junto a la Fuente del Río de Cabra el agua sale de la tierra y empieza a ser río. En dos paradas conocerás al romano que pagó un acueducto de su bolsillo, los puentes que se llevó una riada y el jardín que parece antiguo y es casi de ayer. Si te preguntas qué ver en Cabra, empieza por aquí, junto al agua.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Fuente del Río de Cabra: audioguía del nacimiento del río y sus jardines

El manantial de la Fuente del Río en Cabra y el acueducto romano de Balbo

El nacimiento del río Cabra

Colócate junto al estanque del manantial principal, mirando hacia donde brota el agua y hacia su salida al cauce.

Ese rumor que oyes es un río aprendiendo a andar. Aquí nace el río Cabra. El agua sale de la tierra, llena el estanque y se marcha por los saltos del cauce como quien tiene prisa. Si alguien te habló de una fuente de cinco caños, aquí no vas a contar caños. En este sitio manda el manantial, y lleva mucho tiempo mandando.

Hacia el siglo segundo, un hombre con un nombre que no cabe en una tarjeta de visita decidió que esta agua tenía que llegar a la ciudad. Se llamaba Marco Cornelio Novato Baebio Balbo. Y pagó el acueducto con su propio dinero.

Y aquí viene lo bueno. Del acueducto no queda nada. Ni un arco, ni un tramo de canal. Ha sobrevivido el texto, y ni siquiera el original: lo que se conserva es una copia de la inscripción. La obra desapareció. El agradecimiento, no.

Mucho después, el Estado también se fijó en este rincón. El decreto quinientos ochenta de mil novecientos sesenta y uno, publicado el once de abril de ese año en el Boletín Oficial del Estado, declaró paraje pintoresco el parque municipal de la Fuente del Río. Balbo puso el dinero y el siglo veinte puso el sello.

Antes de seguir, busca junto al estanque las compuertas antiguas. Según por dónde pases, se dejan ver o se esconden. Luego echa a andar río abajo. El agua ya va por delante.

Para profundizar

Esta arboleda tuvo un paseante ilustre. El escritor egabrense Juan Valera solía caminar por aquí, y el lugar le inspiró algunas de sus obras. Si te cruzas con un azulejo con texto, es una descripción suya del sitio. El escritor sigue paseando, aunque sea en cerámica.

Los vecinos guardan una memoria más de andar por casa. Francisco Cabello Martín recordaba los puentes que cruzaban el agua. Primero fueron de madera. Después llegaron otros hechos con carbonilla del ferrocarril, lo que quedaba del carbón de las locomotoras, aprovechado para pasar de una orilla a otra. En mil novecientos setenta y seis una inundación los destruyó. Los que cruzas hoy vinieron después, a sustituirlos.

Hay también una fotografía de los años veinte que pone caras a este lugar. Junto al venero posan Rafael Ruiz, un nieto, sus hijas y una sobrina. Es una familia quieta delante de un agua que no se ha quedado quieta ni un segundo desde entonces.

Jardines y paseo de la Fuente del Río: la reforma de 1959 y las obras recientes

Un jardín más joven de lo que parece

Jardines y paseo de la Fuente del Río en Cabra junto al cauce

Avanza por el paseo ajardinado que acompaña al cauce y detente donde veas a un lado los parterres y al otro el agua corriendo.

¿Qué edad le echarías a este jardín? Con tanta sombra y tanto parterre, uno piensa en siglos. Pues no. El agua es antigua y el jardín es casi de ayer.

El parque junta dos cosas que parecen de la misma familia y no lo son. Por un lado está el manantial kárstico, agua que ha viajado por dentro de la roca antes de asomar aquí. Por otro, jardines y arbolado que alguien diseñó. Fíjate en el contraste mientras caminas junto al cauce: a un lado, lo ornamental, bien peinado; al otro, el agua natural, a su aire.

La primera actuación de conjunto llegó en mil novecientos treinta y tres, con un embalse artificial. En julio de mil novecientos cuarenta y ocho se encendió la luz eléctrica. Y en mil novecientos cincuenta y nueve llegó la reforma que dio al paseo buena parte de su cara actual: jardines, merenderos y surtidores, asociados al arquitecto Rafael de la Hoz Arderius. La memoria local une aquel cambio al alcalde de entonces, José María Muñiz Gil. Ese mismo verano arrancaron los festivales en el paraje. Un jardín que se estrena con música tiene buen comienzo.

Ahora el giro. Dos años después llegó la declaración de paraje pintoresco. Protegió el sitio entero, pero no convirtió en romano lo que era de los años cincuenta. Esos surtidores no los vio Balbo. Los estrenaron los egabrenses de mil novecientos cincuenta y nueve.

Sigue paseando despacio. Este jardín todavía guarda recuerdos con plumas.

Para profundizar

Los vecinos tienen su propio álbum del paseo. Hacia mil novecientos sesenta, las familias se fotografiaban en los merenderos. En esas imágenes aparece un antiguo bar trazado por el artista egabrense Alfonso Santiago. Manuel Arroyo Rojas y otros vecinos recordaban además aves sueltas por el recinto: gallinas de Guinea y quizá pavos reales. Ese quizá tiene su encanto. La memoria duda, y los pavos reales no van a sacarnos de dudas.

El jardín, además, se sigue rehaciendo. Mira el pavimento y los parterres que tienes cerca, porque parte de lo que ves es de ahora. La dana del otoño de dos mil veinticuatro dañó el suelo, y en octubre de dos mil veinticinco terminaron las reparaciones. Aquella obra costó treinta y tres mil ochocientos cuarenta y siete euros y se completó con trabajos botánicos.

No fue la última. El tren de borrascas del primer trimestre dejó nuevos desperfectos. En septiembre de dos mil veintiséis se contrató la redacción de un proyecto para repararlos. Un proyecto, no una obra terminada. Casi dos mil años después de Balbo, alguien sigue firmando papeles para que el agua de este sitio esté bien atendida.

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Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Fuente del Río (Cabra

En la Fuente del Río de Cabra puedes ver el manantial donde nace el río Cabra, el estanque con sus compuertas antiguas, los saltos del cauce y un paseo ajardinado con parterres, merenderos y surtidores de la reforma de 1959. Busca también el azulejo con una descripción del lugar escrita por Juan Valera.

¿Cuál es la historia de Fuente del Río

Hacia el siglo II, Marco Cornelio Novato Baebio Balbo pagó un acueducto que llevaba el agua del manantial a la ciudad. Hoy solo se conserva una copia de su inscripción. En 1933 se creó un embalse, en 1948 llegó la luz eléctrica, en 1959 los jardines y en 1961 la declaración de paraje pintoresco.

¿Cómo llegar a Fuente del Río

La Fuente del Río es un parque municipal de Cabra situado en el nacimiento del río del mismo nombre. La visita empieza en el manantial principal, dentro del parque. Antes de ir, conviene consultar el acceso y el estado del recinto en la web del Ayuntamiento de Cabra o en la oficina de turismo local.

¿Cuál es el horario de visita de Fuente del Río

El horario de la Fuente del Río conviene confirmarlo antes de ir, porque el parque ha tenido obras de reparación tras los temporales de 2024 y de principios de 2026. La web oficial del Ayuntamiento de Cabra y la oficina de turismo informan del horario vigente y del estado del recinto. El ritmo lo marca el paseo.

¿Es romana la Fuente del Río de Cabra

Solo en parte. El manantial ya se aprovechaba en época romana, cuando Balbo costeó un acueducto hacia el siglo II, pero de esa obra no quedan restos. Los jardines, merenderos y surtidores son de 1959, y el pavimento actual se reparó en 2025 tras los daños de la DANA de 2024.

¿Existe una Fuente de los Cinco Caños en la Fuente del Río

En el parque de la Fuente del Río de Cabra no está documentada ninguna Fuente de los Cinco Caños. El punto de agua principal es el manantial donde nace el río Cabra. Conviene no confundirlo con fuentes de nombre parecido que existen en otros municipios.

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