Dovoya · audioguías y visitas guiadas
Dovoya › Córdoba y provincia › Villanueva del Duque › Castillo de la Mora en Villanueva del Duque: audioguía del cerro de Cuzna

Castillo de la Mora en Villanueva del Duque: audioguía del cerro de Cuzna

Un cerro, unas ruinas casi invisibles y una columna de novecientos hombres que un día de 1473 vino a derribarlo todo. En el Castillo de la Mora, en Villanueva del Duque, aprenderás a leer lo que queda cuando casi no queda nada, y a sospechar de los muros que parecen más antiguos de lo que son.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Castillo de la Mora en Villanueva del Duque: audioguía del cerro de Cuzna

Historia del Castillo de la Mora: el derribo de 1473

Novecientos hombres para un cerro

Colócate donde puedas ver la ladera del cerro con la vista despejada, mirando hacia la cima. Si el acceso al terreno está permitido y el suelo lo permite, baja un momento la vista a la tierra.

Trescientos jinetes con lanza y seiscientos hombres a pie. Imagina esa columna llegando a este cerro en mil cuatrocientos setenta y tres, levantando polvo, sin ninguna intención de pasar desapercibida. Al mando venía Francisco, tío y tutor del conde Gutierre segundo, primer conde de Belalcázar. Y no venía de visita. Sus fuerzas derribaron el castillo y sacaron de aquí el ganado de vecinos de Pedroche y Torremilano, la actual Dos Torres. Al ganado, desde luego, nadie le pidió opinión.

Antes de seguir, una aclaración sobre el nombre. Sobre el papel, este lugar es el Castillo de la Mora. Pero el cerro y el poblado que hubo en él se llamaron Cuzna, y así aparece en los documentos medievales, con grafías que van de Kazna a Kuzna, Cusna o Guzna. Es un topónimo bereber, derivado de Kazna y asociado a un clan surgido de los Nafza. De dónde viene exactamente el «de la Mora», las fuentes que manejamos no lo dicen, y no vamos a inventarlo.

Del lugar elegido sí hay explicación. Los autores del estudio arqueológico atribuyen la ubicación del asentamiento a sus condiciones favorables: agua del río Cuzna, tierras fértiles y bosque cercano para la leña. Agua, pan y fuego. Hay que reconocer que los criterios eran sensatos.

Y ahora, la pregunta que llevas rato haciéndote: ¿qué tienes delante? Pues una cima donde en época medieval se vivió, con tejas, ladrillos y cerámica por el suelo, pero sin restos de arquitectura del castillo a la vista. No busques torres ni lienzos en pie. Lo que sí afloran son estructuras de muros en las laderas, y de eso hablaremos en la siguiente parada. El yacimiento, muy alterado, podría alcanzar unos diez mil metros cuadrados.

Un apunte sobre las fechas, para que no te líen. El catálogo municipal da a los restos de fortificación una horquilla amplia, del siglo ocho al trece. El estudio académico propone algo distinto: que el poblado islámico existía, como mínimo, desde mediados del siglo nueve. No se contradicen. Son dos cosas de distinto alcance: una data restos, la otra, el origen del poblado.

Si hay cerámica a la vista, déjala exactamente donde está.

Para profundizar

El cerro tuvo un pleito de vecinos poderosos. El territorio pertenecía a Córdoba, pero a mediados del siglo quince Gutierre de Sotomayor, maestre de Alcántara y padre del conde Gutierre segundo, lo ocupó y lo amojonó, es decir, puso mojones para dejar claro de quién era.

Años después, en una declaración de mil cuatrocientos noventa y tres, Juan Sánchez Blanco recordó lo que decía su padre: que Gutierre había visitado el castillo, que ya existía, y había sopesado quedarse con él y fortificarlo. Desistió, porque le costaría más de lo que iba a rendir.

Fíjate en la diferencia: las tierras, sí; la fortaleza, no. Es un recuerdo de segunda mano, de los que se cuentan al fuego, pero retrata muy bien a un hombre haciendo cuentas ante un cerro.

Qué ver en el Castillo de la Mora: muros y restos del cerro

Muros que engañan

Muro de piedra en el escarpado sur del Castillo de la Mora

Sitúate mirando hacia el escarpado del lado sur del cerro. Desde ahí, ve girando despacio para recorrer la ladera con la vista.

Hay un muro bajo, solo, que corre por el escarpado del sur. Parece la defensa de un castillo medieval. Y quizá no lo es. Los investigadores proponen que pudo levantarse durante la Guerra Civil española. Lo dicen como probable, no como demostrado, y así hay que contarlo.

Ese es el truco de este cerro: los muros no están en la cima, donde no se conserva nada visible del castillo. Están alrededor, a intervalos, en forma de tramos de estructuras que asoman por distintos puntos de la ladera. Ve recorriéndolos con la mirada. Nadie puede asegurar la fecha de cada uno, ni decir cuáles son del castillo o del poblado y cuáles no.

Los autores del estudio sospechan que algunos restos encastrados en la tierra podrían pertenecer a una fase temprana de ocupación. Lo presentan como hipótesis, con mucha prudencia.

Y si hoy cuesta saber qué es qué, imagina para quien lo buscaba sin pisarlo. Ramírez y las Casas-Deza situaron el castillo al sur de La Lancha. Ocaña Torrejón lo buscó hacia el Puerto Calatraveño o Fuente La Lancha. Dos mapas, dos lugares distintos, un mismo castillo que no aparecía. Antonio Arjona siguió a los primeros. Félix Hernández fue más lejos y lo identificó con otra fortificación, Castil Terrizo, en Obejo. Casi cómico: cada cual encontró el castillo en un sitio distinto.

¿Y quién más ha estado removiendo este suelo?

Para profundizar

Durante la prospección, los investigadores observaron señales del uso de detectores de metales y describieron el sitio como conocido por expoliadores clandestinos.

Conviene saber que no es solo una mala costumbre. En Andalucía, la ley publicada en dos mil veintiséis prohíbe emplear detectores de metales para localizar vestigios arqueológicos, salvo en actividades arqueológicas autorizadas. Y la Ley dieciséis de mil novecientos ochenta y cinco ya considera ilícitas las prospecciones arqueológicas sin autorización.

Por eso, mirar y no tocar. Cada fragmento que se lleva alguien es una página arrancada de un libro que aún nadie ha terminado de leer.

El entorno del castillo: un camino entre Córdoba y la Meseta

El camino que defendía

Entorno del Castillo de la Mora en Villanueva del Duque

Termina el recorrido mirando hacia el horizonte, en la dirección que te parezca más abierta. Piensa en el paisaje como un camino, no como un fondo.

Este cerro vigilaba un camino. El estudio sitúa Cuzna cerca del camino real, y el historiador Juan B. Carpio explica que el castillo defendía una vía entre Córdoba y la Meseta. Ojo con la lectura: las fuentes relacionan el lugar con esa vía, pero no dicen que el camino fuera la causa de que naciera el poblado. Para eso ya vimos el agua, la tierra y el bosque.

Carpio sitúa el momento clave a comienzos del siglo once, cuando se desintegró el poder cordobés. Entonces Cuzna se fortificó para defender la frontera de aquella época. Un estudio sobre Cuzna extiende su vida entre el siglo diez y finales del quince; es otra horquilla, la de la ocupación del lugar en Los Pedroches, y encaja con las anteriores.

El final llegó en los conflictos del siglo quince entre villas y señoríos vecinos. Esos años fueron un vaivén. Córdoba recuperó por las armas Gahete, la actual Belalcázar, e Hinojosa en mil cuatrocientos cincuenta y tres. Poco después, el rey Juan segundo ordenó devolverlas al maestre, Gutierre de Sotomayor. Lo que se ganaba con la espada se perdía con una carta.

En ese tablero llegó el derribo de mil cuatrocientos setenta y tres que ya conoces. El estudio lo documenta como obra de las fuerzas de Francisco, en el contexto de recuperar y retener esas tierras frente a Córdoba. Carpio lo resume diciendo que se derribó para impedir su uso. Son lecturas del mismo desenlace, y la única acción documentada es la de Francisco.

Ahora tienes delante el resultado: un camino sin castillo, y un castillo sin camino que cuidar.

Para profundizar

Hubo quien miraba con recelo la expansión de Gutierre. Era Gonzalo Mejía, señor de Santa Eufemia. Los autores atribuyen a Mejía su oposición a que un noble tan poderoso se estableciera en la zona. Es una lectura de los historiadores, no una declaración suya.

Y un último detalle que pide humildad: los autores dicen que no hubo intervención arqueológica. Todo lo que has oído se apoya en documentos y en observación de la superficie. Nadie ha excavado. Bajo la tierra, el cerro todavía guarda su versión.

Prepara tu visita


Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Villanueva del Duque

Entre sus lugares de interés destaca el Castillo de la Mora, un yacimiento medieval en un cerro con muros dispersos en la ladera y cerámica en superficie. No se conservan restos visibles del castillo en la cima. Es un lugar para observar con calma y sin tocar nada.

¿Cómo llegar a Castillo de la Mora

El cerro está en el término de Villanueva del Duque, pero las fuentes no precisan la ruta ni la distancia desde el pueblo. El catálogo municipal lo señala como propiedad privada, otra ficha lo da como público y la Asociación de Amigos de los Castillos lo clasifica como «No Visitable». Pregunta en el ayuntamiento o en la oficina de turismo antes de ir.

¿Por qué se llama Castillo de la Mora y también Cuzna

Cuzna es el topónimo histórico, de origen bereber, derivado de Kazna y asociado a un clan surgido de los Nafza. Castillo de la Mora es el nombre oficial actual; las fuentes consultadas no explican el origen del «de la Mora».

¿Cuál es la historia de Castillo de la Mora

El estudio propone que el poblado islámico existía, como mínimo, desde mediados del siglo IX; el catálogo municipal da a los restos de fortificación una cronología amplia, siglos VIII a XIII. Son dataciones de distinto alcance, no una discrepancia. En 1473 el castillo fue derribado por las fuerzas de Francisco, tío y tutor del conde Gutierre II.

¿Por qué se derribó el Castillo de la Mora

En 1473, Francisco, tío y tutor de Gutierre II, llegó con 300 lanzas a caballo y 600 hombres a pie, derribó el castillo y expulsó ganado, en el contexto de recuperar y retener esas tierras frente a Córdoba. El historiador Carpio lo resume como un derribo para impedir su uso en los conflictos del siglo XV.

¿Es medieval el muro del lado sur del cerro

No se atribuye con seguridad al castillo medieval. Los investigadores proponen que ese muro bajo del escarpado meridional pudo construirse durante la Guerra Civil española. Es probable, pero no demostrado.

¿Se pueden usar detectores de metales en el Castillo de la Mora

No. En Andalucía está prohibido usarlos para localizar vestigios arqueológicos salvo en actividades autorizadas, y la Ley 16/1985 considera ilícitas las prospecciones sin autorización. Tampoco se debe recoger cerámica.

Cerca de aquí