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Dovoya › Córdoba y provincia › Villa del Río › - Imagen parada 1: Fotografía frontal de la portada de La Tercia, en la calle Guadalquivir, número 7. En el encalado, a ambos lados del acceso, se distinguen las dos lápidas encastradas en el muro, con sus inscripciones originales. Luz natural suave, sin personas ni elementos añadidos. · Alt: Portada de La Tercia con una lápida a cada lado.

- Imagen parada 1: Fotografía frontal de la portada de La Tercia, en la calle Guadalquivir, número 7. En el encalado, a ambos lados del acceso, se distinguen las dos lápidas encastradas en el muro, con sus inscripciones originales. Luz natural suave, sin personas ni elementos añadidos. · Alt: Portada de La Tercia con una lápida a cada lado.

En una calle de Villa del Río hay una fachada encalada que lleva su documento de identidad grabado en piedra. Con ella aprenderás a leer un edificio hecho para guardar grano y aceite, a ponerle nombre a quien lo levantó y a descubrir qué esconde detrás de su portada. Un paseo corto, de esos que se hacen con el cuello torcido hacia arriba.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.

1. Dos lápidas y un nombre

Colócate frente a la fachada de la calle Guadalquivir, número 7, con la portada justo delante. Mira a derecha e izquierda del acceso.

¿Cuántos edificios conoces que lleven puesta su ficha técnica en la entrada? Este sí. A cada lado de la puerta hay una lápida encastrada en la pared, y entre las dos lo cuentan casi todo.

La de la izquierda dice para qué sirvió esto: tercia decimal de grano y aceite.

Ahora cruza la mirada hasta la lápida de la derecha. Ahí viene lo bueno. Atribuye la obra al maestro Pedro Agudo y fija la fecha en mil ochocientos dos.

Piensa en lo poco habitual que es esto. Casi siempre sabemos quién mandó construir un edificio, quién lo pagó, quién lo poseyó.

De él no sabemos más. Ni dónde nació, ni qué otras obras hizo. Pero su nombre está ahí, a la altura de los ojos, doscientos años después.

Y la puerta que tienes delante todavía guarda otro detalle que ha cambiado con el tiempo. Levanta la vista.

Para profundizar

La fecha de mil ochocientos dos tiene su pequeña intriga. Los técnicos de la Junta de Andalucía consideran tardía esa fundación si se compara con otras tercias de la provincia que se han estudiado. Es decir, cuando esta se levantó, otras ya llevaban tiempo funcionando.

El cronista local Bartolomé Delgado, al repasar la arquitectura civil del pueblo, también situó el edificio en el siglo diecinueve. Dos miradas distintas, una oficial y otra de vecino, coinciden en el siglo.

Hay además una forma de leer las lápidas que te propongo para el camino. Piensa que la inscripción no decora: informa. Dice qué se guardaba y quién lo hizo. Es una pequeña ficha de uso, puesta en piedra para que nadie tuviera dudas.

2. Una fachada sencilla con corona

Retrocede unos pasos para ver la fachada entera, desde la base hasta el remate sobre la portada.

Hubo un día en que esta puerta cambió de oficio. Antes entraban personas con sacos y cántaros; hoy el hueco de entrada está transformado para que puedan pasar vehículos. La ficha patrimonial lo anota sin dramatismo, y a mí me parece una de las mejores frases del edificio: un almacén que se adapta a lo que cada época necesita.

Mira ese hueco y luego baja la vista. Abajo corre un zócalo de piedra, y sobre él, la cal. Una fachada encalada, sencilla, de las que no buscan que te gires a mirarlas.

Pero arriba hay corona. Sobre la portada se levanta un frontón triangular, partido en dos por el hueco de una ventana. Rematan el conjunto unas piezas piramidales y unas bolas decorativas. Es como si el edificio, tan práctico, se hubiera permitido un sombrero para salir a la calle.

Ahora sube por la fachada con la vista. Verás dos ventanas distintas. Una tiene el dintel arqueado: es la del sobrado. La otra lo tiene recto: es la del doblado. Aquel cronista de mil novecientos noventa y uno recordaba la tercia junto a casas señoriales y escudos. No la veía como una pieza aislada, sino como parte del paisaje del pueblo.

Si te dejas llevar por el eje de esta portada, entras en la nave.

Para profundizar

La Junta de Andalucía valoró las lápidas como una rareza documental. El motivo es que identifican a la vez al autor y la fecha de fundación. No es habitual que un edificio de este tipo conserve las dos cosas en un mismo sitio, y eso convierte la portada en una especie de archivo a la vista de todos.

El edificio tiene planta rectangular. Una crujía corre perpendicular a la fachada y, al fondo, hay un patio posterior. Desde la calle, eso se intuye más que se ve.

También conviene reparar en que el registro describe la fachada como sencilla. El frontón y las ventanas la ordenan, pero el protagonismo sigue siendo el de un almacén, con un remate arquitectónico visible desde la calle.

3. La nave y el patio

Sitúate frente al vano de entrada, mirando hacia el interior en línea recta. Si puedes asomarte, hazlo; si no, basta con imaginar el eje.

Una fachada estrecha, y detrás, un recorrido. Esa es la idea de este edificio. Nada más cruzar la portada, una nave se adentra en línea recta, perpendicular a la calle, cubierta con bóveda de cañón y arcos fajones.

La bóveda de cañón es esa que parece un túnel de medio círculo. Los arcos fajones son los que la cruzan a trechos, como costillas, para sostenerla. Si el acceso interior está permitido, levanta la vista y cuéntalos.

La descripción oficial no menciona ningún adorno en esta nave. Y a mí me gusta que sea así. Es un espacio de paso y de almacenamiento, más práctico que monumental. Su belleza, si la tiene, es la de algo bien pensado para trabajar.

Sobre la planta baja, dos entreplantas, el sobrado y el doblado, las mismas que viste desde fuera por sus ventanas. Por fuera, un tejado a dos aguas de teja curva.

Y queda un último detalle, a pie de calle. En la fachada hay todavía una arandela para sujetar caballerías.

Para profundizar

El esquema de nave y patio ayuda a entender algo que desde la calle sorprende: cómo una fachada estrecha podía dar acceso a espacios interiores de almacenamiento. La respuesta está en la profundidad. El edificio no se ensancha hacia los lados, se alarga hacia dentro.

Conviene saber también que no se ha confirmado si el interior está abierto habitualmente a visitas. Por eso esta parada funciona igual desde la acera: la portada, el vano y la arandela cuentan buena parte de la historia.

Y de Pedro Agudo, el maestro de las lápidas, no hay más datos biográficos. Quizá por eso su obra habla tan alto: es lo único que nos ha dejado de sí mismo.

Prepara tu visita

- La Tercia está en la calle Guadalquivir, número 7, en Villa del Río.
- Las lápidas, el frontón y la arandela se ven desde la calle.
- No consta que el interior esté abierto habitualmente a visitas; confirma en la oficina de turismo o en la web oficial del Ayuntamiento.
- Confirma también los horarios antes de ir.
Audioguía con historia y consejos para tu visita.
- URL sugerida: la-tercia-villa-del-rio-audioguia
- H1: La Tercia de Villa del Río: audioguía de arquitectura y urbanismo
- H2 parada 1: Las lápidas de La Tercia: Pedro Agudo y la fecha de 1802
- H2 parada 2: La portada y la fachada de La Tercia
- H2 parada 3: La nave abovedada y el patio posterior
- Pregunta: ¿Qué ver en Villa del Río? / Respuesta: La Tercia es una parada clara: en la calle Guadalquivir 7 conserva lápidas con el nombre del maestro Pedro Agudo y la fecha de 1802, un frontón partido en la portada y, tras ella, una nave abovedada que conduce al patio posterior.
- Pregunta: ¿Cómo llegar a La Tercia? / Respuesta: La Tercia está en la calle Guadalquivir, número 7, en Villa del Río. Una vez en la calle, localiza la fachada encalada con dos lápidas a los lados de la portada y un frontón triangular sobre el acceso.
- Pregunta: ¿Cuál es el horario de visita de La Tercia? / Respuesta: No se ha confirmado que el interior esté abierto habitualmente a visitas, por lo que conviene consultar la oficina de turismo o la web oficial antes de ir. La fachada, con sus lápidas y su frontón, puede verse desde la calle.
- Pregunta: ¿Cuál es la historia de La Tercia? / Respuesta: Era una tercia decimal de grano y aceite. Una lápida la atribuye al maestro Pedro Agudo y la fecha en 1802. La Junta de Andalucía considera tardía esa fundación frente a otras tercias provinciales estudiadas.
- Pregunta: ¿Quién construyó La Tercia? / Respuesta: La inscripción de la derecha atribuye la obra al maestro Pedro Agudo. No se ha localizado documentación suficiente para conocer otros datos biográficos suyos, de modo que su nombre en la fachada es la referencia principal.
- Pregunta: ¿Qué se guardaba en La Tercia? / Respuesta: La lápida izquierda la identifica como tercia decimal de grano y aceite. La expresión «grano i aceite» indica qué productos debían almacenarse, y el edificio tiene dos entreplantas, sobrado y doblado, sobre la planta baja.
- Imagen parada 1: Fachada encalada de un antiguo almacén vista de frente desde la acera, a media mañana, con dos lápidas de piedra claras encastradas a ambos lados de una portada sencilla. Zócalo de piedra en la base, luz cálida y suave, calle tranquila, colores ocres y blancos realistas, sin personas, sin texto legible. · Alt: Lápidas en la fachada de La Tercia de Villa del Río
- Imagen parada 2: Vista algo retranqueada de una fachada encalada con frontón triangular partido por una ventana, remates piramidales y bolas decorativas, zócalo de piedra y un hueco de entrada ancho. Tarde soleada, sombras suaves, tejado de teja curva, ambiente sereno, colores cálidos y realistas, sin personas ni rótulos. · Alt: Portada con frontón partido de La Tercia en Villa del Río
- Imagen parada 3: Interior de una nave larga con bóveda de cañón y arcos fajones de ladrillo y cal, vista desde la entrada hacia el fondo, donde se adivina una luz de patio abierto. Mediodía, luz natural entrando por el acceso, suelo sencillo, atmósfera austera, tonos cálidos y realistas, sin personas ni texto. · Alt: Nave abovedada de La Tercia de Villa del Río
- Enlaces internos: Qué ver en Villa del Río; Patrimonio de la provincia de Córdoba; Rutas de arquitectura civil en Andalucía; Tercias y graneros históricos de Andalucía

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