Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, en Montilla: audioguía a pie
Una ruta corta por la ciudad donde, según la tradición local, nació el Gran Capitán. Empieza arriba, en el castillo que un rey mandó derribar y en el granero que hoy cuenta su vida. Después baja al casco urbano, a la calle que lleva su nombre, y termina en una plaza de la Montilla que creció después de él. Sin prisa y con los auriculares puestos.

Castillo de Montilla: la fortaleza derribada en 1508
El castillo que un rey mandó tirar
Sube a la cumbre del cerro, a un espacio visitable del recinto desde el que se vea la ciudad abajo.
¿Qué hace falta para que un rey ordene derribar un castillo entero? Una rebelión. En mil quinientos ocho, Fernando el Católico mandó tirar esta fortaleza. El marqués de Priego, Pedro Fernández de Córdoba, había encarcelado a Hernán Gómez de Herrera, un enviado real, y se había alzado contra la autoridad del rey.
Aquí entra en escena nuestro protagonista. El marqués era sobrino del Gran Capitán, y Gonzalo intercedió por él ante Fernando. Algo consiguió, porque el rey moderó la sentencia. Pero hubo una parte que no perdonó: la demolición. El castillo cayó igualmente, y con él el lugar donde la tradición sitúa el nacimiento del propio Gran Capitán. Ni siquiera él, con toda su fama, pudo salvar el sitio donde, según se cuenta, había venido al mundo.
De la fortaleza quedaron cimientos, murallas y otros restos.
Fíjate en dónde estás: en la cumbre del cerro, con la ciudad a tus pies. Esa posición elevada es la razón de ser de un castillo, y sigue siendo lo mejor del lugar. Desde aquí ves también hacia dónde va la ruta. Primero, el gran edificio del recinto, el antiguo granero, donde está la exposición dedicada al Gran Capitán. Después, bajaremos a ese casco urbano que tienes delante.
Para profundizar
El cerro guarda más capas de lo que parece. Las excavaciones de mil novecientos noventa y nueve identificaron aquí una fortificación del siglo trece. Es decir, el lugar ya estaba fortificado mucho antes de que el castillo adquiriera la forma que luego se derribó.
Los documentos van en la misma dirección. La primera fortificación documentada se fecha entre mil doscientos setenta y cuatro y mil trescientos treinta y tres, y se vincula al primer señorío de Aguilar. Son sesenta años de margen, que es lo que suele dar la historia cuando no sabe el día exacto pero sí que ya estaba hecho.
Por eso el derribo de mil quinientos ocho tiene algo de final de capítulo largo. Esta fortaleza no era un capricho reciente.
Alhorí de Montilla: la Sala Expositiva del Gran Capitán
El granero que guarda su historia

Colócate delante del alhorí, el gran edificio levantado en el antiguo patio de armas, antes de entrar en la sala expositiva.
Lo que tienes delante no es un castillo en pie, ni siquiera un pedazo de él. Es el alhorí ducal, el granero de los duques, levantado en el antiguo patio de armas y terminado en mil setecientos veintitrés. Es un edificio del siglo dieciocho, no medieval: llegó más de dos siglos después del derribo. Ha sido restaurado y adecuado para la visita. Curioso destino para el cerro: el edificio que hoy lo corona no se hizo para defenderse, sino para almacenar.
Dentro está la Exposición Permanente del Gran Capitán, el único espacio de esta ruta dedicado expresamente a él. La sala recorre su vida por etapas. Empieza en la Montilla bajomedieval y en sus inicios militares. Sigue con sus campañas en Granada y en Italia. Se detiene en su etapa como virrey de Nápoles. Y termina con su legado y sus últimos años. Si entras, tendrás el mapa completo de una vida que empezó en este cerro y se jugó muy lejos de él.
Alrededor del edificio puedes recorrer los exteriores arqueológicos, con los restos que dejó el derribo. Las fuentes consultadas no precisan qué tramos concretos de muralla son originales, así que no te los vamos a atribuir sin pruebas.
Calle Gran Capitán: el cerro desde abajo y la vida del Gran Capitán
El cerro visto desde abajo

Ya en el casco urbano, colócate en la calle Gran Capitán y mira hacia el cerro del castillo.
Levanta la vista hacia el cerro. Allí arriba, en el recinto que acabas de visitar, la tradición y la información turística municipal sitúan el nacimiento de Gonzalo Fernández de Córdoba. No se ha documentado una casa natal independiente del castillo, y el alcázar desapareció con el derribo. Esta calle lleva su nombre, y es un buen lugar para mirar arriba y repasar su vida.
Según la biografía local, nació el uno de septiembre de mil cuatrocientos cincuenta y tres. Conviene decirlo con prudencia, porque existe una controversia histórica documentada sobre su nacimiento: lo de Montilla es la versión de la tradición y del propio municipio, no una certeza en la que coincidan todas las fuentes.
Era hijo de Pedro Fernández de Aguilar y Elvira de Herrera, y segundón de la casa de Aguilar. El primogénito, su hermano Alonso, heredó las tierras de la casa. Así se explica que la vida de Gonzalo no se quedara en Montilla: al segundo hijo le tocaba buscarse la fortuna lejos.
Y la buscó. Fue militar al servicio de los Reyes Católicos, destacó en la guerra de Granada y en las campañas de Italia, con victorias como Ceriñola y Garellano, y ganó el sobrenombre de Gran Capitán. Murió en Granada el dos de diciembre de mil quinientos quince. Allí siguen sus restos, en el Monasterio de San Jerónimo, junto al retablo mayor de la iglesia. Su historia, por tanto, empieza en este cerro y termina en Granada.
Si quieres verle la cara en bronce, te proponemos un desvío. En el acceso principal al Paseo de las Mercedes hay un busto en bronce del Gran Capitán, el homenaje físico que le dedica Montilla.
Para profundizar
Gonzalo quedó huérfano siendo niño. Y su educación no se quedó en Montilla: fue en Córdoba, primero confiado a Diego de Cárcamo y después bajo la tutela de figuras de la nobleza y la Iglesia.
Imagínate la escena sin adornar. Un niño sale hacia otra ciudad, con otros tutores, otras casas y otras reglas. Lo que vino después se construyó sobre esa infancia, que empezó aquí y continuó lejos.
Plaza de la Rosa y Teatro Garnelo: qué ver en Montilla
La plaza que creció después

Entra en la Plaza de la Rosa y colócate en el centro, de modo que veas el Teatro Garnelo de frente.
¿Por qué terminar aquí? Porque esta plaza enseña la Montilla que vino después del castillo. Surgió a mediados del siglo dieciséis, en una expansión urbana impulsada por Catalina Fernández de Córdoba, cuando la fortaleza del cerro ya había sido derribada. Y en ella se levanta el Teatro Garnelo, cuyo acceso daba a esta plaza.
La plaza tiene sus propias historias, y merecen la pena. Hasta las reformas de las primeras décadas del siglo veinte, esto era una zona de abastos. Cuando llegó la reforma, el Ayuntamiento obligó a los propietarios de una casa en ruinas a derribarla y levantar otra. Esa casa nueva es la llamada Casa de los Azulejos.
Y hay otra con sabor a negocio de época. Sobre el solar de las antiguas Tercias de los duques de Medinaceli, Francisco Alvear promovió una bodega. González Byass había comprado el edificio a los duques y luego se lo vendió a Alvear. O sea, que el edificio cambió de manos dos veces antes de ser bodega.
Ahora recorre la plaza de un extremo al otro. En un extremo verás la Ermita de la Rosa y en el opuesto, el Teatro Garnelo.
Arriba, en el cerro, fue un rey quien mandó derribar. Aquí abajo fueron el Ayuntamiento y los vecinos quienes derribaron y construyeron.
Para profundizar
El teatro se inauguró en mil novecientos diecisiete y recibió el nombre de los hermanos Garnelo. Antes de eso, la idea ya estaba en el aire: un artículo de prensa de mil novecientos catorce planteaba la necesidad de un teatro y recogía un proyecto de Manuel Garnelo. Tres años después se formalizó la iniciativa.
La rehabilitación llegó mucho más tarde. Hubo proyecto en mil novecientos noventa y cinco y obras entre mil novecientos noventa y seis y dos mil. Aquella intervención conservó la fachada, recuperó huecos que estaban cegados y dejó el teatro con un aforo de doscientos treinta y seis espectadores.
En dos mil diecisiete, en el centenario, la Fundación Manuel Ruiz Luque mostró documentos fundacionales del teatro. La entonces teniente de alcalde, Conchi Espejo, explicó que hasta entonces no se habían podido exhibir por la norma de esperar un siglo.
La plaza también guardó el archivo municipal hasta el traslado de las oficinas en mil ochocientos noventa y tres. Dámaso Delgado López lo organizó e inventarió, y Bartolomé Madrid-Salvador Benítez reorganizó los fondos en mil novecientos catorce.
Prepara tu visita
- Punto de inicio: el Castillo de Montilla, en lo alto del cerro que domina la ciudad.
- Orden del recorrido: de arriba abajo. Las paradas 1 y 2 están en el recinto del castillo; después se baja al casco urbano, primero a la calle Gran Capitán (parada 3) y por último a la Plaza de la Rosa (parada 4). No damos distancias ni tiempos exactos: calcula según tu paso y reserva tiempo extra si entras en la sala expositiva.
- Sala Expositiva del Gran Capitán, en el alhorí del castillo: según Turismo de Montilla, abre de jueves a domingo de 11:00 a 13:00, y los sábados también de 16:30 a 18:30. Entrada gratuita.
- Teatro Garnelo: no hay un horario ordinario de visita publicado. Consulta su programación o pregunta en el Ayuntamiento.
- Desvío opcional: busto en bronce del Gran Capitán en el acceso principal al Paseo de las Mercedes.
- La subida al cerro es en cuesta, así que conviene calzado cómodo.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue el Gran Capitán
Gonzalo Fernández de Córdoba, militar al servicio de los Reyes Católicos. Destacó en la guerra de Granada y en las campañas de Italia, con Ceriñola y Garellano, fue virrey de Nápoles y recibió el sobrenombre de Gran Capitán. Murió en Granada el 2 de diciembre de 1515.
¿Dónde nació el Gran Capitán
La tradición y la información turística municipal sitúan su nacimiento en el castillo de Montilla, el 1 de septiembre de 1453 según la biografía local, aunque existe una controversia histórica documentada. La referencia visitable es el recinto del Castillo-Alhorí.
¿Por qué mandó derribar el castillo Fernando el Católico
En 1508 castigó así la rebeldía del marqués de Priego, Pedro Fernández de Córdoba, sobrino del Gran Capitán, que había encarcelado a un enviado real. El Gran Capitán intercedió por él; el rey moderó la sentencia, pero mantuvo la demolición.
¿Dónde está enterrado el Gran Capitán
Sus restos reposan en el Monasterio de San Jerónimo de Granada, junto al retablo mayor de la iglesia.
¿Qué ver en Montilla sobre el Gran Capitán
El castillo y su alhorí, con la Sala Expositiva del Gran Capitán, y el busto en bronce del acceso principal al Paseo de las Mercedes. La calle Gran Capitán y la Plaza de la Rosa completan el paseo por el casco urbano.
¿Qué hay en la Sala Expositiva del Gran Capitán y cuándo abre
Recorre su vida: la Montilla bajomedieval y sus inicios militares, sus campañas en Granada e Italia, su etapa como virrey de Nápoles, su legado y sus últimos años. Abre de jueves a domingo de 11:00 a 13:00 y los sábados también de 16:30 a 18:30; la entrada es gratuita.
¿Qué se conserva del castillo de Montilla
Restos de cimientos y murallas, y el alhorí del siglo XVIII, terminado en 1723, restaurado y adecuado para la visita. No se ha documentado qué tramos de muralla son originales.
¿Cuándo se inauguró el Teatro Garnelo de Montilla
En 1917, con el nombre de los hermanos Garnelo. Se encuentra en la Plaza de la Rosa, en el extremo opuesto a la Ermita de la Rosa, y fue rehabilitado entre 1996 y 2000.
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