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Ermita de Nuestra Señora de la Piedad (Ermita de la Antigua), Iznájar: audioguía

Una ermita sobria por fuera guarda una historia de hallazgos contados de oídas, albañiles que levantaron todo de nuevo y una Virgen de barro de 87 centímetros. Esta audioguía te lleva de la fachada al camarín y de ahí a la memoria de los vecinos que la han cuidado, sacado en rogativa y coronado.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Ermita de Nuestra Señora de la Piedad (Ermita de la Antigua), Iznájar: audioguía

Historia y exterior de la Ermita de la Antigua de Iznájar

Una fachada que no cuenta nada

Colócate frente a la entrada de la ermita, a unos pasos de la puerta, con la fachada entera a la vista.

¿Cuántas veces puede levantarse una misma iglesia? Aquí, al menos dos. Fíjate en la fachada. Es sobria, tranquila, sin ganas de llamar la atención. Y sin embargo detrás de ella hay una historia de mudanzas, de ruinas y de empezar de nuevo.

La ermita que ves se terminó en mil seiscientos tres. Ocupaba un lugar que entonces tenía un nombre poco solemne: el Corral del Concejo. Un santuario nacido donde los vecinos trataban sus asuntos comunes. Hay que reconocerlo, no es el comienzo que uno imagina para un lugar de devoción.

Pero el edificio no tuvo suerte. En mil seiscientos ochenta y seis se arruinó, y hubo que construir otra iglesia desde los cimientos. La reconstrucción se atribuye a dos albañiles, Juan Guillén y Francisco Muñoz, conocidos como el Viejo y el Mozo. Imagínalos discutiendo sobre cómo colocar la primera hilada, uno con la calma de los años y el otro con la prisa de la juventud.

Y queda el origen de todo, el hallazgo de la imagen. Nadie lo escribió en el momento. En mil seiscientos cuarenta y cuatro, Francisco Beltrán, notario del Santo Oficio, declaró lo que decía haber oído a sus padres. Es decir, la historia llega de segunda mano, pasada de boca en boca y luego puesta por escrito.

Cuando cruces la puerta, la sobriedad se acaba. Dentro espera la protagonista.

Para profundizar

Lo más curioso de esta parada es lo poco que se parece lo que ves a lo que sabemos. Una fachada serena que esconde sucesivos emplazamientos del santuario es, en el fondo, una forma de memoria. Cada vez que algo se arruinaba, la comunidad volvía a empezar.

Piensa en el testimonio del notario. Declarar lo que uno oyó decir a sus padres es la manera más antigua de guardar un recuerdo. No hay documento ni piedra de fundación, solo una cadena de personas que se lo contaron unas a otras. El notario era un hombre acostumbrado a que las cosas constasen por escrito, y aun así dejó constancia de algo que él no vio.

Los dos albañiles, el Viejo y el Mozo, son otro ejemplo. No sabemos más de ellos que sus nombres y su oficio, pero fueron quienes, tras la ruina, dieron forma al edificio al que vas a entrar. Muchas veces la historia de un templo la escriben quienes colocan las piedras, aunque casi nadie recuerde sus caras.

La Virgen de la Piedad y su camarín barroco

Ochenta y siete centímetros de devoción

Camarín barroco de la Virgen de la Piedad en la ermita de Iznájar

Avanza por la nave hasta el presbiterio y detente al fondo, mirando hacia el camarín.

La figura que ocupa todo este espacio mide ochenta y siete centímetros. Menos que una silla de comedor de pie. Está hecha de barro cocido policromado, y es la razón por la que este edificio existe.

Levanta la vista al camarín. Tiene nueve tramos: ocho bóvedas y una pequeña cúpula en el centro, sostenidos por cuatro columnas. Es un escenario barroco para una imagen pequeña, y ahí está el contraste que lo hace especial.

La talla se data hacia los años centrales del siglo quince. Algunos especialistas la relacionan con el círculo de Lorenzo de Mercadante, y se la ha atribuido a una corriente flamenco-borgoñona. Son interpretaciones, y se cuentan como lo que son: hipótesis de quienes la han estudiado de cerca.

Ahora, una historia con personas. En mil novecientos noventa y seis, la Cofradía votó en asamblea, el veintidós de septiembre, pedir la coronación canónica. Para respaldar la petición se reunieron tres tomos encuadernados con más de tres mil firmas, de devotos del pueblo y de fuera. Tres mil firmas a mano, una por una. Eso es lo que significa que una imagen sea querida.

Y hay un giro. Esa Virgen que parece tan quieta ha viajado. Pero eso te lo cuento ahora que estás delante de ella, porque en el pueblo se habla de aquel día todavía.

Para profundizar

En el año dos mil la imagen visitó la parroquia de Santiago. El trayecto de ida, aunque corto, duró más de tres horas. Tres horas para recorrer una distancia que a pie se hace en un rato. Eso dice mucho de cuánta gente la acompañó y de lo despacio que se camina cuando se camina con emoción.

La misma crónica local recuerda que la Virgen no visitaba la parroquia desde hacía más de cincuenta años. Medio siglo de espera para un paseo.

Y la vuelta tuvo su propia historia. El ocho de julio de ese mismo año regresó a la ermita después de la primera misa como sacerdote de Juan Ropero, natural de Iznájar. Un hijo del pueblo celebra su primera misa y la Virgen vuelve a casa ese día. Difícil pedir un cierre mejor.

Antes de irte, vuelve a mirar el camarín antiguo en tu cabeza. El pequeño camarín del templo anterior se había inaugurado en mil seiscientos cuarenta. El actual es heredero de aquel, y la imagen sigue siendo la misma.

Cofradía, fiestas y tradiciones: qué ver en Iznájar

La nave que guarda la memoria

Nave de la Ermita de la Antigua de Iznájar, qué ver en Iznájar

Date la vuelta y colócate en el centro de la nave, mirando hacia el presbiterio por el eje que va desde la puerta.

¿Sabías que esta Virgen es alcaldesa de Iznájar? No es una metáfora. El siete de septiembre del año dos mil, víspera de su coronación, recibió el título de Alcaldesa Honoraria y Perpetua.

Fíjate en cómo se organiza el espacio. La nave abovedada marca un eje que lleva la mirada desde la puerta hasta el presbiterio, casi sin que lo decidas. Y a lo largo de la nave y en sus camarines hay imágenes vinculadas a las dos devociones que conviven en el templo. Es un espacio compartido, y se nota.

Aquí hubo gente que organizó, que reorganizó y que decidió. La Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad se reorganizó en mil novecientos sesenta y dos. En mil novecientos sesenta y seis, la entonces princesa Sofía de Grecia aceptó el cargo de Camarera de Honor. Y en mil novecientos noventa y seis, Ascensión Pacheco fue elegida como la primera mujer Hermana Mayor de la Cofradía, según la crónica consultada.

Piensa en lo que significa eso. Una cofradía con décadas de tradición que, en el mismo año en que vota pedir la coronación, elige por primera vez a una mujer para dirigirla. Ese fue un año con mucho movimiento en esta nave.

La fiesta de la patrona se celebra el ocho de septiembre. Ese día esta nave se llena, y el eje que ves se convierte en un camino de gente.

Para profundizar

Hay un asunto que la tradición guarda con cariño: la lluvia. La crónica recoge que la imagen fue trasladada al menos tres veces a la parroquia para rogativas por la lluvia. Y cuenta la tradición cofrade que, tras una de ellas, la lluvia llegó abundantemente. Se cuenta como lo que es: una tradición querida, de esas que un pueblo guarda porque le dan sentido a los años secos.

Hay otra, quizá más honda. Una copla de Aurora conserva la tradición de que presos iznajeños en Canarias y Baleares fueron liberados un ocho de septiembre. La atribución milagrosa pertenece a la devoción local, y así hay que dejarla: una historia que los vecinos han cantado y que une el día de la fiesta con el recuerdo de quienes estuvieron lejos y presos.

Dos relatos, uno de sequía y otro de ausencia, y una misma figura de ochenta y siete centímetros al fondo. Quizá por eso la nave se siente tan llena incluso cuando está vacía.

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Preguntas frecuentes

¿Qué ver en la Ermita de Nuestra Señora de la Piedad (Ermita de la Antigua

Destacan la sobria fachada, la nave abovedada con su eje hacia el presbiterio y el camarín barroco de nueve tramos, con ocho bóvedas, una cúpula central y cuatro columnas. En él se venera la imagen de barro policromado de 87 centímetros.

¿Cuál es la historia de la Ermita de la Antigua de Iznájar

La ermita actual se terminó en 1603 en el llamado Corral del Concejo. En 1686 el edificio se arruinó y se construyó otra iglesia desde los cimientos. La reconstrucción se atribuye a los albañiles Juan Guillén y Francisco Muñoz, el Viejo y el Mozo.

¿Cómo es la imagen de la Virgen de la Piedad

Es de barro cocido policromado y mide 87 centímetros. Se data en los años centrales del siglo XV y se relaciona con el círculo de Lorenzo de Mercadante, una interpretación estilística. También se atribuye a una corriente flamenco-borgoñona.

¿Cuándo se celebra la fiesta de la patrona de Iznájar

La fiesta de la patrona se celebra el 8 de septiembre. Una copla de Aurora conserva además la tradición de que presos iznajeños en Canarias y Baleares fueron liberados en esa fecha, atribución que pertenece a la devoción local.

¿Qué ocurrió en Iznájar en el año 2000 con la Virgen

La imagen visitó la parroquia de Santiago, con un trayecto de ida que duró más de tres horas. El 8 de julio regresó a la ermita tras la primera misa de Juan Ropero. El 7 de septiembre recibió el título de Alcaldesa Honoraria y Perpetua.

¿Cuál es el horario de la Ermita de la Antigua

Conviene confirmarlo antes de la visita en la web oficial de la Cofradía, virgendelapiedad.org, o en la oficina de turismo de Iznájar, ya que se trata de un templo en uso y los horarios pueden variar.

¿Cómo llegar a la Ermita de la Antigua en Iznájar

La ermita se encuentra en Iznájar, en la provincia de Córdoba. Para conocer el acceso exacto desde el centro del pueblo, lo más práctico es consultar la oficina de turismo de Iznájar antes de salir.

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