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Ermita del Espíritu Santo de Doña Mencía: audioguía de la visita

Una vecina que no pone precio, una puerta que pudo mirar a otra calle y un Nazareno al que se atribuye el fin de una peste. En tres paradas recorres la ermita de Doña Mencía, por fuera y por dentro, y descubres cómo un pueblo reconstruyó su templo después del fuego.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Ermita del Espíritu Santo de Doña Mencía: audioguía de la visita

Fachada de la Ermita del Espíritu Santo y la Virgen de Araceli

La puerta que pudo mirar a otra calle

Colócate frente a la fachada principal, de cara a la Plaza de España, con la hornacina central justo delante de ti.

¿Cuánto vale una casa cuando va a servir a Dios? Cuenta la historia local que una propietaria de Doña Mencía lo tuvo claro. Le ofrecieron comprar la vivienda contigua para el templo, y ella dijo que no podía poner precio a algo destinado a Dios. Suena a frase de pueblo, de las que se repiten porque están bien dichas.

Ahora levanta la vista. La fachada es sencilla, sin alardes. En el eje, en su hornacina, está la Virgen de Araceli, que costeó una vecina, doña Araceli Vergara Vargas. La imagen lleva el nombre de su donante.

Todo esto empezó con un incendio, el de la antigua parroquia. El arquitecto Carlos Sáenz de Santamaría recibió el encargo de dirigir el nuevo templo el diez de julio de mil novecientos treinta y tres. Se bendijo el quince de septiembre de mil novecientos treinta y seis. Por el camino, los vecinos aportaron dinero según sus posibilidades, y con esas contribuciones se compraron solares para ampliar el proyecto.

Y aquí viene lo bueno. Esta portada, que mira hacia la plaza, pudo haber mirado a otro sitio. El Ayuntamiento cedió un inmueble y se descartó orientarla hacia la calle Hospital. Una puerta parece un detalle, pero decide por dónde entra un pueblo entero.

Esa decisión es la que tienes delante. ¿Y qué hay al otro lado de la puerta? Empuja, con calma, y entra.

Para profundizar

Esta ermita no nació en un solar cualquiera. Incorpora el terreno de otra ermita del Espíritu Santo, cuya existencia está documentada antes de mil quinientos cuarenta y ocho. Es decir, el nombre y el lugar llevan siglos juntos.

También por eso la casa de la que hablábamos importaba tanto. Su donación se volvió estratégica, porque el solar lindaba con la ermita antigua y permitía ampliar el edificio religioso.

Y el momento no ayudaba. La situación política de la Segunda República complicó la obra, porque no estaba claro quién sería titular de los inmuebles destinados al culto. Levantar un templo en esos años exigía paciencia, papeles y vecinos dispuestos a apoyar.

Con ese telón, la sencillez de la fachada se lee de otra manera. Quizá no sea falta de ambición, sino el resultado de construir con lo que se tenía.

Nave central y retablo: qué ver en la ermita de Doña Mencía

Una sábana de estopa

Nave central y retablo de madera de la Ermita del Espíritu Santo de Doña Mencía

Ya dentro, avanza por la nave hasta tener el retablo de madera frente a ti, al fondo.

Una sábana de estopa y una almohada de lino con lana. Eso fue lo que un testador dejó a un hospital de Doña Mencía. Poca cosa, dirás. Pero imagina ser un viajero pobre, en mitad del camino, y recibir justo eso.

Ese hospital estaba junto a un antiguo oratorio, y atendía a transeúntes sin recursos. El hospicio municipal acogía a mendigos de paso hasta tres días naturales. Después, a seguir camino. Tampoco tenía rentas propias, de modo que vivía de lo que la gente iba dejando.

Ahora fíjate en lo que te rodea. Una única nave, y al fondo un retablo sencillo de madera. Nada que compita con tu atención, y por eso mismo te deja oír el espacio.

Pero aquí viene el detalle que cambia la mirada. Esta ermita ocupa la nave central de la antigua parroquia, que funcionó como tal hasta mil novecientos setenta y siete. Lo que ves como un templo recogido es, en realidad, el corazón de uno mayor.

Recorre con los ojos la longitud de la nave. Esa disposición es el vestigio de la parroquia antigua, y conserva su escala.

Un lugar pensado para sostener a los pueblos, y a los que pasaban de largo, en sus días más frágiles. Y ahora, mira a tu alrededor: ¿quién habita hoy este espacio?

Para profundizar

El oratorio no era solo un lugar de culto. Ofrecía atención espiritual a las personas alojadas en el hospital vecino, así que el cuerpo y el ánimo se cuidaban a pocos pasos.

Sobre el hospital pesaba una dificultad práctica: carecía de ingresos propios. Por eso el Ayuntamiento asumía las reparaciones, y el edificio atendía a viajeros pobres por estancias breves.

La sábana y la almohada del testamento dan la medida de esa asistencia. No eran grandes fundaciones, sino objetos cotidianos, de los que sirven una noche y se agradecen toda la vida.

Si te quedas un momento quieto en la nave, piensa que este suelo recuerda más de una forma de servir. Aquí se rezó, y a poca distancia se acogió a quien no tenía dónde dormir.

Imágenes de Semana Santa en la Ermita del Espíritu Santo

El Nazareno y la peste

Imágenes de Semana Santa en la Ermita del Espíritu Santo de Doña Mencía durante la visita

Camina por los laterales de la nave, junto al retablo, y detente donde veas las imágenes cofrades. Si puedes, termina mirando hacia la salida a la plaza.

¿Puede una imagen casi olvidada acabar con una peste? Eso cuenta la tradición de Doña Mencía sobre el Nazareno y la peste de mil seiscientos ochenta. Según el relato, la imagen estaba casi olvidada cuando salió en procesión, y después terminó la epidemia. Me gustaría creerlo, y a mucha gente le dice algo más que un dato.

Pero los historiadores sí discuten esa versión. Antonio Cantero apunta que los testamentos indican que el Nazareno ya despertaba mucha devoción en el siglo diecisiete. Es decir, no habría sido un desconocido.

Y hay otra lectura. El estudio plantea que el descenso de muertes pudo deberse a que el contagio ya había superado su momento más grave. No habría sido, entonces, un milagro que pueda comprobarse.

Dos maneras de contar lo mismo, y ninguna le quita peso a lo que la gente sintió. Lo que sí es cierto es lo que tienes alrededor. Esta ermita acoge la mayoría de las imágenes que procesionan en la Semana Santa menciana, y desde aquí hacen sus salidas y entradas la mayoría de las cofradías.

Mira hacia la puerta que da a la plaza. Por ahí salen, y por ahí vuelven.

Hemos empezado con una vecina que no puso precio. Termina con una pregunta: ¿qué es lo que de verdad hace que un pueblo guarde algo durante siglos?

Para profundizar

La Semana Santa de Doña Mencía tiene una historia con cicatrices. La imagen antigua de Nuestra Señora de Consolación ardió en mil novecientos treinta y dos. Solo se salvaron algunos ornamentos guardados en la sacristía.

Esta ermita también ha sido sala de exposiciones. En dos mil catorce, la Cofradía del Calvario organizó aquí la muestra «Calvario, arte y devoción», por su cincuenta aniversario. La presentó el hermano mayor, Cristino Lastres, con el párroco y la concejala de Cultura entre los asistentes.

Estuvo abierta hasta el sábado diecisiete de mayo de dos mil catorce. Su inauguración atrajo tanto a vecinos como a turistas extranjeros, una mezcla que dice mucho de cómo se mira hoy un patrimonio hecho de devoción y de arte.

Prepara tu visita

Preguntas frecuentes

¿Qué ver en la Ermita del Espíritu Santo de Doña Mencía

Puedes ver la fachada sencilla con la hornacina de la Virgen de Araceli, orientada a la Plaza de España. Dentro, la nave única con un retablo de madera y las imágenes cofrades que procesionan en la Semana Santa menciana.

¿Cuál es la historia de la Ermita del Espíritu Santo

El templo actual se construyó tras el incendio de la antigua parroquia. Carlos Sáenz de Santamaría recibió el encargo en 1933 y se bendijo el 15 de septiembre de 1936. Incorpora el solar de otra ermita del Espíritu Santo, documentada antes de 1548.

¿Cómo llegar a la Ermita del Espíritu Santo

La portada de la ermita está orientada hacia la Plaza de España, en Doña Mencía. Esa plaza es el mejor punto de referencia para empezar la visita. Desde ella puedes situarte frente a la fachada y comenzar el recorrido.

¿Cuál es el horario de visita de la Ermita del Espíritu Santo

El horario puede variar, ya que se trata de un templo en uso. Lo más seguro es confirmarlo en la web oficial del Ayuntamiento de Doña Mencía o en la oficina de turismo antes de acudir a la visita.

¿Cuánto se tarda en visitar la Ermita del Espíritu Santo

La audioguía consta de 3 paradas: la fachada, la nave central y la zona de imágenes cofrades. Es una visita breve que puedes hacer con calma, deteniéndote en cada punto según el interés y el ritmo de cada visitante.

¿Qué imágenes de Semana Santa se guardan en la ermita

La ermita acoge la mayoría de las imágenes que procesionan en la Semana Santa menciana. Además, la mayoría de las cofradías realizan desde aquí sus salidas y entradas procesionales, por lo que es un punto clave de la celebración.

¿Quién costeó la Virgen de Araceli de la fachada

La imagen de la Virgen de Araceli, situada en la hornacina central de la fachada, fue costeada por doña Araceli Vergara Vargas. Es una de las primeras cosas que se ven al llegar a la ermita desde la Plaza de España.

¿Hasta cuándo fue parroquia la nave de la ermita

La ermita ocupa la nave central de la antigua parroquia, que funcionó como tal hasta 1977. Esa nave única, con su retablo sencillo de madera, es lo que hoy recorre el visitante al entrar en el templo.

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