Antigua Estación de Ferrocarril de Doña Mencía: audioguía para recorrerla
Una estación de una sola planta, sin marquesina y con árboles en lugar de techo, que hoy se recorre en bici o a pie por la Vía Verde. Tres paradas a pocos metros unas de otras te cuentan una fuga, un descarrilamiento y las despedidas de los vecinos que se marcharon.

Edificio de viajeros de la antigua estación de Doña Mencía
El andén sin tejado
Colócate frente a la fachada del antiguo edificio de viajeros, con la Vía Verde a un lado, y mira el edificio entero de una vez.
El 1 de mayo de 1899, un preso que viajaba trasladado desde Granada se escapó en esta estación. Se llamaba Juan Antonio Álvarez Escalera. Y ahí queda su nombre, más de un siglo después, en la memoria de un pueblo que no olvida una buena fuga.
Mira ahora el edificio que tienes delante. Es bajo, de una sola planta, y esa es su rareza: entre todas las estaciones del Camino Natural, esta es la única que se construyó así, sin un piso encima. No es casualidad. Cuando se proyectó, las cuentas de la época calculaban pocos viajeros, y nadie quiso gastar de más.
Por eso tampoco tuvo la marquesina metálica que sí tienen otras estaciones. Las marquesinas eran el paraguas de hierro donde se esperaba el tren. Aquí hubo que arreglárselas de otra manera: se plantaron árboles a lo largo del andén para dar sombra a quien esperaba.
Piénsalo un momento. Quien aguardaba el tren en pleno verano no tenía techo de hierro, tenía copas de árboles. Hay que reconocerlo: era una solución barata, pero también bastante amable.
Y en ese andén sin tejado, con apenas gente esperando, un preso encontró su oportunidad. Una estación pequeña tiene sus ventajas para quien quiere desaparecer.
Ahora imagina cuánto cambiaron las previsiones. Sigue el andén con la mirada y verás cómo se resolvió el resto.
Para profundizar
La estación empezó a funcionar en 1893, dentro de la línea que unía Linares con Puente Genil. Era un tramo más de una cadena de estaciones, y la de Doña Mencía nació con un tamaño pensado para un tráfico modesto.
Hoy el edificio ya no espera trenes. Forma parte de un recinto municipal de esparcimiento y pernocta junto a la Vía Verde. Es decir, sigue siendo un lugar donde la gente llega, descansa y se vuelve a ir, aunque ahora lo hace con bicicleta y no con billete.
Esa continuidad tiene algo de ironía suave. Una estación que se diseñó pensando en pocos viajeros acaba convertida en un sitio pensado para quedarse a pasar la noche. Las previsiones de entonces no acertaron del todo, pero el lugar ha sabido encontrar su gente.
Andén y trazado ferroviario: el descarrilamiento de 1895
Donde descarriló la máquina 204

Sigue junto al edificio de viajeros y colócate en el espacio del antiguo andén, mirando hacia donde discurría la vía, que hoy es el recorrido de la Vía Verde.
En noviembre de 1895, un tren especial de mercancías se salió de la vía justo aquí. Aquí, donde ahora pasan ciclistas con casco y botella de agua. La crónica local incluso se acuerda de la máquina: la número doscientos cuatro.
Si miras hacia el suelo, no queda ni un rastro. El andén está allí donde estaba, y la línea por la que corrían los trenes sigue marcada en el terreno. Solo hay que seguir con la vista esa alineación recta para imaginar cómo llegaba el convoy.
Y lo curioso es que ese accidente ocurrió dos años después de abrirse la estación. La estación llevaba funcionando apenas un par de años cuando ya tuvo su primer susto. No se había acostumbrado todavía a su trabajo y ya le tocó ocuparse de un descarrilamiento.
Hay algo reconfortante en ello. Un pueblo pequeño, con una estación pequeña, y aun así con una crónica que anota cuál era la máquina implicada. Alguien tomó nota, alguien lo escribió, y gracias a eso hoy sabemos de qué tren hablamos.
Ahora date la vuelta hacia el muelle. Si esta estación vio pasar mercancías y sustos, también debía de tener un lugar donde descargar cada cosa.
Para profundizar
En aquel descarrilamiento de 1895 se salieron de la vía tres piezas del convoy: la máquina, el ténder y el furgón de cabeza. El ténder es ese vagón que va justo detrás de la locomotora y lleva su provisión.
La noticia del suceso se publicó en el Diario de Córdoba el 11 de noviembre. Gracias a ese periódico y a la crónica local, el accidente no quedó en rumor de andén.
Hay otro detalle que merece una mirada. La previsión de escaso tráfico de viajeros influyó en la manera de resolver el andén. Un lugar pensado para pocos pasajeros y, sin embargo, escenario de un accidente que llegó a la prensa provincial. Las estaciones pequeñas también tienen días grandes, aunque nadie los haya planeado.
Muelle de mercancías y Centro Cicloturista de Doña Mencía
El muelle de las despedidas

Acércate al Centro Cicloturista, a pocos metros del antiguo edificio de estación, y colócate de modo que veas a la vez el muelle y el edificio de viajeros.
Este edificio tan cómodo donde hoy se alquilan o se guardan bicicletas fue, durante años, el sitio donde se cargaban sacos y cajas. Era el muelle de mercancías de la estación, y está a pocos metros del edificio de viajeros, en el mismo lado de la vieja vía.
Fíjate en su tejado a dos aguas y en los grandes voladizos. Servían para que la carga no se mojara mientras se cargaba o se descargaba. Y el muelle funcionaba por dos lados: en uno entraban los vagones del ferrocarril y en el otro, los vehículos de carretera. Dentro, una nave diáfana, con una pequeña oficina para los albaranes.
Pero esta estación no solo movió mercancías. En las décadas de 1960 y 1970, vecinos de Doña Mencía tomaron el camino de la estación para emigrar en tren a otros destinos.
Hoy la emisora local guarda testimonios de esa época, como los de Antonia Cañete y Paco Priego, que contaron su experiencia migratoria en Alemania. Y el concejal Jesús Delgado recordó que la emigración sostuvo a muchas familias con remesas y ayudó a pagar casas y estudios.
Así que este lugar guarda dos tipos de equipaje. Uno, el de las cajas que se dejaban en el muelle. Otro, el de las maletas de quienes se iban.
Cuando termines de mirar, quédate un momento en silencio. Es un buen lugar para pensar en lo que se llevaron y en lo que dejaron.
Para profundizar
La ordenanza municipal delimita el área actual entre la carretera A-318, la Vía Verde y el Centro Cicloturista Subbética. Es una forma muy concreta de decir dónde empieza y dónde acaba este rincón.
Los muelles cerrados como este eran naves diáfanas, sin tabiques que estorbaran, con una oficina pequeña en un extremo para anotar lo que entraba y salía. Lo que hoy es un espacio para ciclistas conserva, por tanto, la lógica de un lugar pensado para el movimiento.
El recuerdo de la emigración tiene en el pueblo su propia plaza, y la emisora local recogió las voces de quienes se fueron. Son testimonios sencillos: una experiencia vivida lejos, una familia sostenida desde fuera, una casa levantada con dinero que llegaba de otro país. Ahí está la otra mitad de la historia de esta estación, la que no se ve en las vigas ni en los muros.
Prepara tu visita
- Cómo llegar: el recinto está junto a la Vía Verde, en el área delimitada entre la carretera A-318 y el Centro Cicloturista Subbética.
- Recorrido: las tres paradas están a pocos metros unas de otras, así que se hacen a pie sin prisa.
- Quién lo usa: el espacio funciona hoy como recinto municipal de esparcimiento y pernocta.
- Horarios: confirma horarios y condiciones de uso en la web oficial del Ayuntamiento o en la oficina de turismo.
- Protección: no consta un expediente de protección patrimonial específico para la estación.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en la Antigua Estación de Ferrocarril de Doña Mencía
Puedes ver el edificio de viajeros, de una sola planta y sin marquesina, el espacio del antiguo andén con la alineación de la vía y el antiguo muelle de mercancías, hoy Centro Cicloturista. Todo queda a pocos metros, junto a la Vía Verde.
¿Cuál es la historia de la Antigua Estación de Ferrocarril de Doña Mencía
Empezó a funcionar en 1893 dentro de la línea Linares–Puente Genil. Se proyectó para poco tráfico de viajeros, sufrió un descarrilamiento en noviembre de 1895 y en 1899 vio la fuga de un preso. Hoy forma parte de un recinto municipal de esparcimiento.
¿Por qué la estación de Doña Mencía no tiene marquesina
Se diseñó sin la marquesina metálica de otras estaciones porque las estimaciones de la época preveían pocos viajeros. En su lugar se plantaron árboles a lo largo del andén para dar sombra a quienes esperaban el tren.
¿Cómo llegar a la Antigua Estación de Ferrocarril de Doña Mencía
Se encuentra junto a la Vía Verde, en un área delimitada entre la carretera A-318, la propia Vía Verde y el Centro Cicloturista Subbética. Puedes llegar por la carretera o recorriendo la Vía Verde a pie o en bicicleta.
¿Cuánto se tarda en visitar la Antigua Estación de Ferrocarril de Doña Mencía
La visita es breve, porque el edificio de viajeros, el andén y el antiguo muelle están a pocos metros unos de otros. El tiempo depende de cuánto quieras detenerte en cada parada y de si continúas después por la Vía Verde.
¿Cuál es el horario de la Antigua Estación de Ferrocarril de Doña Mencía
No consta un horario publicado para el recinto. Lo recomendable es confirmarlo en la web oficial del Ayuntamiento o en la oficina de turismo antes de ir, sobre todo si quieres visitar el Centro Cicloturista instalado en el antiguo muelle.
¿Qué es hoy el antiguo muelle de mercancías de Doña Mencía
El antiguo muelle de mercancías de la estación fue rehabilitado como Centro Cicloturista. Está a pocos metros del edificio de viajeros y en el mismo lado de la antigua vía. Tenía tejado a dos aguas con grandes voladizos para proteger la carga.
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