Ermita del Calvario de Doña Mencía: audioguía y qué ver
Una ermita pequeña al pie de la Serrezuela, con vistas a Doña Mencía y a las Sierras Subbéticas, y con una fecha de nacimiento que nadie ha logrado fijar. Tres paradas para conocer a quienes la repararon, la sacaron en procesión y le han dado nueva vida hasta hoy.

Ermita del Calvario Doña Mencía: entorno y vistas
Una ermita sin fecha de nacimiento
Colócate en la explanada, de espaldas a la puerta, mirando hacia el pueblo y las sierras del fondo.
¿Cómo se recuerda una fecha que nadie escribió? Esta ermita lleva muchísimo tiempo al pie de la Serrezuela y todavía no sabemos cuándo la levantaron ni cuándo la consagraron. Los papeles que maneja la cofradía no lo dicen. Así que quédate un momento mirando lo que ella ha mirado siempre: Doña Mencía allá abajo y, detrás, las Sierras Subbéticas.
Una descripción antigua la situaba a medio kilómetro del pueblo, hacia el noroeste. Y lo más llamativo es lo pequeña que era. Medía diez metros noventa de largo por tres y medio de ancho, con una sola nave y una sola puerta. Imagina un pasillo largo, de casa grande, con un altar al fondo.
Aquel mismo inventario anotaba otra cosa. No tenía campanario ni reloj. Era una capilla sin campana que avisara y sin reloj que mandara.
Y, hay que reconocerlo, tampoco estaba en su mejor momento: pedía reparaciones. Un edificio sin fecha de nacimiento, sin campana y con goteras parece el protagonista de una novela modesta. Pero ahí sigue, y sigue gracias a gente que se ocupó de ella.
Antes de entrar, rodea el edificio por fuera hasta la parte trasera. Verás una zona preparada para llevarse el agua de lluvia. Dentro de un momento sabrás por qué importa tanto.
Para profundizar
En 2019, el secretario de la cofradía, Domingo Pérez Vico, explicó el problema con claridad. Las goteras amenazaban el patrimonio del interior y empeoraban cuando llovía con fuerza. Había que actuar.
La reforma anunciada entonces tenía un presupuesto de veintiséis mil euros. La cofradía no esperó a que llegara de fuera: lo reunió con cuotas, con ferias y con certámenes musicales. Es decir, parte de este tejado se sostiene gracias a conciertos y a casetas de feria.
La remodelación más reciente añadió una canalización para recoger el agua de lluvia y una base trasera pensada para evitar humedades. Es justo lo que tienes a tus pies si estás detrás del edificio.
Un detalle para llevarte puesto: la ermita que hoy ves es, en buena parte, fruto de una lucha constante contra el agua.
Puerta y pórtico de la Ermita del Calvario
La puerta que se lija y se pinta

Ponte frente al pórtico, mirando la puerta principal y las ventanas de ventilación que la rodean.
Una puerta se lija, se pinta, y de pronto parece otra. Eso es lo que le pasó a esta, en la remodelación de 2024, y es lo primero que conviene mirar. Fíjate en el acabado de la madera. Y ahora levanta la vista hasta las ventanas de ventilación del pórtico: llevan cruces de forja. Se añadieron en esa misma reforma, y hacen que el respiradero sea también una señal.
Lo curioso es que la puerta de antes era una sola, igual que ahora hay una entrada principal. La descripción antigua registraba una única puerta y señalaba que no había campanario. Esta ermita nunca ha necesitado muchas entradas para atraer a la gente.
Y la gente venía. En 1958, durante la madrugada del Viernes Santo, el Cristo salió en procesión desde este mismo umbral. Salió acompañado por numerosos vecinos, según una crónica local que remite al periódico Guía. Imagínate la escena, aunque sea con las pocas piezas que tenemos: la madrugada, el pueblo abajo, un grupo de vecinos esperando a que se abriera esta puerta.
Desde entonces la puerta ha cambiado de pintura y de aspecto, pero sigue haciendo lo mismo. Se abre, y alguien sale con algo que quiere enseñar al pueblo.
Cuando estés listo, empuja la puerta y entra. Dentro está el motivo de todo esto.
Para profundizar
La cofradía que cuida este lugar tiene un nombre con historia. Se llegó a pensar en llamarla de los Emigrantes, pero terminó adoptando el título de Cofradía Obrera del Cristo del Calvario.
El autor de una crónica local relacionó ese nombre, obrera, con un tiempo en que las opciones políticas y sindicales estaban prohibidas. Conviene tomarlo como lo que es: su interpretación histórica, una manera posible de leer el nombre. Quizá la palabra decía más de lo que parecía.
Antes de las obras de 2019, la hermandad tuvo que trasladar sus imágenes titulares a la parroquia. Salieron de la ermita el uno de septiembre, para que el edificio pudiera repararse sin riesgo para ellas.
Aquella intervención prevista incluía restaurar el tejado y cubrir el patio para ganar espacio útil. Es otra manera de leer la entrada: un lugar que, además de abrir su puerta, quiso tener más sitio para quien llega.
Interior de la ermita: altar, camarín y baranda
Cuatro velas y una baranda con historia

Entra en la nave y colócate en el centro, mirando hacia el altar y, a un lado, hacia las escaleras del camarín.
En 1736, un hombre llamado Juan López Cubero pidió algo muy concreto para el día de su entierro. Que cuatro velas fueran llevadas a esta ermita y que permanecieran encendidas hasta el final. Hace casi tres siglos alguien pensó en este sitio como en el lugar donde dejar una luz por él.
Levanta la mirada por la nave renovada. Fíjate en los velarios nuevos, instalados en la remodelación. Según la cofradía, aquella obra amplió el edificio un cincuenta por ciento y creó una zona de acceso al camarín. Para que te hagas una idea: por cada dos partes de ermita que había, ahora hay tres.
La descripción histórica hablaba de un altar dedicado al Cristo, con ara consagrada. A sus lados estaban San Juan y la Magdalena, imágenes de vestir. Hoy se veneran aquí el Cristo del Calvario y María Santísima del Mayor Dolor.
No siempre fue fácil. En 1965 la ermita estaba en ruinas y el Cristo recibió culto en la parroquia. En 1971 se planteó reconstruirla con el apoyo de una cofradía de doscientos cincuenta hombres.
Ahora, el giro. Acércate a las escaleras que suben al camarín y mira la baranda. Ese hierro con filigrana perteneció al primer paso procesional del Cristo. Lo que antes lo llevaba por las calles ahora te acompaña mientras subes.
¿Quién cuidó de todo esto cuando casi nadie miraba? Esa pregunta ya la contestan las paredes.
Para profundizar
En 1924, Juan Navas Barba escribió una carta al secretario del obispado, Miguel Blanco. En ella proponía adquirir un nuevo San Juan, porque la imagen que estaba en la ermita se encontraba muy deteriorada. La misma carta trataba también de unas obras en la sacristía de la parroquia.
La crónica de la cofradía sostiene que la imagen actual de San Juan fue adquirida hacia 1924 por María Jesús Jiménez Vargas. Así que, según esa versión, detrás de la figura que ves junto al Cristo hay una mujer con nombre y apellidos.
Las dos historias encajan en el mismo año: una carta que pide y una crónica que recuerda quién consiguió.
Es una manera sencilla de entender este lugar. Cada pieza llegó porque alguien escribió, pagó, trasladó o encendió una vela. Y cuando bajes las escaleras, la baranda te lo recordará.
Prepara tu visita
- Cómo llegar: la ermita está al noroeste del casco urbano de Doña Mencía, al pie de la Serrezuela. Camina hacia esa zona del pueblo y busca la explanada con vistas.
- Horarios: confirma si la ermita está abierta en la web oficial del Ayuntamiento de Doña Mencía, donamencia.es, o en la oficina de turismo.
- Duración: son tres paradas y un edificio pequeño. Un paseo tranquilo es suficiente.
- Dónde escuchar: la primera parada es en la explanada exterior; la segunda, ante la puerta; la tercera, dentro de la nave, si el acceso está abierto.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Ermita del Calvario (Doña Mencía
Las vistas sobre el pueblo y las Sierras Subbéticas desde la explanada, la puerta principal y las ventanas con cruces de forja del pórtico, la nave renovada con velarios y la baranda de las escaleras del camarín, hecha con hierro del primer paso del Cristo.
¿Cuál es la historia de Ermita del Calvario
La fecha de su construcción y consagración se desconoce. Una descripción antigua la mostraba como una capilla pequeña, de una nave y una puerta. En 1965 estaba en ruinas y en 1971 se planteó reconstruirla. La reforma más reciente, documentada en 2024, amplió el edificio un 50 %.
¿Cómo llegar a Ermita del Calvario
La ermita está al pie de la Serrezuela, al noroeste del casco urbano de Doña Mencía. Una descripción histórica la situaba a unos 500 metros del pueblo. Desde el centro basta caminar hacia esa zona y buscar la explanada con vistas.
¿Cuál es el horario de visita de Ermita del Calvario
No hay un horario fijo confirmado en la documentación consultada. Lo más seguro es consultar la web oficial del Ayuntamiento, donamencia.es, o preguntar en la oficina de turismo de Doña Mencía antes de ir, sobre todo si quieres entrar en la nave.
¿Cuánto se tarda en visitar Ermita del Calvario
Es un edificio pequeño, de unos 10,90 metros de largo en su descripción histórica, aunque ampliado en la última reforma. Con tres paradas, un paseo pausado por la explanada, el pórtico y la nave es suficiente. Confirma antes si el interior está abierto.
¿Qué imágenes se veneran en la Ermita del Calvario
Según el Ayuntamiento, hoy se veneran el Cristo del Calvario y María Santísima del Mayor Dolor. La descripción histórica mencionaba además un altar del Cristo con San Juan y la Magdalena a sus lados, ambas imágenes de vestir.
¿Qué se cambió en la reforma de 2024
Según la cofradía, se amplió el edificio un 50 % y se creó un acceso al camarín. Se añadieron ventanas de ventilación con cruces de forja, velarios nuevos, una canalización para el agua de lluvia y una base trasera contra la humedad. La puerta se lijó y pintó.
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