Torre de la Malmuerta en Córdoba: leyenda, historia y audioguía
Esta audioguía te sitúa frente a la torre de la Malmuerta, en Córdoba, con dos paradas desde el mismo punto. Primero verás qué tienes delante, qué defendía y qué dice su lápida. Después escucharás la leyenda que le dio fama y la vida real de la torre hasta hoy. Al final, como complemento opcional y sin relación con la torre, te proponemos una visita independiente a los Jardines de la Victoria.

Torre de la Malmuerta: qué es, qué defendía y qué dice su lápida
Qué es la Malmuerta, qué defendía y qué cuenta su lápida
Sitúate en el exterior, junto a la plaza de Colón y las Ollerías, frente al arco de medio punto que une la torre con el lienzo de muralla. La lápida está bajo ese arco, junto al escudo real.
Empecemos por lo que tienes delante. La Malmuerta es una torre albarrana de planta octogonal. «Albarrana» quiere decir que no forma parte del muro: se adelanta a él y se une a la muralla mediante un puente o, como aquí, un arco. Es ese arco de medio punto que ves.
Fíjate en la torre. Es maciza desde el suelo hasta la altura del arco, así que abajo no hay puerta. El acceso estaba arriba. Por encima del arco pasa el adarve, el camino de ronda de la muralla, y desde él se entraba en una sala interior abovedada. Otra escalera subía hasta la plataforma superior. Desde aquí abajo lo cuentan las saeteras, esas rendijas estrechas para disparar, y los merlones que la coronan.
¿Y qué defendía? Esta torre protegía el tramo norte de la muralla de la Ajerquía, entre las antiguas puertas del Rincón y del Colodro. No es un monumento suelto, sino una pieza de aquel recinto amurallado. Desde mil novecientos ochenta y cinco está declarada Bien de Interés Cultural e inscrita en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.
La fábrica que ves es cristiana, de comienzos del siglo quince, aunque se levantó sobre una construcción islámica anterior. A su construcción se le atribuye el intervalo que va de mil cuatrocientos cuatro a mil cuatrocientos ocho.
Ahora mira bajo el arco. Ahí, junto al escudo real, está la lápida con la inscripción histórica. No busques una placa moderna: es piedra antigua, gastada y difícil de leer. Según la transcripción que publicó el historiador Ramírez de Arellano, la obra empezó a asentarse en mil cuatrocientos seis. ¿Empezó en el cuatro o en el seis? Las fuentes consultadas no resuelven de forma concluyente esa diferencia. Lo que sí está claro es que el final de la obra se sitúa en mil cuatrocientos ocho. Guarda esa fecha: en la siguiente parada desmonta una leyenda.
La leyenda de la Malmuerta, sus usos y su estado actual
La leyenda de la Malmuerta y la vida real de la torre

Quédate en el mismo lugar, con la torre y el arco a la vista. Si puedes, apártate unos pasos para verla entera.
Vamos con la historia que seguramente traes oída. Cuenta la tradición que un marido celoso mató a su esposa, una dama noble, y que el rey le impuso como penitencia levantar esta torre. De ahí vendría el nombre de Malmuerta.
La leyenda pone nombres. Él sería un caballero con el cargo de veinticuatro, Fernando Alfonso de Córdoba, y ella su esposa, Beatriz de Hinestrosa. El rey de la penitencia sería Juan Segundo. Lope de Vega se inspiró en los sucesos de mil cuatrocientos cuarenta y ocho para escribir su drama Los comendadores de Córdoba, y por eso la historia ha viajado tanto.
Pero recuerda la lápida. La obra estaba terminada en mil cuatrocientos ocho, cuarenta años antes de aquellos sucesos. La torre real es anterior al crimen que supuestamente la pagó. La propia información turística municipal lo advierte: es un mito, no el origen demostrado de la torre. La historia es redonda, pero la piedra la desmiente.
La vida verdadera de la torre fue de todo menos romántica. El historiador Jesús Padilla González enumera, entre otros usos, su empleo como depósito de pólvora hasta mil ochocientos sesenta y cuatro y como refugio durante la Guerra Civil.
¿Y cómo está hoy? Lo que ves es una torre medieval con intervenciones modernas. Hay una restauración documentada en mil novecientos ochenta y dos. Después hubo otras actuaciones: se impermeabilizaron las cubiertas y se hicieron levantamientos fotogramétricos, que son mediciones precisas a partir de fotografías. En dos mil veintiséis se estaba redactando un proyecto de rehabilitación. Aquí no consta que ya se haya ejecutado, así que no te extrañe si encuentras andamios o vallas.
Para profundizar
La leyenda del crimen no es la única. Una versión literaria local cuenta otra, que también debe tomarse como tradición: una noble andalusí murió de inanición por amor a un mozárabe. No hay marido celoso ni puñal, solo una pasión imposible.
La torre tuvo además una vocación inesperada. En el siglo dieciocho, un cordobés llamado Gonzalo Antonio Serrano la utilizó como observatorio astronómico, según el relato local. Un vecino subiendo a una torre de nombre siniestro para mirar las estrellas: la realidad también sabe escribir.
Visita aparte: Jardines de la Victoria, del paseo a los jardines
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Esta parada es independiente de la torre y no tiene relación con ella. Los jardines quedan en otro punto de la ciudad y requieren un desplazamiento aparte. Una vez allí, colócate en los jardines y deja que tu mirada recorra el espacio abierto.
¿Quién se atrevería a quitarle a una ciudad sus jardines porque la gente necesitaba sitio? Pues lo hizo un alcalde, y no fue el primero que metió mano aquí.
En mil setecientos setenta y seis, el corregidor Francisco Carvajal y Mendoza impulsó un paseo ajardinado en el Campo de la Victoria. No todos lo aplaudieron: el cronista local cuenta que recibió bastantes censuras de quienes preferían conservar la tradición.
En mil ochocientos cincuenta y cuatro, el alcalde Francisco de Paula Portocarrero reformó el paseo y añadió un salón central rodeado de jardines. Una crónica de mil novecientos veintisiete recuerda a jóvenes que conversaban con discreción con sus novios, y las promesas que allí se hacían.
Tiempo después de aquella reforma llegaron las quejas de militares y comerciantes por falta de espacio. El alcalde Bartolomé Belmonte y Cárdenas promovió suprimir los jardines altos y nivelar el terreno. El rincón de las promesas se convirtió en explanada.
Del viejo Campo de la Victoria, con todos esos cambios a cuestas, procede el nombre de los jardines que tienes alrededor.
Para profundizar
El nombre del Campo viene de un convento, y aquí conviene separar dos cuestiones. La primera es una controversia entre historiadores sobre qué convento antiguo era aquel: Ambrosio de Morales lo relacionaba con el monasterio de Cuteclara, y otros lo situaban junto a la Arruzafa. La segunda es el porqué del nombre. Según la crónica local, los Reyes Católicos, durante una visita a Córdoba, cambiaron la advocación del convento de Nuestra Señora de las Huertas por la de Nuestra Señora de la Victoria. De ahí viene Campo de la Victoria.
El final del convento fue menos glorioso. En mil ochocientos sesenta y cinco, el Ayuntamiento amplió el espacio de la feria, compró el convento, ya ruinoso, y lo derribó. La imagen de la Virgen pasó primero a San Hipólito y después a la Catedral.
Prepara tu visita
- Busca «Torre de la Malmuerta» en tu aplicación de mapas. Las paradas uno y dos se escuchan desde el exterior, en el mismo punto, frente al arco y su lápida.
- No consta una apertura regular del interior. Sí hay registro de una ruta guiada puntual organizada por IMTUR en dos mil diecinueve, «La Axerquía», con salida en la torre, aunque el programa no confirma que se entrara en ella. Pregunta por posibles visitas en la web de turismo de Córdoba o en la oficina de turismo.
- En dos mil veintiséis se estaba preparando un proyecto de rehabilitación: puede haber obras o vallas alrededor.
- La parada tres es opcional; sus indicaciones están en su propio punto de escucha.
- Los horarios y las condiciones de acceso pueden cambiar. Confírmalos antes de ir.
- Lleva los auriculares puestos y la guía descargada, por si la cobertura falla.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la torre de la Malmuerta y de cuándo es
Es una torre albarrana octogonal, adelantada a la muralla y unida a ella por un arco (lo explicamos en la parada 1). Su construcción se atribuye a 1404-1408 y se levantó sobre una construcción islámica anterior.
¿Por qué unas fechas dicen 1404 y otras 1406
1404-1408 es el intervalo atribuido a la construcción. La transcripción de la lápida publicada por Ramírez de Arellano indica que la obra empezó a asentarse en 1406. Las fuentes consultadas no explican de forma concluyente la diferencia.
¿Por qué se llama Malmuerta
La leyenda cuenta que el veinticuatro Fernando Alfonso de Córdoba mató a su esposa, Beatriz de Hinestrosa, y que Juan II le impuso levantar la torre como penitencia. Es un mito: la torre estaba acabada en 1408, cuarenta años antes de los sucesos de 1448 en los que se inspiró Lope de Vega para escribir Los comendadores de Córdoba.
¿Dónde está la lápida de la Malmuerta
Bajo el arco que une la torre con la muralla, junto al escudo real. Es la inscripción histórica, no una placa moderna, y cuesta leerla.
¿Qué defendía la torre de la Malmuerta
El tramo norte de la muralla de la Ajerquía, entre las antiguas puertas del Rincón y del Colodro. Forma parte de ese recinto amurallado.
¿Es original la torre de la Malmuerta y cómo está hoy
Es una torre bajomedieval con intervenciones modernas: una restauración en 1982 y actuaciones posteriores, como la impermeabilización de cubiertas y levantamientos fotogramétricos. En 2026 se estaba redactando un proyecto de rehabilitación. Es Bien de Interés Cultural desde 1985.
¿Para qué se usó la torre de la Malmuerta
Fue depósito de pólvora hasta 1864 y refugio durante la Guerra Civil. En el siglo XVIII, Gonzalo Antonio Serrano la utilizó como observatorio astronómico, según el relato local.
¿Se puede visitar el interior de la torre de la Malmuerta
No consta una apertura regular. En 2019, IMTUR organizó una ruta guiada puntual, «La Axerquía», con salida en la torre, sin que conste que se entrara. Consulta posibles visitas en la web de turismo de Córdoba.
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